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  Guías culturales

LA VOZ DEL MAESTRO DE LA EDAD MEDIA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“Estudiad como si fuerais a vivir siempre,
vivid como si fuerais a morir mañana.”
San Isidoro de Sevilla.

 

 

 


San Isidoro es la figura más destacada de la España visigoda y una de las fundamentales en la historia general de la cultura hispánica. Continuador de la empresa iniciada por su hermano y maestro con la Escuela de Sevilla o isidoriana, de la que fueron continuadores san Braulio, san Ildefonso y Tajón, ejerció además notorio influjo en otros reinos cristianos. Su fiesta se celebra en España el 26 de abril.

San Isidoro de Sevilla, obispo hispano y doctor de la Iglesia, nació hacia el año 560, desconociéndose el lugar real de nacimiento, y falleció en Sevilla el 4 de abril de 636. Su hermano san Leandro, arzobispo de Sevilla, dirigió su educación en la escuela catedralicia por él fundada, donde se enseñaba el trivium (tres de las siete artes liberales, comprendía: gramática, retórica y dialéctica) y el quadrivium (comprende: aritmética, geometría, música y astronomía), y llegó a destacarse tan cumplidamente, que al morir aquel le sucedió en el episcopado. Fue arzobispo de Sevilla (599), cargo que ocupó hasta su muerte. Hermanos suyos, además de san Leandro, fueron san Fulgencio y santa Florentina. Gran conocedor de las culturas bíblica y grecolatina, dedicó toda su vida al estudio y a la enseñanza. San Isidoro es una figura señera en la historia medieval, pues su vida se desenvuelve en un momento crítico: cuando el mundo romano desaparece y, con la inyección del elemento germano, surgen nuevas nacionalidades. Valiéndose de los recursos de la religión y la educación, se dio, pues a la empresa de acabar de desarraigar el arrianismo, robusteció la disciplina eclesiástica y presidió el segundo Concilio de Sevilla (619) y el cuarto de Toledo (636). No obstante tan importante obra, el mayor mérito del santo radica en sus escritos, numerosos y de variadísimos temas, entre los que alcanzan preponderante valor los históricos, filosóficos, teológicos y enciclopédicos.

En su obra Synonyma, de lamentatione anime peccatricis, se muestra profundo poeta lleno de misticismo; sus ideas filosóficas se encuentran expuestas, principalmente en los Libri Sententiarum y en las Etimologías; el Liber de viris illustribus es altamente interesante como repertorio de personajes de la época y el Chronicon y la Historia de regibus gothorum, wandalorum et suevorum, sus obras históricas más notables.

Mas ninguna de las obras del sabio arzobispo es tan representativo como Originum sive etymologiaum libri XX, denominada vulgarmente Etimologías, resumen admirable dela cultura clásica, fruto de vastísima y fecunda asimilación, que se convirtió en indispensable en toda biblioteca de la Edad Media. Las Etimologías, se convirtieron en el texto pedagógico más importante de su época. Los libros I y II están dedicados al Trivium; el III, al Quadrivium; el IV, a Medicina; el V, a Derecho y Cronología; VI, VII, y VIII, a Teología y Cánones; el IX, a Política y Sociología; el X, a Lexicología; XI y XII, a Zoología; XIII y XIV, a Geografía; XV, a Arquitectura y Agrimensura; XVI, a Mineralogía; XVII, a Agricultura; XVIII, a Milicia; XIX, a Marina, y XX, a Artes Manuales.

El arzobispo de Sevilla fue canonizado en 1598 y el Papa Inocencio XIII, en 1722, lo declaró doctor de la Iglesia. Y como dijo el sabio de Sevilla: “Perdona para que se te perdone, olvida para que se te olvide”.


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