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Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

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ARTURO SERRANO-PLAJA: LA VOZ DE LA SECRETA TERNURA

Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

“Sólo quiero quererte porque quiero
llevarte, desvalido de la mano
hacia el oscuro llanto que mereces.”
Arturo Serrano-Plaja

 

Tal vez, Arturo Serrano-Plaja, ha sido el poeta de su generación que menos audiencia ha merecido en nuestro país, y sin embargo, quizá no haya ningún otro con su capacidad de conmoción en los temas del sufrimiento colectivo, o que se le parezca en lo singular de su queja religiosa, rebelde, sangrante, con su ternura secreta y su desamparo.

Arturo Serrano-Plaja nace en San Lorenzo del Escorial en 1909. Intervino en varias publicaciones literarias de antes de la guerra y fue uno de los redactores de Hora de España. Esta revista fue fundada en Valencia a fines de 1936, por un grupo de jóvenes escritores y artistas que desde un principio hicieron de redactores: Juan Gil-Albert, Rafael Dieste , Antonio Sánchez Barbudo y Ramón Gaya. A mediados de 1937, se unieron a ellos en la redacción María Zambrano y Arturo Serrano-Plaja, quienes estuvieron igualmente un papel de importancia en la marcha de la revista y el no haber formado parte en su fundación fue debido a estar ausentes de Valencia por aquellas fechas en que fue creada. Serrano-Plaja siguió en el frente de Madrid, hasta el verano del 37. “Es Arturo Serrano Plaja, dilecto amigo nuestro –decía Antonio Machado-, un poeta-soldado o soldado-poeta, hombre tan a la altura de las circunstancias...”

Serrano-Plaja colaboró, de 1936 a 1939, también en revistas como El Mono Azul y Nueva Cultura. Fue nombrado secretario del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas y fue lector de la famosa “Ponencia Colectiva”, que firmó junto a Emilio Prados, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Juan Gil-Albert, Antonio Sánchez Barbudo, Angel Gaos, Antonio Aparicio, Lorenzo Varela, Herrera Petere...

Se exilia en 1939. Después de haber permanecido algún tiempo en un campo de concentración en Francia, vivió allí mismo y luego se trasladó a América: Chile y Argentina y tras una segunda estancia en Francia, los Estados Unidos, donde fue profesor de la Universidad de Santa Bárbara (California). El viejo anhelo de pureza revolucionaria se fue convirtiendo con el paso del tiempo y con la dolorosa experiencia de desarraigo, en un sentimiento de alta espiritualidad. Arturo Serrano muere en Santa Bárbara en 1979.

Cuando Serrano Plaja y Salas Viu llegan a Chile. Pablo Neruda escribe: “Vosotros sois los únicos amigos de mi vida literaria en España que habéis llegado a mi patria. Hubiera querido traerlos a todos y no he desistido de ello”.

La originalidad de la expresión poética de Serrano-Plaja se vislumbra ya en sus primeros libros; Sombra indecisa (1932), Destierro infinito (1936) y El hombre y el trabajo (1938). Pero donde estalla es en Galope de la suerte (1958). Otras obras poéticas son: Versos de guerra y paz (1945 ) y La mano de Dios pasa por este perro (1965). Su novela Del cielo y del escombro (1943) fue calificada como la obra más importante, más ambiciosa de las publicadas hasta entonces por el grupo de jóvenes escritores de la generación del 36. Publicó una Antología de los místicos españoles (1946) y los ensayos Realismo “mágico” en Cervantes (1966) y El arte comprometido (1968).

Una gran preocupación por el destino del hombre –de sí mismo, y de los otros- es típica en toda la poesía de Serrano-Plaja. Ahora bien, a este poeta le interesa destacar no el destino último del ser humano, que vive y muere absurdamente, sino contemplar al hombre, productor de fuerza de trabajo; y cantar –o mejor, narrar en forma coloquial-al trabajo “libre”. Para Serrano-Plaja la libertad es el bien más alto que posee el hombre. Y como nos dijo el poeta en su “Canto a la libertad”: “No seréis hombres libres si no habéis paseado un dolor entre ruinas / sintiendo como nace del escombro otra vida”.

 


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