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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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  Guías culturales

DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: CONTRA LA DESERTIZACION

Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“Desertan los pastores a la muerte
hartos de ver hambrientos sus corderos.
No hay señales de hierba en ningún lado.”
Miguel Hernández

 

La desertización considerada como pérdida irreversible del potencial biológico de los ecosistemas es uno de los graves problemas ambientales que ponen en serio peligro la vida del planeta.

Tierras agrícolas, bosques, pastizales y espacios naturales constituyen, básicamente, los ecosistemas que sufren el proceso de desertización. Erosión hídrica, contaminación, salinización, acidificación y pérdida de fertilidad natural son factores que determinan la desertificación del suelo como parte de ese deterioro ecológico. Una agricultura química demasiado agresiva, junto con una desforestación acelerada por los incendios y una desacertada gestión de los hábitats naturales, dan como resultado el avance continuado de la desertificación. Las recientes medidas de la Política Agraria de la Comunidad Europea, tales como nuevos usos agrícolas y retiradas de tierras de la producción pueden propiciar asimismo una pérdida creciente de la capacidad agroecológica de muchos de nuestros mejores suelos.

Actualmente, a pesar de las incertidumbres que rodean el posible cambio climático, se puede afirmar que estamos afrontando un riesgo de consecuencias catastróficas. Es un hecho constatado que en los últimos años, como consecuencia de la utilización de combustibles fósiles y de la desforestación masiva, el nivel atmosférico de dióxido de carbono ha aumentado vertiginosamente, acelerando el efecto invernadero y provocando un calentamiento excesivo de la superficie terrestre. Se estima que si la concentración de dióxido de carbono llegara a duplicarse en este siglo; la Tierra sufriría un calentamiento de unos 2 o 5 grados centígrados sobre las temperaturas de la época preindustrial. Aunque dicha variación climática afectaría de forma diversa a las diferentes regiones del mundo, provocaría la devastación de grandes zonas agrícolas y la inundación de áreas litorales, al aumentar el nivel del mar por deshielo de las regiones polares. El proceso de desertización actual de las regiones mediterráneas se aceleraría con este cambio climático.

Ante esta desalentadora situación los programas científicos y tecnológicos ofrecen la mayor esperanza. Nunca como hoy se ha dispuesto de la información y los conocimientos necesarios para ir dando respuestas locales al trascendente interrogante de cómo corregir un desarrollo ambientalmente sostenible.

De una “evaluación ecológica”, se ha pasado a una “evaluación integrada”, que incluye los condicionantes socioeconómicos, hasta llegar a la “evaluación sostenible” con la consideración adicional de los efectos negativos del impacto medioambiental de las actividades humanas.

Cuando se trata de prevenir o resolver problemas ambientales, todavía es frecuente recurrir a la investigación como sustituto de la acción. En muchos casos, son tan numerosos y repetitivos los estudios que hacen pensar en una intencionada manera de alargar la investigación para no pasar nunca a la acción. Sin embargo, afortunadamente, se observa en algunos países europeos el desarrollo creciente de un sentido colectivo de urgencia para afrontar los problemas ambientales que padecen.

En definitiva, es necesario adoptar un estilo de vida sostenible que, por fin, emprenda acciones para encarar los múltiples problemas ambientales, y entre estos, la desertización, uno de los más graves en nuestro país. Y es que, como dijo el poeta: “La tierra no es un regalo de nuestros padres / es un préstamo de nuestros hijos”.

 


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