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EUGENIO IMAZ: LA VOZ DEL PENSAMIENTO DELIRANTE


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

MAS CARLYLE: LA“El pensamiento de Unamuno es a tal punto delirante,
que es el éxtasis del delirio, la agonía... También Maeztu
es otro delirante, que hilvana su sueño con el de Don Quijote.
Eugenio Imaz


La recia y original personalidad de Eugenio Imaz se impone por propios méritos, para formar parte de la historia de la filosofía española, y si hablamos de grandes vascos tenemos que nombrar, forzosamente, a Eugenio Imaz.

Eugenio Imaz Echeverría nació en San Sebastián el 14 de junio de 1900. Estudió la primera enseñanza y bachillerato en el Colegio de Jesuitas de esta capital. Se licenció en Derecho en la Universidad de Madrid (1925) y cursó Filosofía y Letras en la misma Universidad (1925-1929). Amplió estudios en las Universidades de Friburgo y Breisgau con Heidegger, y más tarde en Munich y Berlín.

Colabora con Gómez de la Serna, Cernuda, Max Jacob, Falla, Zubiri, Antonio Marichalar, Dámaso Alonso, Cossío, Rosales, Muñoz Rojas, Miguel Hernández, etc., en Cruz y Raya, “ revista de afirmación y negación”, dirigida por José Bergamín, y que fue desde el momento de su aparición, abril de 1933, hasta su muerte, julio de 1936, una de las revistas más originales de ese inquieto período. También colabora en la Revista de Occidente. En 1939 inicia su exilio en México. El 13 de marzo de 1939 se crea la Junta de Cultura Española, eligiéndose la siguiente directiva: presidente: José Bergamín, secretario, Juan Larrea; vicesecretario, Eugenio Imaz. La Junta de Cultura Española editó dos revistas: España Peregrina y Cuadernos americanos. Imaz colaboró también en la revista Romance, dirigida por el poeta Juan Rejano, que reunió una redacción de innovadora personalidad literaria, en la que figuraban: Díez-Canedo, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, Bergamín, Alberti, Pedro Salinas, Jorge Guillén, León Felipe, Gómez de la Serna, Cernuda, Altolaguirre, Emilio Prados, Moreno Villa, María Zambrano, Dieste, Ramón Gaya y Gil-Albert. En Litoral , revista malagueña, que vivió en México, desde el exilio, su “tercera época”, Imaz publicó su ensayo “Delirio español”.

De 1942 a 1947 fue profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de México y colabora en traducciones en el Fondo de Cultura Económica. En 1947 ejerce en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Caracas. Vuelve a México (1949), donde volvió a ejercer la docencia en la Universidad Nacional Autónoma de México hasta su muerte, ocurrida el 28 de enero de 1951.

Entre los títulos más relevantes de su obra se cuentan: Asedio a Dilthey (1945), El pensamiento de Dilthey, evolución y sistema (1946), Topía y utopía y Luz en la caverna. Entre sus traducciones destacamos: Obras completas, de Dilthey (1944-1945); La filosofía actual , de J. M. Bochenski (1949); ¿Qué es el hombre? , de M. Buber (1949); Idea de la naturaleza , de Collingwood (1950); Historia de la filosofía , de Dilthey (1951), Historia de la filosofía norteamericana , de H. W. Schenider (1950); y Filosofía natural, de E. May (1953).

Si como filósofo se destaca, su labor como traductor de obras de filosofía y de historiador de la misma es aún más eminente. Refiriéndose a este aspecto de la labor de Imaz dice José Gaos: “Hay traducciones que pertenecen a la historia universal de la cultura como las primeras o las mejores traducciones de las obras maestras de las grandes lenguas a las otras de estas lenguas”. En este caso se halla Imaz, con sus traducciones de Kant; de Cassirer, de Collingwood y, sobre todo, la hecha de las obras de Whilelm Dilthey, calificada por Gaos de monumental traducción , el más completo y acertado traslado hecho fuera de la original alemana, ya que el conocimiento profundo de la obra del filósofo y el interés que Imaz sentía hacia ella ha hecho que el texto gane en sí, al ordenarlo y sistematizarlo, pues se ha hablado mucho por los historiadores de la filosofía de que Dilthey no había ordenado debidamente su obra. Tanto es así, que se ha llegado a decir de Imaz en la citada obra, así como en la explicación que hace él mismo en el prólogo y epílogo de las citadas Obras completas , que se considera mejor que la hecha por el yerno del filósofo, Georg Much.

Si con ello contribuyó grandemente a la presentación ordenada de la obra filosófica de Dilthey, que siempre se le consideró como asistemático, lo que Imaz llamó el “asecho del Dilthey”, con su libro El pensamiento de Dilthey , concluye el rendimiento de la fortaleza y conquista del pensamiento diltheyano valga el símil y la redundancia.

En el enfrentamiento de Eugenio Imaz con la obra de Dilthey, al parecer laberíntica, no sólo tiende a aclararla, sino a situarla ante la investigación sobre las ciencias del espíritu y determinar de hecho su proyección y trascendencia en la historia de la filosofía, camino ya trazado por la escuela histórica alemana muy especialmente por Hegel.

Resumiendo la labor de Eugenio Imaz en la ordenación y traducción de la obra de Dilthey, podemos decir que ésta queda reducida a dos grandes títulos: Introducción a las ciencias del espíritu y Teoría de la concepción del mundo , y esta última con un subtítulo, Filosofía de la vida o crítica de la razón teórica. Con ello creemos que ha ganado la obra y el pensamiento diltheyano. Y como dijo el filósofo vasco: “Afrontar un problema y superarlo, bien negando uno de sus términos, bien sublimándolos en el éxtasis, eternizando la agonía, a esto llamo yo pensamiento delirante”.

 


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