III. LA TEORÍA KANTIANA DEL CONOCIMIENTO
A
la pregunta ¿qué puedo conocer? responde Kant en su obra Crítica de la
Razón Pura. Intenta señalar 1) Los principios que garantizan un
conocimiento científico de la naturaleza y 2) Los límites dentro de los
cuales es posible tal conocimiento.
·
Kant
ante el racionalismo y el empirismo
La
doctrina kantiana del conocimiento parte de un distinción fundamental entre dos
fuentes de conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento. Las dos vías de
conocimiento poseen características opuestas entre sí.
a)
Sensibilidad: Es pasiva y se limita a recibir las impresiones
procedentes del exterior - colores, sonidos, etc., equivalentes a lo que Locke
denominó ideas simples y Hume impresiones de sensación-.
b)
Entendimiento:
Es activo y produce espontáneamente ciertos conceptos e
ideas sin derivarlos de la experiencia, como los de «sustancia», «causa», «necesidad»,
«existencia», etc.
Las
consecuencias de esta distinción son importantes:
1. Comienzos
racionalistas de Kant: Si el
entendimiento produce espontáneamente ciertos
conceptos sin derivarlos de la experiencia, se podrá conocer la realidad
mediante un sistema basado en tales conceptos, sin recurrir a la experiencia
-tesis central del racionalismo-. Combinando los conceptos de causa, sustancia,
existencia y necesidad mediante razonamientos adecuados se puede dar por cierta
la existencia de un ser necesario, sustancia y causa primera.
2. Abandono
del racionalismo tras la lectura de Hume: Kant despertó del «sueño dogmático» tras
leer las críticas de Hume al racionalismo, y quedó convencido de que nuestro
conocimiento no puede extenderse más allá de la experiencia. Pero respecto a
los conceptos que no proceden de la experiencia afirma que son útiles en la
medida en que no son aplicados fuera de los límites de la experiencia. P. ej.,
el concepto de «sustancia» se aplica a objetos de los que sólo percibimos
cualidades o propiedades aisladas -colores, sonidos, movimientos, formas...-
pero suponemos que tras ellos existe un sustrato material que les sirve de
soporte. Conceptos así se utilizan sólo para unificar impresiones sensibles
que de otro modo quedarían inconexas. Sin un concepto como el de sustancia no
podríamos hablar de ningún objeto del universo y la ciencia y el estudio de la
naturaleza sería imposible.
3. Conclusiones
de Kant sobre el uso correcto de los conceptos que el entendimiento posee al
margen de la experiencia:
1ª)
El
entendimiento los utiliza para conocer los objetos de la experiencia, ordenarlos
y unificarlos;
2ª) no
pueden ser legítimamente utilizados para referirnos a algo de lo que no tenemos
experiencia sensible. No tendría sentido, p.ej., aplicar el concepto de
sustancia a Dios, objeto del que no tenemos experiencia sensible.
De
este modo Kant toma distancia frente al racionalismo y frente al empirismo.
Mientras el empirismo sostiene que todos nuestros conceptos proceden de la
experiencia, Kant sostiene que el entendimiento posee conceptos que no proceden
de la experiencia, aunque solamente puedan ser aplicados en el ámbito de lo empírico.
·
Posibilidad de
la metafísica como ciencia y condiciones del conocimiento científico
a)
En la
introducción a KRV Kant se pregunta si es posible obtener un conocimiento
riguroso acerca de Dios, la libertad humana y la inmortalidad del alma -las
cuestiones metafísicas tradicionales-. Estos intereses son los propios de un
racionalista, y Kant lo fue en sus comienzos.
La situación de inferioridad, discusiones sin fin y
estancamiento en que se halla la Metafísica respecto a otras ramas del
conocimiento -física, matemática, cuyo progreso era evidente en la época de
Kant- tiene que ver, a juicio de Kant, con el método utilizado en uno y otro
caso. Si es imposible hallar un método adecuado para la MF, entonces será
mejor renunciar definitivamente a toda pretensión de conocimiento científico
en MF.
b) El
problema inicial, por tanto, era si es posible la MF como ciencia. Pero la
respuesta a esta pregunta exigía aclarar otra antes: ¿cómo es posible la
ciencia? Establecidas y conocidas las condiciones que hacen posible la
ciencia, estaremos en condiciones de averiguar si la MF se ajusta o no a ellas.
