- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus






Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009
Agenda

RELATOS CORTOS

Juan Oliver

juanglot@hotmail.com

 


LA MANO Y SU SOMBRA

Quiero aplastar una nuez con una mano y escribir una sucesión infinita de números naturales con la otra. La una es fuerte y cobarde, la otra débil y valiente. ¿quien es quien?, o mejor dicho,¿ quien es el amo y quien el esclavo? ¿Quien acabará antes su tarea?, o tal vez, ¿ quien dirá antes verdad o mentira?. Puedo ver como bailan sus sombras en la pared. Parece un taller de artesanos en el infierno, no se sabe que intentan producir en el trasfondo de su existencia. Una mano quiere salir de la pared porque quiere comer, la otra esta muy ocupada vigilando la parte de su alma envenenada. En la pared no puedo ver que es lo que están haciendo las manos, tan solo lo que fingen hacer. Es inútil que mire mis manos al natural, porque el espectáculo de la vida reside en aquello que se discierne de un modo borroso, pero nunca quiere manifestar que es lo que hace y en donde vive. Unos dirían que es teatro en la oscuridad, pero yo incluso me atrevería a susurrar de un modo ininteligible, que mis manos estaban trabajando en la pared antes de que yo existiese. Mis manos nunca se pelean entre sí, pero constantemente tiemblan porque saben que en cualquier instante pueden ser traicionadas. ¿ pero quien tiene la razón y quien es simplemente un inmaduro irresponsable?. Nunca se puede saber porque el guión en el teatro de la oscuridad es improvisado. La una se esfuerza en comerse un fruto seco, pero en la divina oscuridad no hay alimento tan solo la ficción de una locura eterna. La otra quiere llegar al final del mundo con los números, pero la oscuridad es tan retorcidamente poética que solo deja espacio para la imaginación. Las dos manos levitan ciegas en la pared, y a veces chocan por accidente, entonces puedo escuchar su estruendo con mayor intensidad, que si tropezaran en nuestro pesado mundo gravitatorio. Una mano quiere huir, pero es necio, porque no existen quirománticos en el mundo de las sombras. Cuando miró fijamente la pared: ¿ acaso estoy presenciando sus ensayos secretos?. Pero volvamos a lo que están haciendo mis manos gobernadas por los impulsos eléctricos de mi alma, ¿ hablar cada una en su lenguaje a la infinitud y la fuerza?. La respuesta tan solo la conoce quien finge hacer aquello que hace. Pero parece ser que nunca se van a pelear, porque su única obsesión es acabar con lo que están haciendo. Ojala algún día arremeterían contra mi, pero su agujero existencial es demasiado hondo y vacío. Estoy convencido que no estoy hablando del modelo y su copia, sino de una presencia corporal y de una huida apacible y desgarradoramente siniestra. En un caso la nuez es irrompible, y en el otro no se llega nunca a abarcar la extensión del mundo, pero en ambos casos la maquinaria de la fábrica del más allá funciona a todo trapo. No se trata de un mero juego, sino de una interpretación inexperta de unos actores. Aunque derrumbará la pared continuaría escuchando los mezquinos rumores de aquellas torpes siluetas. La nuez no cede, y ya he llegado escribiendo hasta una galaxia lejana. ¿ quien es más eficiente en su disciplina? El primer pez que salga del agua. A las manos les cuesta respirar en su turbia proyección en la pared, como si estuviesen encerradas en un sueño que nunca nadie llegará a soñar. Pero toda imagen desgastada de la realidad tiene dos alternativas: o salir de la pared y tras golpearme convertirse en un espíritu nómada, o morir allí mismo emparedado. Pero aquellas manos simiescas no quieren ni luchar ni tampoco ser vencidas. Me he de conformar con ser partícipe de una ilusión que se despierta en el ático del rascacielos de la locura. Persigo con la vista a mis manos cotidianas y a mis manos del hades. ¿ quien se cansará antes de imitar a la otra?. Pero yo hago lo que me piden las sombras, ¿quien se dormirá antes?, o mejor dicho,¿ quien se despertará antes?. No estoy viendo un espejo, ni sintiendo ninguna intuición, ni tampoco intentando crear una metáfora vagabunda en la poesía, solamente estoy observando quien es más rápido y quien es más fuerte. Aunque saliera de mi habitación, aquellas manos sin patrón proseguirían trabajando infatigablemente. En más de una ocasión con la puerta cerrada y la luz apagada he podido escuchar como discutían acaloradamente. ¿ quien es memoria enterrada y quien es presencia agonizante?. Mis manos y sus sombras nunca se ponen de acuerdo. Las sombras chinescas son dinamismo puro, y mis otras manos son una hermética mente de oro, como el molde de expresiones idénticas y repetitivas. Pero, ¿donde esta el escenario y donde el telón que vela la vergüenza de los actores? No se si en la inconsciencia de mis gestos con las manos o en la grotesca pared. Creo que si mis manos se pelearan en la mesa en donde estoy, mis manos tránsfugas reemprenderían sin inmutarse sus mecánicos movimientos infernales. Siento tribulaciones y quiero hablar con la simetría imperfecta del mundo. Voy a cesar de tener hambre y de viajar alrededor de lo inescrutable, y les voy a preguntar a mis manos que moran en la pared: - " ¿ que es lo que estáis construyendo con tanto tesón criaturas infectas?. ¿acaso no sabéis que la violencia y la sabiduría son unidimensionales y que no admiten una transparencia impura?". Las dos manos crecieron en su reflejo negro y apretándose fuertemente la una a la otra me dijeron: - "verdad o mentira estamos construyendo el paraíso de la locura, y tú eres nuestro huésped de honor. Si quieres mirar como cavamos en lo más hondo de la vida puedes hacerlo. No tenemos capataz, porque ni siquiera tenemos mundo. Nos odiamos mutuamente, pero como no existe mundo no existe ningún lugar en el que podamos enfrentarnos. Si uno de los dos enciende una llama el otro lo apaga y así nos cuidamos recíprocamente. Verdad o mentira podemos construir lo que sea a partir de la nada y sin nada". Hablaban abriendo y cerrando las palmas, ambas de un modo simultáneo, y no sabía cual de las dos hablaba. Yo en cambio escondía las manos detrás de la espalda, ocultando la prueba de mi delito. Las otras manos no dejaban de crecer, y ya ocupaban toda la habitación. Apenas podía distinguirse la separación de sus nudillos a lo largo de todo el techo. Una de ellas cumpliendo la profecia( nunca supe si fue la izquierda o la derecha), salió de la pared para intentar estrangularme. La otra mano no opuso resistencia; la escisión de mi alma perdida era un hecho. Mientras me estrangulaba con elegancia y discreción me comentó: - " verdad o mentira nunca sabrás quien es tu auténtico caudillo y quien te traicionó. En el infierno se necesita mano de obra, y como yo nunca más voy a volver, tú harás el favor de reemplazarme. No sabrás en que consistirá tú cometido pero nadie lo sabe, y tú no serás tan tozudo como para preguntar. Deja que habite en tu mano, y la otra habrá de viajar a la pared, para ejercitarse en el arte de la oscuridad. Verdad o mentira, deja que se alargue la sombra de tu pesado sueño hasta el infinito". De pronto sentí como perdía la sensibilidad de mi mano, y era substituida por otra sensibilidad mucho más pura. Ahora mis dos manos eran simétricas. Pero no sabía que pureza se había apoderado de mi. No se si era la de la fuerza eterna o la de la sabiduría eterna. En cualquier caso mi alma era simétrica, y en la pared se querellaban las ideas eternas, en un laberinto de tabúes. Verdad o mentira ya no eran simétricos entre sí. Mis manos a partir de ahora eran un plural simétrico perfecto. Ya no había vuelta atrás, en el taller de artesanía del infierno trabajaba la mano más indigna y más digna, aquella que era verdad o mentira.


EL JINETE PLUTÓNICO

Desde mi muralla construida con los delirios borrosos de un soñador hipocondríaco no puedo ver mi final. Alguien grita emparedado en uno de los pasadizos secretos del castillo: - " mira el cielo como si fuese un puzzle que nunca se podrá solucionar porque todas sus piezas están perdidas". A veces me gustaría beberme la nigromante oscuridad en una pajita, dejar que el tiempo se secase y que la fuente maldita de mi sudor dejase de emanar. Pero desde la abismal atalaya de mi almena, pasado, presente y futuro son como titanes que muerden con colmillos sucios y enfermos. Alguien grita desde el foso galopando junto a su caballo estelar: - "tu final no depende de la perfección o imperfección del mundo sino de un verso oculto en la niebla de un callejón sin salida". Yo le respondo al jinete con el yelmo repleto de clavos y con aire arcaico como cabeza:- " mi final es un cuchillo que hiere al vacío". La esperanza no esta inspirada y ya no sabe mentir, el sol crepuscular le dicta crípticos poemas ahogado en el horizonte del mar. Parece que el jinete plutónico cruza el foso impasible, mientras el emparedado grita: - " no queda nadie, no queda nada, el sol se ha cansado de escribir el destino con su tinta amarillenta y sagrada". Yo no condeno a nadie, pero el emparedado tiene libre albedrío y sabe como aguantar los embistes de la claustrofobia de la vida. Mientras tanto miro el cielo tormentoso e invadido por las tinieblas, las nubes tienen forma de calavera y parece que van a llover huesos. El caballo del jinete plutónico tiene unos ojos mágicos, y con su cabalístico brillo puede abrir todas las puertas del infierno. Es demasiado tarde para sellar las puertas de mi castillo, con el frívolo estupor de laberintos olvidados. El emparedado grita en su asfixia: - " se avecina la tormenta, artistas escultóricos y poetas antárticos, no encontraréis refugio ni siquiera en el pesado bombear del corazón del mundo, esta plaga es el último de los discursos de un dios que esta a punto de suicidarse". El jinete me miraba desde el puente levadizo como lo que yo era: como una sombra que nunca debía haber existido. Las nubes bailaban en el cielo como si fuesen el secreto réquiem de aquel caballero enlutado. No encontraba refugio ni en el cielo ni en el infierno, porque mi castillo ha vivido todas las estaciones de los sueños malditos de las estrellas. Uno de mis sirvientes disparaba flechas con fuego sagrado de mi templo pero la armadura de aquel caballero era invulnerable. Cabalgar en el cielo o en la tierra, era un arte indómita e inescrutable. Mientras tanto otro de mis lacayos escanciaba el vino rojo como un campo de batalla que nunca acabará y siempre causará desolación. El jinete plutónico me dijo mientras las primeras chispas de fuego empezaban a caer desde el cielo: - " si quieres ver a tu final mira en tu interior, en tu cámara acorazada se escuchan rumores de otros mundos y otras edades". Su caballo relinchaba apasionado y aquellas gotas de fuego hacían que su instinto maldito se despertase. El emparedado gritó desde su cautiverio: - " las gotas de fuego que caen desde el cielo, no son más que almas caídas que nadie se acuerda ya". No decía ningún sacrilegio porque escuchaba gritos intemperantes y desgarradores desde todos los confines, aquellas llamas ínfimas y raquíticas no tenían suficiente poder para causar un incendio y el caballero negro se burlaba de ellas cuando tocaban el suelo. La visión de mis sirvientes cada vez era más confusa y su voz era prácticamente ininteligible, porque ya no comparecían desde mi sueño sino desde la implacable muerte. Los muros se vaciaban por dentro y no entendía como aquel castillo no se derrumbaba. Lo único que podía distinguir claramente desde mi almena era a aquel caballero plutónico, que ya había entrado en el patio. Las gotas de fuego gritaban al unísono: - "no solo nuestras almas han caído sino también el sueño eterno del universo". Mis sirvientes me abandonaron porque no podían soportar que les mirase mientras se desvanecían lentamente. Hablaban con lentitud, porque su voz y su visión gradualmente era más borrosa. Yo creo que ni siquiera se podían ver y entender entre ellos. Se fueron a dar un paseo, para morir en silencio, abandonando a su señor y su sueño. Toda mi guardia murió envenenada por aquella lluvia infernal, y nadie opuso resistencia al caballero plutónico, que entró triunfante y radiante en la almena desde donde miraba mi final. Bajo de su caballo y lo dejo amarrado en la puerta para que no pudiera escapar yo. El caballo sonreía y me miraba fijamente, expectante a las acciones de su dueño. Desenvainó una espada reluciente pues se reflejaban las chispas agonizantes en su tajante y afilado acero. Poco antes de darme muerte me dijo: - " este es tu fin, el oráculo onírico dijo que el temblor de tu visión había de desvanecerse completamente algún día". El emparedado que sorprendentemente aún conservaba la vida dijo a víctima y a verdugo: - " si estas llamas agonizantes que caen del cielo pudieran ocasionar un incendio, de las ruinas de esta catástrofe podría renacer la vida. Pero ya es demasiado tarde para lamentarse. El abismo se ha cansado de aquel que cae en él.

