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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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EUGENIO DE NORA: LA VOZ DE LA POESIA CIVIL


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

MAS CARLYLE: LA VOZ DE LA LITERATURA ESTIMULANTE“¡Dejadme aquí! Quiero gritar,
tan hondo en el dolor, tan alto,
que mi voz no se oiga sino lejos, muy lejos,
libertada del tiempo y del espacio.
¡Dejadme aquí! Dejadme aquí,
gritando... “
Eugenio de Nora


La aparición en 1944 de una nueva revista independiente, modestamente provinciana, dirigida por poetas que poco después empezaron a llamarse sociales, es un obvio reto al garcilasismo escapista. Los poetas son Victoriano Crémer y Eugenio de Nora cuya obra ansiosa de huir del formalismo hueco y retórico caerá a veces en extremismos tremendistas y existencialistas, de lo que irá depurándose lentamente. Una poesía cuya función según Crémer, no es otra que “comunicarse con los hombres” y según Nora, “crear conciencia”.

Se nos revela así la posibilidad de que esta poesía, confusamente llamada social y que otros –siguiendo también un lenguaje de los años cuarenta y cincuenta tampoco muy preciso- llamaron comprometida, tenga implícitamente, dimensiones políticas.

En el difícil trayecto hacia la humanización son de gran importancia la obra y la actitud de Victoriano Crémer, y tal vez más aun la de Eugenio de Nora. No sólo plantean muy pronto la necesidad de una nueva poesía y en la propia, especialmente Nora, atacan directamente el esteticismo de los garcilasistas, sino que pasan ya al intento de hablar de lo que les rodea: “Aquí hubo un hombre. Aquí, sobre este borde mismo, / yo vi un chorro erguido crear, caer de pronto. / En esta misma esquina del tiempo estaba, estuvo. / Pero aquí ya no hay nadie. El silencio y mi llanto”.

Eugenio de Nora nace en Zacos (León) en 1923. Estudió Filosofía y Letras. Desde 1949 se dedicó a la enseñanza de la Literatura Española en la Universidad de Berna. En 1953 obtuvo el Premio Boscán de Poesía con su libro España pasión de vida. Otros títulos relevantes de su obra poética son: Pueblo cautivo, Cantos del destino, Amor prometido, Contemplación del tiempo y Siempre. También ha sido autor de un importante ensayo crítico sobre La novela española contemporánea (1958-1962).

Hablar de poesía social se ha terminado por convertir en un saco sin fondo, o una manta zamorana que encubre cualquier posibilidad mínima de matiz, según denunció recientemente Eugenio de Nora. “El adjetivo de poesía social es un rótulo vacío –dice el poeta leonés-, que acaba por estigmatizar al poeta que se le aplica, y que no tiene en cuenta, en todo caso, las diversas cosmologías e intersecciones éticas y estéticas que caben en ese tópico”. Para Eugenio de Nora “la actividad poética es un trabajo más” y le gusta aplicar a su trabajo el calificativo de “poesía civil o testimonial”. De Nora considera aún más grave y presto a la confusión el término de poesía “desarraigada” con que Dámaso Alonso deslindó a Eugenio de Nora y Victoriano Crémer del resto de la promoción de posguerra, tal y como aún hoy figuran en algunos libros.

“Nunca he comprendido por qué nosotros somos los desarraigados, mientras que Panero, Vivanco, Rosales o Ridruejo, por ejemplo, son los autores de una poesía arraigada, como no sea que tuvieran arraigados al régimen”, ironiza de Nora.

La precocidad de aquel poemario Pueblo cautivo, publicado a sus veinte años, provocó su adscripción a esa promoción de poetas –y de otros como Celaya u Otero- muchos mayores que él, cuando por edad, Eugenio de Nora se halla más próximo a la generación del medio siglo.

Eso unido a sus cuarenta años de permanencia en el extranjero, ha contribuido a su desubicación. “Creo, en todo caso, que la guerra civil pesa como una losa sobre aquella promoción de inmediata posguerra. Hoy ha quedado excluida del marketing mediático que propicia una injusta laguna entre la generación del 27 y del 50”, concluye el poeta leonés. Mucho antes nos había dicho: “Hijo fui de una patria . Hombre perdido, fuerte / para luchar ahora, para morir, mañana”.

 


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