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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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PERDIDOS EN LA DEPRESIÓN

Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“¡Ay de la melancolía
que llorando se consuela
y de la melomanía
de un corazón de zarzuela.”
Antonio Machado

La depresión es una enfermedad humana y, como tal, ha estado y estará a lo largo de nuestra historia.. Nuestros antepasados la denominaron melancolía. Estudios realizados en los países más avanzados indican que al menos el 8 por ciento de la población la padece, sin incluir que las ideas depresivas y el sentirse deprimido –que no quiere decir que esté enfermo de depresión-.

La depresión se caracteriza por síntomas de tristeza y por una disminución del tono vital. Además, es frecuente la pérdida de apetito y, a veces, la disminución de peso, insomnio, agitación o retardo psicomotriz, pérdida de interés o placer en las actividades usuales y disminución en la actividad sexual, pérdida de energía, fatigas, sentimientos de indignidad, autorreproche, culpa, quejas sobre la disminución en la capacidad de pensar o concentración, lentitud de pensamiento, indecisión, pensamientos recurrentes de muerte, intentos de suicidio, etc.

Aunque quienes padecen la depresión piensan que ya nunca volverán a estar normales, hoy en día, prácticamente todas las depresiones se curan.

Es fácil comprender que todos estos síntomas ocasionan que la conducción de los vehículos de los pacientes con depresión pueda verse alterada. La dificultad para concentrarse, la fatiga, la lentitud psicomotora, etc., disminuyen las condiciones psicofísicas necesarias para una adecuada conducción. Por ello estas personas deben procurar no conducir o, si tienen que hacerlo, intentar poner la mayor atención posible. Es conveniente descansar cada cierto tiempo y moverse un poco. Las personas que viajan con ellos deben procurar mantener una conversación animada, con el fin de activarlos.

En la actualidad, los pacientes deprimidos son tratados con un grupo de fármacos llamados antidepresivos. Estos producen una elevación del tono vital y, al cabo de varias semanas de tratamiento con ellos, una mejora sensible en el paciente. Las personas deprimidas que toman antidepresivos deben recordar que estas sustancias tardan en elevar el tono vital varias semanas y que producen efectos adversos que pueden afectar a su capacidad de conducción, especialmente los primeros días que las toman. Al inicio del tratamiento aparece somnolencia, sedación, disminución de reflejos, visión borrosa, etc.

En resumen, aquellas personas que padecen depresión deben procurar no conducir, o hacerlo con la mayor precaución posible, sobre todo durante la primera semana de tratamiento. Y aunque a los deprimidos les cueste creerlo, esta situación es solo transitoria. Y como dijo el poeta: “Si te atormenta la melancolía / sin saber de dónde viene / no te apures por saber, / al irse, dónde se vuelve”.

 


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