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LA VOZ DE UN PACIFISTA


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“Gran parte de las dificultades que atraviesa el mundo
se deben a que los ignorantes están completamente seguros
y los inteligentes, llenos de dudas.”
Bertrand Russell.


En 1949 se concedió a Bertrand Russell la Orden del Mérito y en 1950 el Premio Nobel de Literatura en reconocimiento de su creación múltiple y significativa, en la que trabajó constantemente como defensor de la libertad de pensamiento. El suyo evolucionó desde un inicial idealismo platonizante hasta cierto atomismo lógico, en el que el papel del análisis lógico es criticar los datos aportados por la ciencia. Su aportación a la lógica matemática incide fundamentalmente en la lógica simbólica y en los problemas semióticos.

El 9 de julio de 1955 se publicó el manifiesto Russell-Einstein, una declaración contra la guerra atómica, que estaba también suscrito por los siguientes científicos: Max Born, Linus Pauling, Hermann Muller, Percy Bridgman, Hideki Yukawa, Cecil Powell, Joseph Rotblat, Leopold Infeld y Frédéric Joliot-Curie. En 1963 creó la Fundación Bertrand Russel para la Paz. En 1966 Russell instituyó el Tribunal Internacional para juzgar los crímenes de guerra cometidos por los Estados Unidos en Vietnan y el Sudeste asiático, conocido como “Tribunal Russell”, del que fue presidente ejecutivo Jean-Paul Sartre, y que tuvo como miembros destacados, entre otros, Lelio Basso, Simone de Beauvoir , Julio Cortázar, Lázaro Cárdenas, Peter Weis e Isaac Deutscher.

El filósofo, matemático, escritor y pacifista británico Bertrand Russell nació en Treleck, Gwent, el 18 de mayo de 1872 y falleció en Penrhyndeudraeth el 2 de febrero de 1970. Nacido en el seno de una familia aristocrática de tradición política liberal, su abuelo fue primer ministro con la reina Victoria, perdió a su madre con dos años de edad y a los cuatro años a su padre, y tuvo que irse a vivir con sus abuelos. Estudió en Trinity College, en Cambridge, licenciándose en matemáticas y ciencias morales. Enseñó filosofía en Cambridge; durante la primera guerra mundial fue depuesto y encarcelado por su actitud pacifista. Residió en diversas ocasiones en Estados Unidos, donde impartió clases en varias universidades. Ha sido un escritor de una fecundidad asombrosa. En sus noventa y siete años de vida, Russell evoluciona en muchos de sus puntos de vista. En una primera fase, las Matemáticas, se le presentan como el ideal de la Filosofía, dentro de un idealismo platónico. Deriva después hacia un positivismo muy inglés, para volver más tarde a acercarse a sus primeras posiciones. Una característica de Lord Russell es su radicalismo político y antirreligioso, con un lenguaje extremadamente lúcido, que le proporciona no pocos problemas y muchos seguidores.

Su obra matemática destaca entre lo más original y valioso de Russell, que representa el tercero en discordia de una época de la lógica matemática (1900-1930), en que compite con los intuicionistas de L. Brouwer y los formalistas de D. Hilbert. Russell intenta demostrar que las Matemáticas puras tratan únicamente de conceptos posibles de definir con un pequeño número de conceptos lógicos fundamentales que todas sus proposiciones se pueden deducir de un pequeño número de principios lógicos esenciales. Estas ideas, que pretenden reducir las Matemáticas a una rama de la Lógica, se denominan logicismo. Russell es antikantiano en el sentido de que las proposiciones lógico-matemáticas no son sintéticas a priori, sino analíticas. A partir de su encuentro con L. Wittgenstein, Russell deriva hacia una especie de neopositvismo, que él llama constructivismo lógico y atomismo lógico. Este positivismo se diferencia del empirismo clásico por su dependencia de la lógica formal y de las Matemáticas.

Su vasta obra abarca temas matemáticos, científicos y filosóficos: Exposición crítica de la filosofía de Leibniz (1900), Principia mathemática (1903), Principia mathemática 2 (1910-1913), en el que define el llamado “logicismo”, Los problemas de la filosofía (1912), Nuestro conocimiento del mundo exterior (1914), Investigación sobre significado y verdad (1940) y El conocimiento humano, su finalidad y sus límites (1948); temas de carácter político, social y divulgativo: Socialismo, anarquismo y sindicalismo (1918), El matrimonio y la moral (1929), La conquista de la felicidad (1930), Libertad y organización, 1814-1914 (1934), Satán en los suburbios (1953), novela, Ética y política en la sociedad humana (1954), Retratos de memorias y otros ensayos (1956), Por qué no soy cristiano (1957), La guerra nuclear ante el sentido común (1959), La evolución de mi pensamiento filosófico (1959), ¿Tiene el hombre un futuro? (1961), Crímenes de guerra en el Vietnam (1967), Ensayos sobre educación y Autobiografía (1968), que muestran su avanzado liberalismo y escepticismo religioso. Y como dijo el escritor británico: “La humanidad tiene una moral doble: una que predica y no practica, y otra que practica y no predica”.



 

 


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