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HISTORIA DE LA FILOSOFÍA (C.O.U.) - Tema 7

 


Kant y la ilustración

I. La ilustración

            a) Marco histórico, socio-político y geográfico

            b) Características y rasgos de la «razón ilustrada»

                        1. Autonomía de la razón 

                        2. Los límites de la razón 

                        3. Carácter «crítico» de la razón 

                        4. Carácter analítico de la razón 

                        5. Secularización de la razón

II. Kant

            I. INTRODUCCIÓN  

            - Biografía y obras  

            - Intereses filosóficos 

            1. Crítica de la razón como tarea fundamental del filósofo  

            2. Ilustración y libertad, objetivos de la actividad racional  

            3. Concepción kantiana de la filosofía 

                i) Concepto mundano y general de filosofía 

                ii) Concepto académico de filosofía  

                iii) Actividad crítica de la Fª ante la sociedad y la ciencia 

II. LA TEORÍA KANTIANA DEL CONOCIMIENTO  

            1. Kant ante el racionalismo y el empirismo

            2. Posibilidad de la metafísica como ciencia

            3. Los juicios sintéticos a priori 

            4. La teoría del conocimiento en la Crítica de la Razón Pura 

            5. La estética trascendental  

                a) Las condiciones sensibles del conocimiento  

                    i) Espacio y tiempo,  formas a priori de la sensibilidad 

                    ii) Espacio y tiempo como intuiciones puras 

                b) Los juicios sintéticos a priori en matemáticas 

            6. La analítica trascendental 

                a) Condiciones intelectuales del conocimiento 

                    i) La función de comprender mediante conceptos

                    ii) Diferencia entre conceptos empíricos y conceptos puros/categorías  

                    iii) Los conceptos puros, condiciones trascendentales del Cº empírico 

                    iv) Los conceptos puros o categorías están vacíos 

                b) Los juicios sintéticos a priori en la física 

                c) Idealismo trascendental. Diferencia   fenómeno-noúmeno 

            7. La dialéctica trascendental 

                a) Imposibilidad de la MF como ciencia  

                b) Naturaleza de la razón  

                c) La razón y la metafísica 

 

III. LA TEORÍA KANTIANA DE LA MORAL  

 

           1. La razón práctica y el conocimiento moral

            2. El formalismo moral 

                a) La éticas materiales

                b) Crítica de Kant a las éticas materiales 

                c) La ética formal de Kant  

                    i) Sentido de una ética formal 

                    ii) El deber 

                    iii) El imperativo categórico  

            3. Libertad, inmortalidad y existencia de Dios 

IV. CONCEPCIÓN KANTIANA DEL SER HUMANO, LA HISTORIA Y LA RELIGIÓN 

            1. Concepto kantiano del ser humano  

            2. Concepción de la historia  

            3. Concepción de la religión

KANT Y LA ILUSTRACIÓN

I. Introducción 

Lo mismo que el Renacimiento, la Ilustración fue un movimiento no sólo filosófico o ideológico, sino cultural en sentido amplio: constituyó un «estado de espíritu» de vasta influencia en la actividad literaria, artística, histórica y religiosa. 

Se extendió y desarrolló a lo largo del s. XVIII, conocido también como siglo de la Ilustración o de las luces. En todos los aspectos de la vida y la actividad humana se hicieron patentes las exigencias de claridad, justificación y fundamentación de las afirmaciones y enunciados. 

Las exigencias de clarificación y racionalidad en la comprensión de la  actividad humana ya habían aparecido en otras etapas de la filosofía -sofistas, p. ej.-. Pero en el XVIII se extendió una forma muy peculiar de entender esta actividad clarificadora. 

