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RELATOS


Por Jesús Cuenca


EXTRAÑA

Un día nublado y lluvioso comenzaba, me levante como de costumbre a las ocho en punto de la mañana. Hacía un tiempo extraño, inspiraba algo en mi que todavía no había descubierto. Me vestí apresurado y baje al comedor a desayunar, me puse en la cola y espere hasta que mi turno llegó.
Me senté en la misma mesa donde siempre me sentaba, se encontraba cerca de la esquina del comedor donde se sentaban algunos de mis extraños amigos, les di los buenos días y comenzamos a charlar sobre los exámenes que había.
De repente algo pasó por detrás de mis amigos , algo extraño, el miedo recorrió mi cuerpo de arriba a bajo, sentí algo que nunca había sentido.
Al minuto observe a mis amigos y miré aterrado como sus caras tomaban forma demoníaca, como sus ojos se recubrían de un negro que envolvía su mirada, no sabía que hacer estaba presenciando un acto inexplicable y aterrador.
Me levanté de la mesa con rapidez, cuando dos de mis endemoniados amigos decidieron correr hacía mí y comerme, sentía el dolor cuando me despegaban la piel del rostro, era algo tan doloroso que no podía resistirlo, le propine un puñetazo en la cara a cada uno de ellos y Salí con rapidez hacía la puerta de salida del internado.
Anduve lo mas rápido que me fue posible hasta que abandoné aquel infierno, ya estaba en la calle retirándome el sudor propinado por el nerviosismo que me había invadido tiempo atrás. Miré a mi alrededor y todas las personas que estaban por la calle empezaron a venir lentamente hacía mí, todos tenían un aspecto maldito e irreal, comencé apresuradamente a correr calle abajo, cada vez más gente corría detrás de mi, sus caras estaban llenas de sangre y se movían bruscamente.
Seguí corriendo cada vez más rápido pero mis fuerzas empezaban a agotarse y cada vez era mayor el número de personas que corrían detrás de mí, que querían devorarme.
Seguí corriendo sin mirar atrás intentando pensar en que todo saldría bien.
Para mi sorpresa al cruzar una de las calles habían cientos de personas que también se apresuraban a devorarme, rápidamente entre en un bar , no había nadie ,todo estaba muy oscuro. Me escondí debajo de una mesa e intente cerrar los ojos y pensar en otra cosa, la puerta se abrió bruscamente y dos personas poseídas por aquel extraño síndrome empezaron a rastrear EL bar en mi búsqueda.
Salí corriendo hacia el piso de arriba, ellos me seguían a una velocidad escandalosa, abrí la puerta del cuarto de baño y me adentré en él, cerré la puerta con el cerrojo y las bestias empezaron a dar golpes brutales contra la puerta, empecé a llorar, por qué estaba pasando esta extraña situación.
La puerta se abrió a base de golpes, el terror invadió desde mi cabeza hasta mis pies, uno de ellos entró como loco para devorarme, le propine una fuerte patada en el pecho y lo desplacé de mí.
Abrí la ventana rápidamente y salté sin pensar en el dolor que me produciría saltar de un segundo piso.
Caí dolorido y seguí como pude.
El día estaba oscuro, parecía de noche, un relámpago gigante inundó el cielo y comenzó a llover con fuerza.
Seguí sin cesar corriendo, sentía que no podría sobrevivir ante tal situación, de repente un grupo de hombres apareció delante mía, se abalanzaron sobre mí, conseguí esquivarlos como buenamente pude, empapado y dolorido seguí corriendo hasta que de pronto una mujer de aspecto mayor me dijo:
-Niño entra en mi casa ¡rápido!-
Olvido que así se llamaba esta anciana mujer, me contó que lo que estaba sucediendo era debido a que un bicho modificado genéticamente en laboratorio producía una picadura que infectaba el cuerpo de los humanos volviéndolos locos y dejándolos fuera de sí.
Según Olvido la culpa de esta cruel enfermedad pertenecía a los laboratorios ETNE , estos habían intentado mutar el bicho para conseguir que su picadura fuera capaz de curar el sida.
De repente la puerta empezó a ser golpeada fuertemente, Olvido me indicó que la siguiera hacia el sótano.
Sus pasos se oían, el frío y el miedo habían invadido mi cuerpo.
Olvido me indicó que saliera por la ventana del sótano, salí corriendo, la casa de Olvido se alejaba de mi vista poco a poco, Olvido moriría, se había quedado en el sótano para distraer a aquellos monstruos.
Empecé a adentrarme en la montaña, ahora si era de noche, y cada vez era más fuerte la tormenta, había una cueva cercana, me alojé en ella para salvaguardarme de la lluvia.
Estaba todo oscuro, un extraño ruido se oía, el ruido se acercaba lentamente hacia mí, el terror y yo éramos una misma persona.
Era Olvido, había sobrevivido, me abalancé sobre ella para abrazarla cuando de repente me desperté, había sido un sueño, Olvido no estaba allí.
La tormenta no cesaba, casa vez llovía con más fuerza, tenía miedo estaba asustado y confundido.
De pronto no sabía donde estaba, me había quedado dormido, no sabía que hora era.
Me asome al exterior cuando de repente un hombre de aspecto demoníaco me dio un bocado en la nariz, el dolor era muy intenso, corrí hacia el interior de la cueva, esa bestia humana me seguía, la cueva no tenía salida.
-Despierta chico-
Todo había sido una extraña pesadilla.

 

 

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