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LA VOZ DEL MODERNISTA OLVIDADO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“Este dolor de vivir no viviendo
y este sufrir de saber que no vivo,
quieren hacerme querer no queriendo
y desear no escribir lo que escribo...”
Luis Fernández Ardavín.

 

Luis Fernández Ardavín es el autor de la letra del célebre cuplé-chotis “Rosa de Madrid”, y de la obra de teatro del mismo nombre que se estrenó en Bilbao en 1925. También se hizo muy popular su poema “Aquel día...”: “Ni sonaron campanas, / ni tronaron cañones; / pero lucieron flámulas / sobre los torreones / y un clamor jubiloso / se alzó en la ciudad ... / ¡Gentes arracimadas / en sucios camiones / desfilaban frenéticas / de gritos y canciones, / en un desbordamiento / de triunfo y libertad!... / Los mástiles pedían / banderas tricolores...”

El dramaturgo y poeta modernista Luis Fernández Ardavín nació en Madrid el 16 de julio de 1892 y falleció en la misma ciudad, en 1962. Fue hermano del director de cine Eusebio Fernández Ardavín. Escribió numerosos artículos periodísticos y trabajó como libretista de zarzuelas. Presidió la Sociedad General de Autores de España, desde 1952 hasta su muerte. Tradujo al castellano, obras de Alfred de Musset, Honoré de Balzac, Goethe y Sófocles.

Alumno predilecto de Eduardo Marquina, Fernández Ardavín publicó en 1913 su primera colección de poemas Meditaciones y otros poemas, a la que siguieron Láminas d e folletín y de misal (1920), La eterna inquietud, A mitad del camino...

Su obra teatral fue la que le hizo famoso. Con trazas de tragedia rústica se estrenó en 1919 La campana, ya antes de este estreno era un autor conocido por algunas colaboraciones dramáticas, como El delito, escrita en colaboración con Federico García Sanchiz y estrenada en 1915. En 1921 estrena La dama de armiño, obra en la que según Díez-Canedo, Fernández Ardavín, “trata” de retratar el universo del Greco, dando vida a la figura de uno de sus cuadros. Un año más tarde estrena El bandido de la sierra, o la historia folletinesca de Salvador Peñalara, bandido generoso. Cultivó también la adaptación y actualización de obras clásicas; así Hecyra, comedia, se convierte en el drama Lupe la malcasada (1924). En 1925 estrena La estrella Justina (“comedia a media voz, de asunto doméstico”, según Díez-Canedo y Doña Diabla, obra que como, como dice el mismo crítico, “pudo ser un buen drama español y es una mala película italiana”, y, finalmente, La nave sin timón, estampa bretona. Otras obras suyas posteriores son La vidriera milagrosa (1925), Rosa de Madrid (1925), La hija de la Dolores (1927), La cantaora del puerto (1927), La espada del hidalgo (1930), Las llamas del convento (1931) y La florista de la reina (1939). A una colección de canciones Cuentos de Abate de Ardavín le puso música Amadeo Vives y, escribió también un libro de narraciones El hijo.

Luis Fernández Ardavín trabajó como libretista de zarzuelas para los maestros Amadeo Vives, Francisco Alonso y Federico Moreno Torroba. Su hermano Eusebio, llevó al cine muchas de sus obras, según los guiones preparados por el propio autor. Y como nos dijo el poeta y dramaturgo madrileño en su famoso “Aquel día...”: “¡Se adoraba la imagen / de los libertadores!... / ¡Se apostrofaba el nombre / de los expoliadores / y se cerraba un ciclo / que nunca ha de volver!...”











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