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RELATOS


Por Kim Bertran Canut


VIAJERO SEDENTARIO


Desde la ventana de la habitación, sus ojos acuosos se posaban con cariño y nostalgia sobre aquellos viejos y poderosos raíles de metal, vías muertas que como raíces profundas, siempre habían estado allí, partícipes del paisaje. Edgar el pensador, observaba como paralelamente se alejaban, perdiéndose en otros confines de mundos imaginarios y venerados, demasiado distantes, sentíase unido al añorante vacío, en un estado comatoso pero sosegado y sereno. Para Edgar el ferroviario, la estación del ferrocarril había sido su cuna y sería algún día, sin duda su sepultura. La ciudad quedaba lejos, Edgar el solitario lo prefería así. La anciana y olvidada estación creaba un oasis en medio del desierto, la gran fotografía de toda su existencia, el mapa de sus vivencias. El caserón era espacioso, dos plantas se alzaban en la plenitud de la nada. Arriba estaba su cuarto, Edgar el hacendoso mimaba los objetos como si de porcelana se tratara, limpiaba todos los días cada rincón del silencio y pasaba el trapo del polvo a la monotonía con cara risueña, los tres restantes habitáculos tenían algo en común, techos, paredes, suelos, muebles, se hallaban repletos de recuerdos de otras ciudades, de otros países, de modo que al atravesar los aposentos, uno se encontraba inmerso en distintas civilizaciones. Amuletos, iconos, figuras talladas, cuadros, candelabros, pipas de agua, toda clase de enseres de arte hechos de arcilla, de madera, bronce, plata, reliquias que antiguos viajeros de paso, o incluso moradores ocasionales le habían ofrecido con gratitud, pues esas tierras eran talismán de inspiración, muy apreciadas por pintores, poetas y toda raza de artistas. En el bajo estaba la fría sala de espera con las colillas en el suelo y sus graffitis en las paredes, en el lavabo y en los bancos de madera color carcoma. Desde los cristales se divisaba la clara llanura, el viento golpeaba con fuerza para despertar la dormida imaginación de un sueño que pertenecía al tiempo de los recuerdos. En ese ayer Edgar el solidario, abría las puertas dando cobijo y alimento a quien quisiera pasar allí una temporada, así Edgar el civilizado conoció todos los tiempos, la historia, las guerras, el sexo, el amor, aprendió a tocar varios instrumentos como el piano, las congas, los bongoes, la guitarra, el saxo, le inculcaron diferentes religiones, estudió la contemplación y la relajación mediante el tai-chí, el yoga, fue ovo-lácteo-vegetariano y profundizó en la cultura oriental, buscó la riqueza espiritual, practicaba idiomas y leyó infinidad de libros y escribió el suyo propio, al terminar la última página, Edgar el sabio puso fin a su vida con una sobredosis de conocimiento. Las arenas del desierto se arremolinaron creando dunas que enterraron aquel andén perdido, sus vías, la casa y a Edgar el viajero sedentario.

JOE VOLADO

Emisoras de radio, estamos trasmitiendo…cadenas de televisión sincronizamos el miedo en riguroso directo. El caos desvaría…hoy no hay colegio, la situación es desesperada…las adolescencias observan apoyadas en el muro.

Veinte litros de agua bendita por metro cuadrado, tomad y bebed…

A veces huir es el lugar de donde vienes. Joe Volado alunizó en un pretérito indefinido, llegó sin tripulación, sin nave…sin credenciales…desconociendo la ruta, la velocidad y el tiempo transcurridos. Transita solo la física…la duda atraviesa sus pensamientos, ¿no hay tierra en este planeta?. Un hombre acaba de germinar en la llanura del desconcierto, no sabe donde buscar raíces y la adicción al alcohol le está ahogando en el quebrado cenagal del ausentismo. Eclipsado de los archivos, desapercibido por las arterias de ida y retorno ¿qué infiernos llora?.

Joe solitario enmarca sus recuerdos entre crucificados tapices surrealistas ajusticiados por el camino. Aterradoras alboradas de góticos despertares…iba dejando una estela de mismos ayeres por orillas de pueblos, ciudades, playas lóbregas, por atajos de piedra y rondas emparedadas de gris abandono y extrablancos vacíos amnésicos. El cielo surcado de señales, un desierto de símbolos que jamás expresaban nada.

El viajero espacial pensó y al pensar se asustó porque los pensamientos huían hacia la libertad y se arremolinaban cual dunas creadas por las aspas del dulce cachimbo y concebían el suspiro azucarado…así que respiraba el guarapo y su propio trigo con cornezuelo espiritual y extraía el agua del bagazo de la existencia. ¿Realmente existía el tiempo? Había días sin memorias, minutos traspapelados en cajones destartalados, segundos que fueron primero, quemados en cualquier silo…habrán saetas que darán giros insubordinadas en inútiles esferas. El eremita se remolca por limbos que pretendieron darle olvido…él seguiría perpetuando una maldición. Una diabólica jugada de agujeros negros le dejó exánime bajo los escombros de un futuro que no era suyo. Quién anda por las brechas de latifundios hirientes, quién dosifica el soplo que inhala por si persiste trecho en este excéntrico distrito. ¿Dónde fue el pánico? Siente el aguijón de la soledad clavado en alma escanciada. Desertada en inhóspito azar.

Ayuno de vocablos, es mendigo en el banco del camino, letrado de la paz y el hambre.

Hay días que el mutismo llama a la puerta y la sombra se afirma en el sillón, es entonces cuando alienta ese exiguo y rociado oxigeno de pesadumbre, esa tenue bruma que se cierne en el contexto. Qué admirable es la soledad y qué doliente y desamparada comprenderla allí tan…desguarnecida. El insociable mira el infinito horizonte plateado y sedentario y a lo alto el edén preñado de nubes que demandan orillar en los cuartos de Luna, lluvia que desea caer para sembrar los áridos parajes…el viento cobra aliento tras fatigarse en su constante lucha con el hielo de ciertos corazones…calor, ternura, aroma.

Oh, emoción real y apócrifa ¿cómo bucear en tus adentros sin agredir sentimientos?

No, heridas abiertas no, cicatricemos las huellas de los amores ardientes que ya se guardó duelo en su respetado y cauteloso espacio de tiempo…el soliloquio del desamparado, el “sincompañía”se siente único en su especie, trazos para decir que seguirá escribiendo pese a las mareas que zozobran en los puertos, saturados de bajeles anclados, astillados para prender fuego y ser recogidos por la sonora avalancha de una mano sin tizne, sí flama para secar los atavíos del ancestro éxodo tragado por los torbellinos del cosmos que del mástil más alto colgó su agradecimiento…ya sumergidas las aisladas islas en antaño margen de sensatez, ven, dale el beneplácito de éste tu madurado entendimiento. Le apena la lejanía en que acaece. Con un pañuelo en los ojos se miraba al espejo, el dedo en el percutor y un regocijo en los labios…nada parecía tan importante…la puerta giratoria de la noche deambulaba entre murmullos recorriendo desasosiegos, los barrotes de las celdas de su quimera accedían a tiempos en un vacío impalpable, golpes de silencio y fogatas, gorras de frío, una armónica, furgones de tren, esclavos vagabundos, luchas de perros y el Blues del más allá. En el reflejo del escaparate la ráfaga cruel de un instante de posible verdad. Quizá mañana regrese con otra composición y menos asustado vuelva a subir al escenario a gritar al publico enunciados reaccionarios para que despierten de su sueño extenuado. Es la era de la computación, mandad un e-mail o dejad sugerencias en el buzón de voz. Gracias.