El movimiento perduró durante un siglo un tuvo amplias repercusiones en diferentes ámbitos culturales, geográficos y socio-políticos, pero resulta inseparable de filósofos como Locke y Hume, quienes anticiparon en buena parte muchos de los ideales ilustrados. 

a) Marco histórico, socio-político y geográfico 

La Ilustración se desarrolló al mismo tiempo que las grandes revoluciones liberales burguesas: la inglesa y la francesa (1789). Fue un factor más en el  proceso de lucha contra el Ancien Régime, expresión de la ideología crítica de  las clases medias y los ideales liberales de tolerancia en todos los órdenes. Se inició en Inglaterra, arraigó con más fuerza en Francia y desde ahí se extendió  hasta Alemania. La actitud ilustrada y su mentalidad racionalista y  clarificadora tuvieron poca repercusión en España.

En Inglaterra, el ambiente social no era especialmente tenso y tuvo un  carácter más bien empirista y epistemológico; se centró en el estudio de las  ciencias de la naturaleza y en cuestiones sobre la religión, en claro ambiente  de libertad y tolerancia. 

En Francia, la tensión social era mayor por la coexistencia de una  organización política autoritaria y una clase media burguesa en ascenso. Las  cuestiones de orden moral, de derecho político y de progreso histórico son las más relevantes. La Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, de las artes y de los oficios será la obra más representativa de la Ilustración francesa, y sus representantes Diderot y D'Alembert. Intentaron difundir las cultura y los conocimientos, proporcionar instrucción e información; crear una opinión crítica y antidogmática; y criticar razonadamente los prejuicios y falsas creencias tradicionales. 

En Alemania, el objetivo fundamental lo constituye el análisis de «la razón» y la idea de conseguir el sistema de principios que garantice un conocimiento cierto sobre la naturaleza, la acción moral y la actividad política. Kant será el principal representante. 

b) Características y rasgos de la «razón ilustrada»

Donde mejor se conoce el «espíritu ilustrado» es en su concepto de «razón», que integra los siguientes rasgos: 

1.    Autonomía de la razón. En uno de sus primeros escritos, es Kant quien mejor resume la actitud intelectual del hombre ilustrado: "La Ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la ayuda y dirección de otro. Un mismo es culpable de la minoría de edad, cuando la causa de ella no yace en un efecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y de ánimo para servirse con independencia de él, sin la ayuda de otros. Separade aude: Ten valor de usar tu propio entendimiento. He aquí la premisa de la Ilustración"

      De este modo expresa Kant el carácter autónomo de la razón en la época ilustrada. Hay una confianza declarada en las fuerzas y recursos de la razón, por lo que se invita a usar de ella con independencia, sin reconocerle otros límites que los impuestos por su propia naturaleza. La estrategia, por tanto, será analizarla y comprobar donde han de situarse tales límites.

2.     Los límites de la razón. La razón es una y la misma en todos los pueblos, culturas, épocas y sociedades; tiene una esencia o naturaleza fija, constante, aunque desarrollable en el tiempo mediante el esfuerzo y el aprendizaje continuos. Lo mismo que existen unas leyes físicas esenciales en la naturaleza, se supone que existen una serie de características propias de la actividad racional (naturalismo de la razón ilustrada)

 3.   Carácter "crítico" de la razón.  Para que la razón desarrolle todo su poder e independencia, necesita realizar antes una labor de clarificación sobre que cosas venían ahogando o restringiendo su funcionamiento autónomo. Los frentes de crítica serán:

   a.   No tanto la ignorancia, que fácilmente puede ser superada, sino más bien los   prejuicios,     que la ciegan y paralizan.

b.     No tanto la historia y el pasado, pues sería ilusoria intentar algo así como estrenar el mundo de nuevo, sino contra la tradición, entendida como una carga que la razón se ve obligada a soportar, por el mero hecho de tratarse del pasado. En adelante, se tratará de apropiarse racional y libremente del pasado, buscando enriquecer y mejorar la tradición.

c.     No tanto contra la legalidad existente, pues la razón reconoce que hay ciertos principios y leyes  que deben respetarse para hacer posible la vida social, sino contra la autoridad externa no reconocida ni legitimada por la razón o por su ejercicio responsable y moralmente aceptable. En este sentido, la tradición y el pasado son autoridad, pero también el presente y los representantes políticos actuales, si no se someten al dictamen de la razón.

