- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus







  Guías culturales

LA VOZ DE UNA HEROÍNA DE LA LIBERTAD


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“¡Oh qué día tan triste en Granada
que a las piedras hacía llorar,
al ver que Marianita se muere
en cadalso por no declarar.”
Romance popular.



Mariana Pineda, la romántica heroína de la libertad, nacida en Granada el 1 de septiembre de 1804, fue ajusticiada a manos de la reacción absolutista de Fernando VII, el 26 de mayo de 1831, por bordar una bandera de los liberales.

Casi cien años después, en 1925, Federico García Lorca escribe Mariana Pineda, su drama romántico, obra literaria más que teatral, más lírica que dramática, ya que en todos los personajes casi siempre se escucha indistintamente la personalísima voz del poeta. “Yo soy ante todo –decía Federico- poeta dramático”.

El estreno en Madrid del drama Mariana Pineda durante la dictadura de Primo de Rivera constituyó un acontecimiento literario y tuvo también un profundo sentido político. Toda la España amante de la libertad acudió a las representaciones. Federico que tenía escrita la obra desde casi tres años, la llevaba de tertulia en tertulia inútilmente. Los directores no se decidían a representarla entre otras razones porque Mariana Pineda era entonces un drama político. Margarita Xirgu, la generosa y fiel amiga del poeta, tuvo la fortuna de estrenarla en 1927. Han pasado ochenta y un año, y Mariana Pineda se nos aparece como la verdadera fuente de donde nace toda la lírica de nuestro poeta. Y sobre todo, en Mariana Pineda, Federico presagia y enaltece su desdichada y gloriosa muerte

Mariana Pineda Muñoz se casó a los quince años con un terrateniente del partido liberal, enviudando tres años después, fue detenida por bordar en una bandera la leyenda “Ley, Libertad, Igualdad”, destinada a la conspiración liberal. Uno de los miembros de la Audiencia de Granada, Pedrosa, intentó que delatara a sus cómplices, ya que estaba enamorado de ella. Al no conseguirlo fue llevada, primero, a la cárcel de mujeres de Granada y, después, a la de casa y corte, recibiendo la sentencia de muerte.

“En la bandera de la libertad / bordé el amor más grande de mi vida”, nos dice Mariana Pineda, a la que tan soberbiamente Federico supo dar voz, para que así se reconozca y aprenda a estimarse a nuestra heroína de la libertad, que duerme en Granada su sueño de amor.

La muerte de Mariana Pineda fue especialmente dramática, ya que al hecho mismo de la ejecución se unió la inexperiencia o escasa habilidad del verdugo, que con el garrote vil no sólo le rompió la médula espinal por el cuello sino que le atravesó el punzón hasta la boca. Como es sabido fue agarrotada en el Campo del Triunfo de Granada, mientras se quemaba ante sus ojos la bandera causante de su detención.

La tragedia de la muerte obsesionaba hasta el delirio la sensibilidad del niño que fue siempre Federico. Tal vez a aquel gran poeta, dulce y profético, la muerte de Marianita “en su Granada “, le ofrecía por adelantado, y en símbolo terrible, la visión de su propia muerte. Al decir, al cantar y al contar la muerte de Mariana Pineda, Federico nos dice, nos canta y nos cuenta su imperecedero morir, el correr de su sangre, como el de sus dos ríos granadinos: “Los dos ríos de Granada / uno llanto y otro sangre”.

El amor a la libertad, le hace gritar a nuestra heroína: “Yo soy la libertad porque el amor lo quiso. / ¡Pedro!, la libertad por la cual me dejaste. / Yo soy la libertad herida por los hombres. / Amor, amor y amor y eternas soledades”.


 

 


Volver a Publicar en Liceus ...




        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online