Un fósforo ilumina el rostro masacrado de la incertidumbre, del llanto de una vida muerta…sobre la fresca arena el asceta personaje se siente asfixiado en el sudor febril de la cotidiana hojarasca…el nacimiento de un Satélite rojo relumbra en la agonía de un postrero día de trágicos presagios, ahora calados por una dócil quietud que relampaguea en el firmamento…estrellas troceadas se acercan a las espumas lúcidas de las aguas de la razón y se dice que desconoce sus pasos, esos profundos gráficos –supone- acaecidos en otro mundo…es vigilante de signos que tomó con desatino, desacierto del hierro caliente en sus manos. Creyó in extremis una culpa o manera de ser que luego se disipó creando la marca del estupor…allí empezaron las pesadillas y con ellas la inseguridad de alguien que solo trataba de evadir el maleficio, reconociendo el error trataría de cambiar la suerte del predestinado.

Huele a pólvora, borbotones de sangre hierven…humea el cañón, pálidos labios…un hombre yace en roca volcánica…las olas gigantescas se agitan, se llevarán el cuerpo y la pena para siempre con fuerza devastadora y depuraran una existencia que había dejado de latir tras el naufragio estelar.

HISTORIA DE OTRO CAMINO

Hace muchos siglos que este viaje fue engendrado. Concebido por una desazón interior que mi memoria había procurado retener como uno más de esos filamentos venéreos que guardamos inanimados en la zona de la tripa del subconsciente. En aquel momento lo presentía demasiado fantasioso, pero, ¿sabes?... no duelen los imposibles cuando los llevas a término y las ciudades con sus muros infranqueables, sus asustadas paredes olvidadas de metralla, los niños derritiéndose sobre el ardiente asfalto de calles barnizadas de alquitrán y jardines inyectados de hipodérmicos venenos... aún soplan cuatro gotas de viento del aguacero de anoche... Te digo que es delirante comprobar que la nada te afecta. Para qué esperar más medias horas, sin llaves, en el descansillo del portal ausente, mientras otra lágrima entrelazada salpica los adentros, cristalizándose misteriosamente... aislamiento. He conocido supuestamente la amalgama del precio por morar en la tierra de un "creador vengativo y sin escrúpulos"... indefinido entre paréntesis. (Vegetar y morir!, (no!, no, amigo acomodado y conformista, prefiero como decía Zapata (y se atribuye al "Che") morir de pie que vivir arrodillado. No hay nada más contundente que el filo de una navaja amolada en arenisca pupila, para autoconvencerte.

Estoy aquí, año 2001, recuperando la noción del tiempo... o alejándome. De nuevo en la carretera )te extraña, verdad?, claro, ni yo mismo puedo creerme con tantos miedos instituidos por nuestra hipócrita, patética y decadente sociedad. En pleno auge de progreso evolutivo y avance tecnológico -nada más incierto en cuanto a valores humanos-, voy recorriendo campos y poblados en vagones desiertos de ansiedad, otra vez la imperiosa necesidad de conocer gentes... una débil lucidez... ilusión, va recobrando entonación. Vivir el camino, dormir en el arroyo y despertar en coagulados amaneceres rociados de laureadas auroras y marcados horizontes lineales... esperanza.

En bus o a dedo, da igual, las prisas se han detenido. Te escribo desde un anguloso paraje con el sol a punto de largarse por las montañas, dejando luminosidades colgando de los árboles. Sentado en cristal de roca, bajo una cornisa de nidos, abandonada con la inmensidad por delante... a los cuatro vientos... releo una página de Cumbres borrascosas mientras Melville es tragado por una ballena blanca.

Recuerdo amigo mío, aquella distancia que transitamos hace ya más de veinte edades... (fiiiuuu!, se dice pronto )eh?, probablemente acariciados por los sueños de fragancias exóticas de sándalos, inciensos y aromas descuartizados de Oriente... aflora la nostalgia... añejas vías muertas de mañanas tempranas. Contemplaciones junto a fuegos... persiguiendo constelaciones, deseosos de evadir los egos siniestros, refrescando cansancios de días de cortas palabras... demasiadas guerras y ninguna paz. Rememoro las estaciones donde dormíamos y (cómo no!, la literatura tan absorbente, libros que ilustraron nuestra andadura. citaría tantos títulos como piedras tirábamos a las botellas, ejercitando el hastío del calor de los tramos desérticos. Sí, dejamos atrás los convencionalismos y el ritual socioacadémico, huyendo de un obligado bautizo en el submundo. Hoy camino desnudo, el alma sensibilizada con mi pensamiento. Tengo un compañero que duerme en la sombra de mi pierna, es un perro callejero, sin raza, igual que yo ahora... sonrío con sarcasmo. He dado pasos de gigante sin dulcineas, después de tomar un combinado de psicóticos y pensar que cualquier idiota podría representar el papel de secundario en este anuncio de cereales que presiento forma la existencia. Me masturbé imaginando el crack bursátil y sus cotizaciones y eyaculé los futuros en las bocas andróginas, áridas de conocimiento, ordenadores por cabeza... engañados por los de siempre. Entendí que para un agnóstico hay creencias tan absurdas como enigmáticas. Marché harto de químicas y cómputos de cifras ilimitadas. (La naturaleza sigue aquí!, soy un tronco, una rama, una hierba... integración camaleonica. Sin puntos y aparte, si me fuera posible describir, pintarrajear con sensaciones la arácnida piel tejida de firmamentos licuados de este paisaje carmesí y los coléricos contrastes de las elevadas cimas que atrapan este pueblecito donde me encuentro, no hay más de quince almas, etéreas hospitalidades que me dan comida y techo en el derruido pajar de abundante trigo, entre los residuos de verdades increíbles.

Intentando dar un significado a la espiral del op art (arte óptico y abstractista), me pregunto si ha nacido el arte, tal vez Marcel Duchamp o Rrose Sélavy (su alter ego femenino, traducido, la vida es Eros) tras pincelar todos los movimientos de la época y crear el arte "ya hecho" o "disponible" (Ready-mades) y definiéndose como "pobre artista", se decidiera por el ajedrez porque obtuvo respuesta o por su condición de inquieto innovador individualista... no más pues, así se queda.

Cada mañana del mismo ayer, salgo con la noche entre las manos al encuentro de reflejos ahogados en mi río solitario... en lo más tremendista de la meditación... opaca intensidad del ser desgranado.

Tropiezo en la ruta con las fotografías del holandés Ed Van Der Elsken, con sus rostros masacrados, acordeonistas ciegos, charlo con los vagabundos que duermen tendidos en los suelos junto a la "seine grise" y me he introducido en los ambientes jazzísticos de la generación apaleada que no llegué a vivir. Ed fue divulgador de un tiempo en blanco y negro exteriorizando el interior de la humanidad que se vislumbra en movimiento, fuerza y obsesión por conseguirlo. Desgarrada y arrebatadoramente lo logra con la fascinación por la vida y sus moradores... cosmología gozosa, camino astral...

He conocido a un joven sacerdote que colgó los hábitos... "la verdad es, lo que es" -San Agustín-. El camino es una sabia escuela y el banquero que vive en una casa rodante me cuenta la misantropía de Luis II de Babiera, llamado el rey loco por ser asocial y ahogar entre sus extravagancias a su psiquiatra... quién somos para juzgar, quizá le estuviera haciendo chantaje emocional o le pidiera un favor, por aquella época no sé como tenían lo de la eutanasia... en fin, no quiero disgustar a los que creen que sufrir es un bien divino... escepticismo )no?

El otro día compartí alimento con niños jornaleros y madres prostitutas adolescentes, reinas africanas, muñecas clonadas con la mirada perdida y respuestas autómatas. No pude dejar de acordarme de las trescientas instantáneas de los éxodos de Salgado, con el magistral propósito de concienciar a los más favorecidos y afortunados en el semillero del azar con un producto que da fe, desnudando el aura de la supervivencia, denunciando un mundo mal construido, encarnizado y corrupto, enmarcándonos con los horrores de otras vidas que deben huir para sobrevivir. Son los sin tierra, los emigrantes ilegales, los desplazados. Salgado se pone en peligro para enseñarnos los campos de refugiados, los niños tristes que han perdido el núcleo de la familia. Agonías y dramas de las razas del Tercer Mundo... ver para creer.

