- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009





Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...


  Guías culturales

CARLOS SAHAGUN: LA VOZ DE LA AUTENTICIDAD


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“¿Nos somos nadie? Fuimos
los vencidos en la batalla
los olvidados de la historia, el pueblo
sin zapatos ni casa
que todo lo perdió una primavera
sangrienta, desolada
¿Y hasta cuando estaremos esperando
que nos concedan la palabra?”
Carlos Sahagún

 

“No creo que al poeta, como tal –dice Carlos Sahagún-, se le pueda exigir ninguna clase de compromiso, si no es el de su autenticidad. Tentarle con vagas promesas de mayoritarismo para hacerle incurrir –sólo en apariencia- en una temática social, me parece absurdo. A la hora de la verdad, lo que cuenta en el terreno de las valoraciones éticas es la conducta pública de cada individuo. En poesía lo esencial no es sólo lo que se dice, sino el cómo se dice. En la vida, lo esencial no es ni lo uno ni lo otro, sino nuestros actos”.

Cuando en la poesía española se habla de los “niños de la guerra” nos estamos refiriendo siempre a Carlos Sahagún, por su estado espiritual, por su voz auroral y pura, por su sabiduría poética. La aparición de Profecías del agua en 1958 dio lugar al nacimiento de una corriente que todavía no ha remitido: esa toma de conciencia de los poetas jovencísimos, adolescentes casi, respecto de la historia inmediata reflejada en su propia vida indefensa. Nadie, hasta Carlos Sahagún, se había atrevido a tomar la poesía como una expresión necesariamente biológica. Entre su palabra y su vida apenas existe el leve velo de su aliento, tan transparente y espontáneo es . Nace su poesía , vegetal y llena de savia, con esplendor de hierba todavía y con unas imágenes lustrales de maravillosa diafanidad. Su llegada a los predios literarios fue la de un río espejante y clarísimo, en el que se vieron –ondas concéntricas repetidas- muchos de los poetas de su generación. El ha hecho suyas las palabras de Goethe: “Todas mis obras son fragmentos de una gran confesión”. Y efectivamente en sus poemas se trasluce su pasmo, su temblor y su temor adolescente, animalillo acorralado por el dolor y miedo. Dolor y miedo que otras poetas, aquí y allá, han cantado en versos de dislocada neurastenia, pero que Carlos Sahagún, en vez de pronunciarlos, los derrama con frescor de agua, con emoción de surtidor cordialísimo.

Carlos Sahagún nace en Onil, provincia de Alicante, el 4 de junio de 1938. Vive en Alicante hasta los dieciocho años, y allí estudia bachillerato, se inicia en la poesía contemporánea y pública su primer libro, Hombre naciente (1955).

En 1956 se traslada a Madrid para cursar estudios universitarios, licenciándose en Filología Románica en 1959. Durante los años 1960 y 1961 fue lector de español en la Universidad de Exeter (Inglaterra). Catedrático de Lengua y Literatura Española en Segovia, Barcelona, Las Palmas y Madrid. Premio Adonais en 1957 por Profecías del agua , Premio Boscán en 1960 por Como si hubiera muerto un niño y Premio Hispanoamericano “Juan Ramón Jiménez” en 1974 por Estar contigo. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Primer y último oficio.

Aquellos poemas de Profecías del agua siguen vivos y saltan aún como hermosos peces líricos. Es posible que después de cuarenta y ocho años asome cierta ingenuidad expresiva , como su autor confesó en Aula de Química o en Manantial. Tendría en todo caso escasísima importancia. Precisamente esa ingenuidad y su equivalencia a ternura es la verdadera aportación de un lírico extraordinariamente dotado para la forma nueva, para el giro sorprendente. Su expresión irrumpe como cascada musical, y al mismo tiempo como un subterráneo impulso humano. Intentar por eso explicar a Carlos Sahagún es, sin ningún género de duda, una tautología. Sus versos no se explican “son”. Como si huibiera muerto un niño aparece más recogido en su sistema métrico y, por supuesto, también, en su llamarada biográfica. En Estar contigo, el poeta ha radicalizado su pensamiento ideológico, su postura civil. “Ahora me importa más, mucho más –dice Carlos Sahagún-, la miseria, la pobreza, en que viven millones de seres ante lo que soy también responsable”. De sus últimos libros, destacamos: Primer y ultimo oficio (1979) y Las invisibles redes (1989). A partir de Estar contigo Sahagún explaya su inconformismo y su repulsa, la mayoría de las veces de forma abierta, otra haciendo uso de una ironía en línea a la que utilizaron sus compañeros e mayores de promoción, sin perder nunca el tono de temblor de y pasmo que lo distingue y que lo han convertido en uno de los poetas más extraordinarios de la postguerra. Y como dijo el poeta alicantino: “Por mí, por nuestro amor de cada día / nunca olvides, te pido que no olvides. / Los dos nacimos con la guerra. Piensa / lo mal que estuvo aquella guerra para / los pobres. Nuestra amor pudo haber sido / bombardeado, pero no lo fue”.

 


Volver a Publicar en Liceus ...



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online