En caso de que tal ajuste no fuera posible, tendríamos sobradas razones para
abandonar la MF.
•
Condiciones necesarias para la ciencia:
Empíricas: Son las
condiciones físicas, temporales o instrumentales que hacen posible la obtención
de datos útiles para el conocimiento científico, por ejemplo: color del objeto
a percibir, distancia, superficie, volumen, etc. Sin tales condiciones empíricas,
fácilmente alterables, el conocimiento científico sería imposible.
A priori: Hay
condiciones para extraer datos científicamente aprovechables que no son
alterables, son estrictamente necesarias y tienen un carácter general: afectan
a cualquier individuo, como p.ej.: el percibir la cosas en determinadas
coordenadas espacio-temporales: en un lugar concreto, en un instante preciso.
Dicho de otra manera: las condiciones a priori son universales y necesarias, y
previas a la experiencia. Condicionan la estructura y experiencias del sujeto
que percibe, pero no proceden de la experiencia. Hacen posible la experiencia
-observar algo tiene que hacerse en el tiempo y en el espacio- y el
conocimiento: son, pues condiciones trascendentales.
•
Estrategia para investigar las condiciones que hacen posible el conocimiento
científico
Hay
que partir de que una ciencia es un conjunto de juicios o afirmaciones -proposiciones-: «el agua es un compuesto de dos átomos de hidrógeno y
uno de oxígeno», «la Tierra gira en torno al Sol», etc. Los razonamientos
científicos se componen de múltiples juicios, más o menos complicados. Kant
llegó a la conclusión de que preguntar por las condiciones que hacen posible
la ciencia es lo mismo que preguntar por cuáles son las condiciones que hacen
posible los juicios de la ciencia. Por tanto:
1ª. ¿Es
posible la MF como ciencia?
2ª. ¿Cuáles
son las condiciones trascendentales que hacen posible el conocimiento científico?
3ª. ¿Qué
condiciones trascendentales deben cumplir las juicios de la ciencia para ser tales?
4. Los juicios sintéticos a priori
¿Cuáles son los juicios de la ciencia, de las matemáticas
y la física en concreto?
Kant
establece dos grandes distinciones: analíticos/sintéticos, por un lado, y a
priori/a posteriori, por otro:
i) Juicios
analíticos: Aquellos cuyo
predicado está incluido -al menos implícitamente- en el sujeto, y basta
analizar el sujeto para conocer el predicado correspondiente; no son extensivos,
es decir, no nos proporcionan ninguna información acerca del mundo, y por ello
no amplían nuestro conocimiento. Ej.: «el conjunto es mayor que la suma de sus
elementos».
ii) Juicios
sintéticos: Aquel cuyo
predicado no está incluido en el sujeto. Son extensivos y amplían nuestra
información sobre el mundo. Ej.: «Los bancos se enriquecen más en épocas de
crisis». Para saber si este juicio es verdadero o no, no basta analizar el
sujeto «banco», porque no incluye en absoluto la idea -predicado- de aumentar
sus beneficios en épocas de crisis.
Las distinciones analítico/sintético se establecen según
el predicado esté o no incluido en el sujeto. Corresponden a la distinción
leibniziana entre «verdades de razón» y «verdades de hecho». Pero si
atendemos al modo en que podemos conocer si un juicio cualquiera es verdadero o
falso, cabe otra distinción.
iii) Juicios
a priori: aquellos cuya verdad puede ser conocida
independientemente de la experiencia. Por lo mismo, son universales y
necesarios: no admiten ninguna excepción posible. Ej.: «el conjunto es mayor
que la suma de sus elementos».