LA CONDENA DE LA SERPIENTE DEL EDÉN

Ignoro como la inmensa mayoría de ustedes, cual fue la fortuna que corrió la serpiente tras tentar a Adán y Eva a comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Lo único que narra la Biblia es la eterna maldición de dios a los hombres y su posterior expulsión del paraíso del edén. Ningún teólogo ni ningún historiador han investigado acerca de los concretos designios del reptil, ni de su condena o salvación. No se especifica de igual modo acerca de si fue una metamorfosis de lucifer, o un mero instrumento con finalidades doctrinales. Muchas son las conjeturas, y ninguna la hipótesis satisfactoria. No obstante con mi humilde aportación, intentaré tapar este hueco de la historia sagrada con una versión, que aunque conflictiva, pudiera ser una buena exégesis tras infinidad de interpretaciones del cristianismo y sus albores. La serpiente corrió la misma desdicha que el género humano, y fue expulsada del paraíso. Dios la condenó a peregrinar en un desierto en el que nunca se pone el sol, hasta que desapareciese la humanidad, o hasta que hubiesen purgado sus almas del pecado, y hubiesen sanado ante los divinos ojos de su creador. Ambos acontecimientos apuntan directamente hacia la eternidad o hacía el ocaso de nuestros días, por lo que la condena de la serpiente promete ser larga y luctuosa. Dicese que el desierto esta alumbrado por dos soles de un modo simultáneo, pues cuando se pone uno aparece el otro. Uno es el sol trascendental en el cual todos los asuntos humanos han encontrado su horizonte, y el otro sol es el del eterno instante( es prácticamente idéntico al nuestro). De esta manera el hacedor condeno a la serpiente a que no tuviera historia porque el mal no merece tenerla. La razón es la siguiente: el ser humano vive el instante y la eternidad fusionados en el tiempo, y dependiendo de si sus pasiones se inclinan por uno u otro extremo, se convierten en dignos de elogios o de vituperios, son condenados o salvados. En cambio la serpiente no tiene la potestad de elegir porque vive puramente en uno u otro estadio existencial. Vive en el presente o en la eternidad según las estaciones del desierto. Intentaré ilustrarlo con un ejemplo: nosotros utilizamos las verdades eternas mezcladas con acontecimientos fortuitos para desarrollar nuestra experiencia. Por esta razón puede existir una cierta determinación en todos nuestros deseos y nuestra memoria. Nosotros sabemos quienes somos: seres que conocen la inmortalidad o que tienen una idea vaga de ella, y que gracias a esta idea de infinito podemos conocer lo finito. En cambio la serpiente tiene posesión de este conocimiento de un modo absolutamente escindido. Dios la condenó a ser una bestia y un dios de un modo caótico. Nunca puede tener historia ni una idiosincrasia porque nunca ha sabido lo que es: si algo que se asemeja a una bestia o algo que se asemeja a un dios( ¿ podríamos decir que se trata del mal?). la serpiente no participa de ningún tipo de conocimiento porque dios le privo de ello, al percatarse que podía existir el mal. Pero el único efecto punitivo es la ceguera y el bien y el mal se quedan en la penumbra. Es como si la ética de la serpiente hibernará eternamente. Dios le prometió a la serpiente que si algún día cruzaba el desierto se convertiría en la soberana del mundo, pero la estafo con el truco de las tres nueces. Nunca puede cruzar ningún desierto, porque se trata tan solo de una ilusión, porque no existe verdaderamente ninguna realidad, al ser dos realidades las que existen en una misma realidad. Y todos pensaremos: ¿ de que se alimenta la serpiente?. Dios persuadido por sus eternas razones se convenció que nunca podría redimir a la serpiente, y decidió que como justa penitencia habría de digerir durante su eterna travesía por el desierto al monstruo del pecado. La serpiente no puede vomitarlo porque supondría un suicidio, y nunca se podría vengar de la perfidia de dios. Lleva en sus entrañas los desechos de un animal mítico que según cuenta la tradición contagio a la humanidad de todos los vicios. Era un monstruo inmenso, con siete cabezas( cada cabeza representaba un pecado capital), y tenía tatuado en su cuerpo el auténtico secreto de la existencia. Era el soberano del reino del mal y la serpiente era uno de sus ministros más importantes. Cuando dios cometió el deicidio para proclamarse soberano del universo( lo asesino con un himno a las estrellas, creándose de esta manera el mundo y la vida), le ofreció el cadáver a la serpiente con una doble intención: para que los humanos no pudieran ver el tatuaje de su cuerpo y para que el eterno alimento de la serpiente fuese lo más nauseabundo posible. El cuerpo y su verdad es muy grande, y la serpiente le cuesta mucho respirar y se atraganta en infinidad de ocasiones. Repta muy lento, debido a su artificioso enorme tamaño y a su poca agilidad para peregrinar en tierras tan inhóspitas. Cuando el sol trascendental habla a la serpiente le dice: - " no te asfixies con mi calor, mírame endiabladamente cuando te apetezca y participaras de la esencia divina, no temas si no puedes acabar con la eternidad arrastrándote como un gusano, se que soy una promesa incumplida porque de aquí a poco vendrá el sol del instante y del movimiento profano. Yo puedo enseñarte muy poco, porque ya lo tendrías que saber todo, de la misma manera que yo. No temas por el monstruo que llevas dentro, porque vive en ti y nunca te traicionará, aunque dios por accidente quiera ocasionarte tumores en tu estomago, tu alimento es el más sano que existe. Se que es injusto, porque no solamente el bien merece eternidad sino también el mal, y de aquí a poco me tendré que ir. Entonces te volverán a asaltar las dudas como les ocurre a los vulgares mortales, y todo mi calor y toda mi luz no habrán servido para nada". Cuando el sol trascendental alumbra el firmamento el color de la piel de la serpiente es rojizo, el de la sangre, un monumento a la sempiterna destrucción del mal. La serpiente peregrinando en su castigo hace mucho tiempo que perdió el sentido de la orientación, y ya no les hace caso a las montañas de arena sino a los soles que le hablan desde lo más alto de aquella visión perniciosa de dios. Entonces el escenario de la serpiente cambia de estación, y comparece un sol glacial. Es un sol muy tenue, y la serpiente vuelve a caer al abismo. Hace mucho frío, y el color de su piel se vuelve azul. El sol glacial le dice a la serpiente mediante sus rayos azules y cortantes: - " no se que te habrá explicado el otro sol, pero en aquello que es fugaz, no debe de dolerte tú estoica digestión del monstruo del pecado. En aquello que es presente sin más añadiduras, no debe de preocuparte si eres bondadoso o mendaz, porque tus aciertos o tus errores, no pueden ser juzgados y no son merecedores de premio o de castigo. No debe de inquietarte acerca de tu nombre en el desierto porque si tu no quieres ponértelo mucho menos lo hará dios. Aquí no eres más que un animalito sin hábitat natural, tu condena es absurda porque no se le podría ocurrir a nadie en su sano juicio, adquirir seria conciencia acerca de las acciones de una mísera y pestilente serpiente como tú. De todos modos si quieres encontrar un consuelo, piensa que no estas aquí, por no representar aquello que es justo o bello, sino porque alguien que tiene un poder adquirido mediante las circunstancias te ha enviado a ti. Olvídate de tus dolores de estómago, y su hubieras de rebelarte contra el orden establecido, vomita esa abominable bestia que llevas dentro y muérete de hambre. El desierto acaba cuando tú lo decides, no cuando dios lo haya creído conveniente.

LA CONDENA DEL PASADO

El insomnio de la conspiradora brisa no quiere saludarme mientras camino en la calle. ¿ Es que viajó al sepulcro de los recuerdos aquel infatigable dedo acusador que señalaba hacía el horizonte?. Doy nueve pasos seguros y firmes en el presente, por uno decrepito y angustiado en el pasado. Mis ojos se tensan como un arco pero no tengo ninguna flecha para disparar, porque no puede salvarme lo que tenga que ver. Y dime fortuna etérea, ¿cuando tus entrañas se remueven por dentro puedo sentir su eco en mi amargado respirar?. El camino se oscurece en las sombras de mi vida, pero la desesperación terrenal tiene alas para sobrevolar este valle de miseria hasta alcanzar el poético destino de la espuma de las olas. Y dime arcaico soplo helado de un dios que acaricias a mi tullido semblante, ¿ quien llamará antes a las puertas del infierno?, ¿ las llagas de la vida o las llagas de la muerte?. Porque antes que los gemidos de espíritus malignos marchiten a la flor, un baño de sangre negra desolara a nuestras conciencias. Mis oídos están abiertos de par en par, como las murallas de una ciudad que han de combatir el asedio de las milicias de la hambruna y el silencio. El pasado es el único titán que sostiene al mundo, y su insomnio se manifiesta en las crónicas de la guerra y en la infatigable maldición del tormentoso cielo. Es una torre que oculta nuestros pecados, y el sol la alumbra con su fuego fatal, mientras levita serenamente a la vista de todo el mundo, en el mar azul y dorado. No es un ser que pueda ser apuñalado, sino una caja mágica en forma de infinito, que contiene en su interior aquello que es impalpable e imperecedero. El pasado no es una estrella, sino un pozo que custodia la enfermedad del mundo. El pretérito no se esconde en la palabra solamente, sino en las arrugas de la piel, en el hundimiento de los ojos y en las cadenas de la vida que llegan hasta el fin del mundo. Prefiero continuar caminando en el desierto antes que quitarte tu máscara sucia y heroica que robaste algún día de los abismos del crepúsculo. El pasado no es ni sol ni sombra, ni alba ni ocaso, sino las notas perdidas en el viento de una canción maldita. eres un prestidigitador que con sus trucos de ilusionismo construyes muros invisibles e imperceptibles, en el fluir de los rayos de luz en el insigne retrato de la realidad. Eres un viajero incansable, como si las agujas del reloj fuesen de caramelo y tú fueses un ejercito de hormigas que las persigue infatigablemente. Eres un jugador que siempre gana, porque siempre vences tras tu desaparición. Eres místico cuando apareces en nuestros sueños y criminal cuando te ocultas en la cotidianidad. Tienes los labios fríos cuando nos hablas desde tu exterminadora lejanía, como un ídolo que no puede nunca hablar porque sabe hablar demasiado. No navegas en ningún mar ni en ningún cielo, ni en el polvo de las estrellas, sino en los etéreos latidos de la nauseabunda nada. Eres un juego sin jugadores, una turbia idea sin pensador, algo que suena sin esplendor más allá de la moral. Vives en el polvo de las estrellas cuando alguien se acuerda de ti, pero aquel esplendor marchito no regresará jamás. El pasado es el guardián de los tesoros hechos con la ceniza y con las inmortales calaveras. Tu aterrador respirar se puede escuchar en los surcos de la tierra, pero cuando quieres gritar te reencarnas en los relámpagos y las centellas de alguna inesperada tormenta. Te idolatra el solitario en su encarcelamiento forzoso, cuando la miseria y el olvido le hablaran de ti. Tú eres el único que nunca olvidará, pero como no tienes manos para crear ni destruir nada, nadie se acordará de ti. Tienes una sonrisa en el cielo y una mueca de dolor en la tierra, eres alguien imposible de retratar aunque alguien pudiera ver tu sagrado rostro. Tus heridas solo pueden sangrar o podrirse pero nunca cerrarse. Tienes las llaves del templo del dolor y se las concedes a los mártires de causas perdidas, aunque todos quieran negarlo tu eres su dios. A veces te sientas en tu trono y miras distraídamente al mundo, pero no puedes decir nada, porque en el pedestal desde donde gobiernas todo se aprecia muy pequeño e insignificante. En ocasiones nos vienes a visitar con tu túnica negra y ensangrentada, pero el viento ya no se acuerda de ti porque solo piensa en lo que le queda por recorrer. El pasado es el vestido del presente, el guardián de paraísos que no se pueden retratar por la visión del mundo. Bailas como un muñeco que tiene vida propia en nuestra conciencia, hasta morir. Recoges las flores mortuorias de tu jardín y plantas sus semillas en nuestra conciencia, recordándonos incesantemente que cuando dejes de bailar tú lo haremos nosotros. Tu eres el vaso que bebemos cada día, y cuando se vacíe la mezcla de agua borrosa y cristalina, moriremos de sed existencial. ¿ quien podría agarrarte con una mano y golpearte con la otra?. Desgraciadamente tan solo podemos cogerte con una mano mientras tu nos golpeas incesantemente. Los que te tienen miedo cierran las ventanas de su alma, pero si no te dejamos que seas luz, entras en nuestra interioridad en forma de araña sagrada. Tu eres el ministro del tiempo con mayor influencia política después de la muerte. A veces os reunís en vuestra cámara de loores el presente, el pasado y el futuro. El presente dice: - " yo solo puedo proponer como ley lo que tú siempre has propuesto". El futuro dice: - " yo como nunca he existido no tengo derecho a decir nada". Siempre ganas por mayoría absoluta en las elecciones de la eternidad. Eres un macabro poeta exterminador, y siempre te rinden pleitesía con sus cánticos de luz áurea o selenita el sol y la luna. Compones tus obras desde el abismo del humano sufrimiento, y ese ha sido siempre tu ilustre señorío. Tus labios fríos están marchitos, porque suena muy tenebrosa tu voz desde tu palacio de estrellas desaparecidas. Algún día iré a visitarte con una venda en los ojos, para no quedar deslumbrado por la fealdad de tu rostro, y con una espada resplandeciente para asesinarte mientras me relatas tus lúgubres crónicas. Caminaré en el banco de espesa niebla que me conduzca a tu morada, ahuyentando a todos los enemigos que se cruzan en mi camino, con el pesado silencio de mis días y mis noches. Nunca te miraré directamente a la cara, dejaré que pronuncies tu conjuro en voz alta y con tranquilidad, mientras saltaré a través de tus palabras haciendo malabarismos y acrobacias imposibles. Tus palabras son tan pesadas que puedo sentarme en ellas en el aire, mientras son pronunciadas. Vendrás vestido como un poeta gótico, y llevarás collarines hechos con los huesos de pájaros muertos, y con el color de la inquietante noche. Se que no es tu mascara a quien habré de temer sino al pálido sueño que guardas en tu desahuciado rostro. Nunca hemos sido amigos, por lo que es imposible que te haga traición al asesinarte. Tu me puedes matar con tu sueño eterno, pero yo te puedo asesinar si toda mi vida hiberna placidamente en el sol. Nunca más nos encontráremos en sueños, ni en laberintos profanos, porque la verdad se convertirá en mentira y la mentira se convertirá en verdad. No eres más que una de las infinitas metamorfosis del tiempo, aunque seas un fósil que siempre podré encontrar en lo más profundo de la conciencia. No te venceré ni en sueños, ni en mi presencia real, sino en tu propio territorio en el del inmenso castillo del ser. ¡ un instante parece que los párpados caen involuntariamente mientras pronuncio tu condena en el más alto de los secretos!. Te apoderas de mi mano y de todo lo que escribo. No eres más que un estrangulador de sueños imposibles. Estoy escribiendo con tu sangre negra, con las sombras del invierno. Te acercas lentamente a mi escritorio y me dices en voz baja y cavilosa: - "creo que olvidas que nunca he sido tus ojos, ni he sido tus versos, ni he sido tus palabras, ni he sido tu amigo ni he sido tu enemigo. El ser viaja a través de ti, como lo hacen las nubes en el cielo. Es una quimera si crees que puedes asesinarme porque además de ser quien soy, soy aquello en que tu meditas silenciosamente.

