- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

  Guías culturales

RELATOS


Por Gloria Losada Pena


EL REGRESO I

El avion aterrizó con suavidad, deslizándose por la pista hasta finalmente pararsefrente a la pequeña terminal.Suspiré aliviada y me desabroché el cinturón al cabo de rato, cuando los demás pasajeros ya habián empezado a circular, preguntándome una vez más porqué demonios tenía aquel incomprensible miedo a volar. Salí por fin del avion y me enfrenté a aquel viejo paisaje quehabía conocido de niña, cuando mis padres solían pasar las vacaciones de verano en aquel lugar. Los recuerdos volvieron vívidos a mi mente y una tenue sonrisa asomó a mis labios. Allí había sido muy feliz en mi infancia, pero en aquel momento volver significaba intentar romper con un pasado cercano y triste y comenzar una nueva vida. Jorge me esperaba dentro, le vi en seguida después de recoger mi equipaje. Nos habiamos encontrado por última vez hacía 3 años, en el entierro de mis padres y estaba casi igual, quizá con algo menos de pelo, pero no me fue dificil reconocerlo. Al llegar a su lado nos miramos un segundo, solté mi maleta y nos abrazamos. Jorge había sido mi compañero inseparable de niña, en las torridas tardes de las que a mi me parecian maravillosamente interminables vacaciones de verano. Y ahora, pasados los años, se convertía en mi tabla salvadora, en mi punto de unión con el mundo que se me presentaba hostil y casi infernal después de todo lo que me había ocurido. Me llevó a su casa, que ya no se parecia en nada a la que yo recordaba, pero que seguía teniendo aquellas maravillosas vistas al mar. "Estarás cansada del viaje ", me dijo, "Sientate mientras preparo algo para tomar ¿te apetece un café o algo fresco?". Le respondí que me gustaría un cafe con hielo.Se fue a la cocina y yo me senté en el mullido sofá de piel marron, mirando a través de la ventana, sintiendo que la sensacion de paz que se había adueñado de mi desde mi llegada, se hacía más intensa, como si todos los demonios que me habían torturado se estuvieran despidiendo poco a poco, de la misma manera que un actor que termina su funcionse resiste a marchar del escenario, aunque sabe que irremediablemente tiene que hacerlo. Jorge volvió en seguida con dos vasos tintineantes de cafe con hielo y, ofreciéndome uno, se sentó a mi lado. "Supongo que ahora me contarás el motivo de este viaje tan inesperado, aunque quiero que sepas que estoy encantado de tenerte aquí, pero dime ¿a qué has venido después de tantos años?, ¿de vacaciones?". Tomé un sorbo del refrescate café y suspiré "Vengo para quedarme, voy a trabajar en el Instituto del pueblo". "¿A quedarte? ¿Y Carlos?", "Carlos me dejó"."¿Que te dejó?, no entiendo nada". Me levanté y me acerqué al ventanal. Fuera el día tocaba a su fin y el horizonte se teñía de un naranja intenso. Para ser finales de verano hacía mucho calor. "¿Te acuerdas del primer verano que no vine de vacaciones con mis padres?", sin dejar que Jorge contestara proseguí, "No vine porque fue aquel invierno cuando conoci a Carlos.El era el chico más popular del Instituto.Era guapo, agradable al trato, estudioso y por aquel entonces intentaba formar un grupo de musica. Yo creo que eso era lo que mas llamaba la atención a las chicas, pero no a mi, a mi que fuera musico o no lo fuera me daba igual. A mi me enamoró su dulzura, su forma de hablarme, de mirarme solo a mi sin importarle las otras chicas que suspiraban por captar su atención.El dia que me pidió para salir yo cumplía 17 años. Fue el cumpleaños más feliz de mi vida. No creas que no me acordaba de tí. Mi conciencia me decía una y otra vez que, al final del curso, con el comienzo del verano tú estarías aquí, esperándome, deseando volver a besarme en la boca como te habías atrevido a hacer el último día de nuestras últimas vacaciones juntos, y como yo había estado esperando y deseando que hicieras. Pero a los 16 años pasamos del amor al desamor en menos de nada y yo pasé de estar enamorada de ti a estarlo de Carlos sin apenas darme cuenta. Por eso aquel verano les dije a mis padres que no venía a