d.     No tanto contra la credulidad o los prejuicios sin más, sino contra la superstición y la idolatría, que vienen a ser deformaciones de la verdadera religión. Las críticas no se dirigen, sin más, contra el posible sentido de la idea de Dios o lo divino, sino contra una determinada representación y forma de imponer esa idea de Dios. Según esto, la Ilustración no conlleva una negación y rechazo simplista de ciertas dimensiones de la realidad y de la actividad humana, sino de modos de entenderlas y llevarlas a la práctica contrarios a las exigencias de clarificación racional. La razón ilustrada es tolerante y, según Voltaire, la tolerancia es el patrimonio de la razón.

4.    Carácter analítico de la razón. La razón no sólo tiene una esencia o naturaleza a descubrir, sino que es el «organon» o mejor instrumento que tenemos para conocer, interpretar el mundo y ejercer la crítica. Desde la ilustración en adelante, se entenderá que la característica fundamental de la razón es su modo analítico de proceder. Es decir: frente a una razón preñada de contenidos -concepción racionalista de la razón, con sus ideas innatas como contenidos más firmes y verdaderos; su modo deductivo de proceder para conocer desde sí misma toda la realidad; y su funcionamiento sistemático y deductivo- surge la concepción racionalista de la  razón, cuyos rasgos básicos son:  

a.    Capacidad de adquirir conocimiento mediante la referencia a la experiencia y a lo empírico;  

b.    Capacidad de analizar los empírico intentando buscar la ley que nos permite relacionar lo empírico con lo racional.

      5.   Secularización de la razón. Frente a la concepción racionalista de la razón, cuyo último fundamento era teológico y donde su correcto funcionamiento venía garantizado en última instancia por la existencia de un Dios bueno y veraz (Descartes, Locke), gracias al cual era posible incluso un uso trascendente de la razón -para mostrar la existencia de Dios y del mundo exterior-, la Ilustración tiene una idea secularizada de la razón. La Ilustración rompe el equilibrio existente hasta entonces entre fe y razón, terminando por reducir los contenidos de fe a verdades racionales, y exigía, además, una total y progresiva desacralización de todas las actividades humanas.

Lo más importante de esta secularización no está en el rechazo de las cuestiones propiamente teológicas o religiosas, sino en la proyección de las grandes cuestiones del pensamiento teológico en esquemas e interpretaciones de otro orden, con menos tintes religiosos y en un lenguaje muy diferente al tradicional. 

•     La concepción religioso teológica del mundo se fundamentaba sobre la relación hombre-Dios; Dios constituye el centro, origen y sentido del mundo (teocentrismo); el sentido de la humanidad y de la historia es establecido y regido por Dios (providencia); y el destino último del hombre y de la historia es la salvación sobrenatural y la vida eterna, con ayuda de la gracia de Dios (redención).

•     La razón secularizada reinterpreta y modifica estas cuestiones, pero las mantiene. Frente al teocentrismo, «fisiocentrismo»: la naturaleza constituye el centro y punto de referencia. Se pasa ahora a tener fe en lo natural. Frente al «providencialismo divino», se cree ahora en el progreso continuo e ilimitado de la razón y de la sociedad humana. Y frente al redención sobrenatural, se confía más en la redención que el mismo hombre debe procurarse mediante su trabajo y esfuerzo por vencer las circunstancias desfavorables de la historia. La historia y la sociedad aparecen ahora como el marco y horizonte de salvación.

Por tanto, las grandes cuestiones de la Ilustración son:

i)                 La naturaleza física y el conocimiento de sus leyes, para poder dominarla;

ii)               La religión y el sentido de la fe, de la idea de Dios (deísmo y religión natural);

iii)             La sociedad y la historia, la organización racional de la sociedad y de la convivencia política; la    consecución de un progreso histórico conforme a las exigencias de la razón.

iv)             La exigencia de clarificación racional en todos los aspectos de la vida.  