CAMINAR HASTA MORIR

Creerán que he perdido la cordura si les relato esta historia que roza la categoría de milagro o prodigio, pues no es un mito cotidiano lo que intento evocar, sino una carta perdida que tiene como destino la aniquilación de nuestras conciencias. Cojo los últimos despojos del día y los primeros de la noche, para empezar a vivir su acrobático y delirante sueño. Hallabame esperando el último tren en la estación de cityges, sentado en un banco, mirando fijamente los rayos de luna que desembocaban en los raíles, y acompañado de una tenue luz onírica que bañaba los andamios. La estación estaba absolutamente desierta, y tan solo me acompañaba en mi angosta vigilia el sombrío rumor de algunas hojas de periódico que se paseaban cerca de mí. Estaba desconcertado porque aquel era un lugar muy concurrido, y tan solo daban señal de vida las pantallas digitales, y una voz grabada que sonaba en un altavoz indicando la llegada del próximo tren. Todos los empleados ferroviarios habían abandonado la estación, a pesar de que todavía estaba programada la llegada del próximo tren. Me dirigía a barcino, pues había sido citado para una entrevista de trabajo en el muelle a las 4 de la mañana. Parecía un búho solitario, tan solo sentía la necesidad de mirar fijamente todo lo que me rodeaba. Mi tren llegaba con retraso en aquella estación fantasma, y tenía la momentánea distracción de aislarme de todo lo que me acontecía. Mirar el reloj o pensar en las incidencias de aquel día, era una tarea demasiado ardua, mi cadalso reposaba en lo sublime y no en la cotidianidad. No podía reflexionar con precisión, pues las tristes expectativas de aquella entrevista, habían absorbido todas mis palabras, que se habían reencarnado en la oscuridad de aquella noche. Al otro lado de la vía, tampoco había ningún indicio de mortalidad o inmortalidad, parecía que para encontrar algún pasajero, tuviera que ir a alguna tumba para desenterrarlo. Aquel retraso era intolerable, y no se que me desconcertaba más, si la ausencia de personas o el incumplimiento de un horario ferroviario estricto. De pronto escuche el aviso de la llegada del próximo tren, aunque desgraciadamente se dirigía a una dirección contraria a la mía. Todavía me quedaba alguna esperanza, si alguien se apeaba en mi estación para interrogarle el porque de aquel tenebroso silencio. Mire un vagón, y creo que discerní la presencia de una antigua conocida. Desde aquella distancia y tenue iluminación tan solo pude distinguir algunos rasgos de su rostro, y de su peinado, pero a pesar de la incertidumbre hubiera jurado que era ella. Inevitablemente me tendría que cruzar con ella, porque para salir de la estación y llegar al otro lado de la vía tendría que bajar unas escaleras y pasar por un túnel. No había modo humano alguno para evadirme de ella, porque los servicios estaban cerrados, y no podía volver atrás porque tendría que volver a picar el billete, y no disponía de más dinero para comprarme otro. Quería huir de las tenazas de su implacable e irónico saludo, pero me estaba vedado el paso. Podía girar la cabeza despectivamente, o ensayar cualquier gesto de desprecio, pero la humillación de su indiferencia hacía mi estaba a la vuelta de la esquina. Podía ponerme de espaldas a la pared, y suplicar que no viese la turbulenta soledad de mi rostro, pero probablemente aquella desoladora noche sería mi disfraz. El tren se fue con la misma indiscreción con la que vino, dejando al desnudo su semblante al otro lado de la vía. Sorprendentemente no quiso llegar hasta donde yo estaba, se sentó en un banco, con un estado de ánimo en apariencia bastante irritable. Nos encontrábamos en el cielo y en la tierra en el mismo sitio, ella en el otro lado de la vía estaba en la atalaya de la destrucción sanguinaria, y yo estaba en la atalaya de la soledad. Tuve tentaciones de caminar patosamente hasta donde ella respiraba, pero temía en cualquier momento una maldición solemne. No me atreví a saludarla, porque su reacción sería tan inesperada como catastrófica. Intenté mirar al suelo, pero la cabeza me pesaba mucho, como si me hubiera de convertir en una estatua para siempre, mirándola a ella, mirando una bahía abandonada y estéril. Los latidos de mi corazón eran rimbombantes y obsesivos, y como si fuesen un reloj que funciona con el pulso, encontraban sus ritmos y palpitaciones espeluznantes en el abismo de su eterna mirada. Yo nunca he sido supersticioso, pero una maldición estaba a punto de convertir a mis alas en piedra, mientras volaba en el cielo de las adivinanzas maléficas. Pude advertir que en más de una ocasión había intentado encontrar mi mirada, en el corazón de aquella noche enlutada, pero yo intentaba hundirme en el vacío, para no sucumbir ante los conjuros de aquella noctámbula hechicera. Parecía una diosa que me miraba desde la playa, encontrándome en el mar en donde moran todos los espíritus condenados. En cualquier momento me lanzaría una pesadas cadenas desde el otro lado de la vía, y yo tendría que cogerlas al aire, mientras un cortejo de rayos de luna se reflejaría en mí, para que en aquella absurda representación teatral que tiene como espectadores a los dioses, me convirtiese en objeto de mofa y escarnio. No había nadie a quien pedir asilo, en aquella sombría estación, tan solo nos encontrábamos nosotros dos, o sea, el martillo y la cabeza. Su juego de miradas era endemoniado, porque por un lado quería que fuese un ave con grilletes y por otro quería que fuese un embravecido mar, en el cual en sus cristalinas y necrománticas aguas se reflejase su aguerrido y conquistador rostro. Sus deseos tanto como su violencia eran ininteligibles, pero aquella solitaria noche, quería desvelarme todos sus secretos. No tiene rival ni en la vida ni en la muerte, su camino es la exterminación de todo lo que existe. Tal vez hubiese pasado una hora, o tal vez dos, tal vez hubiese pasado mi tren o tal vez no, pero yo seguía allí en aquel campo de batalla, con una arcaica maldición que pesaba sobre la punta de mi lanza, en aquella lucha entre milicias por el destino de los hombres y de los dioses. De pronto pude escuchar un silbido, que indudablemente provenía de sus labios de acero a prueba del tiempo y la memoria, pero yo no podía mirarla directamente, solo podía escuchar su canto condenatorio en los albores de aquella noche infernal. Era un canto armónico que seducía a todos mis sentidos, haciéndolos girar en un espeso remolino hasta tierras solitarias e inhóspitas. Intentaba mirar al suelo, intentaba mirar al cielo, intentaba mirar en las vías del tren, intentaba mirar aquella púrpura claridad nocturna, pero no podía mirar nada, tan solo podía escuchar el himno sagrado de la noche. No osé levantar la voz, y me tapé la cara con mis manos, por temor a que viese su recuerdo y mi soledad en mi semblante. Entraba veneno en mis oídos, como si me hubiesen tirado gotas de arsénico, aquel era el ultrajante efecto de aquellos cánticos endemoniados y eróticamente viscerales. Cerré los ojos, como si cerrará las ventanas de mi casa, pero la feminidad de los rayos de luna penetraba de un modo inexplicable por las paredes. Aquel abominable silencio se despertó de su infatigable abismo, cuando ella rompió el pacto entre el cielo y el infierno, cuando repentinamente tras perder la paciencia, me vino a buscar al observar que no osaba decirle nada y mucho menos cortejarla. Pude escuchar el estruendo de sus pasos que aguijoneaban a mis oídos, al bajar las escaleras y cruzar el pasillo subterráneo hasta llegar a dos pasos de donde yo descansaba incansablemente de la muerte. Ella quería que naciese en el infierno, y estaba a punto de conseguirlo. Con un gesto insondable me comunicó que quería que la mirase fijamente, mientras desde una de las almenas del purgatorio recitaba la siguiente maldición, mientras yo me retorcía de dolor en el suelo, como si muchos fantasmas me estuviesen apuñalando simultáneamente: - "yo te condeno a que te ganes tu muerte con esfuerzo y perseverancia, que un desierto descomunal nazca en tu corazón, al conocer la noticia que tendrás que olvidarte de la redención y de las glorias pasadas en un solo instante. Que la niebla de tus ojos viaje en ti como una compañera infatigable mientras todos aquellos por los quienes has labrado en el campo de tu vida, nazcan en ella en forma de frutos repugnantes y venenosos. Yo te condeno a conocer tu camino, pero no a conocer su desdichado final. Yo te condeno a caminar, hasta que tus pies se mutilen, tu estomago vacío se pudra por dentro por la hambruna, y tu esquelético cuerpo emule la fealdad de tus fracasos y tus grotescas y antipáticas acciones. Yo te condeno a que nunca sepas hasta donde tienes que llegar hasta el mismo día de tu muerte, que por razones que ya has adivinado esta muy cercana. Durante tu camino solamente podrás beber agua, para que tu agonía sea más larga y tortuosa. No podrás dormir nunca más, hasta que te duermas para siempre, tendrás que caminar hasta donde te guíe tu sepulcral corazón. Nunca más podrás hablar con nadie, y si notas que has de desmayarte por el cansancio, date muerte porque las consecuencias serán terribles. En el momento en que dejes de caminar viajaras a la noche eterna y nunca nadie podrá encontrarte allí. Yo te condeno a caminar, a caminar hasta morir". La crudeza de su centelleante apogeo en el más oculto de mis refugios, me vacío el estomago y la cabeza. No podía implorar clemencia, porque el día y la noche habían llegado a un acuerdo para que nunca más los volviese a encontrar. Mi amor por ella había quedado encadenado en la cumbre de una montaña, mientras una tormenta apocalíptica se desataba sin piedad. Sus palabras entraron en mis congelados oídos como si fuesen una plaga de insectos venenosos, mientras mis ojos contritos expiaban su culpa, persiguiendo sin cesar a los tenebrosos bailes del destino. Yacía en el suelo como un moribundo que ha de resucitar por última vez, mientras ella no cesaba de darme patadas con sus zapatos de tacón, allá donde tenía el tumor emocional: en el corazón. Fruncía el ceño con sarcasmo, mientras mis gritos de pánico resonaban en el andén de aquella estación abandonada. Mis sentimientos se derramaban, como si ella hubiese tirado un vaso, y el agua navegase en aquella rojiza luz, para volver de nuevo a la luna. El vaso es irrompible de la misma manera que el tiempo siempre recuerda aquello que ha pasado. Su nariz olía mi inmundicia, y yo olía a las flores del paraíso. El cielo estaba claro, y la luna llena galantemente exhibía sus bailes de luz sangrante, como si fuese la canción de una dulce mujer victoriosa. Me había convertido en una de las sombras del infierno, mientras el fuego se alejaba de mí para que soñase eternamente el olvido y la nostalgia. No osaba levantarme y enfrentarme a ella, porque aquella noche endemoniada era su talismán y no la abandonaría jamás. Mientras no cesaba de castigarme con sus concienzudas patadas, mis labios osaron desafiar a mi irreverente silencio y le pregunté: - "dime hasta donde tengo que caminar, porque tú sabes ángel bohemio y aniquilador, que ninguna promesa es suficientemente grande en mi pecho, cuando se trata de complacerte". Ella no daba muestras de cansancio, aunque cesó de torturarme porque sabía que no podría cumplir mi promesa, si no cesaba aquel baile infernal de golpes y magulladuras gratuitas. La estación continuaba callando, pues la presencia de mi enamorada la había vuelto más silenciosa y solemne. En ningún momento quiso apaciguar su mordaz temperamento, se sentó en un banco a unos diez pasos de mí. Conseguí levantarme, pero no me quise acercar a ella, porque sabía que su maldición ya había atravesado la tierra y los mares, pues cuando el demonio habla, la naturaleza calla y asiente en silencio. Sus pupilas se encendieron con el color de la más amarga de las noches y me respondió: - "no me importa hasta donde puedas llegar, porque no es tu hombría lo que quiero poner a prueba, solo quiero que te apagues lentamente como una vela en un templo que esta a punto de ser saqueado. Porque no es el camino el tesoro que espero encontrar en ti, sino tu sufrimiento y tu vergüenza. Tus huesos los bañare en oro, y resplandecerán de jubilo junto a la gran llama infernal en donde arde la pasión de todas las maldades y concupiscencias. Estas obligado a obedecerme ciegamente porque sabes que todos los caminos del mundo son míos, y si no sabes protegerte de sus trampas, es un asunto que tan solo te incumbe a ti. El mal no es la guía de nadie, tan solo ofrece sus pechos mustios y negros, a aquel que quiera refugiarse en él. Y ahora abandóname, abandonándote a ti mismo para siempre. Huye de aquí y déjame en paz, tu presencia me agravia. Que el sudor se convierta en las lágrimas de tu sufrimiento, y tus ojos secos como un río desértico se queden allí estancados para siempre, porque el agua no querrá conducirles a ningún lugar. Vete, y contempla la luna llena con avidez porque es muy posible que no vuelvas a verla más". Obedecí sus órdenes, y empecé la gran marcha, sin que Ángeles o demonios me persiguiesen con el estruendo de sus trompetas. Ella no especifico ningún destino, pero era muy posible que llegase a la tierra de los fuegos nuevos, antes que los últimos acordes de aquella canción condenatoria concluyera. No podría hablar con nadie, aunque probablemente en la carretera, nadie se dignaría en recogerme aunque me viesen desfallecer. Empezaba a amanecer, y cuando las primeras claras del día, pasaban por el puente que daba acogida a los visitantes de la ciudad, escuche el infatigable paso del tren y su pesada maquinaria atravesando el puente. Ya no me preocupaba la entrevista, había olvidado a todos mis parientes y conocidos. Aquella condena se había apoderado por completo de mis oídos, de mis ojos y mis pies. Y mis pensamientos eran demasiado serviles y estaban demasiado embriagados por la voluntad de vivir a un mismo tiempo. En última instancia decidí peregrinar hasta tarraco, porque el camino en la carretera era seguro. Todavía estaba tranquilo porque mis piernas y mi estomago todavía no hacían preguntas extrañas y espeluznantes. Quise vaciarme por dentro, pero continuamente llenaba mi fantasía, como el agua en una inundación, del monótono sonido de los motores de los coches. Si la condena hubiese sido pronunciada en otras circunstancias, hubiera preferido que se hubiese tratado de un desierto. Allí solamente el diablo me vigilaría, en la situación presente me observaba atentamente el gran ojo de la humanidad, que era mucho más inmenso que todos los credos y todas las religiones. Tan solo un asunto pude ver a través de mis ojos infinitos que se acercaban cautelosamente a mi muerte: si amas a una mujer pasarás hambre.

LA MÁSCARA MALDITA

Tu recuerdo es como una mascara de espinas que encaja a la perfección en todas las gesticulaciones de mi rostro. No puedo quitármela, so pena de mostrar carnes moribundas y contrahechas. Es un parásito que antes de desaparecer del mundo, prefirió aguijonear a la nada, para que su niebla bailase al ritmo de las estaciones. Conoce el mundo desde el sufrimiento y lo mira como un hombre que hace sonar las campanas de la muerte. Desde los adentros de la mascara cree que esta persiguiendo algo, pero todo acontece como una broma macabra que busca los albores de una vida que nunca existió. Es un recuerdo que siempre tiene hambre, pero que esta condenado a no morir nunca de inanición. No se puede decir que la mascara este despierta o este dormida, simplemente esta allí, como el espíritu de un león raquítico que acecha a una presa invisible e inexistente. Dicen que la nada es aquello que nos da fuerzas para vivir, tú eres esa sombra mágica, que desnuda y sin ocultar su fealdad, sigues sin inmutarte todos mis temblores. La mascara no puede confesarse porque no tiene dueño; un soplo helado y marchito no es día tan solo una amarga e imperceptible caricia de la noche. Tan solo es un mundo, tan solo es una fantasía, tan solo es una calavera parlante. Cuando hablo yo habla la mascara, siguiendo los pasos de la eterna canción del mundo, persiguiendo a la nada que en cualquier momento puede desaparecer de mi vista. La mascara odia a la mascara, pero desgraciadamente es imposible que el mundo se odie a si mismo. En raras y extravagantes ocasiones puedo quitarme la mascara, cuando un paso minúsculo sube un peldaño gigantesco y tiembla grotescamente en el vacío, cuando la vida baila sin piedad en lo desconocido, cuando una hoja podrida recién caída de un árbol se desliza por el aire y antes de caer al suelo me pregunta: " ¿ quien eres tu?. La mascara no tiene cerrojos, ni llaves para entrar en su interior, porque es puro ser, pura nebulosidad, el único de los borrosos oráculos que existen en la vida. No se le pueden hacer preguntas, solo se puede mirar a través de ella, sin decir nada, dejando que la agonizante tortura siga su curso. Yo no conozco a mi mascara personalmente, pero ella es consciente de mis recónditos secretos, porque ha sido testigo de mi mortificante valle en donde navegan mis sueños desolados. Ella se ha convertido en mi rostro, como el infinito es el lenguaje de la miseria y la desolación. A veces poco antes de cerrar los ojos, y de dormirme en mi cama de fakir, puedo escuchar tus lejanos pasos amenazando llegar hasta el umbral de mi puerta. Se que estas en las antípodas del mundo, pero el pasado con su voz insignificante y lastimera, se puede convertir en un poeta de moda en cualquier momento. Se que mi pasado es un poeta arcaico y encadenado en los muros de la realidad, pero tu eres el polvo de las estrellas que continuamente se expande en mi espiritualidad. Nunca dices nada, porque nadie puede decir nada desde el pasado. En un momento de debilidad quiero quitarme la mascara y dejarla en la mesita de noche. Quiero soñar en la libertad, quiero viajar sin ser siquiera un viajante, quiero fundirme en mi inconsciente respirar, para que no haya guerras y tampoco mundo. No pensar, dejar que la celda y su dueño se conviertan en una nube, una insignificante huella en el cielo, la insignificante vida de un hombre. Pero tu estas allí, recriminando mi pacto con la muerte y la soledad. Te irritas porque tengo la cara deformada y me parezco a la nada, pero yo no quiero tener alas y tampoco quiero tener ser. Estas muy pálida y enferma, no quieres expresar ningún sentimiento, y mi mascara mágica no puede protegerme. Quisiera esconderme debajo de la cama, porque quiero dejar que un espejismo cruel tome posesión momentáneamente de mi habitación. Supongo que has venido a quitarme mi mascara, y después desaparecerás para siempre. No tengo fuerzas para luchar, la locura ha de viajar hasta los más insólitos parajes. De repente hablas, como si tus palabras fueran cadenas que bailan en el aire, puedo escuchar su metálico rumor y entre impenitentes chasquidos escucho: - "sal de debajo de la cama, vuelve a ponerte la mascara porque sabes que no puedes vivir sin mi. Si estas muerto despiertate, porque todavía te queda un largo camino por recorrer alejado de mi. Despiertate y vive el único sueño posible: el de los recuerdos infames. La vida es un espectáculo, un espectáculo de sueños alquilados al sinsentido. Sabes que antes que yo me haya ido, una llama infernal arderá en tu conciencia, porque sabrás que nunca más me volverás a verme. Tendrás que pronunciar mi nombre muy bajo, no podrá enterarse ni siquiera el viento. Tu rostro lo alquilaste al infierno, pero nosotros no aceptamos devoluciones. Sabes que ya nunca más serás un ser, sino algo que no cesa de imitar a algo que es. Solo eres memoria, pero la memoria es insignificante, tan solo es lo que esta detrás del muro, lo que nadie puede ver y lo que a nadie le importa". Temblaba sin cesar, y quisiera cesar mis ojos, pero mi rostro desencajado y mutilado, no se podía enfrentar al mundo. Parecía un criminal que hubiesen detenido en unas galerías subterráneas, y ella era la justicia suprema, la justicia ciega y perversa de todo lo que acontece. Salí de mi escondrijo dándole la espalda a ella, y apague la luz en un movimiento de mano rápido y milimetrado, para encontrarme con ella en la oscuridad. Me acosté en la cama, y pude sentir su frágil e incorpórea mano acariciar mi rostro, mientras con la otra buscaba a ciegas mi mascara sagrada. Entonces, sin embarazo, me la puso, y no tuve tiempo para percatarme de cómo desapareció. Sin embargo, en el preciso instante en que me la ajustaba a mi desquiciado rostro me dijo: - " yo te condeno a que nunca más seas bello, ni seas feo, ni que seas inteligente ni que seas mediocre. Porque todo lo que finges ser se lo debes a esta mascara. Aunque el sueño sagrado de esta mascara es delirante y prometeico, tan solo es un cruel vestigio de lo que alguna vez creíste que fuiste: alguien que podía llamar a mi puerta con mala educación y sin pedir permiso. Y ahora duerme placidamente, esta mascara es tu único refugio y tu única condena.