iv) Juicios
a posteriori: sólo sabemos
si son verdaderos a partir de la experiencia, comprobando lo
afirmado. No son
universales ni necesarios. Ej.: «los pigmeos bosquimanos miden 35 cm. menos que
los adolescentes españoles». Sólo podemos considerarla verdadera si hemos
efectuado las medidas correspondientes entre miembros de uno y otro grupo. Además,
caben muchas excepciones: seguramente habrá alguno o muchos españoles más
bajos y pigmeos más altos. Tampoco puede ser éste un juicio necesario, porque
nada obliga, en principio, a que necesariamente los españoles deban ser más
altos que ciertos africanos. Por tanto, todo juicio extraído de la experiencia
será siempre particular y contingente, sujeto a excepciones. Las anteriores son
clasificaciones de juicios que de un modo y otro ya se encontraban en filósofos
anteriores. Para Hume, esta clasificación sería equivalente a su distinción
entre «relaciones de ideas» y «relaciones de hechos». Además,
los juicios analíticos pueden ser considerados también a priori y los juicios
sintéticos son asimismo a posteriori. Pero Kant introduce una clase de juicios
nueva:
v) Juicios
sintéticos a priori: Ej:
«La
recta es la distancia más corta entre dos puntos» no puede ser considerado
analítico porque en el concepto de línea recta no entra para nada la idea de
distancia. Es, por tanto, sintético. Pero no puede ser considerado a
posteriori, porque conocemos que es verdadero sin necesidad de ir midiendo
distancias entre dos puntos y sin tener que recurrir a ningún experimento que
lo demuestre. Además, es rigurosamente universal y necesario, porque no admite
excepción posible. Y Kant llega a la conclusión de que, frente a lo que Hume
creía, existen juicios sintéticos a priori. Como son sintéticos, proporcionan
nueva información sobre el mundo que amplía nuestros conocimientos; y por ser
a priori, son universales y necesarios. Su verdad no depende de la experiencia.
Kant estaba convencido de que los principales juicios de la matemática, la física
y la geometría son de este tipo.
Un
juicio sintético a priori en geometría: «los ángulos de un triángulo suman
dos rectos». Otro juicio así en física: «Todo suceso o fenómeno tiene una
causa». Hume consideraría un juicio así a posteriori y no universal,
resultado de una generalización a partir de observaciones sucesivas que han
creado en nosotros el hábito de poner una causa a la raíz de todo fenómeno.
La respuesta de Kant a estas objeciones de Hume mostraría una aparente confusión
de: Hume parece confundir leyes particulares -del tipo «El agua hierve a 100°
»- con el principio de causalidad. Mientras las primeras pueden ser
contingentes -sabemos
que el agua hierve a esa temperatura, pero si el agua tiene alguna impureza
necesita más temperatura y pueden apreciarse excepciones-, el principio de
causalidad no lo es: siempre que el agua hierva, debe ser por alguna causa,
independientemente de que se necesiten 100 grados o 200 para hacerlo. Por tanto,
el principio de causalidad es una ley universal y necesaria, que el
entendimiento aplica necesaria y universalmente a todos los fenómenos de la
experiencia. Si eliminamos esta ley, la experiencia misma y la ciencia serían
imposibles.
Resumiendo
las características de los juicios sintéticos a priori:
•
Son extensivos, por ser sintéticos, y estrictamente universales y necesarios.
•
Son a priori, porque su validez se establece y conoce independientemente de la
experiencia.
•
Los juicios fundamentales de las matemáticas, la física y la geometría son de
este tipo.
•
Preguntar por las condiciones que hacen posible los juicios de la ciencia lleva
a preguntar por las condiciones trascendentales que hacen posible los juicios
sintéticos a priori.
5. La teoría del conocimiento en la Crítica de la Razón
Pura
La
obra contiene tres partes fundamentales: 1) estética trascendental, 2)
analítica trascendental y 3) dialéctica trascendental. Corresponden
a tres facultades del hombre: sensibilidad, entendimiento y razón. El
entendimiento sería la capacidad de juzgar, y la razón la capacidad de
razonar. A estas tres facultades corresponden tres formas de conocimiento: matemático,
físico y metafísico. Es decir:
-
Estética
trascendental Þ Sensibilidad Þ Conocimiento matemático
- Analítica
trascendental Þ Entendimiento Þ Conocimiento físico
- Dialéctica
trascendental Þ Razón Þ Conocimiento metafísico
• En la estética trascendental Kant estudia las condiciones
sensibles del conocimiento, mostrando cuáles son las condiciones que hacen
posible que en las matemáticas existan juicios sintéticos a priori.