II.       EL IDEALISMO TRASCENDENTAL DE KANT

•      Biografía: Nació en 1724 en Königsberg -antes de Alemania, ahora Polonia-, ciudad de la que sólo salió en una ocasión. Fue un hombre profundamente religioso, extraordinariamente metódico y disciplinado en su trabajo. Era hombre de buen corazón, que permaneció soltero durante toda su vida -como Descartes, Espinosa, Locke y Leibniz-. Es el representante típico del aburrimiento y abulia que producen una vida dedicada por entero al estudio y la enseñanza. Estaba muy impregnado de los ideales ilustrados y simpatizó con los ideales de la independencia americana y de la revolución francesa. En su tiempo dio testimonio de pacifista convencido, antimilitarista y opuesto a toda forma de patriotismo nacionalista excluyente.

•      Obras: Suelen dividirse en tres períodos: pre-crítico, crítico y post-crítico. En su primera etapa acepta la filosofía y metafísica dogmática de sus maestros, Leibniz y Wolff. Sus obras importantes pertenecen al período crítico: Crítica de la razón pura -KRV-, (1781, 17872); Crítica de la razón práctica -KPV-, (1788) y Crítica del juicio (1790). Escribió múltiples obras y artículos menores. Por la originalidad de su sistema y la precisión y profundidad de sus reflexiones es uno de los filósofos más notables de todos los tiempos.

•      Breve esbozo de sus intereses filosóficos: Kant fue el autor que con mejor fortuna intentó realizar la síntesis entre las dos grandes corrientes filosóficas de la modernidad, el racionalismo y el empirismo. Pero además estudió y aportó soluciones originales a otros muchos problemas ya tradicionales en filosofía, tanto en el terreno epistemológico y puramente especulativo como en filosofía práctica y moral. Kant resultó ser la figura de mayor relieve del movimiento ilustrado y uno de los filósofos más creativos y originales de todos los tiempos. Sólo puede ser entendido desde la perspectiva de los intereses de la Ilustración. Los cuatro intereses fundamentales de Kant fueron:

[a] Crítica de la razón, siguiendo los intereses filosóficos de la Ilustración;

[b] Crítica de la razón teórica, en relación con el conocimiento que puede proporcionarnos de la naturaleza;  

[c] Crítica de la razón práctica, del conocimiento moral y de la tarea que corresponde a la moral; 

[d] Visión personal de la religión y de la historia. Con frecuencia Kant es presentado como un filósofo especulativo y teórico, interesado exclusivamente por cuestiones relacionadas con el conocimiento racional. Pero, a decir verdad, todo su pensamiento intenta ser una respuesta seria a los problemas filosóficos, culturales y sociales de su tiempo. El objetivo principal de su filosofía es aclarar en lo posible las cuestiones planteadas en la actividad científica, la acción moral, la ordenación de la convivencia social y la realización de proyectos históricos mediante la acción política.

1.      Crítica de la razón como tarea fundamental del filósofo. 

En la época de Kant coexistían muchas, diversas y opuestas interpretaciones sobre el objetivo y sentido de la tarea filosófica -la mayoría de las cuales persisten aún-. Para poner orden entre tanta discusión, Kant se propone someter a juicio la razón y descubrir la raíz de las interpretaciones antagónicas que la paralizan:

a)    El dogmatismo racionalista, o creencia infundada en que la razón, por sí sola y al margen de la experiencia, basta para conocer la estructura de la realidad e interpretar su sentido.

b)     El positivismo conducente al escepticismo, que intenta reducir la realidad a los fenómenos aislados y no admite más que lo empíricamente comprobable  -como lo entendía Hume-.

c)    El irracionalismo entendido como sobre-valoración del sentimiento, de la fe mística o del entusiasmo subjetivo, que termina por rechazar todo discurso racional sobre la realidad. Con tales corrientes en disputa, no resultaba nada cómodo ni fácil emprender una crítica de la razón.

