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RELATOS


Por Javier Martinetti
jmartinetti1234@hotmail.com


CARTA A MICHELLE

Veinte años sobre la espalda. Un viaje realmente corto, que en realidad es toda una vida para mi.

Piense solo un instante, Michelle, no puedo viajar hacia usted, me aplastaría el sentimiento de culpa, (Entienda mas de lo que digo por favor), no puedo, mas exactamente no quiero.

Respóndase usted misma. ¿Cómo cree que yo pueda pisar tierras ajenas, cuando ni siquierasoy dueño de lo propio?, ¿Acaso cree que tengo algo mas que una lapicera de tinta negra y opaca, algo mas que las cartas quebradizas y cortantes que nunca le llegaron?No tengo nada Michelle, o al menos desconfío de lo que poseo, y no confío en otra cosa que lo que se encuentra en mis manos o se dirija a ellas. Solo poseo entonces una lapicera de tinta negra y opaca, las cartas quebradizas y cortantes que nunca le llegaron devueltas por el correo y alguna otra cosa que olvide.

Espero no crearle un problema al escribirle Michelle, pero es que no puedo dejar de escribirle.

Como le comenté alguna vez, no podría mantenerme dentro del pequeño circulo que encierra y limita mi vida (tan pequeña, y que lo es todo, todo lo que soy) no podría mantenerme (y no es tartamudeo) dentro del pequeño circulo que encierra mi vida porque mi vida así no sería mas extensa que diez cuadras lineales. Por eso puedo parecerle raro, tal vez cariñoso en gran parte, o tal vez todo lo contrario. Apenas si puedo comunicarme con fantasmas Michelle.

Mis cartas, embebidas por los besos que nunca llegan a destino, besos líquidos que se secan en el camino y secan mis cartas. Creo que nunca sabrá de que son mis besos.

Solo usted pudo extraer de mi cerebro la neblina Michelle, solo usted, como se lo mencioné, solo usted ha podido extinguir esa nube que me alejó de la gente.

Me preocupo Michelle, no se si estoy estorbando, me preocupo porque en verdad no se comunicarme y temo ofenderla en algún grado.

Quisiera mostrarle la alegría que usted me causa, tan grande como la angustia que por usted cargo sobre mis hombros que apenas si pueden sostener el peso de mi campera de hilo.

Permítame explicarle que insisto en escribirle porque estoy hecho de literatura, y cada escritura es una rama de alternativas y variantes, que con responsabilidad puede resultar en un dialogo funcional donde, (me confieso) usted no pueda responder de forma inmediata a mi cuestionamiento, que de tal manera me bloquearía y hablaría con el mismo miedo que ahora siento al pensar que le hablo, miedo a que me limite. No sirvo para conversar con la gente, dudo que quiera involucrarse tanto conmigo para conversar Michelle. Le mencione además que me sentí muy inspirado por usted, no podría explicárselo, ni explicármelo yo mismo.

Si. Tengo pareja Michelle, usted me menciono que también la tiene y creo que en un principio no me supe expresar. No es mi motivación su realidad amorosa, mi motivación radica en otra parte, en los lugares mas recónditos de su alma Michelle.

Amo explicarle que le escribo intentando dejarle en la lectura, si de alguna forma pudiera, la alegría que usted me causa. Solo quiero darle un sonrisa.

No estoy enfermo, solo escribo porque lo siento, porque no puedo ser otro mas que mis palabras; espero pueda verlo así, espero pueda sentirlo.

Insisto y sepa disculpar, no me agrada la idea de que pueda interrumpirla Michelle, con nada quisiera interrumpirla

Perdone usted si le pido mucho. Me siento muy mal por no tener noticias suyas.

Déjeme continuar.

Piense, cada palabra tiene su propio espíritu, el espíritu del escritor dividido en cada palabra. Cada palabra es arrancada desde lo mas profundo del corazón y extraída desde los lugares mas recónditos del espíritu. Le escribo con el ser entero como dijo alguna vez M. BORD. Michelle, no puedo escribirle de otra manera.

Mientras mas le escribo mas me alejo, ¿se detuvo a pensar eso?. Piénselo.

Sigo bajo la sombra, tengo la piel fresca, me es muy difícil imaginar la magnitud de esta sombra que me invade, o mas bien, lo que no puedo imaginar en realidad es la magnitud del objeto que la provoca. Creo Michelle que lo que veo a muy larga distancia, no estoy seguro, pero parece ser que allí, donde con suerte puedo enfocar la mirada, hay un pedacito de tierra donde la luz golpea contra el suelo y estalla en infinitos reflejos que mientras mas lejos son esparcidos, más si se acercan a mi, se opacan y oscurecen cada vez mas el ambiente.