•
En la analítica trascendental estudia Kant el entendimiento, para
mostrar cuáles son las condiciones que hacen posible que existan juicios sintéticos
a priori en la física.
•
En la dialéctica trascendental analiza la razón, y se ocupa del
problema de la posibilidad o la imposibilidad de la metafísica, para ver si
satisface las condiciones que hacen posible la formulación de juicios sintéticos
a priori.
6. La estética trascendental incluye dos grandes
apartados:
a)
Las
condiciones sensibles del conocimiento
La visión, la percepción de objetos, la orientación,
la observación de la naturaleza dependen de dos condiciones absolutamente
generales y necesarias: el ESPACIO y el TIEMPO. Por ser
condiciones generales y necesarias de la percepción -de la sensibilidad- son «trascendentales»,
y Kant las denomina «formas a priori de la sensibilidad» o, también, «intuiciones
puras»:
i)
Espacio
y tiempo como formas a priori de la sensibilidad
• Formas: Significa que no son impresiones
sensibles particulares -colores, sonidos, etc.- sino la forma o el modo como percibimos todas
las impresiones particulares: colores, sonidos, movimientos, etc. son percibidos
en el espacio y en el tiempo.
• A priori: Su conocimiento y validez no depende
de la experiencia, sino que puede conocerse al margen de ésta, antes de
cualquier comprobación empírica. Espacio y tiempo no proceden de la
experiencia, sino que la preceden como condiciones que la hacen posible
-trascendentales-.
• De la sensibilidad: Del conocimiento sensible
en su conjunto. Kant distingue entre sensibilidad externa -lo que Locke
denominaba «sensación»- y sensibilidad interna -lo que Locke llamaba «reflexión».
La sensibilidad externa está sometida a las formas del espacio y del tiempo,
mientras que la interna sólo está sometida a la forma del tiempo -sucesión de
vivencias, imaginaciones, recuerdos, etc.-.
ii) Espacio
y tiempo como intuiciones puras
• Intuiciones: No son conceptos del
entendimiento, ya que tradicionalmente los «conceptos» se han caracterizado
por poder ser aplicados a multiplicidad de individuos -«hombre» se aplica a
todos los miembros de la especie humana-. Pero e-t son únicos, no se aplican a
diferentes objetos de manera distinta: en el universo newtoniano sólo existe un
espacio y un tiempo. Además, mientras los conceptos se forman por abstracción
de ciertos rasgos comunes a varios individuos de la misma clase -el concepto «mesa»
por abstracción de sus formas, usos y aspecto característico-, e-t no proceden
de abstracción alguna, sino que son condiciones de toda experiencia y, por
tanto, a priori, trascendentales).
• Puras: En Kant, «puro» significa vacío de
contenido empírico. E-t son como dos coordenadas vacías sobre las cuales se
ordenan las impresiones sensibles -sonidos, colores, movimientos...-.
b)
Los
juicios sintéticos a priori en matemáticas
Puede resultar paradójico que Kant se ocupe de las matemáticas
donde habla de la sensibilidad. La explicación está en que para Kant la
posibilidad de los juicios sintéticos a priori en matemáticas depende
precisamente de que e-t son intuiciones puras:
• La geometría y la aritmética se ocupan,
respectivamente, del e-t. Parece evidente que la geometría se ocupe de precisar
las propiedades del espacio. Pero la relación de la aritmética con el tiempo
es más extraña. Sin embargo, al ocuparse la aritmética de la serie numérica
-1, 2, 3..., n- está trabajando con algo que se basa en la sucesión temporal
-2 antes de 3, 5 después de 4, etc.-. Por tanto, el tiempo es el fundamento último
de la aritmética. Las matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori
porque e-t son intuiciones puras, a priori:
[a]
Las
matemáticas formulan juicios acerca del e-t porque son condiciones previas,
independientes de toda experiencia particular -a priori-.
[b]
Las
matemáticas formulan juicios acerca del e-t; y todos los objetos de nuestra
experiencia se dan en el e-t. Luego en todos los objetos de nuestras
experiencias particulares se cumplirán necesariamente los juicios de las matemáticas:
son, por tanto, estrictamente universales y necesarios.