BATALLA

El mundo esta en guerra porque así lo quiso tu sonrisa que nunca ha podido florecer en mi alegría. Hay que ser fuerte, pero todavía no se puede dar la razón a nadie, porque el conflicto esta a punto de estallar. Aún no se puede decir ni si al no, ni no al si. Aún no se sabe quien pertenece a cada bando, porque todas las ideas están dispersas y confusas en un palacio poético incandescente. Tú te acercas hacía el banco en donde estoy sentado, como un relámpago ensordecedor y caótico que hace enloquecer al pesado sueño del tiempo. Parece ser que las distintas quimeras asesinas y traicioneras han jurado fidelidad a sus respectivos ejércitos. Mi ojo izquierdo es la reencarnación del futuro, quiere devorar un sueño dulce y melancólico para fundirse en el. Mi ojo derecho es la reencarnación del pasado, quiere retroceder ante tú alegórica visión maléfica para volver a salvo a sus estériles tierras. Es la macabra pelea del hambre contra el hambre, de los huesos contra los huesos, de la enfermedad contra la enfermedad, de la muerte contra la muerte. Tu encantada voz nace en mis tinieblas, y una corriente de aire maldito entra por las ventanas de mi alma. El mundo se ha despertado después de un largo sueño, pero la invisible condena todavía ignora si quiere habitar en él. No es una batalla cualquiera, porque las palabras no pueden vencer a las palabras ni los sentimientos pueden vencer a los sentimientos, porque no esta en juego ni la verdad ni la mentira, tan solo se trata de un sueño lejano y sombrío que quiere apoderarse del mundo, inundándolo de la luz del placer y de la paz eterna. Te acercas a mí como una nube, ocultándome a la divinidad del sol y su solitaria sabiduría. Pareces una serpiente, que quiere reptar hasta donde yo estoy, al ritmo del himno de la creación, enroscándote en mi cuello, para que cese de respirar el nauseabundo aire de este mundo, y cuando la canción haya alcanzado su nota más sublime, pueda ver en mi asfixia cuales son los abismales límites del mundo y del amor. Tu fragancia encantada no tiene par en ningún paraíso etéreo, porque tú eres el principio de la realidad en su máxima expresión, eres la cruel cadena que me ata a la tierra, la opresión y la tortura en mi endemoniado respirar. Te miro solo un instante, pero muchos paraísos y condenas, se han desvanecido durante el transcurso de esa mirada. Mis ojos son como dos estacas clavadas en sus respectivos suelos, y tu eres la maligna brisa que las levanta para que leviten y para que se golpeen hasta la muerte sin descanso. Ninguno de mis ojos quiere ceder, no pueden obedecerse entre sí, porque saben que la disciplina y la fidelidad, es su valor prioritario y esencial. Tú eres su campo de batalla, un ejército quiere llegar hasta ti mediante el silencio y el otro mediante un estruendo épico. Los temblores negros han congelado a la racionalidad, porque ya no pueden haber pactos ni promesas ecuánimes, solamente vencedores y vencidos. No te inmutas porque no respondo, porque tu pensamiento es un misterio que no podrá desvelarse jamás. Sonríes a la tristeza y a la alegría, al sueño y a la vigilia, a la vida y a la muerte, mientras yo contemplo ese hermoso espectáculo desde mi castillo congelado. Todo el mundo pasa delante de ti, porque tú eres su soberana, y tú le saludas efusivamente con tu sonrisa inmortal. Pareces una visión exterminadora, que ha caído de estrellas y de destinos, que nunca nadie se atrevió a contar. Mi sueño pende de un hilo, avergonzado porque todo el mundo lo ve, intentando sostener al mundo, con su oratoria ridícula, pero más poderosa que el cielo y la tierra juntos. Tu cara limpia como la mañana, me saluda, pero no puedo corresponder a tu cortesía porque vivo en la noche. Conoces el cielo y el infierno como la palma de tu mano, quisiera acariciártela lentamente para preguntarte lo que ves. Pero no puedo mirarte ni tocarte, solamente puedo pensar en ti, de una manera tan rápida y de una manera tan lenta, como el sol tarda en acariciar tu rostro o lo que tarda en dar infinitas vueltas alrededor de la tierra. Mis ojos de momento no pueden ver nada, porque tendrán que ganarse sus honorarios luchando entre sí, en una apasionada y frenética lucha. Los dos están hambrientos y desahuciados, ya no les importa ni las traiciones ni las deserciones, promete ser una batalla encarnizada. Un nuevo sol autoritario y severo tiene que nacer entre las montañas, porque el mundo necesita de un monarca. En la batalla se necesitará disciplina, pero desgraciadamente a pesar de los meticulosos planes bélicos de ambos mandos, solamente podrá ganar aquel que sea más pesado en unos casos y más ligero en otros. Una cruel batalla de emociones imposibles esta a punto de tener lugar. Promete ser sanguinaria y espeluznante, pero tan solo el desierto que es la sustancia del mundo, será su único testigo. Será una batalla sin normas y sin juez. Tan solo será una disciplinada y desleal batalla, entre dos ejércitos que no entienden de oratoria, tan solo de arte y de sentimientos incomprensibles. El único juez que acuda en puntuales momentos de la lucha, será el vacío, que acudirá para ser testigo de la regularidad de los acontecimientos. Mis ojos han abandonado la lúgubre sombra de mis pies porque se han de enfrentar al mundo, con coraje y con un entusiasmo que no es propio de ellos ni de lo que miran. Ambos ojos están aprisionados en sus respectivas cuencas, y ambos odian a su vecino. Aunque ambos viven tranquilamente en sus casas, la guerra se ha desatado, porque ambos necesitan de la luz del mundo, pero los rencores y los temores de uno y de otro les impiden ver nada. La guerra esta a punto de estallar, no podrá haber treguas diplomáticas, porque la eternidad no entiende de esas menudencias. Es la batalla de la eternidad, y todos los sentimientos al ser inmortales no se dejarán vencer fácilmente por sus indómitos adversarios. Mientras me miras a los ojos esperando una respuesta, una violenta batalla esta a punto de empezar. Mis ojos se salen de sus cuencas, y con los temibles conjuros de sus mágicos cristales, se envían uno al otro, visiones apocalípticas, mientras saltan chispas de una energía que no es de este mundo. La lucha promete estar reñida, no se sabe quien ganará, ni tampoco si alguien podrá alcanzar algún día la victoria.

EL DESTIERRO

Condenado por la villana osadía de los hombres, los dioses o el destino, me dirijo hacía el fin del mundo para darle un calido y enamorado beso a la muerte. El carroñero sol será mi único pensamiento, quiero rezar en el desierto a la divinidad del dolor, porque ha visto mi turbulento ocaso y quiere asistirme en mi enfermedad. Las estaciones se desvanecieron, las promesas se marchitaron, los ídolos murieron, las palabras ya no quieren vivir siquiera en el cielo, y los poemas se han convertido en torres inalcanzables. Ya solo me queda la brumosa eternidad. Todavía tengo brío y fortaleza, pero mi destierro de los jóvenes cánticos y bailes de la vida es un hecho. Camino en el desierto, la temblorosa e inhóspita profecía de los eremitas. Aquello que estaba escrito, se ha leído en voz alta y sin embarazo, aquellos silenciosos pasos que se escuchaban en la lejanía han acabado presentándome a un hombre ruin y abominable; las estrellas han caído del cielo en un cortejo fúnebre como si fuesen lágrimas divinas. Ya no puedo escuchar música porque el ruido se ha convertido en un murmullo helado y agonizante. El desierto es el destierro de los enamorados, la penitencia de errores inevitables, el brillo de lo sagrado en una prisión infinita conocida como mundo. ¿Quien me ha llamado? El eco lejano de tu florecida voz que intentan acariciar mis arrugadas manos. ¿Quien tiene las llaves del desierto? El espejo de tus ojos en donde se funde la esencia de tu belleza. ¿Donde estas cuando muere la tarde? En la locura de la metáfora púrpura. Mi travesía en el desierto tiene que ser tan duradera y mortificante como un día entero, pero quiero que sea el día más sagrado de todos, el único día en el que existo y en el que puedo decir que soy. Poco a poco desapareceré misteriosamente en el desierto, acabaré por perder el rastro de mis pisadas, y el camino se volverá tan loco como su caminante. ¿Quien me ha llamado? Una quimera derretida y pestilente que se retuerce de dolor en el suelo mientras la vida pasa por delante de ella mediante un soplo frío y sin vida. Sé que el desierto tiene un nombre, cuando pasé delante de mí un hombre, que sostiene con una mano, el cántaro que contiene el brebaje mágico de la locura, se lo preguntaré. El desierto es la sustancia del mundo, pero tú no quieres acompañarme en mi inmortal y fatídico peregrinaje. El sol siempre será naciente, porque el dolor también lo es, nunca se sabe cuando nació, pero se conoce con certeza que nunca morirá. Veo poco antes de que la visión del desierto penetré en mí como si fuese un disparo, a un ave maligna que es capaz de comerse todos los tumores de este mundo. Su plumaje exuberante, el revuelo impenitente de sus alas, y sus ojos sagrados que son como un reflejo místico de todo el desierto, y sus graznidos que no conocen ni de fronteras ni de la edad del tiempo, se acerca lentamente a mi. Aquel buitre sarnoso es el espíritu santo del demonio. Se posa en mi cuello. Le pediría que me picotease en el estomago, pero el castillo de la locura todavía no puede vislumbrarse en el cielo. El espíritu del desierto me mira con desprecio y animadversión. Yo no puedo mirarle porque estoy en su mirada misma. Mientras escucho un disparo o el sonido de una máquina de fotografiar que retrata el desierto para siempre me dice: - "se que es estúpido hablar con degenerados, porque solo esa clase de individuos acaban exhibiendo sus esperanzas infantiles aquí. ¿De verdad crees que la vas a encontrar aquí? , ¿En este desierto de los sueños malditos? Fíjate que cada lágrima que se derrama de las mejillas de alguien, es un solo grano de arena de este infame desierto. Cada rayo de sol que ilumina a tu rostro y que acabará demacrándotelo lentamente es un suspiro del mundo. Cada golpe de brisa hirviendo es un sueño que el mundo ha perdido. Se que ya es demasiado tarde para pedirte que vuelvas, pero al menos deja que te picotee en los pies, para que no puedas llegar demasiado lejos en tu locura". Yo no hice caso de sus absurdas tentaciones, porque nadie es capaz de creer al espíritu del desierto, tan solo es capaz de sentirlo. Me sentía lleno, porque aquel acompañante que me arañaba en los hombros dejándome como humillante vestigio heridas incurables, todavía no había podido llegar al fin del mundo. Poco a poco, descubría su ignorancia. Los ojos centelleantes y famélicos de aquella ave, no eran ni por asomo tan profundos como los de mi enamorada. Poco después interrumpió mi silencio que prometía la victoria con las siguientes palabras: - "deja que te coma ahora y que celebré un festín con tus pecaminosas entrañas. Si te hubiera de comer cuando estuvieras escuálido sería demasiado humillante para ti, ahora todavía estas gordo, porque tienes recuerdos que todavía te pueden alimentar. ¿Porque te empeñas en dejar que tus palabras se pudran bajo el esplendor de este sol maligno? Si quieres continuar jugando al gato y al ratón con la vida, hazlo desde el olvido, porque es mucho más placentero y gratificante. Recuerdese su amor, olvídese sus promesas, olvídese sus labios fríos e impenitentes, olvídese su áureo rostro, olvídese su mirada que vigila escrupulosamente mundos que no existen, olvídese su poesía narcótica y de huesos carcomidos, recuerdese la nada". Sus palabras eran dulces y ligeras, y aquel desierto omnisciente no era capaz de aplastarlas, volaban desnudas y tentadoras por el aire. De todos modos, el demonio nunca ha sido un buen guía para el desierto, porque siempre se enfada consigo mismo antes de que el mundo haya dicho la última palabra. Tener aquella ave agarrada tercamente a mis hombros era demasiado molesto. Nuestras miradas no estaban imantadas, aquella ave era un sucio espejismo del desierto. Tenía vida propia porque el intento de olvidar siempre lo tiene. Por esta razón había de matarlo. Había de resultar fácil porque el poder que juega con lo concreto para llegar a lo universal es el más poderoso y sabio de todos los que existen. Sin dudarlo, con las dos manos y a traición, lo cogi del cuello, mientras se retorcía de dolor como un histérico. Sus graznidos eran desconcertantes, pero lo era mucho más la fuerza que había nacido en mí. Sus alas se movían compulsivamente en el suelo para intentar volar, pero yo no podía permitir que viviese. Mientras le retorcía el cuello, sus ojos se iban volviendo cada vez más invisibles e imperceptibles, y perdían en profundidad (aquel nimio detalle demostraba que aquella ave era mendaz). Poco antes de que el espíritu del desierto creciese hasta límites insospechados tras la desaparición de aquella ave le dije: - "ni siquiera sabes donde estamos". Ella todavía tuvo capacidad para responder: - "por supuesto que lo sé, eres tu quien lo ignoras". El fulminante y centelleante peso de mis palabras hizo que desapareciese para siempre cuando le dije: - "eres un incorregible estúpido. ¿Es que acaso no sabes que mi amor no es de este mundo?".