Galicia, que me quedaba en Madrid con mis abuelos. Ya ves, no he vuelto hasta hoy, después de ocho años. Durante todo este tiempo él estuvo a mi lado y jamás sospeché que acabaríamos así. Cuando mis padres murieron en aquel horrible accidente, creo que salí adelante gracias a él. Pero...ya ves, todo se acaba. Hace uno meses aprobé las oposiciones. Pienso que fue la mejor recompensa a todo lo vivido, pero la felicidad no duró mucho. De repente y casi sin darme cuenta Carlos empezó a comportarse de forma rara, siempre estaba de mal humor, con mucho trabajo... en fin un montón de historias que ahora no te voy a contar, el caso es que un día me dijo eso de tenemos que hablar y justo en ese momento supe que iba a dejarme. No se andubo con muchos rodeos,recurrio a lo típico ya sabes, que se había dado cuenta de que me quería como una amiga, que no quería hacerme daño, que era mejor dejarlo ahora que más adelante...chorradas" Me separé de la ventana y me sente al lado de Jorge en el mullido sofá. El me miraba con ojos entre asombrados y tristes."No intenté detenerlo", proseguí, "en cuanto terminó de echar su discurso se marchó.Yo me metí en la cama y durante tres días no me levanté ni para coger el teléfono que no dejó de sonar. Al tercer día Alicia, mi mejor amiga,entró en el piso y me levantó de la cama. Intentó animarme diciéndome un montón de sandeces para al final soltarme que lo sentía mucho pero que Carlos y ella estaban juntos. Me lo decía porque no quería engañarme y en nombre de la buena amistad que nos había unido siempre,que según ella debiamos mantener. La mande directamente a la mierda y la eché de mi casa. Parecia que todo se volvía en mi contra, que nunca iban a dejar de ocurrirme desgracias, entonces decidi romper con todo y marcharme, lejos, lo suficientemente lejos para que ni uno ni otro pudieran entrar de nuevo en mi vida, donde no tuviera practicamente ninguna posibilidad de encontrarlos. El problema eran las oposiciones recien aprobadas, las cuales me obligaban aquedarme en Madrid. Pero entonces me acordé de un alto cargo del Ministerio de Educacion al que mi padre le había llevado algun caso con bastante éxito. El día del entierro se acercó a mi y se ofreció a ayudarme en cualquier cosa que necesitara. En principio no tenía pensado pedirle nada, pero la ocasion se presentó casi sin quererlo. Fui hablar con él, le conté lo que me había sucedido y le pedí, si ello fuera posible, que me dieran una plaza en cualquier insituto de La Coruña. A los tres días figuraba de numero 1 en las listas de las oposiciones gallegas lo cual me daba derecho a elegir destino. Puse el piso en venta y a los pocos dias ya tenía comprador. Y no hay mucho mas que contar.Ahora me gustaría que me ayudaras a encontrar algo por aquí para vivir, me voy a quedar para siempre, soy la nueva profesora de literatura del Instituto del pueblo".Jorge me miró en silencio durante un rato, como si no acabara de asimilar todo lo que le acababa de contar, luego sonrio y me dijo: "Siento mucho todo lo que te ha pasado, pero me alegro un monton que hayas venido para quedarte y no te preocupes por buscar piso, esta casa es suficientemente grande para los dos, puedes quedarte aquí el tiempo que quieras". "No se Jorge, yo no quiero molestar, solo he venido aqui a cambiar de aires, a iniciar una nueva vida y olvidarme de todo, además se que todo estó ha sido muy de repente y tu tendrás tu intimidad asi que me quedaré unos días y luego buscaré algo donde meterme". "Como quieras pero te prometo que a mi no me molestas en absoluto, al contrario, es agradable tener compañía,alguien con quien hablar al llegar de trabajar. Fijate que hoy mismo tenemos una cena que te va a venir muy bien". "¿Una cena?, no me digas que he venido a estropearte algo ". "Por supuesto que no, mira todos los sabados nos juntamos para cenar,Natalia, Quique yyo. Natalia es mi enfermera en el centro de salud y Quique es su novio, pero es que da la casualidad de que él es profesor de Historia en el Instituto, asi que conocerás de antemano a alguien. Son una pareja encantadora ya lo verás,te gustarán".

