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  Guías culturales

LA VOZ CELTA DEL REXURDIMIENTO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“¿Que din os rumorosos
na costa verdecente,
ao raio trasparente
do prácido luar?”
Eduardo Pondal

En la misma vertiente posromántica y sensible de Rosalía de Castro se halla otro gran poeta, Eduardo Pondal, vinculado al movimiento liberal progresista derivado de un pasado gallego presidido por la libertad y la independencia, de un pasado céltico al que retrocede de la mano de Ossian en A campana d’Allons, Queixumes dos pinos y un poema incompleto en octavas reales, Os Eoas, donde los hijos de la Aurora, tras vencer las oscuridades y tormentas del Mar Tenebroso, descubren la nueva tierra de América. Queixunes dos pinos ofrece la cara hosca de Pondal, una saudade solitaria e íntima que recorre y aspira el aire de valles, montes, pinares y gándaras de Galicia. Pondal forma, junto con Rosalía de Castro, y Curros Enriquez, la gran tríada de la poesía gallega del siglo XIX y es uno de los principales poetas del “rexurdimiento”. Se le ha llamado “la voz celta del rexurdimiento”, por su recurrente referencia a esa raíz del pasado gallego. Uno de sus poemas, Os pinos, se ha convertido en el actual himno de Galicia.

Eduardo María González-Pondal e Abente, poeta en lenguas castellana y gallega, nació en Ponteceso, La Coruña, el 8 de febrero de 1835 y falleció en La Coruña, en 1917. Estudio bachillerato y la carrera de Medicina en Santiago y participó en las actividades culturales y literarias del Liceo de la Juventud. Según noticias que da Murguía, cuya amistad conservará Pondal toda su vida, se enamoró muy joven, pero su familia contrarió estos amores y no se casó nunca. No se conoce la identidad de este amor juvenil, al que recuerda en muchas poesías. Prácticamente no ejerció su carrera; se retiró a su casa familiar de Ponteceso y desde allí viajaba a Santiago y a La Coruña, donde se reunía con otros escritores en la librería de Carré, a la que llamaban la “Cova céltica”, por el celtismo de sus contertulios. La primera manifestación de Pondal como poeta está en castellano; es el famoso brindis de Conxo, en octavas reales, manifiesto liberal pronunciado en un banquete de confraternización que se celebró en 1856 en el bosque de Conxo, organizado por Aguirre, Rodríguez Seoane y el mismo Pondal. Su primera poesía en gallego aparece en 1862 en el Album de la caridad, resumen de los primeros juegos florales de Galicia, que se habían celebrado en La Coruña el año anterior. Se titula A campana d’Allons y son las nostálgicas quejas de un prisionero que recuerdan el romance del cautivo de Góngora.

En 1867 Pondal conoció los poemas de Ossian en una traducción francesa, y desde entonces su deseo es ser el cantor de Galicia, pero Galicia carece de tradición heroica conocida y Pondal se propone crearla partiendo de la tradición celta. Debía conocer el Leabhar Gabhala, antiguo poema céltico sobre una expedición de gallegos a Irlanda, puesto que Murguía, su gran amigo, da noticias de él. De este modo se acentúa su celtismo y se convierte en Breogán, el héroe céltico es un héroe gallego. Esta poesía heroica tenía para Pondal un componente cívico también pues, mostrándole a Galicia un pasado glorioso pretendía sacarla de su postración y animarla a realizar de nuevos grandes empresas. Su primer libro de poemas es todavía bilingüe. Rumores de los pinos (1877). No es una poesía popular como la de Rosalía de Castro. Pondal escribe sobre el pueblo pero no para el pueblo; por eso su popularidad es mucho menor. Se coloca ante el paisaje con su bagaje cultural de erudito y sus gustos de aristócrata. Queixumes dos pinos (1886) recoge todos los poemas gallegos de Rumores, pero a veces en diferente versión. Los cambios tienden principalmente a una purificación del idioma, sustituyendo castellanismos por formas patrimoniales del gallego.

A lo largo de toda su vida, Pondal estuvo trabajando sobre un largo poema épico Os Eoas, que después de haber estado varias veces a punto de publicarse, quedó inédito a su muerte. Os Eoas, en trescientas octavas, quería ser el gran poema heroico de Galicia: los hijos de la Aurora, venciendo la oscuridad y el mar tenebroso, descubren y conquistan América. Es un canto a la emigración gallega que sería el germen de una nueva unidad americana. El poeta tiene influencia de Tasso, pero sobre todo de Camoens, cuyo modelo sigue fielmente. Aunque su lenguaje es robusto y noble, y su versificación correcta, su valor es meramente arqueológico por lo que supone de artificio literario la reconstrucción, a principios del siglo XX, de los modelos y espíritu de la épica renacentista. Y como dijo el gran poeta gallego: “Galegos, sedes fortes; / prontos á grandes feitos; / aparellade os peitos / a glorioso afan; / fillos da nobres celtas, / fortes e peregrinos / luitade pl’os destinos / dos eidos de Breogán”.

 

 


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