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LA VOZ DE UN FILÓSOFO REVOLUCIONARIO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Nuestra época es, dicen, el siglo del trabajo,
es en efecto el siglo del dolor, de la miseria y de la corrupción.”
Paul Lafargue.



Lafargue, pensador, escritor, periodista, médico, político y revolucionario francés, fue el responsable de que en España se publicara por vez primera el Manifiesto comunista de Marx. El “abuelo del anarquismo español” Anselmo Lorenzo que le tenía por maestro y amigo, escribió sobre el escritor francés: “Diría que mi personalidad se fijó allí y entonces, siendo lo que soy, valgo lo que valga, formado por aquel filósofo revolucionario”. Y añadía: “ Porque en Lafargue había dos aspectos diferentes que le hacían aparecer en constante contradicción: afiliado al socialismo, era anarquista comunista por íntima convicción”.

Paul Lafargue nació en Santiago de Cuba el 15 de enero de 1842. Hijo de una familia franco caribeña propietaria de plantaciones de café en Cuba. Inició sus estudios en su ciudad natal, pero al trasladarse su familia a Burdeos, en 1851, estudió en el Liceo de Touluse y años más tarde marchó a París a cursar estudios de medicina. Influenciado por las ideas de Proudhon, Blanqui y Bakunin se convirtió en un activista revolucionario. Ingresa, como anarquista en la sección francesa de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT, más conocida como la Primera Internacional) En 1865 tomó parte en Lieja en el I Congreso Internacional de Estudiantes lo que le valió la expulsión de Francia por parte del régimen de Napoleón III. Lafargue marcha a Londres para proseguir sus estudios. En Londres entabló una gran amistad con Karl Marx, y el 2 de abril de 1868 contrajo matrimonio con Laura, una de las hijas de este. En Inglaterra, fue elegido miembro del Consejo General de la Primera Internacional y nombrado secretario corresponsal para todo lo concerniente a España. De vuelta a Francia, tomó parte activa en la Comuna de París, y tras la caída de esta (1871) fue expulsado nuevamente –esta vez por Thiers-, refugiándose en Portugal y España. Lafargue permaneció en España durante varios años del Sexenio Revolucionario (1868-1874), siendo una personalidad clave en la introducción de las ideas marxistas en nuestro país, interviniendo destacadamente en los conflictos que enfrentaban en el seno de la Federación Regional Española de la AIT a las corrientes marxistas y bakunistas. Entre 1873 y 1874, Lafargue vivió en Londres, donde abrió un taller de litografía. Indultado en 1880, se estableció definitivamente en Francia donde colaboró con L’Egalité Socialiste y L’Humanité, y participó en la organización del Partido Obrero Francés, y dirigió el Congreso de la II Internacional Socialista, celebrado en París del 14 al 19 de julio de 1889, que resolvió que el 1º de Mayo sería, en adelante, una jornada internacional por las 8 horas de trabajo, desde entonces, esta fecha es un día de lucha y de unidad internacional de los trabajadores. En 1891, estando en prisión, Lafargue fue elegido diputado por el Partido Obrero. En Draveil, el 26 de noviembre de 1911, a la edad de 69 años, tal como había anunciado previamente, se suicidó junto con su esposa. En su carta de despedida nos decía: “Desde hace años me he prometido no sobrepasar los setenta años; he fijado la época del año para mi marcha de esta vida, preparado el modo de ejecutar mi decisión: una inyección hipodérmica de ácido cianhídrico. Muero en la suprema alegría de tener la certeza de que muy pronto triunfará la causa a la que me he entregado desde hace cuarenta y cinco años”.

El derecho a la pereza (1883), su libro más célebre, es uno de los textos más difundidos de la literatura socialista mundial, en el que Lafargue escribe: “Trabajen, trabajen, proletarios, para aumentar la riqueza social y sus miserias individuales; trabajen, trabajen, para que, volviéndose más pobres, tengan más razones para trabajar y ser miserables. Tal es la ley inexorable de la producción capitalista”.

Lafargue escribió además de numerosos folletos y artículos, varias obras de importancia entre las cuales destacamos: El método histórico, Curso de economía social (1884), El comunismo y la evolución económica (1892), El socialismo y la conquista de los poderes públicos (1905), El determinismo económico en Karl Marx (1909), El origen de las ideas abstractas (1909). En 1959 se publicó la interesante correspondencia que mantuvo el matrimonio Lafargue con Friedrich Engels. Y como dijo el filósofo revolucionario: “Los filósofos de la antigüedad enseñaban el desprecio al trabajo, esa degradación del hombre libre; los poetas cantaban a la pereza, ese regalo de los dioses”.

 

 



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