EL CASTIGO DE DIOS

El mundo se creó con una mirada bohemia y soñadora. No tenía muchas aspiraciones pero quiso ver en el espacio y la imaginación, una idea rebuscada y hambrienta de sí misma que pudiese dar razón del temible castigo de existir. Fue un momento fatídico, un engaño de los dioses y el destino, una gran nube de polvo que viajó infatigablemente en un susurro imperceptible que se llama vida. Fue una mentira poética, pero resultó tan convincente, que la creyeron las lúgubres campanadas de nuestro corazón que quisieron dar un concierto en honor a la más loca de las armonías. Fue una promesa que satirizó la historia y las costumbres, que envileció a las palabras, viajando a través de los poemas y la música. Fue una mirada anónima, un dolor agudo y desinteresado, una fugaz interpretación del mundo, que había de poner nombre a todos los sueños y a todas las estrellas. Quiso estar despierto, mirando boquiabierto a una serpiente que se había convertido en una llama, destinada en un futuro a incendiar a todas las ciudades. Peregrinaba en un acertijo irresoluto, y un villano embaucador le prometió que si se atrevía a mirar la belleza, el mundo sería justo, y que el acertijo volaría como arcaicas cenizas más allá de las fronteras del mundo y nuestros sueños. Aquel adivino que profetizó que algún día existiría la vida le dijo al soñador de la nada: - "yo te ofrezco el miedo y la incertidumbre, un bello paraíso construido con el dolor. Abre los ojos, mira como fluye la esencia de la belleza. El mundo necesita crecer y por esta razón necesita guerra y desorden. El mundo necesita dar un último paso en su fatal evolución, necesita crear la vida. La vida consiste tan solo en la belleza, el orden aparente de las cosas y las causas. Todavía no se ha inventado, es un espejismo que fluiría incesantemente aniquilando todos tus sentidos y todos tus deseos. Yo te ofrezco la más desleal y caprichosa de las condenas. La energía pura es un estado espiritual demasiado hermético y clausurado a sí mismo. Tu contemplación eterna, monadologica y solipsista, necesita del caos y la destrucción. Si abres los ojos y miras fijamente el acertijo sin respuesta que he inventado para ti, nunca más querrás cerrarlos. No sientas vergüenza, mira el orden del nuevo mundo que he inventado para ti. Aunque no te lo creas no quiero enseñarte el mundo entero, como si se tratase de una visión omnisciente. Quiero presentarte a un nuevo ser que he modelado y diseñado para ti con los delirios de tu soledad, se trata de un regalo incondicionado, si quieres vivir en el nuevo mundo que he construido para ti, tendrás que aprender a conocer, a respetar, a amar, a idolatrar, a este nuevo ser, que he creado con el orden perfecto de la geometría que tan solo mi mente divina podría albergar. El nuevo mundo explotará y se esparcirá dando pie a una promesa sin fin, en el sublime instante, en que te atrevas a mirar a tu compañero. Te puedo asegurar que es la perfidia y el castigo más grande que se puede imponer a nadie. Pero en algún lugar quedo escrito: - "dios no puede engañar a nadie, tan solo tentarlo". Haciendo caso de esa máxima sagrada, no te voy a engañar, pero tampoco te voy a dejar en paz en la contemplación de tus ideas eternas, hasta que no te atrevas a enfrentarte a mi desafío divino. De tu soledad brotará la vida. Hagamos realidad ese sueño, mira fijamente y sin escrúpulos, a la mayor de mis creaciones". Yo le contesté que no me importaba condenarme, que si había de soportar el peso de la belleza, podía contar con mis hombros. Si había de existir luz yo sería oscuridad, si había de existir vida yo sería la muerte, si había de existir deseo yo me conformaría con ser aquello que desea. Si había de existir un sueño, podría vivirlo en un solo día sin atreverme nunca a mirar hacía atrás. Entonces aquella única voz sagrada que tiene la potestad de engendrar y destruir me dijo: - "el sueño de la vida es gratuito, si has de reclamar justicia por el veneno que se extenderá como una plaga, pidesela a tus propios ojos pero no me la pidas a mi. Yo no me hago responsable de cataclismos emocionales. Te advierto que te voy a presentar a la creatura más mentirosa y con menos respeto a los meritos y a las virtudes, que ninguna mente perversa hubiese sido capaz de concebir. Abre los ojos, esparce tus emociones hasta el infinito, porque tan solo tu eres capaz de viajar en un sueño con tanta indignidad y tanta torpeza". Todavía no había escuchado el sagrado orden del cosmos palpitar con fiereza en mis entrañas, todavía no conocía el día y la noche y tampoco si yo era día o noche. El cielo abrió sus puertas a lo desconocido y dios me dijo: - "yo te expulso de aquí, el único que tiene derecho a ser una monada suprema soy yo mismo. Él único que tiene derecho a ser solipsista en un sentido matemático y riguroso soy yo mismo. Necesitas de una fuerza que te atraiga hasta la parte más oculta y endemoniada de lo que tú eres, necesitas el dolor, porque necesitas separarte de ti mismo. Nunca te encontrarás, ni en la vida ni en la muerte, porque te voy a robar la mitad de tu alma. A partir de ahora ya nunca mas podrás refugiarte gratuitamente en el placer y la tranquilidad, porque esa parte de ti que te he robado se la he dado a tu compañía. No pueden haber más preámbulos ni más explicaciones infructuosas, el espectáculo de la vida es inédito, y ahora te convido a que mires como solamente tú lo sabes hacer. El juego tiene que empezar en un tablero, vosotros seréis mis piezas y mi mente serán las inteligentes jugadas, pues los unos a los otros os aniquilareis sabiamente". Dios hizo sonar la música de la vida, era frenética y trepidante, con muy pocas disonancias e infinidad de acordes multicolores. Sentía como perdía la mitad de mi alma. Escuchaba a un mismo tiempo el murmullo amorfo de la vida y el silencio apocalíptico de un desierto que nunca se volverá a encontrar a sí mismo. Había perdido la respuesta y había encontrado una pregunta infinita. Había hecho una apuesta con dios y este se había burlado de mí. A partir de ahora el alma del mundo se había fragmentado, en el desierto y la belleza, en la muerte y en la vida. Sentía como mi esencia se endurecía, primero sentí que me había convertido en huesos y posteriormente en carne. Ya no podía imitar a dios cuando miraba el mundo, porque sentía que el mundo era pura exterioridad y no pura interioridad. Desde el palacio de dios sentía que llegaba luz desde todas partes (anteriormente todo estaba envuelto en la penumbra y la oscuridad). Y de aquella luz bélica y sagrada se estaban formando como en un tejido que se esta cosiendo, todos los caracteres matemáticos y el código genético de toda la eternidad. En aquella canción creadora, dios cantaba y los Ángeles eran su coro. No eran necesarios instrumentos musicales porque sus voces eran demasiado puras para necesitarlos. Conocí la belleza, cuando miré al mundo, conocí la belleza cuando la mire a ella. Se asomo por la ventana, levitaba en el aire, en un espacio infinito que todavía había de crearse. En aquel palacio había infinitas ventanas, y todas tenían la forma de una figura geométrica perfecta. En la habitación de dios había una esfera perfecta, en la de los Ángeles triángulos de distintos ángulos aunque con la esencia bien definida. En la mía había un dodecaedro. El palacio entero era un triangulo perfecto, nunca podía haberlo visto desde fuera, pero desde que se creó el mundo fui capaz. Había infinitos pasillos e infinitas galerías, y con la mente se podía viajar a cualquiera de ellas. El orden era estrictamente matemático, y como el alma era pura siempre encontrabas un orden preestablecido por el que uno se podía guiar. Ella me sonreía desde la ventana, vestía una túnica de color celeste, y todo el vacío que la rodeaba no había podido mancillar su belleza ni un solo ápice. Era morena, con la piel suave, y con la expresión de los ojos dulce y melancólica. Mientras la miraba notaba que aquello era la parte de mi alma que recientemente había perdido. Era alegre y jubilosa, y me daba pena porque una creatura así no podía quedar nunca desterrada de la sabiduría. Ella necesitaba un mundo, pero todavía no sabía si podía irme a vivir con ella. Dios me miro y me preguntó: - "si quieres que ella viva y deje de ser una quimera condenada a levitar en el vacío, tendrás que irte a vivir con ella. Os prometo que os construiré un mundo, pero te advierto que ella te gobernará en todo, todas tus mentiras las convertirá en verdades y todas tus verdades las convertirá en mentiras. Estarás condenado a quererla eternamente y ella nunca te corresponderá. Porque recuerda que le he dado el monopolio de la belleza. Lo feo puede amar a lo bello, pero lo bello nunca amará a lo feo. Algunas circunstancias extraordinarias podrán modificar substancialmente este decreto divino, pero tan solo será una hermosa apariencia. Esencialmente, metafísicamente y lógicamente siempre será así. Recuerda que te acabo de robar tu alegría para dárselo a ella. A ella le he dado las palabras y a ti te he dado el silencio, a ella le he dado la compañía y a ti te he dado la soledad. Tu amiga ha venido a saludarte, ¿no ves cuan hermosa es, y cuan hermosos atributos le he otorgado? Se que ya has empezado a soñar con ella, mira como vuela galantemente. Esa sonrisa, esa ilusión, merecen un mundo entero. Se esta asomando por la ventana, no seas tímido. Sus labios te están buscando, sus ojos sienten curiosidad porque todavía no saben nada del mundo. ¿Acaso serás tu irreverente creatura capaz de negarle un mundo tan hermoso que incluso tiene muchas analogías con este? Tu destierro del paraíso será glorioso, tírate desde la ventana sin miedo porque ella te conducirá volando hasta el mundo que yo he creado, y para siempre seréis felices en él". Las palabras de dios eran contradictorias, pero aquel dulce rostro, aquellas mejillas sonrojadas y tibias, aquellos cabellos del color de la oscuridad, y aquella sonrisa que era la promesa de un nuevo mundo, me tentaron. Sacrifique toda mi eternidad por una sola mirada. Abrí la ventana, y ella volaba como un cisne, aquella luz neonata y virgen, eran el sublime escenario de su actuación. Fingía que no me prestaba atención mientras bailaba, pero en ocasiones me guiñaba el ojo. Quise hablar con ella (aunque lamenté profundamente interrumpir aquella algarabía y aquellos instintos que había perdido y que sentía como volvían a mí, manifestándose en aquella danza de cortejo). Le dije: - "¿cual es tu nombre hermosa creatura?". Ella respondió sin inmutarse y mirándome ocasionalmente a los ojos: - "mujer". Yo le respondí: - "cada vez que te veo siento que he perdido algo, pero no podría decirte el que. ¿Tu te sientes sola en este mundo tan grande que solo es para ti? Ella respondió: -"no, porque yo soy inconmensurable, única e irrepetible. No necesito otro mundo para vivir. Aunque no te ofendas por ello, me gusta que me vengas a ver de vez en cuando. Pero veo que me admiras". Yo le respondí: -"mi amor no es de este mundo. Por eso estoy dispuesto a dejar el paraíso para irme a vivir contigo en la tierra". Ella me respondió: - "tu estas loco, ¿a quien se le ocurre sacrificar todo lo que tiene por las migajas de un mundo deplorable y ascético? ¿Porque no nos vamos a vivir junto a dios? Yo urdiré un plan para asesinarle, y cuando lo hayas matado tú, entonces yo gobernaré y tú serás mi fiel vasallo. De vez en cuando te ofreceré mi lecho, pero tan solo cuando hayas hecho meritos para merecerlo". Yo le contesté: - "yo tampoco amo a dios, pero a pesar de lo injusto y sarcástico de sus mandamientos, no puedo matarlo. Es el padre más despótico y tiránico que ha existido jamás, pero tuvo la idea de crearte, y eso es lo único que le debo". La mujer dijo: -"prefiero las riquezas del cielo a las pobrezas de la tierra, pero soy tan grande y tan poderosa, que preferiría levitar eternamente mirando las ventanas de tu palacio, antes que irme contigo". Yo le contesté: - todavía nos queda una tercera opción que no has mencionado: ¿porque no nos vamos a la tierra? ella respondió: - "no soportaría envejecer, yo soy la musa de los angeles, la dicha del vacío que me busca sin cesar, yo soy un canto eterno y mi gloría es mi dicha". Yo le respondí: -"te prometo que pase lo que pase nunca te abandonaré, ahora voy a hablar con dios. No te preocupes el no quiere que cambie de opinión quiere que me vaya contigo. Pero tengo que pedirle unos consejos, para que me enseñe a quererte". Ella me respondió: -"pues espero que te instruya bien, porque no estoy dispuesta a pasar el resto de mis días junto a una creatura tan abominable y despreciable como tu. No podrás ser nunca bello, porque yo soy la belleza, no podrás pretender que nunca te ame, porque solamente me podrás amar tu". Cerré la ventana con cautela, mientras ella se fue a dar una vuelta en los alrededores de palacio. Al verme apesadumbrado y contrahecho dios me preguntó: -"¿te has enamorado de ella verdad?, ahora que has conocido el dolor, ¿estarás dispuesto a llevar esta carga durante el resto de tus días?". Yo le respondí con una voz firme y decidida: - "ciertamente y contundentemente sí". Posteriormente me tiré por la ventana, ella me rescató del vacío, pero no lo hizo por amor sino por interés, porque sabía que si me dejaba morir, ella tendría que labrar sola toda la tierra, tendría que construir infinidad de casas, tendría que ir a la guerra, tendría que inventar la ciencia y la filosofía, y esta claro que si lo hubiese hecho ella sola nunca hubiese sido capaz. Posteriormente llegamos a la tierra, y cuando aterrizamos, ella perdió sus alas. Le pregunté tímidamente en la cima de la montaña: - "si me esfuerzo y persevero en amarte y comprenderte, ¿algún día podrás quererme una milésima parte de lo que yo te amo ahora?". Ella me respondió:-"no, no, no, no, no, nunca te amaré".