2.      Ilustración y libertad como objetivos últimos de la actividad racional.

Cuando Kant  utiliza la expresión «juicio de la razón», la está entendiendo como un juicio en el que la razón es el acusado -genitivo objetivo- y como un juicio realizado por la razón -donde el juez es la razón-. Un juicio así es necesario por la situación de minoría de edad y falta de ilustración en que se hallan los contemporáneos de Kant. La causa de esta minoría de edad es la pereza, la falta de valor para atreverse a pensar por uno mismo y la carencia de horizontes para salir de la propia individualidad. La crítica de la razón pretende ser un ejercicio de libertad que lleve a superar las constricciones impuestas por la autoridad, la tradición y la conciencia -normas, sistemas políticos y costumbres religiosas impuestas-. Todo esto muestra un uso de la razón acrítico e irracional. 

La exigencia más acuciante de la razón es clarificarse sobre qué es el ser humano, en qué consiste su libertad, cómo funciona su razón y cuáles son sus últimos fines e intereses. Ahora se trata de conseguir una libertad real y efectiva, no meramente subjetiva y pensada. Quizás sea una utopía inalcanzable, pero no está demás que por una vez la filosofía indague las condiciones para la mejor concreción de la libertad humana. De este modo, Kant entiende la historia como una mejora y progreso continuo hacia una mayor ilustración, y la ilustración pasa a ser el motor y la meta de la historia.

3.      Concepción kantiana de la filosofía.

Según Kant, la filosofía obliga a una crítica de los usos desnaturalizados de la razón y permite aventurar un nuevo estadio de libertad para la humanidad. Se requiere, por tanto, conocer las leyes, principios y fines últimos que descubren la naturaleza más genuina de la razón. Kant intenta hallar la esencia de la «razón pura», entendida como facultad que establece:

a)     Los principios y que rigen el conocimiento de la naturaleza.

b)     Las leyes que regulan el comportamiento y la acción moral.

c)     Los fines últimos de la razón, y las condiciones para alcanzarlos.

d)    Concepto mundano y general de filosofía.

A partir de una concepción tan general de la razón, la filosofía es para Kant «la ciencia de la relación de todos los conocimientos con los fines esenciales de la razón humana». Esta definición mundana de la filosofía supone que a la filosofía corresponde:

[a] Establecer los principios dentro de los cuales es posible un conocimiento científico de la naturaleza, e.d., responder a la pregunta: ¿qué puedo conocer? De ello se encargará la metafísica.

[b] Establecer y justificar los principios que deben regular la acción moral o política y precisar las condiciones de la libertad: ¿qué debo hacer? Esta tarea corresponde a la moral.

[c] Perfilar, de cara al futuro, el destino último del hombre y las condiciones y posibilidades de su realización: ¿qué me cabe esperar? Es lo que intentan responder todas las religiones. Pero responder a una de esas preguntas obliga a plantearse las demás, pues ninguna es independiente de las otras. Existe una pregunta que las engloba a todas: ¿Qué es el hombre? Por tanto, el proyecto y meta última de toda la filosofía kantiana es lograr una clarificación racional al servicio de una humanidad más libre, más justa y más encaminada a la realización de los últimos fines.

Concepto académico de filosofía

No basta poner en conexión todos los conocimientos del hombre y de la sociedad,  de la historia y de la tradición, con los fines y objetivos últimos de la filosofía. La filosofía debe también mostrar la interrelación y unidad interna de esos conocimientos, para mostrar su eventual carácter sistemático y armónico. Esta sería la tarea de la filosofía en su sentido académico.

La actividad crítica de la filosofía ante la sociedad y la ciencia

La reflexión filosófica se produce en un marco sociopolítico y exige el uso público de la capacidad racional. El mismo poder político debería impulsar este ejercicio público de la razón, atenta a las circunstancias políticas del momento. De este modo, tanto el poder político como las realizaciones de la ciencia y la técnica quedarán sujetas a la crítica libre de la razón. Por tanto, Kant opina que todos los conocimientos y ciencias deben estar al servicio de la promoción de los fines últimos de la razón: conseguir una humanidad más libre, más sabia, más crítica y más justa.