Esopo, un tratante de arte, me habló del dadaísmo y el surrealismo de Max Ernst, de las confesiones de un rebelde de Sergej Aleksandrovic Esenin, me enseñó láminas de la etapa más espiritual de Kandinsky y de los exponentes del pop art (arte popular), Warhol y Lichtenstein.

Buhoviejo se hallaba sentado en su silla de cáñamo encontrada en el contenedor de la vida. Había saltado de muchos trenes en marcha, conducía un carro con cartones, mantas agujereadas y sueños desvanecidos bajo un cielo prieto de circunstancias adversas. Apretujando su cabellera gris, una gorra de cazador ecologista calada sobre la cara surcada de grietas como barro en el lago seco. Curtido por el aire, el sol, el frío... y el rencor. Me ofreció cinco días de senderismo y un par de botas untadas de lodo del sur. Contaba que huía de las crueles ciudades con brutales terrados infestados de parabólicas y antenas-cruces gamadas que interferían en las ignorancias receptoras de ondas expansivas, atrayendo información negativa de poderosas sectas destructivas hacia una posible diversidad mundializada y enriquecedora cultura mestizada... intercambio de energías. Dardo certero.

Andrómeda, era una gitana de Baracaldo poseedora de una potente voz rota. Viajaba uniéndose a bandas y orquestas haciendo bolos, imitaba asombrosamente bien a Aretha Franklin y Janis Joplin entre otras, pero nunca duró mucho tiempo en un grupo, quería volar como un espíritu libre y así andaba haciendo "botellas". Amigo, te diré que respiro mejor, fuera las obsesiones, que si la bolsa baja, la empresa quiebra... trabajo precario. La gente en la carretera es nómada, si no se llega a conocer demasiado, siempre queda el lado autentico del principio. El buscatesoros me dice: tienes que ahorrar para el futuro. Yo le respondo: toma... quédate tú el dinero y el futuro y dame a mí la libertad... sólo eso. Me levanté con la picadura del insecto. Mi pequeño compañero de cuatro patas me mira, creo que llora bajo la oscura brillantez del reflejo lunar. Gira la tierra y es difícil no caer en los abismos más primitivos. Sobre un fondo fauvista, Zappa y Stravinski dirigen una orquesta de erupciones volcánicas para desahogo de un agreste y salvaje valle de pasiones. Hablo con mi fiel compañero sin haberle puesto nombre, él no está marcado por los designios de otras mentes que gobiernan las nuestras... somos soldados de alguna mente extraña... o conocida por todos los temores de la sumisión. Huelo la fresca lluvia, la tierra mojada, los truenos, los relámpagos, aquel nubarrón que apunta con su cañón y dispara a bocajarro... esto es dios, joder sí.

Con mi sombrero de paja, mi bastón de avellano y mis sandalias remendadas de esparto y cáñamo, hallaré un pequeño indicio de razón, será suficiente para creer en la lógica de la locura, )con cuantas piedras se construyó este mundo? Espero no llegar pronto y aprender de los grifos, cíclopes o centauros... sigue, sigue amasando el pan y ofréceme de comer buen samaritano, pues he estado catorce horas recogiendo tu fruta... la historia de la existencia está emparentada a los grilletes enlazados de la esclavitud.

Las generaciones son como los autobuses que pasan, en cada parada baja una década insatisfecha. Bueno, voy escribiendo mi novela con las mismas palabras inventadas ya... no sé, quizá la destruya antes de que la leas para no inmiscuirme en tus telares cerebrales y perderte como amigo. Esto queda así. Da recuerdos y envíame señales de que siguen llegando olas a la playa,

Que esta perra vida sólo me ha enseñado a ladrar... y a esconder el rabo...

OJOTRISTE

Lluvia que abates incierta desde paisaje imperecedero...desconocido por tantos. Te miro con asombro, originas conmoción de libertad, de huida…de vagar sin equipaje. En tu gemido no concurren los ingredientes prosaicos de este universo áspero. No pienso más que en la colindante distancia ansiada por mi alma, tú te unes a la perspectiva y advierto que cada instante me voy arrimando más a ti. En la urbe me gusta contemplarte mientras la pobre lumbre se resguarda con vampiros de tela…el suelo queda brillante y vaporoso por el respirar y los tubos de escape de los vehículos. Los neones te reflejan, los fanales te manifiestan y la oscuridad de las sombras de la mañana te delata. Eres solitaria en el camino…seré tu compañero, gritas que me aleje contigo, que examine anónimos rumbos…que me disipe para toparme, favoreces la inspiración…creativa, eres morriña, remembranza de tantos días y tantas noches transitadas, confidente y apegada…te recreo tras los cristales de la guagua, llorando sentada en un tronco arcaico…no consigo relegar los pasos venideros, la música campesina, tu olor, das la vida por la Natura…veo crecer a mi hija en el jardín como un arbolito más, ojotriste, ojomelancólico chapoteas los charcos en el barrio, en las aldeas, las montañas, las calles estrechitas y las grandes avenidas, los bancos de piedras preciosas de la aurora y los guijarros del ocaso…aterrizas en los cielos y en las tumbas veneradas con flores plastificadas…siempre te conmemoraré allá en lo alto del campanario, junto al heno de los pajares, la veleta y el reloj inmóvil de la torre.

BALA TATUADA

Aletea, pequeña isla entre nubes anclada, rodeada de infinito y agua salada.

A la madrugada, Justiniano el pescador se levanta del lecho. Da un beso a

Consolación, la esposa que aún duerme. A la mujer del sueño le robó su noche.

Bostezando, aparta la cortinilla del rústico pórtico de la ventana. Lleva sesenta

Años haciendo el mismo gesto para divisar allá a lo lejos, en las rocas, el “faro

De los santos”. Temeroso de que un día no esté. Ya se lo dice Consuelo: no seas

Tonto,”Justi”, ¿quién se lo va a llevar? Y es verdad, él lo sabe…pero sigue vigilando

Por si acaso y así se queda más tranquilo, ¿no? Después pasa revista a la habitación

De las niñas, ¡ja, las niñas! Soledad y Rocío vivían en la ciudad lo menos hacía veinte años. ¡Qué pocas cartas llegaban del sur! Tritón viene meneando el rabo

-qué viejo estás amigo, cómo pasa el tiempo. Recuerdo cuando eras un cachorro y

ahora ya babeas y ni siquiera me oyes…y desde luego, nada de acompañarme a pescar, ¡qué lástima Tritón!-,le acaricia el pelaje rojizo.

Recoge los aparejos de pesca, la red y el arpón. Entorna despacito la puerta y se acerca ansioso a las orillas decoradas de conchas, corales y piedras pinceladas que

Brillan a la media Luna. Se coloca el chubasquero y las impermeables Katiuscas.

Allí nace el silencio, un brote de lluvias de ecos vacíos con la huella del pájaro de alado espíritu. Justiniano muestra en el brazo una bala tatuada de una guerra de antaño, en la que perdió mucho. Desata a Andrómeda, la barca que le mece y se echa a la mar, escuchando la suave ola, el olor a brisa y observa lo que queda atrás, los tejados de pizarra de las casas de piedra que construyera su bisabuelo. El silencio…

Lanza una piedra y cuenta los saltos. Hoy quiere amanecer lo más próximo al horizonte porque le han dicho en el mercadillo que existe un enorme banco de peces allí donde nadie ha llegado. Quizá sea una búsqueda inútil, pero él es terco, izará las velas si hace falta alejándose de la costa, guiado por el “faro de los Santos”. Espolvorea semillas de ilusión en la arena escamosa para que crezcan raíces en el cielo.

