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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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  Guías culturales

MARIA ELVIRA LACACI: LA VOZ DE LA SENSIBILIDAD CRISTIANA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

 

“Me siento vagabunda de las Letras.
Quiero comer mi pan con el mendigo.
Beber el vino de todos.
Tomar el sol,
tendida
sobre la hierba húmeda.”
María Elvira Lacaci


 

 

“Me parece -escribía María Elvira Lacaci- que el origen del amor que siento hacia mis semejantes es lejano. Se remonta a mi adolescencia. Hubo un libro que leí y medité con gran intensidad el Evangelio. La caridad de Cristo me impresionó grandemente. Sin embargo, en el momento en que veo a un ser humano que sufre porque no es tratado con la debida justicia y creo un poema, en aquel momento me conmueve el hombre por sí mismo, al margen de cualquier sentimiento religioso”. Si embargo, Lacaci trató en sus poemas de formular una suerte de filantropismo cristiano, y según nos había señalado, leyó y meditó el evangelio con una gran intensidad.

 

La poetisa María Elvira Lacaci, primera mujer en obtener el Premio Adonais (1956), nació en 1928 en Ferrol (La Coruña), de familia de marino y murió en Madrid el 9 de marzo de 1997.  Lacaci vivió casi siempre en Madrid. Fue premio de la Crítica en 1964.

 

Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan Humana voz (Premio Adonais), Sonido de Dios, Al este de la ciudad y Molinillo de papel.

 

Poetisa de sensibilidad cristiana intentó fundir los elementos sociales con los religiosos, lo cual hizo de ella una voz de cierto relieve en los años sesenta, como revela su inclusión en la muy conocida Antología de la poesía social, a cargo de Leopoldo de Luis (1965). En la antología de José Luis Cano, Lírica española de hoy (1992), aparecieron dos bellos poemas de Lacaci.

 

Mujer de una exquisita sencillez y de una extraordinaria humildad, al pedirle una explicación de su poesía social, contestó: “Se me pide que explique mi poesía social. Esto es más difícil todavía, pues siempre son los demás, los críticos, los que me dicen el “por qué” de lo que escribo, y siempre acertadamente... A veces pienso que es una lástima que la poesía social sea la más atacada (bueno, la única atacada), ya que encierra grandes valores humanos además de los poéticos”. Recordemos ahora estos versos de nuestra poetisa: “Me alejé. Entristecida, / rebeldemente / preguntando al Cielo / que por qué / si en la vida -igual que en la verbena- / hay colores, hay luces y alegría de ser / sobre los hombres, / mis ojos, / fatalmente, / habrán de ir a posarse / siempre, en las bañeras de los miserables, / para que encima / éstos me arrebaten / el poco aliento que me va quedando”.

 

 

 


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