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  Guías culturales

LA VOZ DE UN MUNDO FELIZ


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

 

“¿Cómo sabes si la Tierra no es más que infierno
de otro planeta?”
Aldous Huxley.


 

Con uno solo de sus libros Un mundo feliz, Aldous Huxley logró zarandear a varias generaciones. De todos los mundos posibles, optó por el más triste, desesperanzado y amargo y, sin embargo, lo llamó feliz. De todas las formas que se conocen para olvidar y exaltar la imaginación, eligió la más devastadora, aunque se oculte tras distintos y llamativos nombres –serotinina, LSD, mescalina...-. En todos sus libros, volcó su inquietud por las relaciones humanas, por las religiones orientales, por los efectos de las drogas sobre el sistema nervioso.

La crisis social, religiosa y existencial del mundo en que vive, sacudido violentamente por dos guerras mundiales, incide en la obra literaria de Huxley, que va desde una progresiva crítica de su civilización y desde una condena de las estructuras sociales y políticas hasta el misticismo de la sabiduría oriental. El novelista y ensayista británico trata los problemas sociales y los conflictos religiosos de una manera científica y con un tono irónico, en muchos casos corrosivo. Perteneciente a una familia de gran tradición cultural, en su obra brilla, más que la intuición del artista, el juego espectacular de una inteligencia privilegiada y una vastísima cultura. Utiliza una lúcida ironía que pone al descubierto las lacras de una civilización en decadencia, señalando el horror y el vacío de la presente.

El inteligente autor de Un mundo feliz nace en Godalming, condado inglés de Surrey, el 26 de julio de 1894. Perteneciente a una familia de prestigiosos biólogos e investigadores, adquiere una gran formación científica que va a unir a su cultura artística y literaria. A los catorce años, Huxley inicia los estudios de Biología, pero una enfermedad le deja casi ciego y aprende el sistema Braille. En 1915 se licencia en Literatura inglesa y Filología en la Universidad de Oxford. Entra a trabajar en la enseñanza. En 1915 contrae matrimonio con María Nyls. Un año más tarde se convierte en crítico literario de la Westminster Gazette. En 1921 publica Los escándalos de Crome, novela de trasfondo autobiográfico llena de brillante ironía e ingenio. En 1923 se marcha a Italia, donde vive con su mujer y su hijo, durante seis años. En 1928 escribe Contrapunto, que está considerada su obra maestra; la novela es un lúcido y profundo examen sobre la condición humana y sobre el destino del hombre, a la vez que un análisis inteligente de una sociedad en crisis. En 1930 se establece en Francia. Dos años más tarde publica Un mundo feliz, su obra más difundida, verdadera caricatura del mundo futuro, tecnificado y deshumanizado. El mundo que nos presenta Huxley es aparentemente tan perfecto “que el hombre es una verdadero robot, carente de libertad”, cuestionando el papel esencial de la ciencia, que debe estar al servicio de los seres humanos y no al revés. En 1938 Huxley se marcha a California, donde el doctor Bates le salva de la ceguera total. Escribe guiones para el cine. En 1941 publica El tiempo debe detenerse y, al año siguiente, El arte de ver. Aldous Huxley muere en su casa de Hollywood, el 23 de noviembre de 1963.

Huxley es uno de los personajes más inquietantes, contradictorios y audaces de la historia de la literatura. Fue un escritor cerebral, un brillante cultivador de la llamada novela intelectual. Siempre fue un hombre de mala salud de hierro, capaz de perder la vista, recuperarla y además escribir El arte de ver.

El intelectual de apariencia remota es un profesional capaz de tejer la trama de Un mundo feliz en cuatro meses. Luego vino su vinculación a los movimientos pacifistas.

Previo al famoso Congreso de Escritores Antifacistas de Valencia, fue el de París, en el que se constituyó la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Aldous Huxley formó parte de su junta directiva que estaba compuesta, además, por Thomas Mann, y su hermano Heinrich, Romain Rolland, André Gide, Forster, Bernard Shaw, Valle-Inclán, Ricardo Baeza, José Bergamín, Máximo Gorki, Sinclair Lewis y Selma Lagerloff.

Durante los seis largos años de la guerra mundial estuvo en California, sin querer hablar de la guerra. Huxley vivió privadamente aquel profundo horror. Quiso escapar de este mundo y emprendió su viaje al “otro-mundo”. Por ahí aparecen los experimentos con drogas. Apadrinado por “guris”, sus libros iban hacerse únicamente asequibles para quienes participaban de su “visión”. Visión de un mundo feliz con disfraz de paraíso imposible. Tal vez, Huxley pretendió simplemente ser fiel a su principio: “El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda, sin desminuir la felicidad de los demás”.

 


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