PASTÍS DE BOHEMIA

Desde la onírica posada “la lenta agonía del poeta en el infierno etílico”.Tiranión,

El náufrago, ve como se aleja la ola que le trajo el equipaje hasta su playa existencial. Cruza los dedos y se retuerce de dolor,-permítame que le aconseje la costa,-había prescrito el doctor José Curado de Raíz, orientando posibles dudas a su paciente. Las palabras del especialista fueron directas y precisas, tal como él exigía: Una enfermedad pulmonar le minaba la vida por el corto atajo de unos meses. Y he aquí un billete de tren, la estación y el hombre en el último y silencioso andén que el destino le deparaba. Jeremías es un visionario que ha llegado a Barcelona para estudiar la cultura milenaria de la ciudad, sonríe…

Saturio, taciturno y abotargado, disfrutaba de aquellas montañas rocosas donde antaño habitaron los guanches en el interior de las cuevas todavía con espíritus de los primitivos isleños. Por el día, Desiderio paseaba acariciando las aguas de su retiro voluntario, las noches rezaban perfiles agrestes de conciertos, convirtiéndole en estilita espera de muerte en la roca litúrgica de queja y súplica, composición para solo de violonchelo. En las orillas se levantaba el pueblo de calles arenosas, bares de absenta y mezcal, huellas de eternidades y pasos de carruajes. Sal en la piel esmaltín del verde mediterráneo. Ubaldo sortea la brisa, esmerado en conocer el dobladillo anímico del azar de los moradores que poblaban tristezas, pescado y enajenadas formas grotescas de arte, compaginado con entusiasmo visceral de inteligente aprendizaje. Ah…cuántos ratos en la ermita sin santos, sin iconos…le bastaba la frescura de la sombra sobre la losa de pizarra. El cielo pintado con óleos y pasteles de gamas y tonalidades suaves del color que imaginaba sería la paz de una prisión alada, el beso tangible de la libertad. Y Ponciano se sienta para escribir esta historia, se encuentra preparado pese al pánico y la angustia del primer impacto, cuando de súbito se alteró y desesperó. No sabe si el tiempo ha desaparecido. Suenan campanas en tierra muerta, y Demesio aletargado en apacible ensoñación…qué más da si los mares de nubes son reales, si él u otros están en este rincón o quizá los siglos permanecen en calma, dormidos…en el quieto espacio de la fábula y el mito.

Releyendo el libro misterioso de invierno, mira el reloj de su abuelo que cuelga del bolsillo del chaleco de tergal, una fotografía de un adiós se refleja en la tapa con el movimiento de las manillas, tic, tac, tic, tac… ¡Clic!...se guarda la parada nostalgia en el sombrero de fieltro y una lágrima de cuarteto lírico en el pañuelo, mientras recogen flores las dos muchachas, niñeras de su infancia ensortijada en pamelas de paja, dulce brebaje, embriagador masaje.

Aitor sube los peldaños del cansancio, mojado de lluvias resguardadas en el cobertizo de los recuerdos y tras deleitarse del “Bodegón del zapato viejo” de Joan Miró, se acuesta en la cama de la austera habitación con un solo armario y una pequeña mesa coja, un tapete quemado por un cigarrillo y una lamparilla siempre fundida.

Cierra los ojos, entona una plegaria india que habla del magno vacío y emprende un nublado viaje con su mágico amigo el genio conciliador y emotivo que le susurra al oído reposo, reposo…

Despertado por una música arrebatadora, se apresura a descubrir el motivo del festejo. Baja de tres en tres los escalones que le separan del café-teatro. Encima de la mesita de mármol, un periódico con las páginas desplegadas, junto a la taza humeante de aromáticas hiervas. Cinco balas y un cuarto de luna sobre el barniz del piano. Hoy la tertulia de “Catarsis”se halla amenizada por Adelis y Adis, unas chicas cubanas de grácil figura que bailan un son y una guaracha al compás de guitarra, palmas, congas y timbales. En la esquina, un boceto de Picasso, un cartel circense de Tolouse-Lautrec y una inmejorable imitación de Juan Gris en la pared. Aplausos y un cíngaro italiano da las gracias apoyado en un bastón recogiendo las monedas echadas en la chistera de la ilusión. “Quatre Gats” conversan sentados frente a sus vasos de inspirado alimento, hablan sobre el decaimiento del modernismo y del parecido del paseo de gracia barcelonés con los bulevares parisinos.

Reconoce a los contertulios porque todos son los mismos, no hay nadie, sólo él y él no está allí. Date cuenta de que has estado leyendo una hoja en blanco.

YAKOV

Yakov solía comer todos los martes, poco más o menos, indisolublemente en el multirracial Je T’Aime, café modernista de hipotético choque sociocultural con titulo de ostentosa realeza, sí, Yakov era un arquetipo forzosamente mediático y coercitivo…fácil de relegar, de estrías grotescas y amanerado…escapado de la viñeta de un cómic macabro, designando vacante la plana ambarina del esbozo, evadiendo el esferográfico de los aciagos designios del guionista y proyectante, calculadores del diseño comercial sin entelequia…no, Yakov no estaba dispuesto a que expiraran su caricatura a un insustancial magazín de exposición.

Experimentaba un vino amontillado y un ardor en las mejillas…se deleitaba del escenario de ofrenda que la bienhechora existencia le confería. Se hallaba sentado en el anochecer de la barra del refectorio escuchando los Aventis que los sirvientes prodigaban entre risa y carcajada, mientras recogían efugios de una extensa y ruda jornada de labor. El ostracismo había trillado un anónimo personaje en su andurrial…Yakov le echó una ojeada con inusitada extrañeza ¿Qué hacía allí, aquel, inmediato a él? ¿El local subsistía tan saturado que no había opción de ubicarse en otro término? Claro que no. El envite era ajeno a inclinaciones, ya que se encontraban a solas a excepción de los camareros y de un músico que afinaba su saxofón. Conclusión, no correspondía inquietarse, mera y llanamente un señor vete-a-saber-la-causa se hallaba allí sin más doctrina que una indisposición, un equívoco…requería fuego o algo prestado ¿vendía flores? Talmente la soledad del antro le desbordaba… ¿querría hacerle una confesión, algo había acontecido y comparecía a facturar el mensaje?... ¿una virulenta crónica, un incidente…?. Yakov comenzó a sudar, deslizándose un pañuelo por la frente. No podía ser grave reparando en la impavidez de su semblante…el asunto es que no le resultaba del todo incógnito y sin embargo aquel no le había saludado ni presentado su apremio ¿despertó sin prestezas? ¿Estaría huyendo de alguien? ¿Era Yakov su coartada? ¡Solicitaba dialogo! ¿Pues porqué no exponía nada?... solo miraba con unos ojos penetrantes que no le deponían indiferencia… pero no le daban a entender. Cada vez estaba más seguro de que le conocía de alguna situación conjunta, ¿en el ascensor, en la empresa?…quizá fuera el portero de uno de los hoteles que frecuentaba, o se habían cruzado en el crucero del verano…AAAH…ensoñación… recordaba Idra, isla blanca de piedras perdidas y rocas golpeadas por olas mordidas y cavernas hendidas entre las notas de “Terra”del Bahiano Caetano Veloso, Idra, anclada en el egeo griego…

Yakov revive en diferente cultura la misma escena caleidoscópica de emotividad y sensación de encuentro con la naturaleza de virgen elemento …marineros pintando en el mar calles estrechas de grises pinceladas… arrojaban el cebo y se asilaban en la contemplación de los agrestes acontecimientos.

Aquel, vestía elegantemente un traje negro de franela, camisa de tonos asalmonados, aderezada impecablemente con un chaleco a juego. Se le notaba satisfecho y holgado dentro de su prenda, cómodo, tradicional a esas ropas de selecta delineación. Con ello Yakov llegó a la ilustrada consumación de que el individuo residía afinadamente conveniente en su papel…innegable que era un conocido al que no recordaba…qué pésima memoria,¿un viejo amigo de la Universidad?, si, si, quedaba convencido de conocerlo, le tenía visto…¿pero donde?...simétricamente, Yakov principiaba a quedar harto, no se tenía que alarmar …qué más daba quien fuera, en su conversación le diría lo mal educado de su conducta y añadiría- aunque faltara a la verdad- que ese sitio ya estaba ocupado. Meditó largo y tendido y cuando por colofón decidió pasar a la acción, un financiero del establecimiento se le adelantó, acercándose con altivo porte y dirigiéndose hacia aquel hombre enigmático…Yakov suspiró conforme y aplacado con una sonrisa en los labios, justamente no tendría que brindar un espectáculo que por otra parte le resultaba del todo desagradable. Ahora le indicarían con buenas formas como era natural en una educación distinguida-y le constaba que el local era refinado de primerísima categoría y excelentes costumbres- si podía hacer el favor de levantarse y mudar de asiento, si pretendía permanecer en la estancia.