Llegaron a las 9 con puntualidad británica y Jorge tuvo razón,parecían encantadores, es mas, semejaban la pareja perfecta, de esas que se quieren,se respetan y son inmensamente felices. En el fondo me daban un poco de envidia, ellos lo tenían todo y yo tenía algo de dinero en el banco y todas mis pertenencias encerradas en tres maletas, solo cosas materiales, no había nadie que me abrazara, que me besara en la mejilla sin tener motivo, que me dijera lo mucho que me quería, y no me refería solo a una pareja sino a algo mas, a mucho más porque por no tener no tenía ni familia.

Aquella noche, cuando finalmente me metí en la cama, pensé en mi nueva vida y en el reto que tenía por delante. No solo iba a cambiar de vida, iba a construir una nueva,sola, sin más apoyo que el de un amigo de la infancia al que hacía años que no veía y con el que ni siquiera sabía si tenía algunas cosas en comun más que nuestros recuerdos de infanciay adolescencia. Pero las cosas se presentaban asi y allí estaba yo, Lucía Aldecoa, dispuesta a coger el toro por los cuernos y a salir del pozo sin fondo en que parecía haber caído.

No voy a decir que fuera fácil, pero tampoco fue tan difícil como había imaginado.Pronto comenzaron las clases y en el ambiente del instituto me sentí a gusto. La mayoría de los compañeros eran buena gente y los muchachos, en general, eran chicos de pueblo, pero en el buen sentido de la palabra, sanos, respetuosos, con unas inmensas ganas de aprender y de superarse, de esos que no habían caído aún en el consumismo desenfrenado de las ciudades, a los que no les importaba no tener el último modelo de consola o de móvil porque todavía valoraban la relacion estrecha con los amigos, el poder estar en la calle conversando hasta las tantas, el pasarse las horas sentados en un banco del parque,viendo la gente pasar y haciendo comentarios sobre este o aquel sin mas motivos que el pasarselo bien sin hacer daño a nadie. Me recordaban tanto a mi a su edad que fue como volver a una adolescencia que todavía sentía muy cercana. Me encantaba dar clases, disfrutaba haciéndolo y los chicos lo notaban,por esos siempre se les vio interesados. Asi las cosas mi vida poco a poco fue convirtiéndose en una agradable rutina. Pasaba las mañanas en el instituto, y por las tardes en casa preparando las clases.Por las noches Jorge y yo nos reuníamos en el salón y nos contabamos como nos había ido el día . Eltrabajaba en el centro de salud del pueblo asi que el me contaba de sus pacientes y yo le contaba de mis alumnos. Los fines de semana mantuvimos la costumbre de las cenas con Quique y Natalia, a veces en su casa, a veces en la nuestra...era agradable estar con ellos, charlábamos de mil cosas o jugábamos a las cartas o al Trivial hasta altas horas de la madrugada. Con el tiempo se convirtieron también en mis amigos y empecé a sentirme mas arropada,más querida. Tanto que la idea de buscar un piso donde irme a vivir sola se fue disipando pues el simple hecho de pensar enregresar del trabajo y encontrarme una casa vacia me producía cierta ansiedad. Definitivamente no estaba hecha para vivir sola y a Jorge le gustaba compartir su casa conmigo asi que decidí quedarme con él. Además yo sabía que Jorge todavía recordaba nuestro amor adolescente y debo confesar que la convivencia con él también despertó en mí viejas vivencias dormidas. Poder pasear por la playa vacia en aquellas agradables tardes de un otoño que parecía no querer llegar, recordándonos mil cosas que ya creíamos olvidadas, el gesto de pasar su brazo por mis hombros cuando nos arrebujábamos en el sillon viendo la televisión, o los momentos de risas compartidas, todos eso me hacía pensar en todo lo que había perdido por no estar a su lado. Bien es cierto que había tenido a otro hombre conmigo al que yo había elegido y del que había estado profundamente enamorada, por el que había sentido una pasión que nunca sentiría por Jorge pero ¿había realmente merecido la pena?. Seguramente mucha gente opinará que si, que si fui feliz mientras duró, y de verdad lo fui, qué más puedo pedir, me dirán que el amor, como todas las cosas, no es eterno,que dura lo que dura y hay que disfrutar el momento y luego... luego otro amor vendrá. Puede que tengan razón, pero yo no lo creo así, yo todavía creo que el amor es para toda la vida y que aunque con el paso de los años esa pasión del principio se vaya desvaneciendo, siempre va a quedar un sentimiento mucho más profundo. El cariño, la complicidad, la confianza, saber que tienes a esa persona a tu lado para todo, que te va apoyar, que te va a levantar en tus momentos duros, que te va sonreir en la felicidad, que va a llorar contigo en la tristeza eso es el amor con mayúsculas, ese es el amor al que yo aspiraba llegar algún día. Asi que cuando una noche en la cocina, mientras entre risas preparabamos la cena, Jorge me besó en los labios y me hizo sentir en paz, no me cupo duda de que había encontrado al amor de mi vida. Yo le quería y el a mi también, vivíamos juntos, éramos felices, y durante unos meses todo fue así hasta una nocheen la que ocurrió lo más inesperado que me podía imaginar.

