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JOSE MORENO VILLA: LA VOZ DE LA POESIA DESNUDA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“En ninguna pausa morir
y morir en todo momento.
Cada minuto de la pausa vivir
y dejar cada vida al tiempo.”
José Moreno Villa


“Entre los nuevos poetas españoles -muchos son y de mérito indudable- ocupa Moreno Villa una posición firme, que debe ser señalada... Muy bellas son las canciones de Moreno Villa. Creo que ninguno de nosotros las haría mejores”, escribía Antonio Machado. En la obra poética de Moreno Villa se acusa una tendencia a la ponderación y al equilibrio. Es un poeta de su tiempo que no parece interesarse por las modas del día. “He intentado -escribía Moreno Villa- decir lo más posible y del modo más directo y más sencillo”. Y añadía: “Poesía desnuda y francamente humana he pretendido hacer”.

 

José Moreno Villa nace en Málaga el 16 de febrero de 1887. Entre Málaga y Churriana transcurre su infancia y a ambas ciudades evoca en su exilio. Siempre fue un enamorado de su ciudad natal. “En veinte años -decía- no se puede ver lo que hay allí”. Aprende las primeras letras en los colegios de San Rafael y San Agustín. En el año 1897 ingresa como alumno interno en el colegio de San Estanislao, de los jesuitas, en El Palo. Allí estudia tres años. Al cuarto sale del colegio a examinarse en el Instituto Oficial de Málaga. Allí termina su bachillerato.

 

En 1904, sale del puerto de Málaga, con destino a Alemania. Allí estuvo desde los dieciocho a los veintidós años, estudiando en la ciudad de Friburgo, para estudiar química, pero no termina la carrera. Según nos contaba Moreno Villa, “no podía ni quería dedicarme a analizar vinos en Málaga...”.

 

A su regreso de Alemania, después de una corta estancia en Málaga, marcha a Madrid. En 1911, empieza a viajar por diversas ciudades españolas. Inicia sus colaboraciones en la revista España y en Revista de Occidente y, sobre todo, en el periódico El Sol. Sobre sus artículos publicados en El Sol, Azorín le envió una tarjeta alentadora: “Ha llegado usted al sumun, la sencillez”. En 1913, publica su primer libro de versos Garba, que dedica a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Rubén Darío.

 

En 1917, se va a vivir a la Residencia de Estudiantes y allí permanece hasta el 29 de noviembre de 1937 cuando la guerra civil acabó con ella. En 1921, abandonó la Residencia por un año, al aprobar unas oposiciones al cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos; fue destinado a Gijón. Vuelve a Madrid donde acepta la dirección del Archivo del Palacio Nacional. En 1924, forma parte del jurado del Premio Nacional de Literatura, resultando premiado Rafael Alberti con su libro Marinero en tierra.

 

Moreno Villa frecuenta la tertulia del Café “Regina”, de la que forman parte, entre otros contertulianos, Azaña, Araquistain, Negrín y Luis Bello. En casa del director de la Residencia de Estudiantes, Alberto Jiménez Fraud, conoció Moreno Villa a Florence, joven neoyorquina de la que se enamoró hasta el punto de pensar en el matrimonio. Cuando el poeta malagueño contaba cuarenta años de edad pidió su mano a los padres de Florence pero éstos no le aceptaron. Moreno Villa regresa solo a Madrid.

 

Fue por el año 1929, cuando Moreno Villa publica Jacinta la pelirroja, posteriormente, publica una serie de Carambas (1931), Puentes que no acaban (1933) y Salón sin muros (1936).

 

Al estallar la guerra civil es trasladado a Valencia, alojándose en la “Casa de la Cultura”. Con Gil-Albert, Dieste, Gaya y Sánchez Barbudo, colabora en la fundación de la revista Hora de España. La República le envía a Estados Unidos en 1937, en misión de propaganda cultural, de allí pasa a la capital azteca. Moreno Villa se casa con Consuelo Nieto, viuda del diplomático mexicano Genaro Estrada. En México publica numerosos libros, entre ellos, Cornucopia de México, Puerta Severa, Vida en claro, Lo que sabía mi loro, La música que llevaba, y su obra póstuma Voz en vuelo a su cuna. Poeta, pintor, crítico literario y crítico de arte, en esas varias facetas de su trabajo, con su inteligencia, su sensibilidad, su cultura y buen gusto supo ver a México y expresar esa visión en sus obras. José Moreno Villa muere en México el día 25 de abril de 1955 a los 68 años de edad.

 

En sus primeros libros tiende a la descripciones impresionistas, a las reflexiones de carácter filosófico, lo que lo aproxima a los escritores del 98, a la manifestación, por las vías del simbolismo, de sus inquietudes espirituales y a la incursiones en el folklore andaluz. El deliberado prosaísmo, el humor, la ironía, el interés por la poesía popular, las actitudes iconoclastas, la desnudez formal y el moderado empleo de técnicas vanguardistas caracterizan sus entregas posteriores. La progresiva sustitución del humorismo, la ironía y la sátira por un gesto mucho más desengañado y pesimista ante los problemas humanos, sociales y políticos de la época constituye lo más destacado de sus libros de los años 30. Ya en el exilio cobran relieve la nostalgia serena y amarga de España -”Yace tu tierra más allá del agua. / Nunca tus ojos volverán a verla”-. la dimensión trascendente de que dota a su paternidad y los motivos mexicanos.

 

Los mundos de Moreno Villa eran el de la historia, el de la pintura y el de la poesía. Decía este gran malagueño, que los poetas, en los últimos tiempos, habían aparecido por parejas: Machado y Juan Ramón, Salinas y Guillén, Lorca y Alberti, Prados y Altolaguirre, pero que él, como también León Felipe, había venido solo.

 

Las líneas finales del poeta malagueño determinada por el recuerdo  y la asunción del propio destino, es una constante evocación de su Málaga natal: “Todo está quieto en el tiempo / menos yo, nadie respira, / ¿se habrán muertos los naranjos? / El agua ya no camina”.

 


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