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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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CONCHA ESPINA: LA VOZ DE UNA GRAN NOVELISTA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

MAS CARLYL“La incorporación de la mujer a la vida política
equivale al descubrimiento de un tercer mundo.”
Concha Espina


Como ejemplo de estilo delicado y emotivo de Concha Espina puede servir esta descripción del urbanismo recoleto de sus tierras, de La rosa de los vientos: “Allí estaba, enfrente del casino, la antigua y majestuosa iglesia, con su atrio postizo embadurnado de cal, la plaza Mayor, con los soportales, donde el comercio luce vidrieras y tenderetes: carne, drogas, dulces, baratijas, telas y zapatos, pan y vino, de todo esto y mucho más se vende en los “portalones”, como solemos llamar a la arquería de la plaza”.

Concha Espina Tagle nace en Santander el 15 de abril de 1879. Autodidacta, y de fuerte personalidad, muy femenina. Contrae matrimonio con el también escritor Ramón de la Serna, reside en Chile, pero abandonada por aquél tiene que ganarse la vida colaborando en revistas y periódicos, especialmente en El Correo Español de Buenos Aires. Regresa a España y se establece en Santander primero y luego en Madrid (1908) con sus cuatro hijos. En sus últimos años pierde completamente la vista. Y ni siquiera la ceguera fue capaz de frenar aquel torrente narrativo. Concha Espina escribía sobre unas falsillas especiales, para que no le temblara el pulso. Recibe muchos premios, Premio Fastenrath de la Real Academia Española (1914 y 1924) y Premio Nacional de Literatura, en 1927, siendo propuesta ese mismo año para el Premio Nobel. Es nombrada Hija Predilecta de Santander, y le es otorgada la Orden de Damas Nobles de María Luisa y la banda de Alfonso X el Sabio. En 1938 es nombrada miembro de honor de la Academia de Artes y Letras de Nueva York y en 1950 recibió la medalla de Oro al Mérito al Trabajo. Concha Espina muere en Madrid el 18 de mayo de 1955.

Toda su literatura está motivada por los tipos, costumbres y paisajes de su tierra natal, el folklore, la mentalidad campesina o marinera en contraste con la civilización urbana, normalmente portadora de desgracias y amargura en el idílico mundo natural. También se percibe un eco de la última generación del siglo XIX. La intensidad de pasión y la belleza del estilo alcanzan dignas cimas de perfección. Concha Espina es hábil en la narración, logra amenidad fácil, e interesa con algunos caracteres y descripciones regionales. La nota dominante de su obra es la discreción estilística, que alcanza a veces valores muy estimables, y la cordialidad humana que se desprende de sus páginas. Por su temática como por el escenario natural de sus obras, pudiera pensarse en una versión modernizada de Pereda, aunque en la Espina prevalezca el factor humano sobre la naturaleza.

Cuidada y sensible, entre su abundante producción cabe destacar: poemas Mis flores (1904); cuentos, Trozos de vida (1907) y Siete rayos de sol (1930); teatro, El Jayón (1916) y novelas, La niña de Luzmela (1909), su primer éxito, angustiada narración de la vida retorcida del pueblo, La esfinge maragata ( 1914), una de sus mejores novelas, El metal de los muertos (1920), su otra obra importante y una de nuestras primeras novelas sociales en el tiempo, Altar mayor (1926), ambientada en Covadonga. Entre sus últimas novelas se hallan Retaguardia (1937), Victoria en América (1944), El más fuerte (1945) y Una novela de amor (1953).

El metal de los muertos es quizá su obra más representativa. Esta novela mereció encendidos elogios de Unamuno y de Maeztu. La crítica saludó su aparición como una de las obras más logradas de la narrativa española. En esta novela, Concha Espina se adelantó, en cierto modo, a la que después se llamó “literatura social”. La novela, situada en una zona minera, presenta un conflicto laboral planteado por los mineros. El metal de los muertos es una valiente denuncia de las injusticias sociales, formulada desde un punto de vista humano. Y como dijo nuestra novelista: “Los problemas básicos de España son educación y trabajo”.

 


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