Aquella noche de sábado Jorge y Natalia tenían guardia en el centro de salud. Le acompañé a la hora de entrar y poco después llegó Natalia con Quique.Cuando ya nos despedíamos a Quique se le ocurrió que aunque nuestras parejas tuvieran que trabajar porqué no nos íbamos él y yo a cenar. Tanto a Jorge como a Natalia les pareció una buena idea y me animaron para que aceptara y como la perspectiva de irme sola a casa no me parecía nada atractiva acepté de buen grado la invitación de Quique. La noche era extrañamente cálida para estar a principios de marzo, asi que dimos un paseo antes de dirigirnos a una cantina cercana, donde aparte de cenar comida típica de la zona, comenzamos a intimar más con conversaciones que hasta entonces no habíamos tenido.Quique me contó que se había venido de Argentina hacía casi 10 años, buscando un porvenir mejor que en su pais. Con solo su guitarra comenzó a ganarse la vida cantando en el metro de Madrid y cuando consiguió reunir algo de dinero comenzó a estudiar. "Mi padre tiene una buena posición económica", me dijo,"pero yo siempre fui muy independiente, sobre todo desde que se murió mi madre y él se volvió a casar y no es que me lleve mal con su esposa, al contrario, es una mujer joven y encantadora que siempre nos trató como si fuéramos sus propios hijos pero, no se, a mi me gusta vivir a mi aire, sin depender de nadie". "Vaya", le dije,"eso no concuerda muy bien con la idea de tener una pareja estable". "No es lo mismo, yo no quiero depender de mis padres, pero si necesito estar con alguien, querer a alguien. A Natalia la conoci cuando estábamos estudiando, me gustó su alegría, su frescura, su manera de ver la vida, y desde entonces estamos juntos. ¿Y tú? debo decir que me sorprendi un poco cuando me enteré de que Jorge y tú erais novios" "¿Porqué?". "Bueno no sabría decirte, para ti me pegaba otro tipo de chico tal vez más...dinámico quizá". No pude evitar soltar un carcajada "Si", dije "el novio que tenía antes era muy dinámico pero me salió rana". Le conté mi pequeña historia. "Asi que Jorge fue un amor de adolescentes, y dime¿Le amas realmente?". Me quedé mirándole sorprendida y le respondí con otra pregunta "¿Tú quieres realmente a Natalia" "Si la quiero, pero sin embargo siento que ella no es la mujer de mi vida, sobre todo desde hace unos meses". Me sorprendio por segunda vez en pocos segundos ya que jamás me hubiera imaginado aquella respuesta. "¿Y eso porqué?, ¿acaso hay otra mujer?". Tomó su copa de vino y bebió un sorbo. Estaba serio y se tomo unos segundos antes de responder. "Digamos que he conocido a alguien que....a veces veo en ella cosas que me enamoran y no sabría decirte qué es. Es como si....como si fuera lo que yo