7. La analítica trascendental: la espontaneidad del
entendimiento
a)
El
conocimiento intelectual.
Las condiciones intelectuales del conocimiento Percibir
toda la multitud de datos e informaciones que recibimos no significa
comprenderlos. Mientras percibir es tarea de la sensibilidad, comprender lo
percibido corresponde al entendimiento. Esto es lo que Kant estudia de manera
muy compleja en la analítica trascendental.
i) La
función de comprender o entender se realiza mediante conceptos. Comprendemos e
interpretamos la información proporcionada por nuestros sentidos gracias a que
asociamos a la imagen percibida un concepto o etiqueta lingüística previamente
conocida. Por esta razón, cuando vemos algo extraño o completamente nuevo nos
desconcertamos o buscamos cómo encajarlo en los conceptos disponibles, y si
carecemos de un concepto apropiado no podremos comunicar a otros qué hemos
visto o percibido. Según esto, conocer y comprender un fenómeno es
referirlo a conceptos. Si falta el concepto, queda bloqueado el proceso de
comprensión. Y la tarea de referir impresiones sensibles a un concepto se hace
mediante juicios: «esto es mercurio», «aquello son esporas», etc. Por tanto,
el entendimiento puede ser considerado como la facultad de juzgar/producir
juicios, relacionando las impresiones que suministran los sentidos con su
concepto.
ii) Es
preciso diferenciar entre conceptos empíricos y conceptos puros o categorías.
Los conceptos empíricos surgen de la experiencia -a posteriori-: «mamífero»,
«hongo», «reptil» se extraen de la experiencia mediante observación de las
semejanzas y rasgos comunes a ciertos individuos.
Los conceptos a priori que poseen también el
entendimiento no proceden de la experiencia. El entendimiento se caracteriza por
su espontaneidad para producir tales conceptos sin derivarlos de la experiencia,
por ejemplo: sustancia, causa, necesidad, existencia. Kant amplía esa relación, y
llega a enumerar hasta 12 conceptos puros o categorías del entendimiento. Para
ello utilizó un procedimiento que él consideró infalible: si la tarea del
entendimiento es formular juicios, unificar y coordinar los datos de la
experiencia sensible mediante juicios, habrá tantas maneras de unificar los
datos de la experiencia -o
conceptos puros- como formas posibles de juicio. Con ayuda de la lógica,
descubrió que los juicios pueden ser:
[a]
Universales, particulares y singulares, atendiendo a la
cantidad;
[b]
Afirmativos, negativos e indefinidos, atendiendo a la
cualidad;
[c]
Categóricos, hipotéticos y disyuntivos, atendiendo a
la relación; y
[d]
Problemáticos, asertórico y apodícticos, atendiendo a
la modalidad.
Las
categorías o conceptos puros, por tanto, serán:
1.
Unidad, pluralidad y totalidad -juicios atendiendo a la cantidad-.
2.
Realidad, negación y limitación -según la cualidad-.
3.
Sustancia, causa y comunidad -atendiendo a la relación-.
4.
Posibilidad, existencia y necesidad -según la modalidad-.
Esta
enumeración y hallazgo de categorías lo denomina Kant «deducción metafísica
de las categorías». Se ha discutido mucho sobre el número de categorías
o conceptos puros del entendimiento, pero lo importante aquí es su papel en la
actividad intelectual y cognoscitiva del ser humano.
i) Los conceptos
puros son condiciones trascendentales, necesarias, de nuestro conocimiento de
los fenómenos. El entendimiento no puede conocer ni percibir los fenómenos si
no es aplicándoles esas categorías. El juicio «Todos los universitarios rusos
tienen una cultura general muy por encima de la media española» supone haber
efectuado numerosas operaciones previas: el entendimiento coordina y unifica la
pluralidad de individuos referidos mediante la categoría de unidad -«todos los
universitarios rusos» unifica a miles de individuos que cumplen una propiedad
común: ser universitarios en Rusia-; al ser un juicio afirmativo o asertórico,
el entendimiento aplica la categoría de realidad: realmente tienen una cultura
general mucho más amplia; aplicamos además la categoría de sustancia para
indicar que nos referimos a individuos que tienen/soportan dos propiedades
comunes: ser universitarios y rusos. Por lo mismo, damos por supuesta su
existencia, comprobable por observación. A la explicación del papel de estas
categorías en el conocimiento la denomina Kant «deducción trascendental de
las categorías». Sin esta actividad unificadora del entendimiento, el mundo
que nos rodea no sería más que un conglomerado de sensaciones inconexas y caóticas.