Así que llegó el anfitrión y le habló, apuntó algo que a Yakov dejó asombrado…helado…le hizo un gesto de reconocimiento mientras le

preguntaba si todo había sido de su agrado, aquel asintió y le dio unos billetes, a la sazón se levantó, acto que a Yakov le ocasionó un intervalo de respiro ya que al punto quedó petrificado cuando el propietario le dio a aquel las buenas noches acompañándolo alportón giratorio de la salida, este hecho no hubiera significado decididamente nada si el nombre con que le despidiera no fuese el de Yakov Petrovich Goliadkin.

BRUNAS SOBRE FOSCAS

Esa noche andaba por los caminitos de aquella pequeña aldea, anclada en un sobresaliente pasado milenario, invariablemente imaginario. Le escoltaban olores portuarios…rastros de la venta de pescado en el mercado de la mañana…lúgubres luces alumbraban las piedras de las casas con grandes portales de madera…carros tirados por jamelgos transitaban el silencio adoquinado y el señor, paseaba a sus perros después de dos jornadas sin cacería…sin zorro.

Trovadores y Juglares hacían sonar las cuatro cuerdas dobles de la mandolina y un extraño clavicordio inspiraba fantasmagóricas inscripciones que somatizaban en la insólita atmósfera naciente…mientras el azor se posaba en metacarpo enguantado.

El viento erraba alrededor con furia cansina, zigzagueante, buscando refugio…calor, desprendía el hedor del día y atraía recuerdos balsámicos y ansiados por los adormecidos olfatos de los hogareños del lugar que reposaban la madrugada en silvestres lechos, contiguos a resoles prendidos escalfando el aura que disiparía el alba… Esa noche se recostaba sobre el único puente que se levantaba en la existencia y miraba las aguas sudorosas de grasas y pútridos cócteles, rúbrica de la sustancia humana que como el mismo océano, fluían a granel para cerciorarse de que se mantenían a flote. Esa idéntica noche un atisbo observaría ocultarse a la sombra tras su figura ¿qué desafío es este, que hallándome sereno, burlarse quiere? ¡Por Dios, quién osa poseer mi sombra!, nada contestó a sus ruegos…encolerizada, la tristeza le arropó y fue compañera de despliego de turbaciones…esa misma noche. Esa noche que se acercaba al plenilunio y su propia estirpe le hacía escarnio, aislándolo como a un infectado…dejándolo solo frente a una suerte inminente de olvidada necesidad de abrazo…de conquista…la paz no reinaría jamás en el bajo instinto criminal de un mundo dado al exterminio. ¡Esta noche alguien me llama!, lo percibo con claridad a pesar de la oscura tez de la tierra ¿Quién sois vos? ¡Responded presto, antes de que la locura se adueñe de mí y la necedad haga estragos alrededor de este pueblo esquivo! ¡Rezad para que el filo cortante de mi espada no desenvaine y se alce contra esta furia desencadenada por la esquizoide presencia de la cruel iniquidad!, Ah…enemigo desleal que os escondéis ¡dad la cara y os salvareis!...esa noche blandían las nubes allá en los altares, brunas sobre foscas, amenazando tormenta, menguando luces estelares… ¿se acercaba un diluvio…?¡El enojo de los omnipotentes evacuaba su arrebato con la manada de los albores en su más puro estado natural contra el frágil y mezquino títere recreado en estiércol de vanidad!...Esa noche, giró despacio a su entorno y percibió que no era denso el espacio…¿De dónde descendía este infinito que calaba sus atavíos?, consciente de la ignorancia, maduró que se hallaba en sacro instante y que se le revelaba, o pretendía, una señal de divina identidad…más él era un guerrero y no un piadoso creyente…pero esa noche, esa noche aleatoria, colmada de contraposiciones y rarezas, montaría raudo en su corcel y cabalgaría alejándose del desafuero hasta que el ciclo le derribara de su montura y se eclipsaran las tinieblas.
Marzo de 2003

DOS HISTORIAS ENTRELAZADAS

Lapiceros, tizas y gomas de nata… Plantaciones de cacao, caña de azúcar y oro verde (banana)… el olor a plástico de Pancho Villa y Jerónimo…tránsito por las calles estrechitas de adoquines infectos, blenorrágicos…la madera de los fuertes con soldaditos de plomo, aros y canicas…en la plaza del pescao, Zanba el demonio juega al kou kou djèdjè…ansia por aquel gatito, pez, pájaro, perrito, tortuga… letras quemadas leídas en papel limón con estupefacción…tebeos cambiados el fin de semana en el quiosco de la esquina del barrio…los almacenes con tejados de aguilón de curaçao…recuerdos felices de infancias desgraciadas…permanecen tapiados con un rito sangriento…qué enigma encierra que habiéndola vivido, la olvidamos…en sus puertas coloreadas de ténebre oscuridad…y lo único que persiste es la nostalgia…los aires ventean huracanados…de no conseguir fusionar el hoy con el ayer…asusta el temblor, el eco indeciso, unánime imagen de recelo…perdiendo la infancia y rindiéndonos al desespero del tiempo…las aguas altivas de los mares se alzan empuñando lengua asesina que engulle a sus presas…hemos conquistado la vejez con humana cobardía…devolviéndola a las fauces de sus orígenes mas ancestrales…no voy a borrar los grafittis que Anaïs pinta en esta negra silla…antes de la rebelión los fantasmas duppies ofrecen “un petit marronage”…trazos cortos, frescos ¿dulces? La niña necesidad de expresión araña sin que el adulto entienda y ¡reprimenda!...a los criollos prietos, blancos o trigueños que bailan y componen músicas…encerrado por contemplar unos segundos la verdad, siempre a la misma hora libertad pasea por su celda…con viejos barriles de petróleo, con patas de conejo en las bocas y gallinas descuartizadas…la foto del caballito de cartón y el primer pantalón largo, dar comida a los patos del lago y en la plaza a las marginadas palomas…se mestizan los cacerolas de acero (steel pan) con el soca, raggasoca y calipso…nada frunce el ceño con el pesar de no entender, quizá ya ha muerto el silencio…el cimarrón vocifera un papiamento isleño…ya nadie llamará a su puerta, ha rozado el ayer sin devolver un adiós…prenden las hogueras y los poseídos desnudados por mister Vaudou enloquecen…el ojo triste fija la mirada buceando recónditas lógicas, nada, es sensual…y gozan de sus flácidas carnes grotescas, pigmentadas de lujuria…dooonnnggg, dooonnnggg, dooonnnggg campanadas de la nada, nada espiritual…satíricos miembros erectos fecundan los violentados vientres que en un dionisiaco futuro albergará…nada es llanura, jungla, abrupta, lunática, volcánica, mitología… los infiernos dantescos del caribe y las áfricas…si es preciso morirá para que vivas tu oportunidad, los ratones duermen y alguien escupe pasados sin apagar luces…¡ay áfrica! que estas en los cielos (y en EEUU, Madrid, Barcelona, Londres y París) …nada es alma, pureza, música de lluvias, nada, ese olor peculiar tan especial…no ha servido de nada la arena depositada en las entradas de los aposentos indígenas…de los recuerdos de la etapa más significativa e importante de nuestras vidas…esa popular creencia de que los ángeles caídos, maléficos, rebeldes, pecadores no traspasarán los umbrales…

