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LA VOZ DE UN NOVELISTA CONSAGRADO


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“La novela es una suerte de escuela rudimentaria
donde uno aprende los problemas más importantes de la vida.”
Saul Bellow

Saul Bellow es quizá el escritor más representativo de la generación que comenzó a escribir en 1940. De padres judíos, procedentes de Rusia, creció en una gran ciudad Chicago, y estudió antropología y sociología, siendo luego profesor universitario. Es el representante de una generación de escritores profesores algo similar a nuestros nietos del 98. Su primera novela publicada en 1944, se manifestó en la línea de la literatura de rechazo, paralela a la poesía “beat” y a la postura de los “iracundos”, aunque matizando a sus personajes con profundas incertidumbres y anteponiendo los problemas individuales a los del conjunto.

Saul Bellow nació en Lachine, Québec, el 10 de junio de 1915 y falleció en Broolkline, Massachussetts, el 5 de abril de 2005. Perteneció a una familia de emigrantes rusos establecida primero en Canadá y luego en Chicago. Estudió en la Universidad de Northvestern y fue profesor de la de Chicago. Participó en la II Guerra Mundial con la Marina Mercante. Estuvo casado en cinco ocasiones. Ganó el Premio Nacional estadounidense de Literatura en 1953 y en 1965. En 1976 recibió el premio Pulitzer y el premio Nobel de Literatura. Cuando le preguntaron cómo se sentía después de ganar el Premio Nobel respondió: “No lo sé. Aún no escribí sobre eso”.

Heredero de las culturas judía, rusa y americana, la vida de Bellow simboliza la precaria condición espiritual del hombre moderno; sus héroes buscan siempre, en mayor o menor medida, la verdad, y son por lo general víctimas y perdedores en una sociedad que considera el dinero y el éxito como únicos valores. Mientras los héroes de Hemingway tratan de encontrar su identidad en la acción, los de Bellow la buscan en la introspección. Su obra, reflejo de una conciencia escéptica y teñida de un humor que muchas veces raya en lo sórdido, logra un perfecto equilibrio entre lo formal y lo conceptual.

Entre sus novelas figuran: El hombre en suspense (1944), Las aventuras de Augie March (1953; premio Nacional de Literatura), en la que se mezclan elementos de la picaresca y la crónica de costumbre, Henderson el rey de la lluvia (1959), Herzog (1964), novela con la que en 1965 volvió a obtener el premio Nacional de Literatura y que le consagró definitivamente como una de las figuras clave de la narrativa estadounidense contemporánea, y Carpe Diem (1956). Escribió además Las memorias de Mosby (1968), El planeta de Mr. Samler (1970), ganadora del Nacional Book Award, El legado de Humboldt (1975), Ida y vuelta a Jerusalén: un asunto personal (1976), El diciembre del decano (1982), el libro de relatos El hombre que habitaba demasiado y otros cuentos (1985) y Más mueren de infarto (1987).

Herzog, considerada como una de las grandes novelas norteamericanas de todos los tiempos, es la que, al convertirse en un bestseller indiscutible, le proporcionó el prestigio de un novelista consagrado. En esta novela nos muestra a un universitario de unos cuarenta y tres años, seguramente los suyos, crucificado por una sociedad que lo desea y destruido por una esposa que lo humilla. Su personaje se refugia en el absurdo, como único medio para continuar alentando su deseo de vida, de humor, y también de amor. Y como dijo el novelista norteamericano: “Un escritor es un historiador imaginativo que puede acercarse más que los sociólogos a la realidad contemporánea”.

 

 


 

 


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