- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009






Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...


  Guías culturales

LEOPOLDO MARECHAL: LA VOZ DEL AMOR HUMANO Y DIVINO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“Llora el amor en su navío errante
y a la tormenta libra su cuidado,
porque son dos: Amante desterrado
y Amado con perfil de navegante.”
Leopoldo Marechal

 

En el clima borgiano la Argentina experimenta la afirmación de otros poetas de particular relieve, entre los que podemos contar a Ricardo Molinari, Eduardo González Lanuza, Francisco Luis Bernárdez, Luis Cané y Leopoldo Marechal. Es un gran momento para la poesía argentina.

Leopoldo Marechal nace en Buenos Aires el 11 de junio de 1900. Poeta, novelista, dramaturgo y pedagogo. Hijo de padre francés y madre española. Profesor de la Escuela Normal, empieza a escribir por el ultraísmo, que luego abandona. Milita en las filas del catolicismo nacionalista y del justicialismo peronista. Ocupa altos cargos públicos, pero es rechazado y criticado como escritor por los sectores antitotalitarios de su país. Leopoldo Marechal muere en Buenos Aires el 1 de septiembre de 1970.

Leopoldo Marechal , después de haber militado en el grupo de Martín Fierro y de Proa, se volcó hacia la poesía mística española de Siglo de Oro, cantó el amor humano y divino en versos de exquisita factura clásica. Con todo, pese al afinamiento en las formas, su poesía no alcanza tonos extraordinarios ni en Los aguiluchos (1922), un en Días como flechas (1926), ni en las Odas para el hombre y la mujer (1929), ni tampoco en Laberinto de amor (1936), Cinco poemas australes (1937) y Sonetos a Sophia (1940), aunque este último fuera premiado por la Comisión Nacional de Cultura. Mayor importancia tiene, por la variedad de los temas y por la audacia de la forma, la colección de poemas Heptamerón (1966).

Según Ernesto Sábato se está rehabilitando la figura de Marechal, “uno de los más notables narradores argentinos, perversamente olvidado”. Su novela Adán Buenosayres (1948) es un descubrimiento todavía reciente para la crítica hispanoamericana. La obra sigue siendo, incluso hoy, lo mejor de la narrativa de Marechal por su interpretación del alma múltiple de la megápolis argentina y la sorprendente novedad del lenguaje. Adán representa al argentino con su idiosincrasia, sus problemas sin resolver, sus angustias, su inadaptación y sus aspiraciones. Marechal se convierte en fiel interprete de la realidad que lo circunda, del individuo en su encuentro cotidiano con las diferentes individualidades, cuyas connotaciones y características transfiere intactas a la literatura.

Transcurridos varios años desde su primera novela, Marechal vuelve a la narrativa con El banquete de Severo Arcángelo (1966) y luego con Megafón o la guerra (1970). La precisión aritmética, el ostentoso juego de fórmulas, humorismo e ironía, los sentimientos ironizados y el sincero desahogo hacen que los libros de este escritor sean una lectura siempre estimulante.

Cortázar ha declarado que con Adán Buenosayres, Marechal entra resueltamente en una vía por la que deben obligatoriamente transitar, sin excepción, quienes pretendan escribir novelas argentinas, la vía de no tratar de resolver las antinomias y los contrastes con un estilo comprometido, sino de expresar “rapsódicamente las maneras que van correspondiendo a las situaciones sucesivas, la expresión que se adecua a su contenido”. Y como decía el poeta argentino: “Si fuera uno, Amor, no existiría / ni llanto, ni bajel ni lejanía, / sino la beatitud de la azucena”.

 


Volver a Publicar en Liceus ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online