esperaba de una chica, no se, es dificil de explicar. Ella no sabe nada y tal vez sea mejor que no lo sepa porque supongo que será un deslumbramiento momentaneo que se me pasará.Lo que menos deseo en el mundo es hacerle daño a Natalia, pero si me enamoro de otra persona, no voy a sacrificar mi felicidad. No se si me entiendes". Sin saber porque, oirle decir todo aquello me produjo un tenue escalofrío. Sin responderle miré a mi alrededor y me di cuenta de que se estaba haciendo tarde y que apenas quedabamos unas cuantas personas en el restaurante. "Tal vez será mejor que nos vayamos", dije, "me da la impresión de que quieren cerrar". Salimos del restaurante y caminamos por el paseo. La noche había enfríado el ambiente un poco pero aún era agradable pasear. Lo hicimos en silencio durante un rato,absortos en nuestros propios pensamientos hasta que Quique rompio el silencio con alguna charla sin importancia. A pesar de ser finales de invierno y de noche de vez en cuando nos cruzábamos con algún grupo de gente que, como nosotros salía a disfrutar de la fría noche. De repente me fije que venía hacia nosotros un grupo de personas entre las cuales estaba la madre de un alumno terriblemente pesada que cada vez que se encontraba conmigo se empeñaba en hablar de su hijo y no me dejaba marchar.Asi se lo dije a Quique "Creo que es mejor que demos la vuelta". "Se notaría demasiado", repuso, "es mejor sentarse en este banco, verás". Nos sentamos en el banco y rodeando mis hombros con su brazo tapó mi cuerpo con el suyo, nuestras caras muy juntas. "No repararan en nosotros, creeran que somos una pareja de novios que nos estamos besando, ¿tú los ves?". "Si", dije, "pero tápame bien porque se ha parado justo en frente a hablar y no parecen tener prisa por irse". Se acercó un poco mas a mi, tanto que sus labios rozaron los míos, la primera vez de casualidad, pero hubo una segunda en la que el roce se convirtió en un leve beso, y una tercera en la que nos besamos con pasión, con tanta pasión que volvieron a despertar en mi emociones casi olvidadas, sensaciones que pensé no volver a sentir más. Metí mi mano entre sus cabellos rizados y lo apreté más contra mi, sin pensar en lo que estábamos haciendo, en la traición que estábamos fraguando. Supe entonces que yo era esa mujer a la que el se había referido en la cena y supe también que no se como ni de qué manera me estaba enamorando perdidamente del novio de mi amiga, del amigo de mi novio. Las mariposas habían vuelto a revolotear por mi estómago, esas que yo creía que solo se sentían con los amores adolescentes, estaban volviendo a revivir y con ellas me hacían revivir a mi. Cuando nos separamos ya la madre de mi alumno estaba muy lejos.

