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  Guías culturales

A Doscientos Años de las Invasiones Inglesas al Río de la Plata
Una Visión desde la Ciudad de Montevideo

Fernando Klein
fernandoklein@adinet.com.uy

Santiago de LiniersLas Invasiones Inglesas refieren a una serie de expediciones británicas que atacaron a las colonias españolas del Río de la Plata a principios del Siglo XIX. Con estos eventos se incorpora en la región el conflicto que surge en Europa a raíz de las Guerras Napoleónicas que enfrentaban especialmente a Francia y a Inglaterra como dos potencias dominantes. La zona se constituía en un lugar estratégico, política y económicamente hablando, para el Reino Unido que se encontraba en plena revolución industrial. Se buscaba propiciar la declaración del Libre Comercio pues Gran Bretaña se encontraba en pleno proceso de producción de manufacturas para lo cual necesitaba mercados consumidores y productores de materias primas. Europa, por otra parte, se veía afectada por la política de expansión de Napoleón Bonaparte que incluía la idea de bloqueo continental: a fines de 1806 Francia decreta el cierre europeo al comercio británico. Todo lo cual acelera los planes ingleses de búsqueda de mercados en América del Sur.

    La decisión de invadir el Río de la Plata fue una iniciativa del Comodoro Sir Home Popham, amigo del revolucionario venezolano Francisco Miranda. Este último había presentado diversos proyectos para la independencia de las colonias españolas al gobierno británico, incluyendo una especie de monarquía constitucional. Popham apoyaba estos planes al punto de presentar un proyecto en noviembre de 1803 de conquista de la ciudad de Buenos Aires. 


    El gobierno inglés, finalmente, no apoya la propuesta de Miranda prefiriendo conquistar el Cabo de Buena Esperanza al sur de África débilmente defendido por los holandeses. Popham encabezaba la flota militar, y luego de conquistar la Ciudad del Cabo (25 de julio de 1805) se dirige por cuenta propia al Río de la Plata.

John WhitelockePopham confiaba en su éxito y en que, a pesar de su desobediencia, se le recompensarían sus servicios lo cual resultó ser una realidad: la corona, finalmente, apoyó su decisión. Creía que existía un conflicto de intereses en el Río de la Plata entre el gobierno español que se oponía al libre comercio y los comerciantes locales que si lo deseaban. Pero los ingleses fueron vistos en el Río de la Plata como conquistadores y no como libertadores, como lo hubiera deseado Popham.

Los invasores ingleses ocuparon Buenos Aires en 1806 pero debieron retirarse luego de 46 días con un ejército proveniente de Montevideo dirigido por Santiago de Liniers (en ese entonces Jefe del Apostadero Naval de Buenos Aires). En 1807, una segunda expedición inglesa toma la ciudad de Montevideo permaneciendo en ella por varios meses. Este artículo trata de este segundo intento, que refiere en forma particular a Montevideo.

El 5 de enero de 1807 , las tropas británicas al mando del General Auchmuty llegan al Río de la Plata con una expedición de 4.300 hombres. Hacia el 14 de enero unos cien barcos británicos llenos de mercadería anclaron frente a Montevideo. El día 16 de enero , Auchmuty desembarca diez kilómetros de Montevideo, muy cerca de donde se encontraba el Virrey Sobremonte (nombrado como Virrey en 1804poco después de coronarse Napoleón e iniciar la guerra con Inglaterra), quien abandona la batalla dejando la ciudad a su propio destino. El Cabildo de Montevideo ofrece a Ruiz Huidobro (Gobernador de la ciudad de Montevideo) la tarea de la defensa.

       La noticia de la derrota y retirada de Sobremonte provoca una violenta reacción popular reclamándose un último intento para impedir la invasión. El Gobernador Ruiz Huidobro se ve así obligado, contra su voluntad, a enviar una columna de 3.000 hombres a enfrentar en campo abierto a las tropas de Auchmuty. Finalmente, el día 2 de febrero los ingleses logran abrir una brecha en la fortaleza de Montevideo, a través del portón de San Juan, una de las dos puertas de acceso a la ciudad. Luego de diversos enfrentamientos con la población civil, la operación de la infantería y la marina británica terminan ocupando la ciudad.