ii) Los conceptos
puros o categorías son vacíos. Lo mismo que el espacio y el tiempo se rellenan
con impresiones sensibles, así también los conceptos puros han de llenarse con
los datos procedentes del conocimiento sensible. Esto significa que las categorías
sólo son fuentes de conocimiento aplicadas a fenómenos, surgidos en el e-t.
Fuera o más allá de la experiencia, sólo hacemos un uso inútil, vano, de las
categorías, pues sólo sirven para proporcionar conocimientos ordenados y
coherentes en el ámbito de la experiencia.
El juicio «Todos los ángeles son invisibles» tiene una
estructura similar al de los universitarios rusos: es universal, afirmativo,
categórico, asertórico, etc.; en él se aplican las categorías de unidad,
realidad, sustancia y existencia; pero existe una diferencia radical: mientras
en el primer caso -«Todos los universitarios rusos tienen una cultura general
muy por encima de la media española»- las categorías se aplican a datos de la
experiencia, en el segundo se aplican a algo de lo cual no tenemos experiencia
sensible. Hacemos, así, un uso ilegítimo de las categorías incapaz de
proporcionar ningún tipo de conocimiento riguroso. Es decir: 1º) el
entendimiento conoce aplicando los conceptos puros a la experiencia; 2º)
los conceptos puros sólo tienen validez cuando
son aplicados a los fenómenos, a lo dado en la experiencia.
b) Los juicios sintéticos a priori en la
físic
Los juicios fundamentales en los que se basa la física
son los juicios sintéticos a priori, y uno de ellos es
el principio
de causalidad, que constituye un elemento fundamental para nuestro conocimiento
de la naturaleza.
El
principio de causalidad es un juicio sintético y a priori por lo siguiente:
1º. Está
basado en la categoría de causa, pero ésta -como todas- es un concepto puro
que no procede de la experiencia, sino que es previo a la experiencia, a la cual
se aplica; luego la validez del principio de causalidad no depende de la
experiencia, sino que es anterior a ésta. Por tanto, es a priori.
2º.
Los fenómenos
sólo pueden ser conocidos si el entendimiento les aplica sus categorías. Luego
el principio de causalidad, basado en la categoría de causa, será aplicable a
todos los fenómenos que entendimiento conoce o pueda conocer. Es, pues,
estrictamente universal y necesario.
c)
El
idealismo trascendental.
Diferencia entre fenómeno y noúmeno. Las categorías no
son aplicables más allá de la experiencia, de lo dado en el e-t. A lo dado o
intuido/conocido en el e-t se le llama fenómeno (= lo que aparece/se muestra).
Pero el aspecto visible de un objeto, lo que conocemos de él, parece presuponer
algo subyacente a su aspecto exterior que no vemos: a esto le llama Kant noúmeno
o cosa en sí, el correlato del objeto entendido al margen de su relación con
la sensibilidad, con lo percibido o conocido de él.
La
distinción fenómeno-noúmeno es fundamental en el sistema kantiano. En la KRV
distingue Kant dos sentidos del concepto de noúmeno: concepto negativo y
concepto positivo. Negativamente, «noúmeno es algo que no puede ser
conocido mediante la intuición sensible o por conocimiento empírico»;
positivamente, «noúmeno significa algo que sólo puede ser conocido mediante
intuición intelectual, sin órganos de los sentidos». Sólo Dios posee intuición
intelectual, y el hombre se halla limitado a conocer sólo fenómenos. El noúmeno
queda como el límite de nuestra experiencia, como algo que no puede ser
conocido. La razón teórica, por tanto, no puede acceder a las cosas en sí, a
los
noúmenos.
