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TOMAS MORALES: LA VOZ DEL POETA DEL MAR


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

MAS CARLYLE: L“¡Atlántico infinito, tú que mi canto ordenas!
Cada vez que mis pasos me llevan a tu parte,
siento que nueva sangre palpita por mis venas
y a la vez que mi cuerpo, cobra salud mi arte...”
Tomás Morales


De las preferencias del poeta canario habla claramente la dedicatoria a Salvador Rueda de sus primeros versos marinos. El poeta malagueño, maestro colorista, que había presentado en verso al nuevo poeta atlántico, aparece aquí en su solio, la roca de una playa dorada: “... adonde, coronada de espumas seculares / te lanza como ofrenda este hijo de los mares / la ola de sus estrofas que se rompe a tus pies”.

Su “Alegoría a Rubén Darío en su última generación” demuestra adhesión a la obra renovadora del maestro y la emoción de las postrera despedida, Díez-Canedo en su justo prólogo a Las Rosas de Hércules, alude a otros poetas favoritos o hermanos de técnica e inspiración: Jacinto Verdaguer, D'Anunzio, Catulo y Ovidio.

Tomás Morales nace en Moya de Gran Canaria, el 10 de octubre de 1885 y muere en Las Palmas el 15 de enero de 1921. Estudia Medicina en la Universidad de Madrid, terminando sus estudios en 1911 y regresando a su isla nativa el mismo año para ejercer de médico titular en la villa de Agaete.

En dicha villa contrajo matrimonio y compuso gran parte de las poesías que habían de formar, más tarde, el segundo libro de Las Rosas de Hércules.

Durante sus estudios en Madrid cultivó la amistad de artistas y literatos, revelándose como poeta con su primer libro de versos, Poemas de la Gloria, del Amor y del Mar, publicado en 1908. Este libro llevaba una poesía de Salvador Rueda en la que el poeta malagueño saludaba al joven cantor como el futuro gran poeta de la raza. Valbuena Prat halla en la obra de Morales las características de lo que designa como “poesía regional canaria”: aislamiento, cosmopolitismo, intimidad y sentimiento del mar”.

Tomás Morales colaboró en diversos periódicos y revistas entre las que citaremos Los Lunes del Imparcial, España, Nuevo Mundo, Por Esos Mundos y Mundial, revista publicada en París bajo la dirección de Rubén Darío.

En 1910 se estrenó en el teatro Pérez Galdós, de Las Palmas, su obra La cena Bethaniana. En 1919 volvió a Madrid para publicar su segundo libro de Las Rosas de Hércules. Al año siguiente al de su muerte sus amigos dieron a la publicidad su primer libro de Las Rosas de Hércules, tal y como él lo había dejado dispuesto, con un prólogo de Enrique Díez-Canedo (donde se estudia la obra y la personalidad del poeta) y las poesías que había dejado sin terminar.

Villaespesa y Victorio Macho fueron los últimos artistas peninsulares que llegaron a tiempo de estrechar la mano del que había sido para ellos todo entusiasmo y cordialidad.

Tomás Morales murió rodeado de amigos y afectos, prueba de sus bondades y simpatías excepcionales: y en su recuerdo y como homenaje a sus méritos, su isla le ha rendido el tributo de colocar en un bello parque de la ciudad de Las Palmas su busto en bronce, obra del escultor Victorio Macho.

Una gran pasión por la noble retórica de arte mayor, una exuberancia magnífica, al lado de otras notas íntimas y tiernas, y, sobre todo, presente siempre, gran maestro tutelar de evocaciones, resonancias y latitud , el mar, el dilatado mar. Y como dijo nuestro poeta: “El alma temblorosa se anega en tu corriente. / ¡Con ímpetu ferviente, / henchidos los pulmones de tus brisas saladas / y plenitud de boca, / un luchador te grita ¡PADRE! desde una roca / de estos maravillosas Islas Afortunadas!... “

 


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