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JUAN EDUARDO CIRLOT: LA VOZ DE UN SURREALISTA ORIGINAL


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“Hay un lugar lejano
donde las lilas crecen
donde crecen las rosas
y en tu amor sobrevivo.”
Juan Eduardo Cirlot

 

La obra de poética de Cirlot iniciada en torno al año 37, es de una enorme riqueza. La obra de Cirlot sigue un camino propio, ajeno a lo que le rodea , y de hecho pasa desapercibida, hasta fecha relativamente reciente. Y no es que se trate de una obra poco llamativa o sencillamente escasa, lejos de ello, es una obra brillante y abundante.

Juan Eduardo Cirlot nace en Barcelona el 9 de abril de 1916. Estudia bachillerato en un colegio de jesuitas y luego música con el maestro Ardevol, llegando él mismo a componer. La guerra interrumpe brutalmente sus estudios. Entre 1940 y 1943, hallándose en Zaragoza y de manos del hermano de Luis Buñuel, Alfonso, se inicia en el surrealismo, movimiento cuya influencia resulta fundamental en su vida y en su obra.

En Cataluña –cuna de Juan Eduardo Cirlot- la poesía revive lentamente, a partir de 1940, gracias a una colección y una revista, Entregas de poesía, ambas dirigidas por J.R. Masoliver.

Cirlot se une al grupo Dau al Set , creado en 1948 por el poeta Joan Brossa, y que constituye uno de los primeros intentos de posguerra por rescatar el arte del estado regresivo en que se hallaba. En 1958 Dau al Set se deshace y sus artistas plásticos se pasan a la abstracción informal. Cirlot empieza a ser conocido como crítico de arte y escribe, además, artículos sobre temas muy determinados.

Cirlot nos ha dejado una vasta labor como crítico y ensayista e investigador, entre cuyas obras cabe destacar el Diccionario de símbolos , Diccionario de los ismos, Introducción al surrealismo, Del expresionismo a la abstracción, El arte del siglo XX y Picasso el nacimiento de un genio.

En 1949 publicará Cirlot su Diccionario de los ismos, en donde se ocupa, naturalmente, del Postismo, como recuerda Carlos Edmundo de Ory en el mismo texto histórico: “en verdad, Juan Eduardo Cirlot desde Barcelona, nos saludó el primero, con entusiasmo serio y delirante y nos mandaba poemas como aquel titulado “A Silmunsi Ory charro”. Para Cirlot nosotros éramos surrealistas”.

Cirlot y Ory van a ser dos de los poetas menos conocidos, más silenciados, ausentes de casi todas las Antologías, auténticos “poetas malditos”, a contracorriente de las tendencias predominantes en la poesía de posguerra, de su poética realista y su olvido de las aportaciones, los hallazgos, la ruptura y el inconformismo de las poéticas vanguardistas –a la cabeza el superrealismo- anteriores a 1936. Ory confiesa: “No concibo a la poesía sin locura”, “Soy un visionario. Soy irreal”; Cirlot, por su parte escribía en 1965, “Creo que el hombre es el hijo del Misterio. La poesía es la búsqueda de contacto con esa oscura zona materna, en la que emerge la delgada figura de nuestro yo... “ y “Poesía es ver, entender, descifrar y a la vez no ver ni entender ni descifrar”.

Desde un principio, sus obras tendrán un carácter desolado o místico, según se desarrollen en la atmósfera ordenada en torno a uno de los dos polos principales, el ser-dejando-de-ser o el renacer eternamente. Entre los primeros hallamos Seis sonetos y un Poema de amor celeste, Arbol agónico,Canto de la vida muerta, etc.; entre las segundas, En la llama, Cordero del abismo, Once poemas romanos, Ciclos de Bronwyn. Juan Eduardo Cirlot muere el 11 de mayo de 1973.

Para Cirlot la intuición amorosa tiene valor absoluto, es lo que está fuera de tiempo, la posibilidad de “ser”, es decir, de renacer eternamente.

Si bien en la obra de la primera época de Cirlot dominan ciertos aspectos surrealistas, lo cierto es que, en general, la obra poética de Cirlot difiere del surrealismo entendiendo como tal el que él consideraba auténtico, a saber el del grupo de André Breton. Ahora bien, entre Cirlot y los surrealistas hay un punto en común importante, y es la utilización de la imagen nacida de la analogía, de ahí el interés que despierta el símbolo. Y como dijo nuestro poeta: “El verdadero mundo es esperanza / de sombras que se mueven o vacilan”.


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