hacinadas en la lejanía de la niñez, hemisferio izquierdo, subconsciente y olvidado…sin haber contado uno por uno cada grano de arena… regresión quiere hablar pero se entretiene…¿calmar a los espíritus con religión?...en agregar las grietas del llanto que se ha mudado…¡OH, dios! cuan desafortunados los que yacen sin fe…sin equipaje, sin un mal traje…bolsillos vacíos, cuartos menguantes…el reloj de la torre marca el deterioro y alguna ausencia, dooonnnggg, dooonnnggg, dooonnnggg…griterío clama desconcierto…paralelo, se asemeja al omnipotente sueño dulce y a menudo…reunión de masas, politiqueros parlanchines…inusual comportamiento inteligible de las creencias postradas…brujos, curanderos y tribus de médicos ineptos…a un próximo encuentro de tierra, agua, atmósfera…parafernalia danza de la muerte, aguardiente…nada se encontraba como tantas otras veces pensando en el bordillo de la infinitud…santeros y sus cultos ruinosos… sombreada por nubes de humo perlado y ligada al intenso olor a ceniza agridulce de la fábrica de café… enfermos ¡joder, si no hay un puto hospital!... el sol de invierno teje su aliento sobre la autopista de cinco carriles desérticos, silenciosos, inútiles en la ensoñación más surrealista. Cuando el aire cesa de ventear los cánticos de las sirenas del asfalto y la soledad bromea con las ascuas de brasas perplejas en un vuelo seguro, estirando las alas con fuerza naturaleza y tenacidad animal…corazón, mente, alma, al amanecer duerme el exorcismo y la tormenta amenaza con furia divina… el espacio en su lugar… nada da vueltas a las aspas de un molino… enterrados bajo sus fuegos los amerindios colonizados lloran, suspiran, oran a las saetas del olvido…nada por aquí, nada por allá, bajo el sombrero… ¡Alehop!, un conejito.

LAS LLAVES DEL ILUSO

En esas horas de la madrugada en que todo duerme salvo el silencio.

Las estrellas comienzan el sueño y el astro rey limpia sus telarañas de fuego. Manolo con su manojo de llaves camina por calles desiertas, respira el fresco aroma mientras bosteza, se siente cansado. Ha terminado su noche y toma el primer tren, casi vacío, que le lleva cerca de casa, donde nadie le espera.

Mientras sube la cuesta enfangada de lluvias de ayeres, sorteando los charcos de aguas turbias, donde las gentes se lavan en las mañanas de restricción, cada vez más frecuentes.
Manolo va pensando en las miserias. Vive en la periferia de la gran ciudad, donde no se alzan edificios ni comercios, ni una maldita fuente, sólo campos vertederos de basura y desguaces de chapas. Las familias gitanas apagan sus fuegos, las guitarras y gargantas ahogan los últimos lamentos entre tragos de vino.

Manolo siente la pasión del flamenco como un canto espiritual, tan ancestral como el de los negros allá en los campos de algodón de Nueva Orleáns y se imagina el río casi seco de las cloacas que pasa junto a las barracas, chozas y chabolas herrumbrosas, igual que el Mississippi, puede ver los barcos de aspas que arremolinan las aguas. ¡Qué pobre es aquello!, incluso su pensamiento es sólo fruto del libro de Mark Twain que leyó siendo un chaval y tenía la ilusión de viajar, porque el mundo se le representaba grande y estaba abierto para él. Pero seguramente fue el mismo destino quien no le permitió más que vagar por las callejuelas sudorosas de una única y cruel ciudad, condenado al olor del metal de las cerraduras y las llaves que cuelgan de su cinto, ironía también, pues su humilde morada no la cierra una puerta, sino una inmensa bandera vieja de cuando aún creía en la tierra y sus dirigentes. Cuando haga frío ha jurado quemarla con su rencor interno y echar a andar sin detenerse ya jamás. Quizá el destino le haya perdonado. Ha pagado un alto precio confiando y quien nada tiene, nada pierde.

LAUREADOS HORIZONTES DE MISMIDAD

La ley del silencio en la ladera más apartada de la cantera.
Una piedra chiquita, así…diminuta, casi integrada en la tierra
Dialogaba con una roca agreste…esculpida en la sabiduría de los elementos.
-¿Porqué murió el humano, madre?, creía que era el preferido de la creación.
-Cierto, chinita, pensaba que era el rey, con derecho a manipular
Contranatura todo a su paso.
-¿Se equivocaba? ¿No lo era?
-Desde Lugo que erraba, no puede ser el principal protagonista aquel que destruye y arrasa con todo lo realmente
Necesario para la existencia del planeta.
-…pero tenía sentimientos…
-Sí, aunque muy pobres y superficiales…
Veneraba los materiales banales,
Eso es lo más triste…
Era un ser destructivo y pagó por ello…
-¿Qué pasó, Madre?
-Un virus contaminó al hombre. Él mismo lo había creado
En un laboratorio y se contagió con su propia avaricia…
Experimentaba con peligrosa radiación…
-¿No tenían ya bastantes armas nucleares?
-Nunca tuvieron demasiado de nada, era una raza codiciosa
…el poder científico abusó del control y las glándulas reproductoras quedaron estériles, a partir ese mismo instante nadie volvió
A concebir y la ancianidad fue pereciendo convulsivamente
Hasta no dejar rastro de su paso por el mundo.
-¿No había Clones?
-Acabaron como nosotras…simples fósiles.
-Ese mundo que quería conquistar…
¿El virus no se llamaría ambición?
-Más bien liberación, las demás especies por fin vislumbraron el paraíso.
La roca y la pequeña piedra continuaron charlando de los cruentos sucesos
Hasta que se ocultó el Sol entre las montañas frondosas de árboles y vegetación.
Un terremoto inclinó el suelo y un desprendimiento acabó enterrando
A los prehistóricos conversadores, en un fondo escueto
De irresolución y consternación.

LA PANDERETA TIERNO-ERÓTICA

Vestida de cuero negro, desabrocho la
Plateada cremallera y apareces desnuda.
Estás erguida, sentada sobre mi pierna,
Esperando el abrazo que nos una.
Con estas manos acaricio tu cuello altivo,
Abro y cierro los ojos con un tic de excita-
ción, invadido por la introducción del
primer acto…acto sublime.
Suena la música en el sensual ritual,
Seguido por el fogoso deseo, admirando
Esas curvas exuberantes, perfectamente
Sinuosas y lascivas.
Suave perfume a caoba y esencia de tacto
Sedoso, brillante forma ensoñadora.
Entrelazados ya, compenetrados, cómplices
en espíritu, almas contagiadas y perdida
la razón, rasgueo de emoción, golpeándote
con la dulzura de la furia que nos engulle.
La luz es muy tenue, casi a oscuras, te toco
…penetro en tus profundidades, y ya empieza
La orgiástica actuación.
Se oye la armónica, el piano, la batería…
Y las notas de Blues con pasión desenfrenada,
Con satisfacción salen de tus cuerdas
…mi fiel guitarra

EXPOSICIONES DE GALERÍA

En sus lienzos he visto la naturaleza,
sentido dulce fuerza animal del abstractismo
Que como enredadera penetra en la sencilla
Flor del surrealismo, engendrado desde la
Primigenia raíz de una semilla en constante
Evolución.
La creación de Carol va más allá
Del grafismo y se insinúa como puro mural
Universal.
Sabe combinar la textura de objetos y
Relieves con una ornamentada estribación
Ecológica en tinta china.
Verdadero collage evocador del camino
Occidental que nos conduce hasta las
Escaleras soleadas del desierto de Oriente,
Culturas de dunas cálidas, ventanas de
Caracolas…una mirada caleidoscópica
Repleta de tradiciones ancestrales,
Rústicos cielos abiertos, horizontes y
Acogedores hogares de fuegos
Prendidos sin lastres de cenizas.
La humanidad latente en toda
Su extensa obra pictórica.
-Gracias Carol por poner un punto
De positividad a la existencia,-
Lo necesitamos.

