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  Guías culturales

LA VOZ DEL GRAN DIVULGADOR


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“Cuando se va la libertad,
la vida se vuelve insípida y pierde su gusto.”
Joseph Addison.


Addison es la mayor figura del nuevo género de los ensayistas. Dice el profesor de Edimburgo Edward Albert, en cuyo buen sentido y erudición puede confiarse, que ese género empezó casi por casualidad. Publicó Sir Richard Steele en 1709 el primer número de la revista The Tattler ( El Chismoso, 1709-1711), y al verlo Addison, que había sido condiscípulo y amigo de Steele, le ofreció su colaboración que fue aceptada. Duró la publicación hasta el año 1711, en que Steele la sustituyó por otra que se proponía ser diaria: The Spectator (El Espectador 1711-1712). En esta, el espíritu de Addison fue el que predominó, al revés de lo ocurrido en la anterior, y de los ensayos que publicó el periódico, 274 eran de aquél y 236 de Steele. The Spectator obtuvo gran popularidad. Steele era inconstante y se cansó del proyecto, emprendiendo en 1713 otro, el de la publicación de The Guardian, en que también le ayudó Addison y obtuvo sólo mediano éxito. De estos trabajos han quedado cerca de cuatrocientos ensayos de Addison, sobre gran diversidad de asuntos y escritos en estilo casi siempre excelente, natural y fácil. Su autor se había convertido en censor de las costumbres de su tiempo, y desde las modas y las charlas de salón, hasta otros temas mucho más serios, todo le interesaba.

Los artículos de Addison, salpicados de una refinada ironía, se ajustaron perfectamente a los nuevos intereses intelectuales, éticos y culturales de la emergente burguesía inglesa. Con un estilo claro, fluido, ameno y familiar, y un controlado moralismo, fue el “gran divulgador” de las preocupaciones literarias, sociales y filosóficas de aquel momento, y un modelo para numerosos escritores posteriores.

Joseph Addison nació en Milston, Wiltshire, el 1de mayo de 1672 y murió en Holland House, Kensington, el 17 de junio de 1719. Estudió en Oxford. Fue literato, moralista, teólogo, latinista y crítico; miembro de Parlamento por el partido de los whigs (1718), secretario del virrey de Irlanda (1709) y , durante unos meses Secretario de Estado (1717). Miembro del círculo político y literario Kit-Kat Club, fue una de las grandes figuras del periodismo.

Addison, que además de ser hombre culto y refinado, por el conocimiento de otros países y literaturas, fue hombre afortunado social y literariamente, pues casi todo cuanto emprendió le gustó a su público, si se exceptúa una ópera: Rosamond y una comedia El tamborilero (1715). Así fue poeta, primero en latín, después en inglés, con su poema La campaña (1704), composición de compromiso sobre la batalla de Blenheim; viajero, publicó un libro sobre Italia, Observaciones sobre numerosas partes de Italia (1705), en la línea de los poemas “topográficos” de moda en aquellos años; autor de una tragedia Catón (1713), que levantó un gran entusiasmo entre los espectadores y se convirtió en un éxito de taquilla, etc. De todo esto, ¿qué queda? Addison es y seguirá siendo el hombre de The Spectator, como si dijéramos un gran periodista de alto vuelo y un crítico, a quien grandes escritores no se han desdeñado de imitar. Su prosa marca el camino de la prosa moderna y una reacción contra el estilo hinchado, falso. Y como dijo el gran periodista inglés: “ La lectura es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo”.

 


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