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Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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LIBRO A LIBRO HACIA LA LIBERTAD


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

"Y he de llevar mi libertad en peso
sobre los propios hombros de mi gusto."
Miguel de Cervantes



 

Hay una fraternidad general y espontánea y una sentimental solidaridad en la obra entera de Cervantes que está instalada plenamente en su condición española. Y a esto se le añade lo que podríamos denominar la afirmación garbosa de la libertad, reflejada maravillosamente en estos dos versos: “Y he de llevar mi libertad en peso / sobre los propios hombros de mi gusto”.

 

Cervantes se proyecta hacia la libertad en la luz de España. Es interesante observar la coincidencia de la visión de Cervantes con lo que el pensamiento actual y muy especialmente el español, ha venido a descubrir con evidencia en las postrimerías del pasado  siglo y en los albores de una sociedad nueva: que la libertad es la condición intrínseca de la vida humana, que es irrenunciable, porque si se renuncia a ella se hace libremente, ejerciendo esa misma libertad.

 

La pasión de Cervantes por la libertad, impregna toda su obra, como un eco profundo que se oye claramente. Es “uno de los dones más preciosos que a los hombres dieron los cielos”, exclama nuestro Cervantes, y tanto ama a la libertad que, “por ella, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...”

 

Pocas veces se ha dado en un autor, poeta, filósofo, novelista o dramaturgo una afirmación tan enérgica y constante de la libertad como en Cervantes.

 

En la luz de los pueblos de España no hay trampas ni trucos. La luz aquí lo define con nitidez y exactitud. Aquí no hay brumas. La imaginación, lo mismo que la vista, no tiene en esta luz más que dos salidas, dos puertas principales. No hay puertas falsas: o se va hacia arriba o hacia delante. O al cielo o a los horizontes. O las dos cosas juntas. El resultado fue el realismo y la exaltación juntas integrados en una obra de arte, en un libro universal: El ingenioso don Quijote de la Mancha.

 

En el Quijote se formula toda una teoría de la libertad. Recuérdese el maravilloso episodio de la pastora Marcela. En un pasaje admirable, Marcela dice cosas esenciales: “El verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario y no forzoso... Yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos”.

 

Si volvemos los ojos hacia la lejanía histórica que nos separa del autor de esa obra cumbre de la literatura universal. Veremos como Cervantes se nos aparece plenamente arraigado en el pueblo español. Toda nuestra mejor literatura es un testimonio de una voluntad única y total de ser de España. La cultura española, como decía Lope, “nos grita la verdad en libros mudos”.

 

La literatura española está en la obra de Cervantes como exponente moral de España. Interpretarla es desentrañar los destinos de esta nación nuestra. ¡Cuántos dolores se hubiera ahorrado España si hubiese sido más atenta y asidua lectora!

 

En los albores del siglo XXI, debería quedar claro que nuestra vida no será mejor que la pasada si no somos mejores nosotros, y que no podremos serlo si no conseguimos la valentía del pensamiento y la valentía de la solidaridad, y superamos el miedo a la libertad. Sin esta transformación de nuestro ser moral, no nos será posible vivir con plena dignidad histórica; a la larga no nos será posible vivir siquiera.

 

Recordemos la lección clásica de nuestro Cervantes, que es como la de todos nuestros grandes poetas, como la de los griegos, la lección trágica del mundo: sólo un destino fuerte puede hacer fuerte nuestra libertad. El pueblo español, al fortalecer su espíritu en la lectura, libro a libro, hará más fuerte su destino y su libertad. Y como dijo el poeta: “¡Bienaventurados los que leen porque ellos serán libres!”.



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