IDEAS INARTICULADAS

El sabio escribe inspirado por un vulgar relámpago de genio: "proposición primera: el mundo es una habitación". ¿Quien vive en esta habitación? Muebles arcaicos y sin restaurar, porque la vida es una conversación silenciosa y desenfrenada entre muebles. Eso es una ficción que deslumbra a cualquier entendimiento. Todo pertenece a todo, no hay nada que pertenezca a sí mismo. No se si tendré razón o no, pero creo que he visto la sustancia del mundo, me ha iluminado con su cegadora luz. No proyectes tus ideas de una forma hermética y simple como lo hacen las imágenes en una pantalla de cine, la intuición no tiene límites, y no creo que conozca a ninguna partícula, le esta prohibido reencarnarse en nada, tiene que viajar alrededor del cosmos, como un penitente sin religión. No digas insensateces, en esta habitación sagrada se encuentra la sustancia del mundo, si te drogas con el sagrado poder de la intuición, podrás verla con claridad. ¿No decías hace un momento que la intuición no puede cesar de crecer?, ergo, ¿quieres que el mundo se extinga porque la intuición universal se ha quedado atrapada en una habitación?, ¿en un pensamiento monótono y pasajero? Supongo que serás consciente que cuando te estoy hablando del mundo, te estoy hablando de la sustancia. Entiendo tu razonamiento, pero continua creando mientras hablas, tus palabras son un círculo que todavía no han llegado a su final, la intuición sigue estando viva. Hagamos una pequeña trampa con la terminología, porque si dios es inmanente al mundo, entonces sin lugar a dudas se trata del noúmeno, porque solamente dios tiene derecho a ser solipsista. Cuando hablamos de la realidad en sí, estamos hablando de dios, previo a toda lógica y al concepto de la identidad. Ahora tenemos espacio para hablar, me estaba asfixiando, ¿me das permiso para construir la habitación? Solamente cuando hayas podido formular la segunda proposición. Pues ahora mismo acaba de germinar de mi cosecha. "Proposición segunda: la habitación es el noúmeno", ergo, construyamos sin remordimientos lógicos, un edificio abstracto consistente y pesado como el respirar mismo. ¿En esa habitación tiene que haber un solo durmiente no crees? La habitación necesita de un solo soñador, porque el mundo es un átomo inquebrantable. Solamente dios sueña, y de los delirios borrosos de su solipsismo hemos nacido nosotros. Vamos a deificarlo todo, nuestra visión del mundo, todo aquello que no es nuestro, es el destino mismo, la imaginación infinita de un solo ser. Aparentando infinitos caminos e infinitas dimensiones, el mundo es monadologico, es el sueño de una esfera finita que se esparce en todas direcciones. Ahora que hemos apresado a aquello que no tiene forma ni contenido, ni recipiente, vamos a caricaturizarlo. ¿Me dejas un lápiz? Prosigue en tu obra por favor. He visto al durmiente, y ahora acabo de ver muchos armarios. ¿Tienen conciencia? Tendrías que saber que no son más que las marionetas de un sueño obsceno. ¿Como son esos armarios? Vacíos por dentro y con apariencia de inmortalidad por fuera. ¿Hay mesas? Si. ¿Como son? Pues son de mármol de sepultura, de colores fríos y rocambolescos, creo que en las mesas se guarda lo que nunca ha existido. Hay sillas? No porque nada en el mundo tiene descanso a excepción de dios. ¿Hay ventanas? El mundo tiene una primera causa indefinible, no es una proposición en si misma. El mundo no es trascendente, porque detrás de los muros de esa habitación no existe nada. No existen ventanas, porque el mundo es un espectador que ni siquiera se puede mirar a si mismo. Difícilmente podrá mirar más allá. ¿Y el durmiente alguna vez se ha despertado? Sabes que si eso ocurriera el lenguaje se paralizaría para siempre. Cuando el mundo se destruya alcanzará su unidad. Alguna vez dios ha sido sonámbulo, y los principios más elementales de la realidad han temblado, se han producido cataclismos y enfermedades hereditarias, que tan solo el olvido y la mala conciencia han podido paliar. ¿Te parece que lo dejemos para mañana? Tienes razón es muy tarde, mañana continuaremos con nuestra conversación teológico-domestica. ¿Como has dormido? Bien, pero no puedo dejar de imaginarme que el mundo es una sustancia. Si le hubieras de poner un nombre al mundo, ¿como lo llamarías? Desierto. Entonces yo creo que estamos autorizados a escribir la tercera proposición. ¿Volveremos a la descripción fenomenológica de la habitación? Por supuesto que si, déjame que escriba la tercera proposición: - "el desierto es la sustancia del mundo". Es una frase unidimensional, porque el mundo es un único átomo, el mundo es el cautivo de la lógica y la física quántica. ¿No estas describiendo los límites del mundo desde un punto de vista emocional? Si, porque todo el mundo es una gran emoción, una intuición, que se esparce por doquier. ¿Habíamos apresado antes a la intuición en una jaula?, ¿en el sagrado círculo de la única sustancia? Así es, estamos autorizados a liberarla. ¿Donde la liberamos? En aquello que no sabemos si es finito o infinito. ¿La habitación es mística? Dependiendo de si hablamos de dios o del mundo. ¿No habíamos asentado que son lo mismo? Cállate, limitate a escuchar. El mundo no esta hecho de cantidad sino de intuición, este es un precepto excluyente y totalitario por un lado, y escéptico por otro. ¿El mundo es silencio místico? Debido a que la intuición no tiene fronteras. Entonces el durmiente, ¿es intuición pura?, por supuesto porque aquello que es en si no tiene ningún objeto. ¿Que es un armario? La proyección de una intuición sagrada. ¿Conoce verdaderamente los límites de sus leyes? Si, pero estaríamos hablando de algo desnudo y vacío. ¿Dios es bello? No esta loco. ¿Entra luz por la ventana? No porque el mundo tiene los ojos cerrados. El mundo es una idea que no cesa de retornar sobre sí misma. ¿Religión o lógica mística? No lo se no estoy seguro. ¿Has enmudecido? Disculpa, estaba mirando el mundo y me he quedado desconcertado. ¿Que has visto? Que los armarios son pura exterioridad, solamente el durmiente es pura interioridad. ¿Has escuchado algún ruido en la habitación? En efecto. ¿Podrías describirlo? No, porque no es ninguna vibración. ¿Entonces que es? El tiempo que crece sin cesar. ¿Tiene alguna dimensión? No es el vomito de una bestia negra. ¿Tengo tu consentimiento para mencionar la cuarta proposición? No te perdonaría si no lo hicieses. Siento que nace, "proposición cuarta: el mundo es un vomito atómico". ¿Dios se parece al hombre? No me importunes. ¿Puedo plantearte la cuestión en otros términos? Inténtalo. ¿Existe algún parecido entre ambos? ¿Que similitud y que disimilitud hay entre una célula y un organismo? Ninguna, son lo mismo, porque el tamaño no es ninguna diferencia, la fuerza es univoca y se esparce hacía un único destino. Hay algo que me intriga. ¿De que se trata? ¿Dios es simple? Por supuesto que lo es, porque no se puede concebir, es una metáfora fantasma con la que jugamos constantemente. Voy a liberarte de un prejuicio. Estoy abierto a tu llamada. Dios es lo más pequeño que existe. ¿No habíamos concertado que se trataba del mundo entero? Debido a que dios es mucho mas pequeño que cualquier ente que podamos concebir, es mucho más poderoso que cualquier fuerza gravitatoria o electromagnética, su asombrosa simplicidad es la inagotable fuente de su exacerbado poder. Sigues sin responder a mi pregunta. Dios es la intuición que viaja infatigablemente alrededor de la sustancia, es un punto de energía imperceptible, pero omnipresente en todos los estadios de la realidad. ¿Cual es el destino del mundo? Volver a sus sagrados orígenes. La manifestación del mundo es la manifestación de una guerra, y cuando esa guerra llegue a un principio de tratado de paz, el mundo agonizara desapareciendo lentamente. Me convences en ciertos aspectos, pero en algunas argumentaciones estoy indeciso. La sustancia existe porque dios esta enfadado consigo mismo. ¿Entonces cuando dios tiene pesadillas el mundo sufre? Tiembla y palidece, siente un temor inusitado. Acontece una reacción maléfica en cadena, y esa serie tiende hacia el infinito. La enfermedad de la vida, se propaga a la velocidad de la luz. Volvamos a los armarios, ¿como se comunican entre ellos? Abriendo y cerrando los cajones. Pero ese ruido, ¿no es un signo inequívoco que la esencia de un ser puede ser percibida por otro? La esencia es incolora, de dentro a fuera no hay nada, solamente existen causas y efectos. El hecho de que dos armarios compartan un mismo espacio vital, no implica que compartan su esencia porque esta es incognoscible, innombrable. ¿No habías dicho que solo dios tiene derecho a ser solipsista? En efecto, porque al ser el mismo todo lo que existe, verdaderamente no hay nada fuera de él. Los armarios no son la supremacía del solipsismo porque conocen de la existencia de otros armarios aunque no puedan fundirse en esencias ajenas. En dios no acontece tal fenómeno, porque la intuición suprema es todo lo que existe. ¿No estarás confundiendo la intuición con la voluntad? no, la voluntad es un instrumento de la intuición. La intuición es un anhelo de manifestación incognoscible. ¿Puedo citarte un ejemplo empírico, aunque solo sea a modo de analogía confusa y desgarradora? Adelante. El pensamiento cuando tiene alguna aspiración intelectual, no surge un extraño suceso, cuando desea algo pero no puede conceptualizarlo de ningún modo, sin embargo sabe de lo que esta hablando, ¿no es extraño? Te agradecería que fueses un poco más preciso y explicito. Cuando recorres un camino mentalmente, y sientes lagunas, ¿la intuición no te muestra de modo asombroso cual es el final del sendero? Así es, pero eso no demuestra nada, tiene una explicación científica, todo esta relacionado, es una mera ley de asociación de ideas. Te equivocas. El pensamiento se funda mediante verdades necesarias, pero estas lagunas misteriosas no tienen cabida en este constructo racional. ¿A que se debe que en ciertas ocasiones demos con la respuesta correcta a una determinada pregunta sin un conocimiento previo de la misma? ¿Casualidad? En ciertas ocasiones si, pero en otras no. se mas conciso. ¿A que se debe que ciertas actuaciones nuestras que llevamos a cabo sin dudarlo, y sin un razonamiento nítido, sean capaces de salvarnos en situaciones muy comprometidas? ¿El instinto de supervivencia? No eso es una manifestación de la intuición universal. De modo análogo se mueve la historia de los acontecimientos, mediante esa intuición. Celebro el éxito de tu discurso. Hemos solucionado un rompecabezas a ciegas sin poder ver ni percibir las distintas piezas de que esta compuesto. En eso consiste la filosofía. ¿Tengo tu autorización para volver a la descripción gnoseológica y metafísica de la habitación? Por supuesto. ¿Tal habitación es infinita? No puedo contestarte a esa pregunta porque la apariencia es lo único que existe en este mundo. Puedes formular la quinta proposición para regocijo de mis oídos. Cogela que se escapa en el aire:" proposición quinta: la intuición es apariencia, y mediante la apariencia se mueve el mundo". Bien, ahora continúa explicándome con detalle todo aquello que contiene la habitación. ¿Porque estas tan preocupado en los límites? Porque la mente y el mundo están hechos de ellos. No has aprendido nada. ¿Porque no? porque antes te he mencionado que la sustancia no es espacial sino intuitiva. Tienes razón, de todas formas siento curiosidad. La habitación tiene la forma de un rectángulo. ¿Y que más? Hay infinitos armarios. Sigue. Existe una única cama y un único soñador. Adelante. Existen muchas mesas, casi tantas como armarios, en las mesas se guarda lo que nunca ha existido. Se más prolijo en detalles. Hazme las preguntas que consideres oportunas. ¿Existen paredes? A veces si y en ocasiones no, ese factor depende del que pueda percibirlas, recuerdo que aquello que es en sí, esta abierto a todo tipo de interpretación. No existe ninguna respuesta objetiva, porque solamente el lenguaje lo es. En el caso de que esas paredes existan, ¿como son? Pues según el umbral de percepción de cada persona, puede ver distintas obras de arte plasmadas en ellas. ¿Figuras de gestalt? No es ni tan objetivo, ni tan subjetivo como lo dices, es mucho más ambiguo. ¿Que puedes decirme del suelo? La intuición no tiene ningún suelo. Sin embargo necesita caminar, y sitúa el suelo a la altura que lo necesita. ¿Algo se nos ha olvidado? Así es, se trata de la existencia de espejos. ¿No decías que el mundo ni siquiera puede ser espectador de si mismo? Te estoy hablando de la ilusión que acompaña inexorablemente a la intuición. ¿Donde están esos condenados espejos? En la puerta derecha de cada armario. Sus juegos de luces, son los misteriosos juegos de la vida y de la intuición.¿ Donde se produce la batalla ondulatoria de los espejos? En el vacío porque las identidades están condenadas a no conocerse a si mismas. Hacía donde se mueven, o mejor dicho, ¿que tipo de fuerza las impulsa? Se mueven en dirección al centro del universo, o sea en dirección a la sustancia, en dirección a dios. Su fuerza es la de una identidad que quiere conocerse a sí misma, pero nunca podrá hacerlo. Esa fuerza no tiene nombre, pero es la maquina fantasma de todo lo que existe, es la energía suprema, es la intuición misma. ¿El contenido intelectual de esa intuición cabe en un determinado periodo de tiempo? ¿Alguien sabe acerca de los futuros pasos del sueño de la vida? No. ¿Y porque esos espejos buscan a dios? Porque en ellos esta la imagen que dios ha perdido y que no volverá a recuperar jamás. Todos esos espejos luchan entre sí, mediante sus relámpagos maléficos, porque quieren ocupar el trono de la sustancia absoluta. Creo que ahora tienes legítimo derecho a formular la proposición sexta. Tuyo es el honor. Proposición sexta: "el espejo de la sustancia no existe, tan solo lo que dios perdió y nosotros buscamos". Esto que voy a decir ahora no quiero que sirva como precedente. ¿De que se trata? ¿Es posible que alguien salga de la habitación? Si pero tiene que creer que la habitación es finita porque en caso contrario no puede haber esperanza alguna. De todas formas existen infinidad de conspiraciones, turbulentas y sombrías, el pensamiento del mundo puede verse interrumpido en cualquier momento. ¿Crees que algún día dios se despertará de su sueño fatal? No solo lo creo, también es necesario. ¿Porque? Porque necesariamente aquello que es múltiple tiene que volver a la unidad de la que ha nacido. En este sentido los acontecimientos son absolutos. Escúchame, ¿dios es material o espiritual? La esencia de dios consiste en su sueño. El sueño es espiritualidad pura, la materia tan solo es aquello que designa a los asuntos espirituales, de la misma manera que las palabras lo hacen con los pensamientos. ¿Como se despertara dios de su sueño? Cuando caiga en un abismo sin salida. La intuición universal es la mayor de las ficciones, por no decir la única. Tengo miedo. ¿Porque? He encontrado muchas contradicciones espeluznantes y desconcertantes. Cítame una. Si todo lo que existe es en si, y aquello que es en si es la sustancia absoluta. ¿Que será del mundo cuando dios se despierte? Pues que la ficción se cansara de si misma, y las penumbras ininteligibles, borraran para siempre el nombre del mundo. De todas formas el sueño de dios todavía es joven. ¿Que indicios tienes? Porque las leyes naturales siguen funcionando con regularidad y rectitud. El mundo llegará a su apogeo onírico cuando la realidad y la irrealidad se mezclen en la única sustancia, entonces absolutamente todo lo que acontezca será aleatorio y contingente, dios abrirá los ojos y el mundo se acabará para siempre. Solamente es una profecía lejana, la intuición universal todavía no tiene demasiada ambición. Entonces esa terrible circunstancia no va a afectarme en modo alguno? Rotundamente no. ¿Como formularías la proposición séptima? De la siguiente manera: "proposición séptima: - el sueño sagrado de dios pende de un hilo". No sé si será tarde pero tengo una duda. Nunca es tarde en un sentido absoluto para tener una duda. Pues bien, veras, ¿como puedes concebir que el desierto es la sustancia del mundo? Porque la única visión y el único sueño existente, son en sí mismos, no remiten a ningún objeto, ni a ninguna redención. ¿Entonces el mundo va a la deriva? Al naufragio en el mar de la nada, ciertamente. Recuerda que todo el mundo es una gran emoción incomprensible, y palabras metafísicas vacías y estériles, no son muy terapéuticas. ¿Quien te ha dicho que la filosofía es terapéutica? Enmudezco, prosigue si eres tan amable. El mundo es un desierto, porque no tiene soberano, ni tampoco un orden que justifique la locura de su ficción. Nadie puede ponerle un nombre al mundo porque no lo tiene, de la misma manera que tampoco lo tienen la finitud o la infinitud. ¿Cual es la mayor esperanza que podemos encontrar en el mundo? Que la ficción sea intolerante con nuestras acciones y deseos, mediante ese sufrimiento comulgaremos con la sustancia del mundo. ¿Que sentido tiene el sufrimiento? El sufrimiento en sí mismo. Me siento inspirado por el vacío, enajenado por la nada, para pronunciar con un entusiasmo incomprensible el contenido de la octava proposición. Adelante pues, el mundo y las palabras son tuyas, hasta que nadie diga lo contrario. "proposición octava: el dolor es la sustancia del mundo". ¿Pero no es el dolor una mera reacción orgánica? No es la totalidad de lo existente en sí mismo. ¿Como puedes demostrar tal proposición? Se puede demostrar porque no se puede demostrar. ¿A un momento decías? El espejismo no razona solamente actúa. ¿Estamos hablando de un saber práctico o teórico? De ninguno de los dos, porque la intuición universal solamente actúa. ¿Existen caracteres sagrados para definir el sufrimiento? No porque la sustancia tiene los ojos cerrados. ¿El sueño de dios es una energía mágica? Así es, ¿es un sueño profético? No es el sueño de un perturbado. La sustancia tiene dolor de estomago, y ese dolor hace que estallen los planetas y las galaxias, que el firmamento intelectual del hombre repose en una incertidumbre inconmensurable y apocalíptica. ¿O sea que el movimiento mismo es la pasión de todo individuo? Así es, recuerda que todo aquello que es en sí, es lo único imperecedero, el desierto estalla con mayor o menor intensidad, en la medida que el individuo se aproxime más al vacío. Ese vacío es el sueño sagrado de dios, la sustancia omniabarcante del mundo. Creo que estamos llegando a la cumbre de nuestras tesis. Así es. Solamente nos queda una última proposición. Dímela al oído para que no pueda escucharla nadie: "- proposición novena: mira el mundo y dime lo que ves".