Con la toma de Montevideo, la muy desprestigiada autoridad real en Buenos Aires se desmoronó. En febrero Santiago de Liniers decide volver a Buenos Aires para organizar la defensa: el Cabildo de Buenos Aires ya estaba preparando la estrategia para combatir la inminente invasión.

Home Roggs PophamEl 10 de febrero Liniers convocó a la Junta de Guerra, tomándose la iniciativa de pedir la deposición de Sobremonte, resolviéndose que el Cabildo solicitaría a la Audiencia la suspensión de sus funciones y su arresto. Fue suspendido como virrey, gobernador y capitán general, deteniéndole y confiscando también sus bienes.

    Se nombró a Liniers comandante de Armas y brigadier de la Real Armada, "con el mando de la ciudad de Buenos Aires y su territorio, interinamente hasta nueva orden Real". Más tarde, conocidos en España los episodios de la reconquista, la corona resolvió enjuiciar a Sobremonte por la entrega de Buenos Aires, y designó virrey interino a Pascual Ruiz Huidobro, que estaba en Gran Bretaña, preso de los ingleses.

Una de las primeras acciones de Auchmuty fue la creación del periódico The Southern Star (“Estrella del Sur”) con la intención de transmitir en Montevideo y en Buenos Aires noticias y diversos artículos propagandísticos en favor de la ocupación. En él se invitaba a entregarse a los nuevos amos: "No hay otro refugio que tomar, sino acogeros a los brazos de Inglaterra... en someteros al cetro inglés, participaréis de los mismos derechos y privilegios que gozamos nosotros. Vuestro comercio, libre de exacciones injustas y monopolios onerosos, se hallará más próspero y feliz que nunca. La justicia se administrará con imparcialidad rigurosa...”.

El 10 de mayo de 1807 llega al Río de la Plata el teniente general John Whitelocke, designado por la corona británica como Comandante en Jefe de todas las fuerzas británicas en América del Sur y Gobernador de los territorios conquistados.

El 28 de junio comienza el desembarco de soldados en la ensenada de Buenos Aires: los ingleses contaban con casi 8.000 hombres y 18 cañones. El 5 de julio comienza el ataque a la ciudad avanzando simultáneamente tres brigadas británicas divididas en trece columnas que convergerían en el centro de la ciudad. Buenos Aires se transforma en un campo de batalla con enorme cantidad de bajas en los enfrentamientos con los ingleses. A pesar de que éstos siguen avanzando, Whitelocke se encontraba desconectado de las tropas de ataque. Los ingleses intentan resistir, pero caen frente al fuego de los milicianos quienes en la jornada del 5 de julio logran la victoria. El 7 de julio, Whitelocke se rinde y en la capitulación se impone a los ingleses abandonar tanto Buenos Aires como Montevideo. Los británicos se retiran de Buenos Aires y se acuerda su retiro de Montevideo, que se concreta el día 9 de septiembre de 1807.

Vuelto a Inglaterra, el Comodoro Sir Popham enfrentó una corte marcial que emitió este fallo:


Virrey Marques de Sobremonte“Esta Corte encuentra que los cargos contra el Capitán Sir Home Popham han sido probados. En efecto, el retiro sin órdenes del total de la fuerza naval del lugar donde se había ordenado que estuviera y el empleo de la misma en operaciones distantes contra el enemigo, especialmente porque el éxito de la operación hubiera podido retrasar un retorno rápido, debe ser calificado como una seria inconveniencia para el servicio público y como un posible impedimento para cualquier plan de operaciones contra el enemigo que los ministros de Su Majestad pudieran haber tenido y en los que dicha fuerza naval hubiese podido ser incluida. Esta Corte encuentra, por lo tanto, que la conducta del dicho Capital Sir Home Popham, al retirar el total de la fuerza naval bajo su comando del Cabo de Buena Esperanza y proceder con ella hacia el Río de la Plata, es altamente censurable. Sin embargo, en consideración de las circunstancias, encuentra que debe ser objeto sólo de una severa reprimenda, y, en consecuencia, le otorga una severa reprimenda.”

