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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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FEDERICO DE ONIS: LA VOZ DE ESPAÑA EN AMERICA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

MAS CARLYLE: LA VOZ DE L“Para ti la roja flor
que antaño fue blanca lis,
con el aroma mejor
del huerto de fray Luis.”
Antonio Machado. A Federico de Onís

 

Federico de Onís al marchar a Estados Unidos y vivir alejado de España orientó sus estudios hacia los valores universales españoles haciendo de su vida una permanente afirmación del hispanismo, donde lo español y lo hispanoamericano aparecen como formando parte de lo que él llama “unidad en la variedad”. En esa línea se inspira parte de sus Ensayos sobre el sentido de la cultura española (1932) y, sobre todo, su magnífica Antología de la poesía española e hispanoamericana (1882-1932). En 1955, al jubilarse en Columbia University, una parte importante de su obra fue recogida en España en América, recopilación de sus mejores ensayos.

Federico de Onís fue uno de los pocos discípulos que tuvo Unamuno en el sentido literal de la palabra. Es curioso que Unamuno suele ser recordado por su obra escrita como pensador, poeta, novelista, dramaturgo y ensayista, pero muy poco –o casi nada- como profesor. Federico de Onís al hacer balance de su vida universitaria declara que “su principal maestro fue don Miguel de Unamuno”. “Lo extraordinario de la clase de Unamuno –decía en su discurso de apertura del año académico 1912-1913 en la Universidad de Oviedo-, lo que no es posible encontrar más que en la de algún otro profesor genial, como aquí, por ejemplo, Leopoldo Alas –y creo que he citado los dos hombres más eminentes que en este sentido ha tenido España en los últimos tiempos- era la fuerza de las ideas en toda su plenitud, con el calor que hombres de este temple les prestan”.

Federico de Onís nace en Salamanca el 20 de diciembre de 1885. Estudió bachillerato y la licenciatura en Letras en su ciudad natal, alcanzando el grado de doctor en 1908 en la Universidad de Madrid. Perteneció al cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios; en 1911 gana por oposición la cátedra de Lengua y Literatura españolas de la Universidad de Oviedo, en 1912 se incorpora a los trabajos del Centro de Estudios Históricos, en Madrid, y en 1916 es nombrado catedrático de la Universidad de Salamanca. Ese mismo año se le presiona por la Junta para Ampliación de Estudios para ir a Nueva York, donde debe organizar los estudios hispánicos en Columbia University. En 1920 es nombrado director del Instituto Hispánico en Estados Unidos. A partir de entonces viaja por toda América, realizando una extraordinaria difusión del hispanismo en los Estados Unidos. En 1937 adquiere la ciudadanía norteamericana; en 1954 se jubila en Columbia University, pasando a Puerto Rico como director de Estudios Hispánicos de su Universidad, que había fundado él mismo en 1928. Desde entonces vivirá en la isla borinqueña hasta su muerte en 1966.

La actividad que desplegará desde 1921 como director del Instituto de las Españas es verdaderamente ciclópea. El Instituto será, en principio, un organismo que realiza su labor en pro del hispanismo desde las instalaciones universitarias de Columbia, pero en 1930 se funda la “Casa de las Españas” en Nueva York como sede del mismo, lo que permitirá ampliar y profundizar sus actividades. El plural de la denominación era reflejo de la amplitud y riqueza de su intención; dice Federico de Onís: “Bajo ese nombre se trató de recoger en un haz todas las modalidades que ofrece la civilización peculiar de los pueblos todos, cuyo entronque histórico hay que buscar en la península ibérica”, fueran éstas de variedades españolas, lusitanas, americanas, filipinas y aun judaico-sefarditas. “Las Españas –agrega Federico de Onís- es apelativo de abolengo tradicional que siempre se usó para denominar la diversidad de naciones ibéricas y la de los territorios a donde éstas extendieron su dominio político y, con él, su lengua y civilización”.

 


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