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  Guías culturales

LA VOZ DEL MAESTRO DEL CUENTO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“Nuestro gran tormento en la vida proviene
de que estamos solos y todos nuestros actos
y esfuerzos tienden a huir de esa soledad”.
Guy de Maupassant.


 

Guy de Maupassant es el autor famoso de Una vida, Pedro y Juan, Bel ami, Fuerte como la muerte y Nuestro corazón, etc.; pero aunque importante en la novela, en lo que quedó consagrado como maestro insuperable fue en el cuento, en la novela corta, que cincelaba como nadie en su época. Su estilo sobrio y preciso prestábase a ello grandemente, no menos que su habilidad y elegancia artística. No tuvo la franca popularidad de Zola y de Daudet; pero sí el aprecio de los del oficio, de la crítica y de la parte más inteligente del público.

Ahijado y discípulo de Flaubert, empezó militando en las filas naturalistas bajo la bandera de Zola, estas dos influencias unidas, le llevaron a un realismo absoluto, seco, implacable e irónico. Maupassant se hizo célebre desde sus primeros cuentos y publicó luego un crecido número de ellos, en los que reviven pequeños burgueses parisienses, campesinos normandos, cuyas bajezas, mañas, actos grotescos, atroces o vulgares aparecen retratados con una seguridad y un arte impecables.

Guy de Maupassant nace en el castillo de Miromesnil, cerca de Torville –sur- Arques, Normandía, y muere en París el 6 de julio de 1893. Su infancia se vio entristecida por las continuas disputas de un padre disoluto y violento y una madre neurótica. Estudió en el Liceo Napoleón, en el colegio eclesiástico de Yvetot, de donde fue expulsado al encontrársele una poesía irreverente, y finalmente en el Liceo de Rouen. Llamado a las armas participó en la guerra franco-prusiana. Posteriormente trabajó como empleado en el ministerio de Marina. Empezó a escribir a la edad de treinta años bajo la influencia personal y literaria de Gustave Flaubert, amigo de su madre, y consiguió vivir lujosamente de la literatura. Fue un magnífico narrador, cuyas dotes le consagraron como uno de los principales exponentes del naturalismo. En 1876 comienza a colaborar en varios periódicos y revistas con el seudónimo de Guy de Valmont. Famoso por sus aventuras amorosas, amigo de prostitutas y a la vez de damas de alta sociedad, Maupassant frecuentó ambos mundos indistintamente. Era deportivo, practicaba el piragüismo y se sentía orgulloso de su fuerza. A consecuencia de la sífilis, sufre problemas nerviosos e intenta suicidarse el 1 de enero de 1892. Pocos días después es ingresado en un manicomio, donde morirá al cabo de dieciocho meses, periodo que transcurrió en una inconsciencia casi total, aunque con periódicas crisis violentas que requerían de la camisa de fuerza.

Entre 1880 y 1891 publicó unas trescientas narraciones cortas y seis novelas. En sus relatos se advierte un extraordinario poder de observación, un magnífico trazo en el retrato de personajes y ambientes, así como un estilo personalísimo y vigoroso, que ofrecen un cuadro amargo y despiadado de la pequeña burguesía de la época. A medida que su enfermedad avanzaba, los temas de sus obras se hicieron más humano. En sus últimas narraciones domina la angustia y la idea del suicidio. Entre su obra destacan el hoy celebérrimo cuento Bola de sebo (1880), aparecido en el volumen colectivo Las novelas de Médan; las novelas Una vida (1883), Pedro y Juan (1884), Bel ami (1885), Fuerte como la muerte (1889) y Nuestro corazón (1890); y los libros de relatos La casa Tellier (1881), Los cuentos de Bécasse (1883), Las hermanas Rondoli (1883), El horla (1887) y La mano izquierda (1889).

El terror que expresa en sus cuentos no eran sino un intento de sublimar su propio terror. Pues como nos dijo el mejor cuentista de la historia de la literatura: “Tengo miedo de mi mismo, tengo miedo del miedo, pero, ante todo, tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi razón, sobre la cual pierdo el dominio y a la cual enturbia un miedo opaco y misterioso”.

 

 

 

 

 


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