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LA VOZ DEL ÚLTIMO ROMÁNTICO ALEMÁN


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“Nunca he pensado que los proyectos de Hitler, Mussolini y Franco,
que son estúpidos y nocivos, puedan compararse con el gran proyecto
del comunismo que es necesario. Y sin embargo, los hombres
que dirigen el comunismo son culpables de toda clase de opresión.
Todo hacer pensar que sólo renovándose a sí mismo el hombre
podrá renovar el mundo.”
Hermann Hesse.


La obra narrativa de Hesse es ante todo la búsqueda introspectiva del “yo” para llegar a un profundo conocimiento de sí mismo (en este sentido, está en la línea de los surrealistas y en las teorías de Freud y de Reich). Esa búsqueda del “yo” se mezcla también con la divina, en una síntesis de espiritualidad occidental y oriental, de misticismo, de panteísmo y de budismo. Hesse busca al individuo desligado de sus circunstancias históricas. Hay en su obra un deseo de renovación del hombre, de regeneración, en reacción contra un mundo en el que imperan los valores negativos. Lírico, introspectivo, siempre autobiográfico, combate el nacionalismo y el belicismo. Defiende un patriotismo espiritual no afincado en tierra precisa. El gran valor de este escritor es su estilo, la creación de mundos con poder de captación grande. Fue el último representante del romanticismo alemán. La obra del escritor alemán sigue interesando entre las nuevas generaciones de jóvenes no sólo por su calidad artística sino, ante todo, por lo que representa de rebeldía y de esfuerzo por penetrar en las zonas más oscuras y laberínticas del hombre.

El poeta, novelista y pintor de nacionalidad suiza y origen alemán Hermann Hesse nació en Calw, Württemberg, el 2 de julio de 1877 y falleció en Montagnola, Ticino, Suiza, el 9 de agosto de 1962. Nacido y educado en el seno de una familia protestante de severa religiosidad –su padre y su abuelo fueron misioneros en la India- fue encaminado al sacerdocio, abandonó los estudios de Teología, huyó de casa y, tras residir algún tiempo en la Indias, se instaló en Basilea, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida. Su formación intelectual es autodidacta. Conoció el éxito literario en vida, obteniendo muchos premios, entre ellos el Nobel de Literatura en 1946. Colaboró en Las Españas, revista de los intelectuales españoles en el exilio, que vio la luz por vez primera en la ciudad de México, en noviembre de 1946.

Su primera novela importante es Peter Comenzid (1904), “novela de aprendizaje”, en gran parte autobiográfica, de ecos neorrománticos y con una fuerte dosis de espiritualismo, en la que el autor canta a la vida y a la naturaleza frente a los valores establecidos, entre ellos el autoritario sistema pedagógico. Esta misma actitud de exaltación de la libertad individual y de protesta contra el autoritarismo social y familiar existe en Bajo la rueda (1906). En Gertrud (1910) nos narra la historia de una pareja infeliz, salvada a través de la música. Tema similar es el de Rosshalde (1914). Gran resonancia van a tener sus dos siguientes libros: Demian (1919) y Siddharta (1922). En el primero, a través de la historia del protagonista Emil Sinclair, expresa el rechazo de la sociedad de su tiempo y propugna como salvación la búsqueda del “yo” profundo para llegar al secreto de la vida y de la existencia. Esta actitud rebelde, que propone el retorno a la naturaleza frente a la civilización corrompida, atrajo a muchos adolescentes, por lo que el autor se convierte en un verdadero mentor y portaestandarte de la juventud. En el segundo abunda en el mismo tema de encontrar la verdad y significación a esta vida, pero la novela se nutre sobre todo del misticismo indio, en el que el quietismo budista es uno de los principales valores. Sin duda alguna su novela más conocida es El lobo estepario (1927), en la que el autor hace un profundo análisis de la complejidad interna del hombre; el conocimiento de los instintos demoníacos y de los diversos “yoes” que haya en el hombre es imprescindible para alcanzar la salvación. En El juego de abalorios (1943) vuelve de nuevo a la filosofía oriental. Entre sus libros de relatos en los que continua con temas psicológicos, destacan El último verano de Klingsor (1920), Narciso y Golmundo (1930) y Rastro de un sueño (1945). Sus principales libros de poesía, en los que alienta un vago romanticismo, son Canciones románticas (1899), Música del solitario (1915), Consuelo en la noche (1929) y Nuevas poesías (1937). De sus libros de ensayo el más importante es Mirada en el caos (1919). Sus trabajos de crítica literaria han sido recogidos en dos volúmenes, con el título de Escritos sobre literatura; en ellos Hesse rememora sus lecturas, reflexiona sobre su obra literaria y opina críticamente sobre un amplio número de escritores e intelectuales de todas las épocas. Y como dijo el último romántico: “Sólo espero que el mundo también recuerde a quienes sufrieron la dictadura de Hitler en Alemania y tuvieron que desear la derrota de su propio pueblo. Ojalá esto sirva para que podamos despojarnos de una vez por todas del nacionalismo”.

 


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