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LA VOZ DE UN VASCO CON ACENTO ANDALUZ


Francisco Arias Solís
aarias@arrakis.es

 

“Es necesario amar a Cervantes, amar a Don Quijote
y Sancho Panza, es necesario acompañar a los tres
a lo largo de las vicisitudes. Los tres han sido y son,
eternamente, los mejores y los más humanos de los hombres.”
Jean Cassou.

El escritor francés, Jean Cassou, Gran Premio de las Letras Francesas, realmente es un vasco con acento andaluz. El padre de Cassou era un ingeniero francés que trabajaba en los astilleros de Bilbao cuando nació su hijo. En realidad había nacido en Guanajato (México), de padre francés y madre mexicana. La madre de Jean era de Cádiz, María de los Milagros Ybáñez Pacheco. A Jean Cassou le bautizaron en la iglesia de San Pedro, de Deusto. Su nombre de pila fue, en realidad, Rafael Juan Leopoldo Cassou Ybánez Pacheco Sánchez Moreno.

Jean Cassou nació en Deusto el 9 de julio de 1897. Poeta, novelista, crítico literario y de arte, y director del Museo de Arte Moderno de París de 1945 a 1965, fue, además de un gran escritor, un gran divulgador en Francia de la obra de varios escritores españoles. Tradujo a Cervantes, Unamuno, Ramón Gómez de la Serna, Eugenio d’Ors, Ramón Pérez de Ayala, etc. Falleció en París el 16 de enero de 1986.

Cuando Miguel de Unamuno se exilió a París, en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera -tenía a España “estupidizada bajo la más cobarde, la más soez y la más incivil tiranía”, según don Miguel-, frecuentó a Jean Cassou en el invierno de 1924-1925... Unamuno recuerda aquel tiempo más tarde y no puede hacerlo sin sentir “un escalofrío de congoja (por) aquellas infernales mañanas de mi soledad en París”. Está solo en una pensión del número 2 de la rue La Pérouse. Escribe allí un relato que titula Cómo se hace una novela, y se lo da a Cassou para que lo traduzca al francés, y lo publique en alguna revista.

En mayo de 1926 aparece Comment on fait un roman en la importante revista Mercure de France. Don Miguel ya está en Hendaya: añorando su tierra se ha ido en agosto del año anterior. Cassou escribe un Retrato de Unamuno. Muchos críticos han elogiado este libro, una obra clave de la vida, pensamiento y expresión de Unamuno.

Jean Cassou autor de 33 sonetos compuestos en secreto, inspirados en la resistencia francesa en la que él participó activamente, fue un gran poeta y amigo de muy buenos poetas. “He sido muy amigo de Antonio Machado -confiesa en 1971-, por el que guardo todavía una gran ternura; de Jorge Guillén, de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca...” Viaja con frecuencia a España y acude a la tertulia de Pombo, de Ramón Gómez de la Serna. En 1923, Ramón cuenta una visita: “Una noche apareció en Pombo Jean Cassou acompañado de bellas y distinguidas damas. Esa cosa magnífica, verborrosa, de capa y espada, que caracteriza al admirado escritor francés, dejó en Pombo su pomposa estela... Brindamos con champagne por una fraternidad que sentíamos todos. Algo de Amadis, envuelto en el castellano sonoro que habla Cassou, quedó desparramado y flotante en la Cripta, honrado por el fino espíritu y la inteligente franqueza del gran representante de la juventud francesa, el hispanófilo Cassou”. En 1925 aparece su novela Elogio de la locura y en 1929, Cassou publicó Panorama de la literatura española, destacando como figura del hispanismo francés.

Jean Cassou fue uno de los primeros en recordar a Sabino Arana en el cincuentenario de su muerte, “en un artículo preñado de generosidad”. Había escrito a finales de 1953 en Euzko-Deya un trabajo titulado “Justicia para el País Vasco”, que terminaba afirmando: “Todos los vascos oprimidos o en destierro y con ellos todos los españoles oprimidos o en el exilio, festejan en estos momentos y en el silencio de sus corazones la gran memoria de Arana-Goiri. Permítasele a un francés nacido en Bilbao que se una a esta comunión”.

A Jean Cassou le concedieron en 1971 el Gran Premio Nacional de la Letras Francesas. A un cronista de un periódico español le confiesa que a “Unamuno le hacía mucha gracia que yo fuera de Bilbao” -dice de Bilbao y no de Deusto-. Pero este gran escritor francés nunca negó su origen vasco ni su ascendencia andaluza. Y como dijo nuestro poeta Rafael Alberti: “Si el Guadalquivir y el Sena / se hablan borrachos, de tú: / llévame viento andaluz, / a casa de Jean Cassou”.

 



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