- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009





Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...


  Guías culturales

BERNARDO DE BALBUENA: LA VOZ DE UN BARROCO ORIGINAL


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“Perdido ando, señora, entre la gente
sin vos, sin mí, sin ser, sin Dios, sin vida:
sin vos porque de mí no sois servida,
sin mí porque sin vos no estoy presente”
Bernardo de Balbuena

 

Bernardo de Balbuena vivió exactamente en los mismos años que Góngora; y como Góngora, sintió la necesidad de inventar una expresión afectada, ornamental y aristocrática. Pero, aunque gongorizó a ratos (“¿en qué parte del mundo, se han conocido poetas tan dignos de veneración -se preguntaba en 1604- como el agudísimo don Luis de Góngora?”), el barroco de Balbuena fue independiente; por lo menos corrió suelto, inclinándose ya hacia aquí, ya hacia allá, por la ancha pista estilística que a fines del siglo XVI y principios del XVII se abre en las letras españolas para lucimiento de virtuosos. Virtuosos de la lengua.

Bernardo de Balbuena nació en Valdepeñas, provincia de Ciudad Real, en noviembre de 1568 y muere en San Juan de Puerto Rico el 11 de octubre de 1627. Hijo ilegítimo de un indiano, con propiedades en Nueva España (el actual México). Estudió en Granada y se trasladó aún muy joven, a Nueva España , donde prosiguió sus estudios y se ordenó sacerdote. Regresó a España en 1608, para doctorarse en teología en Sigüenza, pero marchó de nuevo, ya definitivamente, a América al ser nombrado abad mayor de Jamaica; en 1619 se le nombró obispo de Puerto Rico, donde moriría ocho años después

De su obra nos llegaron dos poemas la Grandeza Mexicana (1604) y El Bernardo (1624), además de una novela pastoril, influida por Sannazaro, El Siglo deOro en las Selvas de Erifile (1608): el resto se perdió en el saqueo del palacio episcopal de Puerto Rico durante el asalto del pirata holandés Balduino Enrico

Son conocidos los elogiosos juicios que Menéndez Pelayo hace de la obra El Bernardo; por ella definió a Balbuena como un “segundo Ariosto”.

El Bernardo afirma su fundamental adhesión al mundo de Ariosto, pero también de Boiardo, Homero, Virgilio y Ovidio, el vínculo con los Amadises y con los Palmerines . El Bernardo se construye fundamentalmente sobre la base de genuinas cualidades artísticas de su autor. Pfandl ha visto en el poema la encarnación de las ideas de grandeza y de dominio de España y lo ha definido como un “fantástico canto triunfal sobre la historia y grandeza de España...”

Desde el punto de vista americanista, es más importante la Grandeza Mexicana. En la capital de la Nueva España, Bernardo de Balbuena pasa un periodo decisivo de su vida, desde la adolescencia hasta la madurez. Por lo tanto, es comprensible que permaneciese ligado sentimental y afectivamente a ese mundo. En el poema viven el estupor y el entusiasmo que dominaron al autor a la vista de una ciudad de tanto esplendor y opulencia, de rica vida intelectual y mundana, de damas hermosas y cultas, de gentilhombres inteligentes, de caballos briosos; se revela su pasión en la celebración de una naturaleza feliz de eterna primavera. El poema dedicado a doña Isabel de Tobar y Guzmán, se abre con la expresión sucinta del argumento, centrado por completo sobra la ciudad y su vida: “De la famosa Méjico el asiento, / origen y grandeza de edificios, / caballos, calles, trato, cumplimiento, / letras, virtudes, variedad de oficios, / regalos, ocasiones de contento, / primavera inmortal y sus indicios, / gobierno ilustre, religión y estado, / todo en este discurso está cifrado”.

La Grandeza Mexicana es seguramente la obra más sentida de Balbuena, junto con El Siglo de Oro, aquella en que con mayor inspiración –que se manifiesta en la levedad de acentos y la finura de ornato- da voz a su original barroquismo, en un trabajo que no es exageración definir como de refinada orfebrería. En el poema, la capital de Nueva España es una ciudad encantada que rivaliza con las ciudades orientales más famosas, Babilonia, Bagdad, y con las europeas, presentándose como manifestación de la magnificencia divina que la puso en un nuevo paraíso terrenal, justamente en el valle de México. Y como dijo el poeta: “Al fin, un perfectísimo retrato / pides de la grandeza mexicana, / ahora cueste caro, ahora barato”.

 


Volver a Publicar en Liceus ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online