CAMINANTE PROFESIONAL

Entró en el cuarto silenciosamente, ya no quedaba ningún vanidoso despojo de glorias inmemoriales. Siempre resultaba muy difícil encontrar a ocaso.o. Entre aquella selva de muñecos polvorientos y desguazados por dentro. El caminante profesional siempre quedaba oculto en la penumbra de sus meditaciones, encontrarlo en aquella habitación, era como encontrar una aguja en un pajar. Había infinidad de muñecos sostenidos en el aire con una cuerda. Todos ellos eran una perfecta replica de antiguas celebridades que se habían caracterizado por ser unos eminentes sabios o políticos que habían tiranizado a su pueblo. Recorrer aquella habitación sin perderse era toda una hazaña, porque el orden de los muñecos no era formal, sino absolutamente aleatorio y mezquino. La habitación era inmensa, porque nunca ha existido una perspectiva privilegiada, para llevar a cabo un minucioso mapa mental. Aquellas graciosas identidades perdidas, colgando en el aire como marionetas de antiguos razonamientos, desafiaban a cualquier lógica y a cualquier emoción. Todos aquellos muñecos estaban perfectamente hacinados, como si se tratase del muro de la historia. Ocaso.o se mezclaba entre aquellos petimetres, colgado de las manos, a imagen y semejanza de aquellas muertes perdidas y olvidadas. Solamente podía encontrársele si se le gritaba muy fuerte pero en raras ocasiones respondía. Tan solo salía de su habitación, para emprender angostos peregrinajes espirituales, porque creo haber mencionado aunque solo fuese de pasada, que ocaso.o era un caminante profesional. Siempre solían acudir a visitarlo, admiradores interesados y mercantilistas de su arte, ya que nuestro caminante estaba destinado, a que nunca se conociese con rigor matemático y exhaustivo, los verdaderos intereses intelectuales de sus caminatas y avatares por la vida. Cada mes, salía de su habitación, y emprendía una estoica marcha que podía tener una duración aproximada de tres o cuatro días consecutivos, sin cesar de caminar, teniendo absolutamente restringido la posibilidad de comer o dormir. De tales desquiciadas aventuras siempre se hacían eco los periódicos, constantemente especulaban acerca de las profundas motivaciones de ocaso.o para practicar el ejercicio de tan desorbitada y marginal profesión. En ocasiones se decía que las razones eran políticas, en otras religiosas, en otras sentimentales, y a veces se decía que verdaderamente no tenía ningún motivo. De todas formas tal vez se trate de un misterio, si alguna vez lo ven, mírenle a los ojos atentamente y juzguen por ustedes mismos. Permanecía colgado de las manos, porque según su extraña visión de si mismo y de todo lo que le rodeaba, no había promesa más inefable ni más hipotética e inconstruible, que una contemplación abismal, que puede llegar a discernir de un modo ininteligible los caracteres con que esta escrita la realidad. Por otra parte al estirar sus articulaciones, reposaba de sus incansables esfuerzos en caminos inhóspitos. Había llegado a sentir pánico del suelo, y en ocasiones representaba un autentico contratiempo para su frívola personalidad, tener que emprender aquellos peregrinajes tan inagotables e inútiles de por si mismos. Sin embargo, aquella era su profesión, y estaba dispuesto a aceptar su cautiva responsabilidad hasta sus últimas consecuencias. A Veces soñaba con ser un artista, e intentaba hacer juegos gimnásticos en la cuerda, pero rápidamente se cansaba porque comprendía que aquella no era su autentica vocación. Sus inclinaciones psíquicas estaban divididas entre levitar en su titánico y hermético mundo, o de chocar sin compasión contra los principios más elementales de la realidad. En raras ocasiones pedía que le bajasen de la cuerda, sentía una nostalgia indescriptible cuando caminaba por el suelo, y esta circunstancia le ocasionaba dolores emocionales que estaba dispuesto a evitar irremisiblemente. Los momentos más duros y cruelmente ensordecedores correspondían al fatídico momento en que tenía que peregrinar hacía un rumbo incierto. Al tomar contacto con el suelo creía que había caído accidentalmente a un mundo que no era el suyo. Cuando se alejaba de su morada, quería huir, no pensaba en dosificar sus fuerzas, dejaba que el cansancio y la perplejidad, ahondasen en su persona sin compasión. Sentía que sus pasos estaban encantados, y que su voluntad podía hacer que el mundo bailase al ritmo de sus pisadas. El mundo se destruía junto a él, no eran los pasos, ni siquiera el camino, había algo que lo destrozaba interiormente, pero su determinación le hacía proseguir en aquella senda caótica y suicida. Caminaba hasta perder el conocimiento, no le importaba donde: ya fuera en la espesura diurna de un bosque, en una carretera solitaria, en alguna ladera, en cualquier prado, en las callejuelas de alguna ciudad... los periodistas siempre lo seguían, y tras redactar una crónica de su recorrido, y de cualquier acontecimiento anormal que hubiese tenido lugar, lo devolvían a su casa. Al día siguiente volvía a su anhelante posición en la cuerda, y leía tranquilamente el periódico, respirando tranquilo al corroborar que todos los detalles de sus experiencias eran exactos. Se había convertido en un precioso instrumento, de la pesada maquinaria de la fama anónima e incuestionable. Solían visitarlo ciudadanos desconocidos, pero rara vez se dignaba a contestar, porque siempre estaba ocupado en sus pensamientos apocalípticos. Estos siempre se perdían en aquel laberinto de muñecos y de sueños terroríficos desquiciados. Tan solo respondía a los imperativos de un amigo íntimo, pero este a pesar de sus precisas indicaciones siempre se perdía en aquella selva de muñecos colgantes. Los muñecos eran una perfecta replica de seres humanos, y tan solo podían distinguirse al tacto, o a que no respondían a las precisas preguntas de los visitantes. Habían aprendido a hablar desde su mundo inanimado, pero todavía no habían aprendido a reaccionar a los estímulos del mundo.Tantos delirios y tantos murmullos eran grotescos e irreverentes, pero el fondo de aquel abismo, eran los locos monólogos del caminante profesional. Un oído atento y sutil era capaz de percibir muchos detalles. Sin lugar a dudas los lamentos de la autentica locura eran inconfundibles. Muchas veces su amistad, se pasaba por el cuarto para subministrarle víveres o simplemente para darle conversación a aquel colgado. En esta ocasión, existían muchos temores infundados juntos, que si los atásemos entre sí concienzudamente darían lugar a un gran problema. Hacía muchos días que ocaso.o no decía nada, solamente asentía cuando su amigo le proporcionaba los víveres. Normalmente se subía a una escalera cuando la conversación prometía ser larga, para no estar hablando constantemente a chillidos. Hacía cuatro días que ocaso.o había llegado de su último peregrinaje, y desde entonces no había mostrado síntomas visibles de cordura. Al entrar en la habitación su amigo amanecer. P. Le grito con una sorna desgarradora, para que su invisible compañero tomara conciencia de sí mismo: - "¿donde te escondes hoy ocaso?, ¿entre filósofos o entre poetas?- lo dijo agachando la cabeza para poder pasar entre aquel titánico pasillo de muñecos- hace ya dos días que no me respondes y temo que te hayas perdido en tu sueño maléfico". Su temor al suelo cada vez era más agudo, debía de reanimar sus decrépitos sentidos, para que el próximo mes volviera a reemprender el siguiente peregrinaje, porque en caso contrario, volvería a convertirse en un personaje anónimo y no podría ganarse el pan. Un muñeco por el que pasaba cerca, vestido de bufón medieval, y sosteniendo firmemente un garrote le respondió: - "dieciséis pasos al norte y cuarenta al sur, esta teniendo lugar un debate entre voces inanimadas y mecánicas, y el único espíritu vivo de este cuarto". El bufón siempre le daba instrucciones imprecisas, pero tan solo se trataba de un subordinado de la locura eremitica, si se le trataba amablemente siempre acababa callándose. Amanecer. P. Le dijo sin inmutarse: - "cállate chambelán, tus monsergas y tus vaticinios no interesan a nadie. Vuelve a dormirte y cierra el pico. No importunes a tu señor". Inmediatamente y sin intentar mediar en un asunto que ya estaba perdido de antemano, cerró los ojos y se durmió. El resto de los muñecos respetaron el silencio preestablecido, e incluso se esforzaban en no respirar, cuando pasaba delante de ellos amanecer.p. Concentrándose y mediante una mirada honda en el único mundo que existía, pudo percibir el débil respirar de ocaso.o y lo encontró paradójicamente siguiendo los pasos que le había sugerido el bufón. Estaba en un estado desvanecido y convulso esporádicamente, sus indicios de vida estaban muy mermados. En esta ocasión estaba colgado entre Mefistófeles y Yahvé. Amanecer. P no hizo caso de sus extravagancias megalómanas y le dijo a su aturdido amigo: - "no vuelvas a dar el espectáculo nunca más, o de lo contrario enviaré a alguien para que te venga a visitar. Sabes de sobra, que nunca nadie hubiese tenido tanta paciencia como yo. Y ahora si me haces el favor, responde a mis preguntas y no me trates como si fueses una criatura impertinente". Obtuvo un subliminal y retórico silencio como respuesta. Intentaba agotar la paciencia de su amigo para que lo dejase en paz. Sin embargo, no se dio por vencido, y se subió a una escalera plegable, para hablar cara a cara, con su colgado compañero. Lo miraba fijamente, pero la replica a su pregón, consistía en una mirada anónima y difusa en un mundo perdido. Su cara estaba vacía, como si tras una larga y tediosa convivencia con los muñecos, le hubiese instruido a ocultarse en un reino invisible y autárquico. Mefistófeles, que reposaba a su derecha hablo para nadie y dijo: - "camino errante y tergiversado, dos mundos lejanos chocaran entre sí, y se agotara la fuente de la vida para siempre. Un mundo es el recuerdo y el otro es el del olvido. El impacto será aniquilador, y ya nunca se sabrá si la vida es recuerdo u olvido, silencio o ruido. La panacea es la locura y yo he instruido concienzudamente a un poeta estéril, para que llegue al final del camino con una hueca y pordiosera sonrisa en los labios". Yahvé se indigno ante la perfidia de estas palabras y le respondió simultáneamente mientras ambos discursos guerreaban infatigablemente en el aire: - "tengo una carta, es la única que existe en la vida, el único as errante en la vida y en la muerte: la religión. Esa carta es el único destino, la única fuerza, el único poder, el único camino". Amanecer.p que le había hurtado el garrote al bufón mientras dormía, empezó a apalear a aquellos dos muñecos, a aquellas metáforas inanimadas que intoxicaban el aire de mentiras y credos ocultistas y fanáticos. Ocaso.o gemía impúdicamente porque estaban picoteando su esquizofrenia, con un vigor inusitado. Los muñecos fingían su muerte para no sentir los golpes de aquel garrote infame, pero el único que no podía fingir en modo alguno era la vida, que se marchitaba frenéticamente y con indecisión. Tras ajusticiar a aquellos desaprensivos, amanecer. P le dijo súbitamente a su tembloroso amigo: - "mira la profundidad del suelo. ¿No te das cuenta cuán lejos has llegado en tu locura? ¿Es que acaso tan solo eres capaz de bajarte de aquí, para predicar al mundo lo que has aprendido en tu soledad? Si no me respondes, cortaré la cuerda, reacciona de algún modo, o me obligas necesariamente a que actué así". Tras varias jornadas de silencio intempestivo, ocaso.o reaccionó ante las tajantes palabras de su compañero y le contestó: - "sabes que mi vida es un ritual, largo, infame e infructuoso. Si cortas la cuerda, perderé mi mundo, el escaso contacto que tengo con la vida y con mis emociones. El suelo es mi enemigo, y por eso solo puedo bajar cuatro días al mes, para enfrentarme a él, con mis peregrinajes absurdos. Necesito estirar mis articulaciones, porque se que llegará el día en que me vuelva ingrávido y pueda volar, y podré ir hasta el cielo sin necesidad de morir. Pero hasta que no llegué ese paradisíaco día me tendré que conformar en estar colgado en esta cuerda. Esta cuerda es mi único contacto con la realidad, el eslabón perdido de mi locura, los áureos sueños de dioses promete hicos. Necesito concentrarme y ver el mundo desde una cautelosa distancia. Cuando bajo de esta cuerda, me siento un fracasado, un desdichado que sabe que nunca podrá volar. El hecho de estar colgado me obliga a olvidarme de esta nimiedad tan descabellada". Amanecer. P se sorprendió de la inesperada charlatanería del colgado. Por primera vez mostraba sus razones, que aunque no encajaban como un puzzle, eran lo suficientemente consistentes para sobrevivir en un delirante sueño. No se sentía incomodo, pero para templar su ánimo, intento encauzar la conversación hacía islas más apacibles: - "¿porque has decido hoy tan extraña compañía?, ¿porque no has ido a charlar con el bufón o con algún personaje medieval estrafalario?". Ocaso.o miraba hacía su derecha respondiendo: -"así me lo exigían mis convicciones. Tenía que situarme entre los dos polos opuestos de la vida, entre el positivo y el negativo, o entre el negativo y el positivo según se entienda. Me sentía con espíritu bélico, y quería sentir en mi cuerpo la terrible descarga eléctrica de la ética". Entonces amanecer. P sintió que el caminante profesional se quedo pensativo, parecía que quería hacer una terrible confesión, pero que no tenía valor para hacerla. Intentaba emplazarlo para que lo hiciese, pero cualquier conflicto interior que se agudizase, podía tener nefastas consecuencias. Le dijo sin temor a represalias y sin titubeos: - "dime que es lo que pasa por tu cabeza". Su respuesta fue solemne, como si quisiese cambiar el mundo al pronunciar aquellas terribles palabras: - "quiero abandonar mi oficio, porque cada vez estoy más disconforme con él. Yo he nacido para vivir entre la frontera de dos mundos igualmente injustos y agonizantes. Quiero estar colgado, nunca más pisaré el suelo. Me da igual que la gente se olvide de mí, porque nunca he amado a la gente, y tampoco la gente ha sido filantrópica conmigo. Todos queremos encontrar un símbolo, yo ya he encontrado el mío independientemente de la inoportuna opinión de terceros. Yo quiero vivir en mi hogar, esa es mi única bandera y mi única patria. Estar levitando en los aires, es un regalo que me ha ofrecido el destino, y no puedo negárselo bajo ningún concepto. Estoy harto de tanta hipocresía. Si crees en mi profecía nunca más volverás a visitarme y me dejaras aquí colgado para que me muera de hambre". Amanecer .o no podía creerse que su amigo le estuviese pidiendo auxilio, para que le dejase morir sin remordimientos. Intento que las nubes tormentosas de su firmamento intelectual se alejasen lo antes posible: - "estas completamente equivocado, tu no eres ningún muñeco. Tal vez la larga convivencia con estos engendros te haya ayudado a adoptar pautas de su comportamiento. Te puedo asegurar que sentirás hambre, y que todos tus compañeros se burlaran de ti porque ellos no pueden sentirla. Pero dejando de lado estas consideraciones: ¿quien te ha dicho que tu oficio no es digno de admiración? Tus pasos en la soledad, son los pasos de un héroe, de un valiente que se enfrenta a la eternidad sin dudarlo un solo instante. ¿No leíste el último artículo del periódico? No creo que a ningún político, ni a ningún artista, ni a ningún científico, se le hubiera agasajado como se hizo contigo"... fue interrumpido bruscamente por un quejido agudo, como si una bestia que carece de cara y de identidad quisiese reivindicar sus pensamientos y emociones: - " sabes perfectamente que ese artículo fue una farsa. Durante mi ultimo peregrinaje espiritual fui un autentico cobarde. Fingí mi desmayo para que me viniesen a buscar. Actué de un modo muy irresponsable. En aquel momento solo pensé de un modo egoísta y desconsiderado sobre la salud y la fama, no me importaron los verdaderos cimientos con los que esta construida mi profesión. Cuando salgo a caminar me mezclo con la gente, y aprendo de sus fingimientos y sus falacias. Colgado de esta cuerda no hay mentira que valga, lo digo y lo repito, quiero quedarme aquí para siempre". Amanecer. P sentía que se quedaba sin retórica y sin colores. Uno de los muñecos que merodeaba cerca, que en otra vida había sido un poeta, dijo: - "¿para que queremos las nubes? Siempre nos quedara el cielo. ¿Para que queremos los