FRASE...CITAS DE KIM

“…Que el ser humano ha olvidado
La melodía del piano y ha transformado
Su corazón por un cheque en mano…”
“Lucharemos para no dejar de crear
Y crearemos para que no cese la lucha”
“…Los días transcurren a latigazos,
La existencia es una gran paliza,
Oyes cada segundo un disparo y, todavía
-Increíble-,…razonas.”
“Sé imparcial, no admires, pero tampoco desprecies,
Reconoce y comprende el pobre pensamiento de las masas
Indiscriminadas, pues cuando ves el absurdo del mundo,
Todo resulta lógico,-apto-.”
“Hay seres que mueren, sin que la vida
les dé un abrazo.”
“En la vida sólo salvaría el período de la infancia,
Del cual no deberíamos cruzar sus límites”
“Llevo en la mente el sufrimiento del pensador”
“…Todos tenemos las manos en el mismo bolsillo…”
“…La ciudad es un camaleón. Yo el mosquito,
y la lengua que me atrapa y engulle es el poder,
la política…la riqueza pobre de espíritu…”
“A menudo la soledad resulta demasiada compañía”
“Si no existiera el sueño, no habría realidades…”
“…no es que me crea diferente a los humanos…”
“El mundo es un arma cargada, cien sueños
Desgarrados, una moneda y muchas manos,
Medallas falsas, simulacros de fusilamiento,
Iconos increíbles…políticos incorrectos y
Rebaños mansos de idiotas”.
“-Señor, espere un momento por favor.
El señor no existe, la vida no otorga favores,
Está llena de momentos.
… ¿a qué esperar?...”
“La soledad es una etiqueta
que viene adherida al traje de la vida”
"Hay guerras monstruosas,
donde mueren miles de seres humanos.
Y hay guerras internas donde muere uno mismo..."

EN EL BARRIO

Nos sorprendió cuando amanesia. El Jóse desía que lo había presenciao y aunque nadie tomaba en serio las pláticas del Jóse, yo sí le creí. Vi el brillo en su mirada, ésos ojillos negros, pequeños, algo estrábicos…sentí la locución muda despreciada por la pereza que no obedecía a su pensamiento. Estaban unos que sí otros que te calles cuando llegó la policía y aquí queslo que ha pasao. Pos nada agente.¿cómo que nada?.Que se han liao a ostias y uno a salío mal parao…un tirito en los sesos ¿sabe?. Pos que donde está el fiambre. Pos que se lo han llevao en un carro, en un renol desos. ¿Matricula?. ¡Ay! que yo no sé de leer pero sí quera un renol, si señor. Bueno pos si no hay cadáver…¡aquí no pasao ná! ¿ná?. Ná de ná.

Lo ves Jóse questas zumbao, vuélvete a la cama y deja ya de pribá y de concertar asesinatos, quesque tienes una imaginación, tú, más fantasía quel disnei y el espilber juntos…Ay que la inteligencia es la suciedad de la mente…y ya se fueron tos a sus barracas, aquello tio quedó endeserticulao en un batir de palmas.Yo me fui pal metro que ya llegaba tarde a la sita y ocioso los dedos ansiosos de mi mano querían atravesar impotentes tu piel, que solo pudo ser rozada…palpada, quería morder tus huesos, roerlos, darte un bocao de miedo y al final como siempre me quedé desenpalmao y pensando en el Jóse, me preguntaba pasmao. Pero ya salió en los periódicos que aquí en el barrio sencontró tirao en la iglesia de los santos un hombre con un petardo en las sienes. Lo ves mujer desía el Jóse a su cónyuge como tenía rasón.

INSPIRACIÓN

Oscuras noches de reencontradas oraciones
Escucho los tambores de truenos abrumadores
Bajo la piel celeste.
Paseo por el antaño pueblecito de casas blancas,
Ya teñidas de ceniciento olvido. Respiro…
La calle de la tristeza se estiraba hasta el
Horizonte, ahora sólo gime el viento y el vacío
Silencioso del alma, llena la entrañable y lejana
Imagen, perdida en tiempos hundidos.
Abrázame serpiente, sube por mi cuerpo, dame
El entendimiento en este rincón añorado de ayer.
Las manos en los bolsillos, los recuerdos guardados
En el abrigo y un sentimiento de poeta…
Sin serlo.
Caminante de letargos, observador y solitario, con
Pensamiento de bohemio…sin serlo.
Emprendo la distancia de mis pasos descalzos,
Caricias de olas de pena en la playa seca, nocturna
Y dócil.
Acunado por los brazos ancestrales de Madre que
Susurra, aún hoy, en mis oídos, aquella música
Primitiva, mágica, del mismo color del consuelo
Del llanto, de la ternura…suspiro…incrédulo de
Poder describir a la humanidad, que mira extrañada
Mi tosca figura de vagabundo…sin serlo.
Llego a casa y hago punta al lapicero de imaginación,
Pero… ¡ lamentable!, inspiración se ha marchado.
Sentado frente a hoja blanca con dedos temblorosos,
Incapaz mano de ver corazón, la simple mirada no
Hace el verso, lloran ojos de emoción.
Esa lágrima que recorre la mejilla a su antojo
Y humedece el papel, crea lo más hermoso
Que jamás he escrito.
Sincera y tierna tinta, eres huella profunda.

LUCIÉRNAGA

Ella es una bolita de cristal, envuelta en celofán, tierna como la infancia, con la ilusión de la inocencia. Es el color, el perfume de amor. Es traviesa, es un bicho, es hermosa, mi diosa. Ella es dulce de caramelo, es la ola que pasea por la orilla, un bello crepúsculo, la aurora y el rocío. Si está triste, me abraza, cuando está alegre me atrapa, siento que me necesita y yo a ella.

Al despertar es un torbellino agradable, incapaz de aquietar, tiene tanta vida.

Juguetona igual que un gatito, es mi amuleto. Le pregunto cuanto me quiere y estira sus bracitos rodeando su cuerpo de cometa, siempre vuela a mi lado, su risa es mi brisa, su llanto, me duele tanto. Jazz es su perrita, su fiesta, su jardín, la aventura, su amiga, corren inseparables entre flores silvestres, es la natura, su frescura me da lo mas parecido a la felicidad. Anaïs es mi brote, mi raíz, su piel es suave, transparente de terciopelo, rubio el cabello, ella es mi luz, mi utopía, la llevo de noche y de día. Duerme con las manitas bajo el hoyuelo de su mejilla sonrosada, sólo con mirarla respiro contento, porque resplandeciente, imagino su sueño mágico de peluche y la calma que me ofrece su sosiego. A veces me pide que le explique un cuento, me encanta tumbarme en su rincón con su duendecillo, al calor de su cariño, es la terapia que empequeñece mi angustia, mi sufrimiento. Comienzo el relato interrumpido a menudo por una pregunta, o por que dice que no es así, entonces ella me lo cuenta con inventiva y a mí me entra el sopor de la paz, esa noche reposo con mi estrella, admirando apacible, contagioso, sus labios, su seda, mi mariposa.

Inteligente, sus ojitos grandes son curiosos y su imaginación desbordante, sensible remolino, llena de energía, de impaciencia, de búsqueda. Empieza a escribir su nombre; pinta y dibuja con colores de fábula. ¡Papi, mira!,me dice orgullosa mientras me enseña su trabajo para que la felicite, es mi niña inquieta y si le preguntas la edad, te la dice, al tiempo que abre los deditos de su mano. Ella es una caricia, mujercita de pastel de fresa, de limón…ángel maravilloso danzando entre nubes de algodón de azúcar, ella es mi hija, mi adorada razón y el brillo de la luciérnaga en la enmascarada oscuridad del camino.

Apoyado en la barra del pub, pedí una cerveza.