EL REGRESO II

Desde aquella noche las cosas no volvieron a ser iguales, pues yo dejé de ser la misma tanto con Jorge como con Quique.El lío que tenía en mi cabeza era tal que una y mil veces desee volver a estar sola. Con Jorge me volví mucho más fría, con el otro menos espontánea, Jorge y yo ya casi no parecíamos novios, Quique y yo ya no parecíamos ni amigos y en realidad yo ya no sabía lo que sentía ni por uno ni por otro. Además si me paraba a pensar friamente, todo aquello era una solemne estupidez por mi parte. Un beso sin sentido no podía terminar con mi relación tanto más cuando hasta ese momento yo no había sentido nada por quien me lo había dado. Pero aunque le daba vueltas a esa idea una y otra vez , solo conseguía estar cada vez más segura de que me estaba enamorando de Quique como una imbecil y de que pasara lo que pasara por nada del mundo quería hacer daño a Jorge, además Quique estaba con Natalia y tampoco ella se merecía sufrir. Por otra parte Quique jamás mencionó aquella noche, ni intentó besarme de nuevo, ni me volvió a hablar de esa mujer que supuestamente le gustaba y que yo identifiqué como yo misma después del consabido beso. Así que me dije a mí misma que lo mejor era dejar las cosas como estaban, olvidarme de lo que había pasado y centrarme otra vez en mi novio. Ya casi lo estaba consiguiendo ( aunque confieso que con mucho esfuerzo pues cada vez que veía al otro mi corazón me daba un vuelco y eso era todos los días) cuando el destino, o los hados, o lo que sea, se volvieron a aliar en mi contra. Habíamos planeado un viaje al sur para Semana Santa, alquilamos un apartamento en Cádiz y los cuatro contábamos los días que faltaban para tomarnos las merecidas vacaciones, olvidarnos por unos días de pacientes y alumnos y conocer una nueva ciudad. Pero justamente la semana anterior en el centro de salud empezó a faltar el personal, entre bajas, cursos y no se qué eventos más, asi que a Jorge y Natalia se les comunicó que por necesidades del servicio no podrían difrutar de más días de asueto que los propiamente festivos de la Semana Santa. Mala suerte, adios viaje a Cádiz, otra vez sería. ¿O no? Pues no, ambos idearon que, puesto que el apartamento ya estaba pagado, aunque ellos no pudiesen ir, Quiquey yo si podíamos, asi que los dos nos iríamos en coche el viernes como teníamos planeado y ellos tomarían un avión el miércoles por la tarde. La perspectiva de pasar tantos días sola con Quique no me gustaba en absoluto y empecé a poner todas las excusas que se me ocurrieron, cada cual más tonta, tanto que ninguna coló y no me quedó más remedio que aceptar, puesto que los demás me empezaban a preguntar qué demonios me estaba pasando. Así que el día señalado, por la mañana bien tempranito, Quique y yo metimos el equipaje en el coche, nos despedimos de nuestras respectivas parejas y partimos rumbo al sur. Por delate nos esperaban diez u once horas de viaje. Ibamos muy callados, soltando apenas una frase de vez en cuando. "Si seguimos así", pensé,"menudos días me esperan". En realidad yo quería hablar con soltura, como cuando estábamos los cuatro juntos, pero el recuerdo de aquella noche acudía sin cesar a mi mente, poniéndome tan nerviosa que me impedía articular palabra alguna. Sabía que lo que tenía que hacer era contarle mis sentimientos,aclarar las cosas, pero no me atrevía. Sólo cuando por fin llegamos a nuestro destino y caímos cansados en el sofa medio destartalado del salon, totalmente agotados debido a las horas de viaje y al calor, solo entonces Quique me preguntó si me pasaba algo. "Apenas has hablado nada durante el viaje y tú no eres así, ¿te pasa algo conmigo". "No", le respondí, "no me pasa nada, solo estoy muy cansada" "¿Desde esta mañana estás cansada?,y tu empeño en no querer venir ¿también se debía al cansancio?. Lucía nos quedan por delante cinco días que vamos a pasar juntos y solos,sin vamos a estar sin dirigirnos la palabra casi que mejor nos montamos en el coche y regresamos, asi que dime lo que te pasa, por favor ¿He hecho algo que te ha molestado?". Me revolví incomoda en el asiento, pero comprendí que ese era el momento idóneo para arreglar las cosas. "Verás Quique es que.... es que...¿recuerdas la noche que fuimos a cenar tu y yo solos a la cantina?". "Si claro que me acuerdo" "Supongo que te acordarás tambien de que cuando volvíamos...me besaste. Ya se que fue para que aquella señora no me viera pero... es que aquel beso me dejó muy confundida y ahora...tengo miedo". "Oh era eso. Lo siento, lo siento de veras Lucía yo no quería que me interpretaras mal,aquello fue...no se, un impulso al que no pude resistirme pero creo que es mejor olvidarlo, no volverá a ocurrir, ni eso ni nada que ni tú ni yo queramos, es lo mejor para conservar nuestra amistad, eres una de mis mejores amigas y ni quiero perderte". Debo confesar que aquellas palabras, lejos de aliviarme, me desilusionaron enormemente. En ese momentome gustaría haberle oído decir que me había besado porque me quería, porque se había enamorado de mi, no esperaba para nada que me pidiera perdón. Tuve ganas de llorar y me las aguanté como pude. "Tienes razón" le dije, "lo mejor es olvidarlo y disfrutar de estos días que tenemos por delante, y no te preocupes, volveré a ser la misma de siempre y te cansarás de oirme hablar".

