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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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JOSE HIERO: LA VOZ DEL POETA TESTIMONIAL

Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“La noche es bella, está desnuda,
no tiene límites ni rejas.
No es verdad que tú hayas sufrido,
son cuentos tristes que te cuentan.
Tú eres un niño que está triste,
eres un niño que no sueña.”
José Hierro

En alguna ocasión José Hierro se definió así mismo como poeta social; más frecuentemente se llamó testimonial. Afirma su creencia en una poesía-testimonio, ya que el poeta “es obra es artífice de su tiempo”. Hierro escribe que los poetas “son meros transmisores, traductores al lenguaje humano”. Por lo tanto, ·”el hombre que hay en el poeta, contará lo que tiene de común con los demás hombres, los que los hombres todos cantaría si tuvieran un poeta dentro”.

José Hierro del Real nace en Madrid el 3 de abril de 1922. Sus primeros recuerdos son, sin embargo, santanderinos, ya que a los dos años marcha a Santander. Acude al Colegio de los Salesianos, de donde pasa a una escuela de peritaje industrial. Pero la guerra civil acaba con los estudios de José Hierro.

A los doce años recibe un premio de Santander por un cuento infantil. A principios de 1936 descubre a los poetas dela generación del 27. Antes de 1936 José Hierro había escrito ya algunos versos; pero es durante la guerra civil cuando comienza su actividad poética, en forma continua y entusiasta.

Durante cerca de dos años trabajó como obrero celindrador. Fue detenido y procesado por “auxilio” o “adhesión a la rebelión” . Condenado a prisión , ingresa en la Provincial de Santander, en septiembre de 1939. Pasa por muchas otras cárceles. Es puesto en libertad en los primeros meses de 1944.

A su salida de la cárcel, tras una breve temporada en Santander se traslada a Valencia, donde desempeña oficios diversos. En 1946 vuelve a Santander y se relaciona con el grupo que da aliento a la revista Proel.

Tierra sin nosotros, primer libro de José Hierro se publicó en 1947. En agosto del mismo año sale Alegría, después de recibir el premio Adonais. Después aparecen Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42 (1953), Estatuas yacentes (1954), Cuanto sé de mí (1957) y Libro de las alucinaciones (1964). En 1962 publicó Poesías completas (1944-1962) . En 1974 se editó una nueva compilación de su obra poética con el título de uno de sus libros, Cuanto sé de mí, y posteriormente en este mismo género, Cabotaje (1989), Agenda (1991) y Cuaderno de Nueva York (1996). En prosa ha escrito Quince días de vacaciones y el ensayo Reflexiones sobre mi poesía (1984).

En 1953 José Hierro obtiene el Premio Nacional de Poesía, por su Antología poética, y obtuvo así mismo los premios de la Crítica (1958 y 1965) y March (1959). En 1981 se le concedió el premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1990 recibió el premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en abril de 1999, pero no pudo leer su discurso de ingreso, ya que al año siguiente sufrió un infarto. José Hierro muere en Madrid el 21 de diciembre de 2002.

A través del conjunto de la poesía de José Hierro se observa el ansia constante de vivir la vida en toda su plenitud. Poeta testimonial al que ha ido dejando en el papel la “oscura crónica” –como dice él- a morirse a sí mismo y a los hombres de su tiempo. Oscura crónica contada en claridades de inteligencia y fraternidad del corazón.

“La palabra cotidiana –escribe José Hierro-, cargada de sentido, es la que prefiero”. Las palabras que el poeta encuentra y dice están cargada de sensaciones. Y por ello las imágenes sensoriales son frecuentes en toda su poesía, en la que hallamos infinidad de palabras cotidianas al lado de otras que vienen de la tradición literaria. Con la pureza última de la palabra, con toda su riqueza expresiva, el poeta quiere llegar a la alegría, a la esperanza, aunque todo “esté roto”, o, precisamente porque todo está roto y lo sabemos. Y es que, como dijo el poeta: “Días de ayer, nos modelasteis / crudamente y a vuestro modo. / Días de ayer, ¡Dios os perdone / lo que habéis hecho a nosotros!”.

 


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