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JOAQUIN ABREU ORTA: LA VOZ DEL INTRODUCTOR DEL FOURIERISMO EN ESPAÑA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“Desde el momento en que se pongan en práctica
en España los principios de la ciencia social,
esta bella región será un vasto jardín,
un edén de paz y de abundancia.”
Joaquín Abreu

 

Las primeras teorías sociales no surgen en nuestro país hasta que no se producen las condiciones mínimas para ello en los niveles social, económico y político. En lo que toca al orden socio-económico encontramos una inicial manifestación en lo que se ha llamado la primera industrialización española de la década de los treinta. Hacia 1835 se producen, por un lado, el despegue del sector textil catalán y, por otro, las primeras industrias siderúrgicas de la zona malagueña. Se comprende, en virtud de lo dicho, que hasta mediada la década de 1830 no surjan los primeros brotes de socialismo utópico en España.

Es curioso que las primeras manifestaciones teóricas de dicho socialismo coincidan con un clima de efervescencia en el que se mezclan muy variadas circunstancias: el apogeo de la guerra civil carlista, el proceso de consolidación del sistema liberal con desamortización incluida, los primeros pasos de maquinización intensiva en la industria textil catalana.

Por lo que ser refiere a la distribución geográfica de este primer socialismo hay que señalar tres núcleos urbanos fundamentales: Cádiz, Barcelona y Madrid. En Cádiz, el fourierista Joaquín Abreu, se convirtió a partir de 1835 en el representante oficial de la escuela en España; por lo que se refiere a Barcelona, hacia 1842 se dan los primeros pasos para la constitución del primer grupo de cabetianos; por último, hacia 1847 hay que situar la segunda fase de difusión del fourierismo, centrándola en Madrid y en torno al protagonismo de dos figuras claves: Sixto Cámara y Fernando Garrido.

El introductor de las teorías fourieristas en España fue Joaquín Abreu, nacido en la ciudad de Tarifa en mayo de 1782 y fallecido en Algeciras el 7 de febrero de 1851. Perteneciente a una familia de militares, Abreu siguió la carrera militar en los primeros años. En la Guerra de la Independencia combatió como alférez .Desde 1817 se unió el credo liberal siendo perseguido por sus ideas, y obligado a salir de España; en 1820 regresa y es elegido diputado en las Cortes del trienio, viéndose de nuevo obligado a exiliarse en 1823. En 1826 se le condena a muerte en rebeldía; en su exilio recorre, Gibraltar, Tánger, Argel, Bélgica y Holanda, acabando por instalarse en Francia donde conoce y se hace discípulo de Fourier. En 1833 viaja a Condé –sur-Vesgre, participando allí en el ensayo del proyecto asociativo ideado por Fourier. Tras regresar a Cádiz, Abreu inicia en 1834 su labor de difusión del fourierismo en España. Publica sus primeros artículos en una periódico de Algeciras, El Grito de Carteya, durante el segundo semestre de 1835; esos artículos fueron reproducidos en el diario progresista barcelonés , El Vapor, donde aparecieron firmados con el seudónimo de “Proletario”.

Abreu publicó numerosos artículos, una gran parte de los cuales se han perdido; entre ellos están los publicados en El Correo Nacional con los títulos de “Sobre Fourier y su escuela”, “Socialistas modernos. Fourier”, y la serie de tres artículos “Fourier”. Todos ellos constituyen un elogio de falansterio como organización social en que se pone en práctica el “trabajo atractivo” y la “familia armónica”. El trasfondo utópico de este pensamiento no permanece oculto; si constata que “en el primer falansterio hay abundancia, variedad, libertad, desigualdad natural, seguridad, verdad, justicia, armonía en una palabra”, piensa que también los efectos de la asociación falansteriana serán mágicos en un país como España: ·”Desde el momento –dice- en que se pongan en práctica en España los principios de la ciencia social, esta bella región será un vasto jardín, un edén de paz y de abundancia; sus desiertos se regocijarán, sus collados saltarán de gozo y sus valles resonarán con cánticos de alegría y de acción de gracias, según el lenguaje de la escritura; la España será una de las primeras naciones del globo, de las más industriosas y agricultoras”.

En 1836 Abreu se casó con su sobrina Concepción Núñez Abreu, veinticuatro años más joven que él e hija de uno de los más grandes arrendatarios del Duque de Medinaceli. Con dicho casamiento, Abreu, quedó ligado a la agricultura y a la ganadería, convirtiéndose en uno de los más ricos hacendados de Tarifa. Ese mismo año fue nombrado administrador principal de rentas de las loterías de la provincia de Cádiz, trasladándose con su familia a Cádiz. Tras el nombramiento de nuevo como jefe de loterías, se retira a Algeciras, hasta su muerte.

Joaquín Abreu tuvo numerosos seguidores entre los que destacaron Pedro Luis Hugarte, Faustino Alonso y Joaquina de Morla que tradujeron al español textos franceses del fourierismo y difundieron y defendieron estos proyectos en periódicos y revistas. Y como dijo Joaquín Abreu: “El objeto más digno de la moral es obtener el orden por medio de la verdad y de la justicia”.

 


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