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El viento mueve mi pelo,
siento la fuerza que ejerce en mi rostro,
ahuyenta mis pesares,
me hace más liviana.
Mi cuerpo se balancea tenuemente
porque la brisa me da de frente,
contoneando mi cintura apenas,
mientras que el rocío
refresca mi alma, dormida, pesarosa...
Ya no soy dueña de mi,
siento que el viento me susurra
al oído palabras ininteligibles,
pero armoniosas, ricas en matices.
El aire penetra en mis pulmones
Y me los expande,
me da la vida, insufla una frescura
hasta entonces inusitada.
Tiene la potestad de barrer mis penas
de acariciar mis sollozos entrecortados.
Al aire de la mañana le hago partícipe
de mis sueños, lo que son más tangibles,
certeros e insondables.
Extiendo los brazos para hacerle
Resistencia al aire, pero tiene más
fuerza que yo, y divertida
me tira un poco hacia atrás.
Cierro los ojos para escuchar
Lo que mi alrededor acontece.
¡EL VIENTO DESPEINA MI PELO!
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