Explíqueme usted que vive fuera de mi cuerpo Michelle, y si es que aún me reconoce, haga para mi un panorama real, ubíqueme en el mapa del mundo de los perdidos, sea amable, por favor le ruego, no se aleje mas, extráigame del barro y ayúdeme a lavarmi cuerpo. No quiero ahogarme en el barro.

Michelle, yo no podría, se lo aseguro, mirarla a los ojos y sin decir una palabra mencionar lo que usted me hace sentir. No soy romántico, quizá eso a usted le duela, no creo que tanto le duela como a mi nuestra distancia. Reflexione además Michelle, en que condiciones me acerco a usted, que angustia de veinte años hay detrás de mi.

Es sorprenderte como sus ojos inmensamente bellos rompieron el suelo de mi camino y me descarrile por completo. Michelle, me sigue pasando al mirar sus fotos, me pierdo en el aire, ¿Que ojos tan hermosos no son capaces de detener la vida?. Sus ojos hablan de usted y la dejan descubierta al mundo.

Estoy aterrorizado. Permítame explicarle como me siento, quizá eso ayude a que usted comprenda mi situación.

No soy libre.

Tengo en mi espalda veinte bestias en una sola.

Una noche que no pude lograr el sueño. Era una noche muy intranquila. Sentí una presencia muy intimidante, como si me observaran acostado en mi cama, quizá por no poder conciliar el sueño, yo estaba muy nervioso, llegue a sentir ruidos que no podía interpretar. Recorrí la habitación con la mirada y no veía nada, insistí como queriendo descubrir nuevos rincones del cuarto. Así me dormí.

A la mañana siguiente desperté con los ojos doloridos y un poco mareado, vi a los pies de la cama mucho polvo, en capas muy gruesas y pesadas que se quebraban si movía los pies y que para cuando pude voltearme ya había quebrado las gruesas capas y esparcido el polvo denso por el aire y me ahogaba.

Vi en mis pies tanto polvo y mechones de pelos marrón y negro que me asusté por lo que intente incorporarme muy de golpe y me agité.

Sentí un terrible dolor en mi espalda, por lo que sin necesitar de demasiado esfuerzo, me di cuenta de que algo no estaba como de costumbre. Volví a mirar los mechones de pelo y a sentir el dolor. Luego moví los pies removiendo polvo para convencerme de la incomoda situación, aunque no pude explicarme absolutamente nada, y como intentando acompañar el envión de mi cerebro me abalance intentando levantarme, pero por el peso que mi cuerpo no había experimentado cargar nunca y sorpresivamente cargaba en ese momento, solo pude levantarme unos centímetros y me desplome sobre el colchón como entregándome por completo a una derrota, caí como caen ciudades en una guerra, como cae un cuerpo en una guerra, como cae la esperanza, indignado me desplome.

Mirando el techo del cuarto como intentando encontrar allí todas las respuestas que se puedan desear.

Intente voltearme nuevamente con la ilusión de caer al piso y rodar, con la ilusión de encontrar en el piso la solución a mi malestar. Me abalancé hacia todos los costados pero el colchón me acompañó al compás todos los movimientos, que angustia Michelle, no pude conseguir el envión.

Imagínese, yo postrado en la cama intentando levantarme, y cada movimiento levantaba cada vez más polvo. Allí postrado aspirando polvo. Me dolía la nariz y tosía polvo Michelle.

Entre tanto balanceo note un objeto con forma de colmillo sobre mi cuello en la parte occipital izquierda, parecía marfil, estaba muy sucio y con sangre. Me estremecí.

Intente gritarle al mundo para recuperarme, pero no tenia aliento, se cubrió de polvo y me atragante con mi propia voz. Mi saliva mas amarga y caliente que nunca. Me hice muchas preguntas en ese momento Michelle, pero no encontré respuesta alguna.

Busque en mi alrededor de donde sujetarme y no encontré mas que sacudirme sobre el colchón como se sacude un barco en medio de unatormenta violenta.

Michelle, no se como explicar aquel instante desesperante.

Con la mano izquierda, la mano del corazón, quise alcanzar mi cabeza pero solo podía mover el dedo mayor, mi mano estaba atrapada y cada tirón me desgarraba un dedo. Me arranque cuatro dedos de mi mano izquierda para liberarla, ya sin los dedos insistí en alcanzar mi cabeza, pero a mitad de camino se atasco, sentí las garras de la bestia atravesando de carpo a metacarpo mi mano con un movimiento tan lento que casi no sentí dolor. Y también tironeaba para soltarme, por lo que hice tres tajos en mi mano atravesándola por completo. Mi mano quedo colgando dividida en tres tiras bordó.