Esa tarea corresponde a la razón práctica. Kant llama a su sistema «idealismo
trascendental» porque afirma que el espacio, el tiempo y las categorías
son condiciones de posibilidad de la experiencia, de los fenómenos, y no
propiedades o rasgos reales de todas las cosas en sí mismas.
8. La dialéctica trascendental: la razón y su exigencia
de lo incondicionado
En
esta parte de la KRV Kant estudia la posibilidad de la MF, la naturaleza y el
funcionamiento de la razón.
a)
Imposibilidad de la MF como ciencia
En
la dialéctica trascendental, Kant responde negativamente a la pregunta ¿Es
posible la MF como ciencia? Si entendemos la MF como un sistema de
proposiciones o de juicios acerca de realidades que están más allá de la
experiencia -Dios, la libertad, la eternidad del mundo- la MF es imposible ya
que las categorías sólo pueden usarse legítimamente si se aplican a los fenómenos,
en el ámbito de la experiencia.
Una
aplicación de las categorías más allá de la experiencia es lógicamente inválida
y origina errores, confusiones e ilusiones. La dialéctica mostrará que tales
errores e ilusiones, sobre todo en la MF especulativa, proceden de ignorar por
completo la distinción entre fenómeno y noúmeno.
Sin
embargo, aunque la aplicación de las categorías más allá de la experiencia
sea lógicamente inválida, es también una tendencia inevitable de la razón,
conforme a su más genuina naturaleza. La razón tiende siempre a buscar lo
incondicionado, a extender su conocimiento más allá de la experiencia y
formular preguntas acerca de Dios, el alma y el mundo.
b)
Naturaleza de la razón
Además
de formular juicios, el entendimiento establece conexiones entre unos juicios y
otros. Por ejemplo: 1) Todos los animales son mortales; 2) todos
los hombres son animales; 3) luego todos los hombres son mortales. El
razonamiento -silogismo- funciona porque, espontáneamente, deducimos que los
hombres serán mortales si forman parte de un conjunto más amplio cuya
propiedad es ser mortales también. A partir de razonamientos así, podemos ir
realizando otros cada vez más generales: los vivientes son mortales, todos los
animales son vivientes, luego todos los animales son mortales. En este
razonamiento último se incluyen todos los demás.
Esto
significa que la razón siempre busca formular juicios, leyes e hipótesis cada
vez más generales que abarquen y expliquen mayor número de fenómenos. En
Astronomía, por ejemplo, los progresos más significativos han supuesto la
unificación de las leyes y principios del movimiento, comunes tanto para el
movimiento de los objetos terrestres como para el movimiento de los objetos
estelares. Newton, con su ley de la gravitación universal, terminó por
unificar la explicación de los movimientos en ambos dominios empíricos, el
terrestre y el solar. No es de extrañar, por tanto, que la razón busque lo
incondicionado, la causa última, la meta final del universo.
c)
La razón y la metafísica
La
tendencia de la razón a buscar leyes, principios y condiciones cada vez más
generales es útil para ampliar nuestro conocimiento siempre y cuando se
mantenga dentro de los límites de la experiencia. Pero la razón tiende
inevitablemente a unificar todos los fenómenos físicos -res extensa- y
explicar el mundo por medio de teorías metafísicas, en busca de lo
incondicionado. Esta pretensión, una vez traspasados los límites de la
experiencia, da lugar a antinomias; al intentar explicar los fenómenos psíquicos
-res pensante- por medio de teorías metafísicas acerca del alma, se originan
paralogismos. Y todo se intenta explicar y unificar a partir de una causa
suprema para ambos tipos de fenómenos, físicos y psíquicos: Dios -la
sustancia infinita del racionalismo, el ideal supremo de la razón-.
Dios, alma y mundo son tres ideas de la razón -ideas
regulativas- que juegan un papel muy especial dentro del sistema de nuestro
conocimiento: aunque no proporcionan conocimiento objetivo alguno, expresan sin
embargo el ideal de la razón de encontrar leyes y principios cada vez más
generales: son el horizonte que nunca se alcanza, pero nos indican continuamente
que podemos seguir avanzando en nuestra capacidad de explicación y comprensión.

