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LA VOZ DE LOS CUENTOS POPULARES


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Algo de esa extraña fuerza ejerció el cementerio
protestante de Málaga sobre mí. Llegué a comprender
por qué un lunático inglés se había quitado la vida
para que lo enterrasen en este lugar. “
Hans Christian Andersen.

 

Andersen es un exponente del romanticismo en su país y el escritor danés más conocido universalmente, gracias a la serie de Cuentos que publicó y que constituyen su mejor obra. El lector español ha intimado con ellos en traducciones a nuestro idioma que le permite apreciar las dotes de fantasía, ingenuidad y gracia del autor. A ellas se añade una gran sensibilidad en las numerosas poesías que publicó. Aunque dedicados en principio a los niños, muchas de sus narraciones tienen múltiples facetas y dobles sentidos que sólo pueden ser apreciados por los adultos.

Hans Christian Andersen nació en Odense el 2 de abril de 1805. Hijo de una familia muy humilde, su padre era un pobre zapatero que murió siendo él niño. Entonces su madre que era lavandera lo mandó a Copenhague, donde luchando con grandes dificultades, intentó ser cantante de ópera y bailarín. Logró la protección de los músicos Christoph Weyse y Siboni, del poeta Frederik Hoegh Gulberg, y de Jonas Collin, director del Teatro Real, lo que le permitió instruirse. Tuvo una formación principalmente autodidacta y sus lecturas de Goethe, Schiller y Hoffmann dejarán una profunda huella en su alma. Federico VI se interesó por Andersen y le envió durante algunos años a la escuela Slagelse. En 1828 obtuvo el título de bachiller e ingresó en la Universidad de Conpenhague. Viajó por diversos países, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Grecia, Turquía, España y el Reino Unido. En este último país trabó amistad con Charles Dickens. En 1844 Andersen nos contó: “Hace veinticinco años llegué con mi atadito de ropa a Copenhague, un muchacho desconocido y pobre, y hoy tomé chocolate con la Reina”. En 1866 le fue concedido por el rey de Dinamarca el título honorífico de Consejero de Estado y al año siguiente fue declarado Ciudadano ilustre de su ciudad natal. Hans Christian Andersen falleció en Copenhague el 4 de agosto de 1875.

Andersen siendo aún estudiante, llamó la atención por las poesías que publicaba, y ya, desde entonces, no cesó de producir, con general aplauso. Su primer éxito fue su cuento fantástico Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager (1828-1829), Hablar de la literatura danesa y no mentar a Andersen es hoy imposible. Se le admira y sobre todo se le quiere por su gran ternura.

Conocido como escritor para niños, fue también autor de epigramas y poemas de corte patriótico, de los libros de viaje En Suecia (1851) y En España (1863), de las novelas El improvisador (1835), O.T. (1836) y Tan sólo un violinista (1837), de las piezas teatrales El mulato (1840) y Los sueños de un rey (1844), y del libro autobiográfico La verdadera historia de mi vida (1855). No obstante, su reconocimiento dentro de la historia literaria se debe casi exclusivamente a sus cuentos, inspirados en la tradición popular, con los que obtuvo un reconocimiento internacional. En ellos alcanza un perfecto equilibrio entre el mundo de la realidad y el de la fantasía, mezclando personajes de la vida cotidiana con héroes míticos, animales y objetos inanimados. Publicó varios volúmenes entre 1835 y 1872. Muchos son relatos folklóricos reelaborados, otros son biográficos como Ella no servía para nada, La pequeña vendedora de fósforos o Los dos hermanos. Los títulos más famosos son, entre otros: Nicolasín y Nicolasón, La colina de los elfos, Las zapatillas rojas, La sirenita, El ruiseñor, La aguja de remendar, El traje nuevo del emperador, que recuerda a El retablo de las maravillas, de Cervantes, El patito feo, El soldadito de plomo, La sombra, La reina de las nieves y El sastrecillo valiente

Las fábulas, mitos, alegorías y parábolas son corrientes en la mayoría de sus cuentos, que, en general, destacan por el peculiar modo narrativo, por la aparente ingenuidad estilística y por la manera de dirigirse a los lectores. Y como nos dijo el escritor danés: “La vida es un cuento de hadas escrito por el dedo de Dios”.

 

 



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