Mi cuello quedó acalambrado, y con la pata de la cual pude liberarme con un fuerte latigazo se clavó, abrasándome, en mis costillas, enterrándolas con una brutal fuerza, bloqueando mis brazos. De una patada enterró las garras de su pata derecha en mi columna.

Con mi mano derecha (en ese momento adopte el comportamiento de la bestia) enterré mis propios dedos en mis costillas derechas. Las aplasté hasta que se soltaron del pecho y se levantaron en punta sobre mi pecho como queriendo escaparse al igual que mi corazón cuando la pienso.

Retiró sus garras y con otro fuerte latigazolas clavó en mi brazo, como intentando frenarme, como con miedo, el miedo que si fuera yo sentiría, el miedo a caerme, ya le reduje en parte mi cuerpo, le reduje espacios de donde sujetarse, pero es un parasito sobre mi espalda.

Estoy muy débil, no se cuanto me queda de sangre pero voy a seguir rompiendo cada hueso de mi cuerpo, me arrancaré con mis dientes toda la piel y presionando muy fuerte voy a intentar reventar mi boca. No voy a dejar que siga prendida de mi.

Llegará el momento en que tenga que soltarse, o por falta de espacio o porque ya no pueda nutrirse de mi. Me iría Michelle si por sobre todo usted no está.

Michelle, voy a continuar desintegrándome, esperando que vuelva usteda buscarme, y que con su desesperación se torne violenta y con brutalidad arranque de mi espada a la bestia, aunque me arranque la espalda. De todos modos es realmente imposible que llegue usted antes de que la bestia me mate, o antes de que con inocencia e incoherencia termine yo mismo con mi cuerpo. Pero de llegar usted primero tampoco seria la mejor ayuda, ya para ese entonces me vería tirado en esta cama ensangrentada y chorreante, vería la sangre que tiñe el suelo del cuarto, y que al entrar cubriría sus zapatos de sangre, entonces tomaría con sus delicadas manos completamente manipuladas por la ira y enterraría el cuchillo que llevo clavado en el pecho, retorciéndolo, ya puedo imaginarlo, chillaría su dentadura y se le acalambraría la cara por lo tensa que se pondría. Patearía usted mi rostro y haría silencio para escuchar el sonido de cada hueso al quebrarse y los contaría.

Yo para cuando usted llegue comprenderé su ira, comprenderé su pensamiento, le imagino indignada por verme allí fagocitándome a mi mismo. Se que no lo entenderá Michelle, pero déjeme pedirle que cuando se pare delante de mi, cumpla con lo queimagino que pasaría, cumpla como siguiendo instrucciones, regáleme una muerte digna, ya que soy incapaz de imaginar una muerte mas digna que aquella provocada por la ira incontenible de la mujer que con tanto espíritu quise tener a mi lado, ira a partir de verme morir bajo mi propio desesperado deseo. Máteme, de lo contrario pensare mal de usted.

Sienta por un instante como deseo su compañía, su cuerpo, su ser, como la deseo completa, vea como logre explicar la angustia que por usted cargo sobre mi espalda que como le dije apenas soporta el peso de mi campera de hilo.

Hace cuatro meses me senté a hablar conmigo, me hice preguntas tan fáciles de contestar que mientras mas contestaba, mas rápido lo hacia y mas rápido volvía a preguntarme. Note que soy capaz de hablar conmigo. Puedo sentarme y mantener una conversación tan densa y extensa que desde los lugares mas oscuros de mi ser obtengo informaciones de las que nunca estuve advertido, aprendo de mi todo lo que en un breve planteo soy incapaz de ver. Cada conversación es tan productiva y aterrorizante que siento miedo de mi mismo, Michelle.

¿Se dio cuenta?, mientras mas escribo mas me alejo.

Veinte años sobre la espalda. Un viaje realmente corto, que en realidad toda una vida para mi.

Piense solo un instante, Michelle, y contéstese usted misma.

Carta nº19

Michelle, piense en un camino, atravesado por diversidad de sogas, cadenas, hilos, nudos inextricable, tan enmarañado es el camino que si apenas podria recorrerlo. Y como una ruta dividida por la linea del medio este camino esta dividido a la mitad en todo lo extenso. De todasmaneras dejeme explicarle que nunca es una manera de señalizarlo. Tampoco esta alli para ser seguido su rumbo, parece mas hecha para tropezar.

Apenas si el grado de insencibilidad alcanza para no deprimirse al mirar este camino.

Imagine que este camino es solo para usted. ¿Como se sentiría?

 

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