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BARTOLOME JOSE GALLARDO: LA VOZ DEL BIBLIOTECARIO DE LAS CORTES DE CADIZ


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Yo os obedezco sumisa,
y no me asomo al balcón:
“¿Que no hable?” -Yo no hablo.
“¿Que no mire?” -¿Miro yo?
Pero “que lo olvide”, madre...,
madre mía, olvidar no,
que de par en par le he abierto
las puertas del corazón.”
Bartolomé José Gallardo



 

Cánovas del Castillo, en su biografía de “El Solitario”, rectificó en buena medida los duros juicios que su tío, Serafín Estébanez Calderón, había emitido contra el bibliógrafo extremeño, que tanto han contribuido a forjar la leyenda negra de Gallardo.

 

La obra erudita de Gallardo es realmente un símbolo de lo que fue la más positiva tarea de nuestro romanticismo y que podría resumirse con esta frase a modo de emblema: a la busca de la España perdida. Gallardo fue el más profundo conocedor de libros antiguos españoles, desenterró obras totalmente ignoradas hasta entonces y preparó los materiales con los que todavía hoy se hace la historia de nuestra literatura.

 

Bartolomé José Gallardo nace en la villa de Campanario, provincia de Badajoz, el 13 de agosto de 1776. Sus padres, labradores bastante pobres, lo destinaron a la carrera eclesiástica y le enviaron a Salamanca, pero Gallardo prefirió los estudios de medicina, que siguió hasta 1796. Un mordaz folleto, El soplón del diarista de Salamanca que publicó en ese año, burlándose del Diario de la ciudad, le ganó la atención del obispo Tavira, que le protegió y obtuvo para él un puesto de oficial en la Contaduría de Propios, cargo que desempeñó hasta 1805, en que se trasladó a Madrid.

 

Ya en Madrid ganó la cátedra de francés de la Real Casa de Paje, y en 1806 dio la primera muestra de su afición a los viejos y raros libros españoles reimprimiendo la traducción del Rapto Proserpina de Claudiano, hecha en 1608, por Francisco de Faria. En 1807 publica un pequeño tratado, Consejos de un orador evangélico a un joven deseoso de seguir la carrera de la predicación, en el que propone atinados modelos de oratoria sagrada. Escribe numerosos artículos con el seudónimo de “El Bachiller de Fórnoles”. Al estallar la Guerra de la Independencia, Gallardo marcha a Badajoz, donde trabaja para fomentar la insurrección de los pueblos de la provincia. Se ve obligado a refugiarse en Cádiz. “La época de la estancia en Cádiz -decía Sainz de Robles- fue decisiva en la época de Gallardo, y durante ella, principalmente, se labró su fama de liberal exaltado”. Las Cortes le encargaron la formación de una biblioteca y en pocos meses logró reunir más de diez mil volúmenes, lo que le valió la admiración de los diputados, que le nombraron algún tiempo después bibliotecario de las Cortes.

 

La aparición de su Diccionario crítico-burlesco de que se titula razonado manual, el 15 de abril de 1812, uno de los libros más malditos de la historia de la literatura española, provocó la violenta reacción de los tradicionalistas, y algunos diputados propusieron que se restableciera la Inquisición. El folleto de Gallardo fue recogido por orden del ministro de Gracia y Justicia y se ordenó el arresto del autor, mientras ocho obispos publicaban una pastoral colectiva para condenarlo. En la cárcel escribió Gallardo una defensa, Contestación del autor del Diccionario crítico-burlesco a la primera calificación de esta obra. La Junta puso al escritor en libertad, sin embargo, la obra fue colocada en el índice de libros prohibidos. La persecución contra Gallardo y el Diccionario crítico-burlesco no ha cejado desde entonces. Menéndez Pelayo lo descalificó como “impío y atrocísimo libelo”, escrito para “el vulgacho liberal”.

 

Publicó Gallardo por la época de las Cortes de Cádiz diversos artículos en el periódico radical La Abeja Española, y, al parecer corría también a su cargo una sección titulada “Calle Ancha”, donde se recogían todos los chismes políticos que circulaban por Cádiz. Concluida la guerra, se traslada a Madrid, pero intuyendo agudamente la reacción absolutista, se refugió en su villa natal y pasó después a Portugal, de donde emigró a Inglaterra. Gallardo se entregó entonces a su pasión favorita de leer y extractar libros antiguos españoles. Trabajó en la admirable colección española del Museo Británico. Al producirse en 1820 el triunfo de los liberales, Gallardo regresó a Madrid y fue repuesto en su antiguo empleo de bibliotecario de las Cortes. En 1823 Gallardo regresó a Cádiz al producirse la reacción absolutista. Al año siguiente marchó a Sevilla, donde fue detenido y encarcelado. Posteriormente fue desterrado a Chiclana y luego a Castro del Río. Durante su destierro escribió la mayor parte de su poesía y publicó artículos en el Diario Mercantil de Cádiz y en la revista Cartas Españolas. Su publicación más importante en estos años fue el folleto Cuatro palmetazos bien plantados a los gaceteros de Bayona, los gaceteros eran Reinoso, Lista y Miñano, a los que Gallardo acusa de afrancesados y galicistas.

 

En 1834 recobró por segunda vez su empleo y publicó uno de sus más famosos folletos satíricos; Las letras, letras de cambio a los  mercachifles literarios: Estrenas y aguinaldos. Del Bachiller Tomé Lobar, dirigido contra el ministro Burgos, jefe supremo de la policía. En 1837 fue elegido diputado. Al cesar de este cargo y en el de bibliotecario, que había sido suprimido, se retiró a su finca “La Alberquilla”, en la provincia de Toledo. Allí reunió todos los libros que tenía dispersos. La muerte sorprendió a Gallardo en una de sus excursiones bibliográficas. Sabedor de la existencia de algunos libros raros en Alcoy, se dirigió a dicha ciudad, donde falleció el 14 de septiembre de 1852.

 

Mencionar a Gallardo es dar el nombre del príncipe de los bibliógrafos españoles, pero Gallardo cultivó también la poesía, aunque sin pretensiones de poeta, y sólo como  pasatiempo y diversión. Su obra maestra es el poema, compuesto en 1828, titulado Blanca-Flor (Canción romántica). La composición es un acierto y una de sus estrofas, dice así: “Otro día, a la alborada, / me cantara esta canción: / “¿Dónde estás, la blanca niña, / blanco de mi corazón?”.


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