Aquella noche no pegué ojo, no hice mas que darle vueltas y vueltas a lo mismo. Por momentos quería a Quique, por momentos a Jorge. A veces pensaba que lo que Quique me había dicho era cierto, y al segundo creía que me había mentido como un cosaco y que en realidad estaba enamorado de mi. Después pensaba en Natalia, pobre Natalia, tan guapa y noble que era ¿como la íbamos a traicionar así? Y Jorge, Jorge me quería tanto que lo daba todo por mi, me cumplía todos mis caprichos, cedía a todos mis deseos, me mimaba, me amaba más de lo que nunca nadie me había amado. Vaya lío. Finalmente me dormí ya cuando casi la luz del alba se colaba por la ventana.

Al día siguiente nos levantamos tarde. El día era reluciente y el sol brillaba dando un calorcillo la mar de agradable. Paseamos por la playa y cenamos fuera y el domingo, ya más descansados recorrimos la ciudad, el barrio de Santa María, el barrio de la Viña, la Alameda Apodaca, la plaza de la Catedral, la caleta, Cádiz es una ciudad pequeña y maravillosa, llena de encanto en cada uno de sus rincones. Al final del día,terminamos en la Caleta, la pequeña playa de la zona antigua,sentados en la arena, mirando como el cielose iba tiñendo de rojo mientras el sol se ocultaba y en el cielo aparecían las primeras estrellas. Hacía un poco de relente y yo sentí frío. Quique rodeó mis hombros con su brazo y me acercó a sí para darme calor, yo apoyé mi cabeza en su hombro. "Ha sido un día maravilloso", dijo "Si que lo ha sido" dije yo. Mi corazón latía con fuerza al sentirme tan cerca de él. Estuvimos asi, muy abrazados y quietos dejando que el tiempo pasara lento. Parecía que ninguno quería moverse por temor a romper el hechizo. Niguno quería dar un paso más por temor a estropear el momento,a pesar de que los dos lo deseábamos. Finalmente yo me deshice de su abrazo y le miré, él me miró, y el deseo de besarnos se mantenía flotando entre los dos, pero una luz se encendió en mi cabeza para decirme que no lo hiciera, que no estaba bien, asi que me levanté y tirando de su brazo le ayudé a levantarse."Se está haciendo de noche" dije "es mejor que volvamos a casa".