colores para pintar un cuadro? Siempre nos quedará la idea que tenemos de él. ¿Para que queremos las formas? Siempre nos quedará el vacío. En otras palabras, ¿para que queremos la vida? Siempre nos quedarán los sueños". Vestía con una gabardina gris, y sus labios se movían como lo hace un molino cuando pasa el viento cerca de él. Tenía un bigote recortado, y los ojos abismales y esplendorosos. Parecía que como poeta nunca le había sonreído el hambre, aunque sí el ingenio. Amanecer. P le dijo: - "haz el favor de callarte, ahora mismo todos están durmiendo apaciblemente. ¿No reivindicas tanto los sueños ilusorios y vacíos? Se consecuente con tu doctrina y cállate". Ocaso.o se inmiscuyó en aquella disputa y dijo: - "esta diciendo la verdad, sería un delito que lo hicieses callar. Sus argumentaciones son mortificantes pero sensatas". Aquel muñeco callo, por temor al garrote del bufón. Si alguien podía ocasionarle algún daño se trataba de amanecer pero no de ocaso. Ocaso. O reemprendió la disputa en estos términos: - "soy un pájaro sin alas, un metafísico sin estudios. Yo he nacido para decir la verdad, pero tan solo a aquellos que están dispuestos a escucharla. No llevo ningún mensaje, tampoco tengo ningún plan, porque mi testimonio es lo que puedo sentir y lo que puedo ver. Todo esta en mi interior. Yo no he nacido para explicar la verdad, tan solo para sentirla. Yo no tengo paciencia cuando vivo, tan solo cuando muero silenciosamente. Yo soy un ser fronterizo entre el cielo y el suelo, y es aquí mismo donde siempre me podrás encontrar. Estoy colgado como se entiende metafóricamente y físicamente, soy una fusión entre dos mundos, y estoy condenado a vivir en uno solo, en el que todos respiramos. Mi ultimo fracaso en mis peregrinajes espirituales, me hizo comprender que la vida es un grano de mostaza, tan solo es aquello que puede irritar a nuestros ojos de modo irreversible. El suelo es una condena. Me juzgarías precipitadamente si creyeses que estoy huyendo de la verdad, las directrices de mi existencia no tienen tamaño alguno, tan solo intuición. Es una intuición muy vasta y monótona a un mismo tiempo. Las muñecas ya no pueden dolerme. El peso gravitatorio ejerce su fuerza hacía el suelo, pero el poder de la intuición me lleva a parajes inéditos e inexplorados. A partir de ahora los muñecos serán mis únicos amigos y mis únicos enemigos". Amanecer.p estaba consternado, aquellos muñecos inanimados habían sido capaces de aplicarle un estricto y sigiloso lavado de cerebro. Una leve corriente de aire hizo que algunos muñecos se tambaleasen, y que la escalera de amanecer.p temblase peligrosamente. Se escucho un profundo crujido aparentando que se había roto por debajo la escalera, pero afortunadamente no fue así. Su replica fue la siguiente: - "tienes que volver al suelo. Olvídate de estos tediosos maniquís y de sus manías persecutorias a mundos que nunca existieron. Ellos no podrán corresponderte nunca con el pensamiento, tan solo con ideas vanas e inarticuladas. ¿No quieres ser grande en el mundo que te esta esperando con los brazos abiertos? Todavía estas a tiempo de rectificar, aun te quedan pocos días para emprender tu peregrinaje espiritual, la prensa no notará que tuviste dudas, y que tus sentimientos navegaron en un mar borroso y falsamente apaciguado. Compórtate como solamente un valiente luchador como tú lo sabe hacer. Tu oficio es mucho más que un juego, es una batalla encarnizada para lograr sobrevivir". Los muñecos continuaban durmiendo, confiaban ciegamente en su señor, y tenían la firme convicción que las tentaciones no le harían efecto alguno. Su señor ya se conocía a si mismo, no le eran necesarios los peregrinajes, para demostrar que la profecía tendría que cumplirse en algún momento determinado. Ya no necesitaba ni de apostillas, ni de castigos severos, para comprender que el mundo no necesitaba de su autocomplacencia, sino de su sufrimiento incondicional. De aquí a poco se convertiría en un muñeco más, y en aquella inmensa sala, ya no se escucharían los temblorosos latidos de ningún ser vivo. Solo cuando se abandonará a si mismo, llegando a los borrosos límites del mundo, se convertiría en un maniquí más. De pronto uno de los muñecos que se encontraba en una fila paralela a la suya, pero a muchos pies de distancia dijo: - "se acerca el instante solemnemente esperado durante infinitas vigilias, en que saldrá un barco del puerto con destino al mar del hambre. Muchos hombres partirán y todos morirán por el camino. Nadie se salvará, ni siquiera sus almas ni su recuerdo. No estoy hablando de ninguna guerra, ni de ningún accidente terrenal, estoy hablando de una maldición que se lleva la niebla hasta los rincones más apartados del mundo. Es invisible, y transparente como el agua a un mismo tiempo, pero absolutamente nadie esta capacitado para verlo. Yo he sido testigo, he cantado a la sombra de esa maldición, y he cosechado frutos venenosos y pestilentes". Aquel grotesco personajillo lucía largas barbas, y llevaba una misteriosa cicatriz en la frente (tal vez era el estigma de algún oráculo desconocido). Del cuello le colgaban collares tribales y un sucio pañuelo de marinero, roto y descosido. Su camiseta apestaba a tabaco y a alcohol en medidas alarmantes, con franjas blancas y azules. Fumaba una pipa pero como tenía las manos atadas a la cuerda de la cual estaba colgado, se atragantaba con el humo constantemente y no cesaba de toser. Los pantalones hacían conjunto con la camisa, aunque el color era mucho menos vistoso. Parecía que en otra vida hubiese sido un lobo de mar, aunque tan solo era la caprichosa creación de un escaparate de moda. Ocaso.o le respondió: -"no existe ningún barco que nos venga a buscar después de que nos hallamos muerto, se trata de una invención novelesca y popular. Estamos condenados a naufragar en la vida pero no en la muerte. Nuestro sudor no es trascendente y se lo traga la tierra. Somos artistas del hambre, panfletos que se exhiben en cualquier callejón sin salida, las voces desgarradoras que se lleva el pasado. La maldición esta en el dedo y no en lo que señala, no se puede maldecir a nada que no se señala, y eso es lo que estas haciendo tu, pésimo alumno". El esplendor de su rostro se marchito repentinamente, y pasando tanta vergüenza por dentro, acabo por desinflársele, la cara, estallando su cara de plástico como si se tratase de un globo. Dejaron de prestar atención a aquel maniquí sin cabeza, y ocaso.o le dijo a amanecer.p: -"como te he dicho el mundo no es tan grande como tu te piensas y puede caber perfectamente en tu cabeza. Estos maniquís inanimados tienen la cabeza de serrín, y estoy convencido que pueden aprender mi doctrina con mayor perfección que un ser humano. Son débiles y ruines, pero algún día habré de ser como ellos. Mis carnes se convertirán en plástico y mis músculos en algodón. Aunque solo sea por sugestión yo creo que me empiezo a parecer a ellos. Cada vez las gesticulaciones de mi rostro son menos expresivas, mis caminares más automáticos y burocráticos, mis lagrimas ya no son de sal, están oxidadas. Ya hace mucho tiempo que he cesado de padecer en mis muñecas, mi respirar ya no lo siento cuando sale ni cuando entra. Yo te prometo que al asemejarme a estos maniquís he conseguido alcanzar una espiritualidad que no es de este mundo". Amanecer. P no daba crédito a las palabras de su amigo, había perdido completamente la razón. Tal vez su aislamiento existencial fue demasiado estricto. Estaba dispuesto a cortar la cuerda, so pena de perder su amistad con su amigo. En ninguna ocasión anterior había bajado al suelo, tras tan breve lapso de tiempo, después de su último peregrinaje espiritual. Aquella incidencia, alteraría profundamente el ciclo vital del peregrino, pero había que impedir con determinación, que aquella locura tan insana, extendiese sus redes a su voluble compañero. Sin decirle nada, bajo sigilosamente por los peldaños de aquella escalera plegable, mientras ocaso.o lo miraba con expresión de incredulidad y temor. AUnque presentía con rasgos exactos y fidedignos las autenticas intenciones de su amigo, intento convencerlo de que rectificará en sus aniquiladores propósitos: -"¿hacía donde vas?". Amanecer. P no disponía de discursos torpes encerrados en una jaula, tan solo de acción. Ni corto ni perezoso, atravesó todo aquel pasillo de muñecos, para ir a buscar unas tijeras. No estaba amedentrado, estaba lucido como el día. Varios maniquís intentaron increparle mientras le hablaban en sueños, pero el se colaba por la telaraña de la irracionalidad, de un modo análogo a como vemos en el firmamento una estrella que ha desaparecido hace millones de años. Le preocupaba no saberse orientar posteriormente, pero sabía que había de guiarse por el sonambulismo verbal de aquellos infames maniquís. Al salir no recordaba que hubiese caminado tanto para llegar hasta allí, pero en aquel salón de los sueños todas las distancias y todas las emociones eran relativas. El truco para no perderse consistía en no mirar la cara de aquellos muñecos, porque aquel sueño colectivo no era unidimensional. En el suelo estaban las huellas de sus pasos, la única señal incorruptible de todo lo que le había acontecido. Si ahondaba en su interior, la voz de aquellos muñecos se convertía en leves murmullos del viento. Tras llegar a la puerta, busco unas tijeras que pudieran servirle para cortar aquella cuerda encantada. Fue a la cocina (que se encontraba en condiciones insalubres como el resto del hogar), la encontró en el segundo cajón en el armario en donde guardaba la cubertería. El resto del habitáculo daba la impresión en su conjunto de que aquella casa estaba en ruinas. Sin embargo, al entrar en aquel salón encantado la perspectiva del tiempo y las emociones se modificaban por completo. Había dos dormitorios, una cocina y un salón de estar. Había muchos boquetes en aquella casa, y podía constituir una perspectiva engañosa, si se miraba desde el exterior de la casa. En los dormitorios había retratos arcaicos de familiares de ocaso. Sin embargo estaban descosidos y llenos de grietas, prácticamente irreconocibles, porque varios gatos nocturnos, atraídos por la frívola espiritualidad de aquel hogar, habían entrado en su interior, con el insólito propósito de destrozar aquellas obras de arte. En el salón de estar (fronterizo con el salón encantado), había extravagantes muebles de coleccionista, que no se sabía si habían sido adquiridos en un prestigioso anticuario o del mueblario de un vagabundo. Ante su sorpresa, descubrió recordándose a si mismo, que las distancias y el tiempo, eran perfectos en lo que concernía a la geometría y la aritmética. Ya que estando encerrado en aquella inhóspita sala, solía perder con frecuencia las nociones más elementales de la vida. La luz que penetraba en aquella casa, temblaba de pánico, y los rayos parecía que entrasen con nervios, produciéndose las más extravagantes refractaciones. Tras abrir la puerta de la sala encantada, los maniquís abrieron repentinamente los ojos. Al observar incrédulamente a amanecer. P con las amenazantes tijeras, todos creyeron simultáneamente que eran las víctimas de aquel verdugo onírico. El sueño de aquella habitación no era unidimensional, aunque aquel grito colectivo le dotaba de aquella siniestra apariencia. Aquel canto maléfico era mucho más terrible que la canción que compone constantemente el tiempo para crear la eternidad. Aquellos maniquís se agitaban convulsivamente, y emitían sonidos inarticulados, porque no tenían fuerza emocional suficiente para poder decir nada que alcanzara el umbral del lenguaje. Intentaban dar puntapiés a amanecer. P pero este caminaba arrastrándose por el suelo, para evitar a aquellos maniquís descontrolados. Parecían como si fuesen un enfermo que lleva muchos años agonizando en el hospital, y que se le anuncia por un frío soplo de brisa por la ventana de que ha llegado su hora. Como si fuesen sonámbulos de un único sueño que quieren despertarse pero no pueden. Tras extraviarse varias horas por el camino, y con las orejas tapadas para que el grito de aquellas bestias amorfas no le reventasen los tímpanos, amanecer. P consiguió alcanzar aunque solo fuera confusamente, la sombría presencia de su amigo. Parecía que hubiesen pasado muchos días desde que lo abandonó, abría los ojos frenéticamente como si padeciese de largas e insoportables jornadas de insomnio.el grito desgarrador de aquellos maniquís no cesaba de desconcertarle, parecía como un big-bang en un sueño borroso que esta a punto de estallar. Cogió la escalera plegable hasta llegar a la altura de su tembloroso y atónito amigo. Cuando amanecer.p estaba a punto de cortar la cuerda ocaso.o intento disuadirle con los siguientes términos: - "por favor respeta la intimidad de mi identidad confusa y extravagante. Dos metros me separan del suelo, pero me estas condenando a que me caiga a los abismos de un sueño inflexible y punitivo. Nunca volveré a ser el mismo, nunca volverás a escuchar mi voz, nunca volverás a escuchar mis pasos en la frívola noche. Es cierto que te prometí que nunca volvería ser un peregrino, y a pesar de tu sangrienta amenaza estoy dispuesto a cumplir con lo dicho. No me hagas caer en evidencia, porque veras por tus propios ojos y en los míos, que ya no soy el mismo, de un modo contundente y absolutamente veraz. Ten piedad de mí, te lo ruego, ya no queda nada que escuchar porque el mundo se ha desvanecido por completo". Amanecer.p no cedió a aquel chantaje emocional y con las manos febriles procedió a llevar a cabo tal rimbombante y sutil tarea. Todos los maniquís gritaban como si de relámpagos ensordecedores se tratase, como si de aquel cielo onírico brotase la locura y la sinrazón. A aquellos maniquís ya no les quedaba sueño, tenían que hacer el atroz descubrimiento de que nunca habían vivido. Sin más dilaciones amanecer. P cortó la cuerda, y ocaso.o intento sostenerse por los aires como pudo. Intento agarrarse a uno de los muñecos que le circundaban, pero no fue lo suficientemente hábil de reflejos. Al caer al suelo, los visibles efectos de aquella misteriosa desdicha no tardaron en comparecer. Amanecer.p intento hablar con su amigo, pero la expresión de su rostro era absolutamente hermética e insensible. No decía absolutamente nada. Ante su sorpresa, cuando miró hacía el techo descubrió que ya no existía, y que todos los maniquís se habían volatilizado espontáneamente. Ya no escuchaba aquellos gritos desgarradores, tan solo un golpe de brisa imperial que penetraba por las numerosas grietas que había en el techo. Palpo el rostro de su amigo, pero ya no fueron carnes lo que encontró sino plástico. Se había convertido en un maniquí en el pleno sentido de la palabra. Ya no le latía el corazón, tampoco respiraba, ya no quedaba nada de él, ni siquiera las cenizas y las sombras que algún día fue. Desconsolado y abatido lo sentó en el sofá del salón de estar. Aquel salón encantado, ya no era tal, porque el sueño unidimensional de ocaso.o había desaparecido en las inmensidades de la muerte para siempre. Intento hablarle, pero no respondía a ningún estímulo. Parecía un sonámbulo que accidentalmente hubiese muerto sentado en el sofá. Ya nunca más volvería a emprender aquellos peregrinajes espirituales que los periódicos se sentían dichosos en relatar. Poco tiempo después derrumbaron aquella casa maldita. Amanecer.p guardo aquel muñeco en el cuarto trastero de su casa. Convencido de que nunca más volvería a hablar(o si lo hacía lo haría como lo hace un muñeco cuando estiramos la cuerda), se lo dio a sus hijos muchos años después para que jugaran con él. Alguna vez dice algo, pero ya no se tiene ninguna esperanza, porque ya hace mucho tiempo que su muerte es irreversible. A sus hijos acabó por darles miedo aquel maniquí, y amanecer.p decidió guardarlo para siempre en el cuarto trastero de su casa. Algunas noches, cuando amanecer.p se despierta para beber un vaso de leche de la nevera, escucha: - "déjame aquí colgado, yo nunca he pertenecido a ningún mundo. Algún día me crecerán alas y podré volar, solo entonces demostraré que ningún mundo existe verdaderamente".

 



¿Quieres que aparezca algún evento en la agenda de Liceus.com? Por favor, envíanos la información a
o bien por correo ordinario a:
Liceus, Servicios de Gestión y Comunicación S.L.
C/José del Prado y Palacio, 1 - local
28030-Madrid.




        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online