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  Guías culturales

LA VOZ AMERICANA INFLUYENTE EN EL ANDALUCISMO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Era natural esperar, y se esperó,
que los inventos economizadores del trabajo
aliviarían la fatiga y mejorarían la situación del trabajador;
que el enorme aumento del poder de producir riqueza
haría de la pobreza una cosa del pasado.”
Henry George.

 

 

El vertiginoso desarrollo del capitalismo americano dio lugar a una serie de teorías que buscaban solución para sus efectos desequilibradores en la sociedad. Una de ellas será la de George que no disponía sino de la economía clásica para enfrentarse a la compleja situación. La preocupación de George por el problema de la tierra le lleva a considerar los postulados de la escuela fisiocrática francesa del siglo XVIII. De ella tomará George dos conceptos fundamentales en su doctrina: la noción “impuesto único” y la concepción global del sistema económico de los fisiócratas. George propone “abolir todo impuesto menos uno (el llamado “impuesto único”) sobre el valor de la tierra”.

Henry George nace en Filadelfia, el 2 de septiembre de 1839, y muere en Nueva York, el 29 de octubre de 1897. La juventud de George es agitada. Pasará por diversos oficios, desde el de grumete hasta tipógrafo y, ocasionalmente trabajará de bracero en el campo. Casado muy joven, adquiere pronto la responsabilidad de sacar adelante una familia, en condiciones muchas veces precarias.

A raíz del artículo en memoria de Lincoln (1865), George se verá ascendido a redactor del periódico en que ejercía de tipógrafo, comenzando entonces su carrera periodística.

El número de ejemplares de su libro Progress and Poverty (Progreso y Miseria) en lengua inglesa se calcula en siete millones y en Inglaterra ha sido el libro que más se ha impreso después de la Biblia.

El hito más importante del georgismo español es el Primer Congreso Georgista Hispano-Americano, celebrado en Ronda (Málaga), desde el 26 al 28 de mayo de 1913. No sólo representa el Congreso un hito en el georgismo, sino también para el andalucismo: en él intervendrá el notario malagueño Blas Infante, que poco después encabezará el movimiento andalucista.

El cartel anunciador del Congreso aparece en el número de El Impuesto Único correspondiente al mes de mayo, teniendo como idea central la abundancia de tierras sin cultivar por sus propietarios, contrastando con la falta de trabajo y la miseria en la población. “Entre los obreros es tan grande el entusiasmo -decía el periódico- que las diversas sociedades obreras han acordado salir en manifestación con sus banderas a la estación el día de la llegada de los congresistas”.

El Congreso fue un verdadero acontecimiento local; la ciudad de Ronda se volcó literalmente hacia los congresistas. Una vez más, la tierra andaluza demostraba su hospitalidad excepcional y su secular vocación universalista. Las adhesiones fueron muy numerosas. Se recibieron telegramas de: Barcelona, Madrid, Copenhague, Londres, Chicago, Montevideo, Milán, Logroño, Haro, Málaga, Palencia, Liga Inglesa, Liga Francesa y Danesa para el Impuesto Único, y una extensa carta de apoyo de las Sociedades Obreras.

A la vista de los asistentes y de los apoyos del Congreso, podemos constatar tanto la extracción social de los georgistas, como el enraizamiento de la doctrina de George sobre todo en Andalucía. El 52% de los delegados españoles al Congreso representaban a ciudades o pueblos andaluces.

Las palabras de Blas Infante en el Congreso muestran hasta qué punto el líder del andalucismo bebe en las fuentes de la doctrina georgista, condicionando su posterior ejecutoria. “Juntos marcharán, por tanto, a conquistar la tierra -decía Blas Infante-, los trabajadores y los capitalistas, guiados por los intelectuales”. Lo que nos sitúa perfectamente el fondo interclasista inicial del andalucismo. Su adscripción a las capas medias de población, especialmente arraigado en los intelectuales y profesionales.

En el Congreso de Ronda se constituyó formalmente la Liga Española, siendo elegido como presidente Antonio Albendín. La primera de las conclusiones aprobadas en el Congreso, dice así: “No hay otro medio de extirpar los males sociales que extirpando la causa que es la institución de la propiedad privada de la tierra y únicamente puede extirparse por el impuesto único”. Y como dijo el poeta: “Allí estaba la hermosa Andalucía / esa que lucha esperando / salga de la noche el día”.

 



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