Tirada en la toalla, disfrutando del maravilloso clima que nos acompañó durante aquellos días, me sentía la persona más feliz del mundo. A mi lado Quique charlaba sin parar y me hacía reir. Había conseguido borrar de mi cabeza mis miedos, mis líos y mis preocupaciones. Me encontraba tan a gusto que hubiera parado el tiempo en aquel lugar para siempre."¿Qué te apetece hacer esta tarde?", me preguntó. "No se, quizá.... uf no se, es que si vemos todo después cuando vengan ellos nos vamos aburrir, podemos seguir disfrutando de la playa y después preparar la cena en casa" "Tengo una idea mejor, yo preparo la cena pero con una condicion".Abrí un ojo y le miré. "Miedo me das" le dije,"suelta esa condición"."Yo te preparo la cena pero no una cena cualquiera, sino una cena especial, que te sorprenda y a cambio tú te vas toda la tarde de casa y vuelves a las ocho para darme tiempo a mi a preparar todo" "Si claro", protesté "¿Y yo que hago toda la tarde sola por ahí". "Ah no se, eso es cosa tuya, vas al cine o de tiendas, pero a las....digamos a las cinco te vas y vuelves... a las ocho y media". Pues dicho y hecho, a las cinco salí de casa sin rumbo fijo. Al pasar por delante de una peluquería se me ocurrió que podía arreglarme un poco el pelo y entré. Me peinaron mis rizos haciendome un semi recogido, me maquillaron y me hicieron la manicura, cuando salí de allí parecía otra. Luego me metí en una tienda y me compré un vestido negro, sencillo y discreto pero que disimulaba muy bien mis formas rellenitas y finalmente paré en una zapatería donde me compré unos zapatos de tacon alto con los que casi no sabía caminar, luego me metí en los servicios de una bar y me vestí con todo lo que había comprado. A las ocho y media en punto estaba en la puerta de la casa. Acerqué mi dedo tembloroso al timbre, suspiré y apreté. Al momento se abrió la puerta. Quiquese quedó mirándome casi sin respirar. "¿Me vas a dejar pasar, o tengo que esperar a que se te pase el pasmo?". Entré en el salón que estaba levemente iluminado por la luz de unas velas,la mesa puesta para dos, un ramo rosas en el centro. "Esto parece una cena romántica" dije "no se si estará bien". Quique apartó una silla para que yo me sentara. "Puede que no, pero tampoco está bien que te presentes tan guapa como una princesa, asi que vamos a olvidarnos de lo que está bien o mal y disfrutar de la velada". Cenamos mientras sonaba una música tranquila que invitaba al relax, hablamos, reimos, bebimos un poco más de la cuenta y acabamos bailando muy pegados, mi cabeza apoyada en su mejilla, mis brazos rodeando sus hombros, sus manos acariciando mi cintura. Todo nos invitaba a hacer lo que no debíamos y no supimos o no quisimos rechazar la invitación. Se separó un poco de mi y levantó mi cara hacia la suya, "Hoy no hay que despistar a nadie" me dijo, "pero lo voy hacer otra vez". Nos besamos. Nuestros cuerpos se atraían comoimanes. Sentí como bajaba la cremallera de mi vestido y lo deslizaba por mis hombros hasta que cayó y me dejó casi desnuda. Poco a poco el suelo quedó cubierto con nuestras ropas y la alfombra del salon fue nuestro lecho. La luna llena iluminaba ligeramente la estancia, mientras parecía vigilarnos al otro lado de la ventana sin saber que en unos minutos, llegaríamos a tocarla.

Vivimos dos días en una nube, sin pensar en las consecuencias de lo que hacíamos, pero el miércoles por la tarde se terminaba el ensueño y la cruel realidad se mostraba en toda su crudeza. ¿Qué íbamos a hacer? Quique opinaba que debíamos decírselo lo mas pronto posible, pero yo no lo veía tan sencillo, primero por lo mal que lo iban a pasar,y segundo porque debáimos estar seguros del paso que estábamos dispuestos a dar. "Esperemos un poco", le dije "Ya, y nosostros ¿qué vamos a hacer nosotros mientras?" "Disimular lo mejor que podamos y luego pocoa poco hacerles ver que la relación se termina".Era fácil decirlo y cuando lo decía era porque estaba convencida de ello, pero aquella noche que pasé de nuevo con Jorge,teniendo que hacerle ver lo contenta que estaba de su llegada y teniendo que entregarme a él, fue de las peores de mi vida. Sentía que mi lugar no era aquel, que la que tenía que estar en la cama de Quique era yo y no Natalia y que mi amor por Jorge se había transformado definitivamente en un simple cariño de amiga. Los últimos días de nuestro viaje a Cádiz los pasamos bastante entrenidos, haciendo pequeñas excursiones , conociendo mejor la zona , lo que nos hacía olvidarnos de la situacion, pero el regreso a casa y la vuelta a la rutina ya fue menos llevadero. Nos pasabamos la vida deseando que llegara el fin de semana de guardia de Jorge y Natalia para poder estar juntos, pero, claro, eso era solo un fin de semana al mes. El resto de los días debíamos apocar con nuestra vida de siempre, aunque Quique me presionaba bastante intentando convencerme de que era necesario poner fin a toda aquella farsa. Yo sabía que tenía razón pero no me atrevía a dar el paso y así fue pasando el tiempo, cuando a punto de comenzar las vacaciones de verano sucedió algo que iba a cambiarlo todo.

 

Volver al Relatos Cortos...


        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online