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  Guías culturales

EL PRESENTE NO EXISTE ENTRE NOSOTROS


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Toda la vida es un hora.”
Lope de Vega.

Conocer el presente en que vivimos para forjar el futuro donde nos gustaría vivir constituye lógica y fundamental premisa que entre nosotros resulta muy difícil de cumplir, dada nuestra exacerbada susceptibilidad. Recientemente a un escritor galardonado con un importante premio le hicieron esta pregunta: “¿Cuáles son sus autores favoritos?” El premiado contestó: “Usted se equivoca si piensa que voy a citarle algunos de los que viven”.

Tan diplomática contestación ayuda muchísimo a conocernos tal como somos. Pues si el escritor premiado hubiera citado a tres o cuatro escritores actuales se enfadarían trescientos o cuatrocientos que no le perdonarían que no les hubiese nombrado. Y para evitar disgustos tiene que citar a Cervantes, Lope, Góngora, sor Juana Inés de la Cruz, Andrés Bello, Pérez Galdós, Rubén Darío... en la seguridad de que ni Calderón, Tirso de Molina, Unamuno o Martí van a protestar por no haberse acordado de ellos. En otros ambientes artísticos ocurre lo propio. Puestos a alabar a alguien los pintores alaban a Velázquez, Murillo, Zurbarán, Goya, pues si mencionan a dos o tres artistas contemporáneos, los demás artistas del pincel cogen horrorosas rabietas. Existe un temor colectivo a encararse con la realidad, a comparar valores actuales.

Y si esto ocurre con los artistas que no tienen a su alcance más revancha que enfadarse y retirarle a uno el saludo, fácilmente puede colegirse lo que sucederá con los políticos que tienen todos los resortes del poder. En cuanto se les menciona para algo que no sea el elogio creen que se ataca, como mínimo, a la Constitución, pues algunos piensan que el ataque va dirigido al Cid Campeador.

A consecuencia de ello cuando se intenta buscar datos sobre el presente, se da uno cuenta que el presente no existe entre nosotros. Vivimos siempre en el pasado, llamando con los nudillos en el porvenir. Los estudios históricos para no molestar la irritabilidad de unos y de otros, suelen esperar un plazo mínimo de treinta años para ser escritos y publicados.

Mentalmente, vivimos con muchísimos años de retraso. Tanto que el presente, para nosotros, es pura ciencia-ficción. Hay que esperar treinta años para enterarse de cuantos hechos importantes relacionados con la política o los grupos de presión están sucediendo en la actualidad.

En resumen: el que quiera saber, a base de bien, lo que sucedió el pasado año, deberá esperar sentado a que llegue el año 2036.

Este es uno de los problemas básicos que sigue teniendo nuestra sociedad, pues si los sucesos importantes del presente permanecen encerrados bajo las siete llaves del secreto, nos pasaremos la existencia moviéndonos en la oscuridad, sin poder, por desconocerlas, modificar las causas que originan los problemas actuales. Y es que, como dijo el poeta: “Me di cuenta de repente / que para ti el verbo ser / no tiene tiempo presente”.

 



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