Todos dicen que fuiste el mejor el mejor tenor del siglo XX
el que cautivabas con su voz alegrando a todos los oyentes.
Te fuiste con la pena y el sinsabor
por la muerte de tu compañera
al dejarte solo en este mundo
se tornó tu vida, en tristeza, amargura y dolor.
Nunca tuviste competidores aunque todos pretendían superar, una voz que era inconfundible, sin fronteras que pudieran igualar.
Al pie de tu estatua, te estoy escribiendo este poema con todo mi corazón
que como ofrenda te hago, amigo Alfredo impregnado de muchísimo amor.
Como testigo la mar
al frente tu auditorio!
mis ojos clavados en el cielo, pidiéndole a Dios,
paz para tu alma,
sosiego para tu compañera, que los alberga en tu regazo y más adelante tus hijas, fruto de tu gran amor.
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