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LA VOZ DEL HADA BUENA DE LOS PRESOS


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Las cárceles tal como funcionan
y están concebidas hoy -centros
de deformación humana- desaparecerán.”
Victoria Kent.

“Victoria es, generalmente -escribía Azaña en sus memorias-, sencilla y agradable, y la única de las tres señoras parlamentarias simpática; creo que es
también la única... correcta”.

Victoria Kent Siano, la figura femenina más prestigiosa de la Segunda República, nació en Málaga el 6 de marzo de 1898 y allí vivió hasta 1917, año en que marchó a Madrid. Se instaló en la Residencia de Señoritas. Dicha Residencia, se creó siguiendo el modelo de la Residencia de Estudiantes, y fue dirigida por la ilustre pedagoga María de Maeztu. Más tarde Victoria Kent estudió Derecho en la Universidad Central. Fue famosa su actuación ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina como defensora de Alcalá Zamora, Largo Caballero, Fernando de los Ríos, Albornoz, Miguel Maura y Casares Quiroga, firmantes de un manifiesto en apoyo de los sucesos de Jaca, en diciembre de 1930, en el que se disponía la formación de un gobierno republicano en caso de triunfo. Fue la primera vez en el mundo que una mujer actuó ante un Tribunal Supremo. Afiliada al Partido Radical Socialista, en 1931, fue elegida diputada de las Cortes constituyentes por Madrid y designada directora general de Prisiones, cargo que desempeñó con gran humanidad y afán renovador, y en junio de 1932, debido a la negativa del consejo de ministros a autorizar una depuración de personal del Cuerpo de Prisiones, presentó su dimisión.

A ella se deben la construcción de la nueva cárcel de mujeres de Madrid (Ventas), en la que no existían celdas de castigo, y la creación del Cuerpo Femenino de Prisiones. Margarita Nelken escribió el 7 de agosto de 1934 (dos años después de que Victoria Kent dimitiera de su cargo) un artículo, quejándose del retraso que estaba produciéndose en el régimen penitenciario y comentaba: “Victoria Kent, al ocupar la Dirección General de Prisiones llevó a su cargo su espíritu de humanidad, esa bondad absoluta que le caracterizaba entre sus amigos”. Con Luis Jiménez de Asúa como director en funciones, Victoria Kent inauguró en 1933 el Instituto de Estudios Penales. En ese mismo año viaja a Londres para participar en el Congreso Internacional de Cooperativas como representante española.

Victoria Kent fue muy popular y su nombre llegó a figurar en una conocidísima canción de Las Leandras .El 15 de junio de 1934 envía una carta al Tribunal Supremo de Leipzig con la intención de hacerse cargo de la defensa procesal de Thaelmam (dirigente comunista alemán encarcelado por el régimen nazi). El Tribunal no la aceptó como defensora.

Reelegida diputada en las elecciones del Frente Popular, durante los años de la guerra se hizo cargo de la creación de refugios para niños y de las guarderías infantiles. El Gobierno de la República la envió a Francia para el cuidado de las evacuaciones de los niños. Durante los cuatro años de la ocupación nazi tuvo que vivir escondida huyendo de la Gestapo. Sobre este periodo Victoria Kent escribió un libro muy interesante titulado Cuatro años en París.

Después marchó a México y allí fundó una Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones, trabajando como directora durante dos años. En 1944 va a Nueva York al haber sido solicitada por las Naciones Unidas para colaborar en la Sección de Defensa Nacional. Allí fundó y dirigió la revista Ibérica desde 1954 a 1974. El 11 de octubre de 1977 llegó a Madrid, y nada más bajarse del avión, solicitó la amnistía total y el restablecimiento de las autonomías. Victoria Kent muere en Nueva York en 1987.

“Yo tenía el pelo negro cuando salí de España -cuenta Victoria Kent en una entrevista publicada en junio de 1976-, ahora lo tengo blanco, pero no por ello he perdido mi vocación política combativa”.

 

 


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