Consecuencias

Diversas e importantes consecuencias tuvieron las invasiones inglesas en el Río de la Plata:

•  La participación activa del pueblo en la defensa y la reconquista aumentó el poder y la popularidad de los líderes criollos e incrementó la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Los criollos se reconocieron a sí mismos como grupo y a partir de los hechos tomaron conciencia de su potencial fuerza autónoma y de un profundo sentimiento de libertad.

•  Resultó evidente la incapacidad de España de defender a sus colonias por lo que las invasiones se constituyeron como catalizador de la causa emancipadora rioplatense. Yendo en contra de los intereses de España se resolvió, incluso, la destitución del representante del rey.

•  Las invasiones inglesas evidenciaron las profundas fallas del imperio español en cuanto a lo administrativo, institucional y militar: en definitiva, España retuvo las colonias del Río de la Plata por la acción de la resistencia criolla.

•  Quedaba cada vez más claro que la autoridad real estaba en la práctica completamente devaluada en el Río de la Plata, donde aun acosada por los ingleses imperaba la autodeterminación. No se esperó la decisión de la Corona para tomar medidas contra el virrey, actuando ilegalmente desde el punto de vista de las leyes del reino.

•  Con la huida de Sobremonte y la rendición militar, las autoridades se habían desprestigiado quedando el Cabildo como una única autoridad que gozaba del respeto popular.

Con el transcurrir del tiempo las fortificaciones de Montevideo fueron demolidas; durante el siglo XIX y hasta comienzos del XX la zona donde ingresaron los ingleses a Montevideo fue urbanizada y ocupada por el barrio del “Bajo”. En la tercera década del siglo XX el “Bajo” fue demolido en su totalidad construyéndose sobre sus ruinas la avenida costera de Montevideo. Siempre quedó el recuerdo de la entrada de los ingleses a la ciudad con la calle Brecha que estaría aproximadamente en la zona donde la muralla dejó paso al invasor. A fines de la década del noventa y por la realización de obras de la zona costera quedó expuesta parte de la muralla con diversos arreglos en lo aparentemente podría haber sido la famosa “Brecha”. El autor de esta nota aparece fotografiado junto a los restos de la muralla en el sector correspondiente a la Brecha.

El Licenciado Fernando Klein es autor de la obra “De Jesús a Cristo. El Hombre que fue convertido en Dios” (Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2005), “Los Libros Apócrifos”, “Jesús Apócrifo” (Ediciones Corona Borealis, de próxima aparición), “La Biblia Desnuda” (Editorial Arcopress, de próxima aparición)y otras obras. Es docente en el Politécnico del Uruguay (Universidad del Trabajo), encargado de la cátedra de Antropología Social y Cultural.

Bibliografía

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BENTANCUR, Arturo Ariel, El puerto colonial de Montevideo, Montevideo, FHCE, 1997.

CAETANO, Gerardo, RILLA, José Pedro, Historia contemporánea del Uruguay. De la colonia al Mercosur, Montevideo, Claeh/Editorial Fin de siglo, l994.

CORRAL, Pilar, et. al.. Historia 4, Montevideo, Santillana, 2001

FERNANDEZ, Antonio, Historia del mundo contemporáneo,  España, Vicens Vives, 1997

NAHUM, Benjamín, Breve Historia del Uruguay Independiente”, Montevideo, Banda Oriental, 1999.

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BEHARES, Luis Ernesto, Sociedad y cultura en el Montevideo colonial, Montevideo, IMM, Dpto. de Cultura, 1997.

ZUBILLAGA, Carlos, Episodios en torno a la ocupación inglesa de Maldonado en 1806, Montevideo, Centro de Estudios del Pasado Uruguayo, 1970.


El Licenciado Fernando Klein es autor de la obra “De Jesús a Cristo. El Hombre que fue convertido en Dios” (Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2005), “Los Libros Apócrifos”, “Jesús Apócrifo”, “La Biblia Desnuda” y otras obras. Es docente en el Politécnico del Uruguay (Universidad del Trabajo), encargado de la cátedra de Antropología Social y Cultural.


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