Sonaban los Creedence, lo agradecí, su música era fresca como pisar descalzo el amanecer, la escarcha sobre la hierba que acompaña al viajero errante, sin rumbo…alienta, da confianza, te coge por el hombro y silba: continua amigo. Encendí un cigarrillo y se acercó la chica más hermosa que jamás viera. Aquello era un buen principio, parecía que la baraja iba a darme sus mejores cartas, si señor, la noche estaba en su lugar y creo que yo también. Sombrero blanco, cabello rubio con suaves rizos de lujuria, insinuante morbo angelical. Corpiño ceñido, enormes pechos, abundante igual que sus nalgas que intentaban desasirse del minúsculo pantalón tejano, sus piernas descubiertas eran largas y sinuosas, de seguro me llevarían por senderos tortuosos y acabarían mortificando una tranquila huída. La miraba y presentía problemas. Ya me había fijado en Estela (y cómo no, era imposible el no hacerlo) cuando montaba en el toro mecánico.

Ella era el reclamo para los clientes. Tendría algún pasado pero nunca habló de él. Sé que no era tan frívola y superficial como aparentaba, solo representaba un papel que se le daba bien y bebía con los tipos-bebía para olvidar y cuando despertaba veía que lo único que olvidaba era el tiempo que había permanecido bebida-Me dijo:¿vas a pasarte toda la vida sin unas tetas y un buen culo…cariño?. Mientras acariciaba su ostentosidad. Me cogió el cigarro, lo puso en sus labios, agarró mi brazo y salimos del local. Nos acercamos a la orilla de la playa. Las olas plateadas por la Luna, iban y venían y los Creedence se oían, su música era caliente como el cuerpo de aquella muchacha que me regaló su noche.

Desperté en la arena de la mañana con la resaca del sexo. Mis ojos y el deseo la buscaron ¿se fue con las olas? quizá un día la vería de nuevo. De éste sueño me quedó un recuerdo, tendido en la arena un sombrero blanco, suave de terciopelo, escondía pasiones que llevaría siempre conmigo.

RAÍZ DESCONOCIDA

Miraste la luz y viste algo muy profundo, un punto oscuro al que no podías llegar.

Los enigmas daban giros por el laberinto de tu mundo, se disparaban las preguntas y parecía que el espacio iba a dar al mar. Manchaste tus ojos de pensamientos camufla-

dos, marcaste el tiempo sin hallar la meta. Has advertido gritos y espanto, todos están afectados y con el desequilibrio de no tocar suelo lanzas la cometa. El hilo en el vacío,

aire comprimido bajo una losa, tierra donde has sembrado el insomnio de la noche. Las

dudas entre las manos, metamorfosis de seda, vuela la mariposa, vida errante, mareado y dormido ¿Dónde colocas tu broche?.Sigilosa, de incógnito y en silencio camina la mente atormentada por el pánico de todo el absurdo misterio, ése agujero tenaz, respira sin color el autor demente, pasión por el delirio, intento de juego…pero esto va en serio.

Cierras los ojos para ver en tu interior solo dolor, escuchas el sonido de tu voz, inquieta

figura. No conoces las respuestas, quizá todo sea un error, donde conduce este pasadizo

el espíritu allí va, es la curva más segura. Partículas, miedos, emociones, sombras y sensaciones. Es fuerte el deterioro pero aquí estás para aprender y curar aquello que

murió, salvar las depresiones, olvidar ayeres que hunden…la hoguera de la amistad

debe prender. Es el corazón, es la lágrima y la pena del alma. Vigila el nivel, oye la

música espiritual, sienta, descansa tu imaginación, impón la calma, no seas ferviente,

deja la corriente, no es necesario un ritual. Brujos invisibles, cánticos rítmicos, latidos

enormes, lamentos y quejas, esos seres entre rejas. El acantilado abajo, las olas que soplan los gigantes deformes.

Has aprendido el estudio personal,el eco del zumbido de las abejas.

OLEAJE

La luz de la mañana asoma por el horizonte recortado de presagios, nunca acontecidos, y la tierra esconde la piedra que la lluvia pasajera enterró, festejando su encuentro con una húmeda caricia. Las canas de la mente anuncian el tiempo perdido.

Aquella inmensa semilla cautiva en el olvido, dejó de crecer apenas nacer. No tenía ningún sentido seguir allí, pisada entre la hierba, acosada por la rencilla de un ocaso que la niebla había oscurecido.

El miedo siempre acompaña al hilo que teje la araña.

El silencio y su murmullo enmudecen cuando la noche ya acecha. Navega en suave delirio, viajando, fiel a la suerte de una trágica tempestad que hundió otro bajel interior, en la profundidad de los mares. Ahora encuentra siempre a la deriva la mano ciega de la soledad. Ahora sí tenía pánico, es peligroso acostumbrarse al miedo, se acaba participando, dándole la mano con una cierta causticidad morbosa que envuelve todos tus momentos convirtiéndolos en sufrimiento continuo. Ansia por siempre cómplice de una vida cargada de letanía, encarcelado de penurias y pensamientos que manchan una mueca irónica, tempestuosa, teatralmente grotesca, ridícula. Que asesina los latidos intrínsecos, vulnerabilizando las sensaciones, perdiendo el sentido de la razón, el control de la sensibilidad, quemando toda llama de cordura.

En la isla de la ilusión, el naufrago rebajó su condena.

Es silencio que calma tu dolor, es coraje, penetrará en tu piel.

Es paciente inquieto, ventrílocuo callado, es la semilla de tu vientre. No pide más que ser. Él quiere aprender a existir, que se le explique cómo navegar en los ancestrales mares, guiado por las estrellas y sus constelaciones. Dadle una brújula, un destino y un arpón, le enseñáis a contar los días mediante el Sol, la Luna, los puntos cardinales, por donde nacen los astros. Dejadle tiempo sobre las aguas para curtirse y para que crezca una raíz acuática en el corazón, para que piense en la calma y luche contra las tormentas del oleaje enfurecido.

Con la red tendida, recogerá la paz merecida y el aliento que le llenará el alma vacía.

Levará anclas, izará velas, saludará con la mano, porque no le gustan las despedidas, así que partirá deprisa perdiéndose en ese otro mundo, se siente fuerte para vencer su batalla particular.

En el viaje, la ley del mar cobrará tributo y el oleaje se llevará al hombre y todo aquello que quería olvidar.

EL DESTIERRO DEL PERTURBADO

Siempre río abajo con la mente entre las aguas tumultuosas, remolinos que se introducen en el pensamiento tenebroso, a oscuras, navega la barca del desasosiego con un hombre yaciente, una herida en la frente, gotas confundidas con el llanto, sin canto, acuciado por la busca perdida de un ente que no desea hallar la red que le atrapa entre aguijones de amenaza y el hilo que teje su mordaza.

Sigue, el viaje sigue, los fuertes vientos levantan el tormento y se siente acorralado, mortificado en el creciente caudal, que gira, gira en espiral. Nubes cargadas revientan, vertiendo todo su veneno, alejando a aquel desdichado del azar, catapultando su culpa por la agónica corriente del cruel cataclismo, el error es temor. La cordura jamás alcanzará la orilla donde flotan los nenúfares y su olvidado encuentro con el castigo que huye besando el aire y su suerte.

Mojado y hundido, por un sobrio momento la vela izada levanta el ánimo y el coraje del predestinado que, de pie, desafía al enemigo invisible y con voz de queja grita al silencio, único compañero que escuchará su plegaria, cristal que se romperá en mil pedazos derramados por el sueño que golpea ausente, febril, le transporta a un estado de vuelo imaginario, sereno equilibrio, para terminar construyendo unas muletas para que el alma entre de nuevo en el cuerpo y vea y sienta la cojera de la realidad.

El corazón todavía late sumergido en las imágenes caleidoscópicas del mal enfoque de la fotografía de la vida.

Fatiga interna del camino recorrido demasiado aprisa.

Espejo de agua…sin rostro cautivo.

Un relámpago desgarró el cielo, creando una noche horriblemente luminosa, encendida por sorpresa, el fuego quemó el asombro de su voz moribunda, cantos lejanos irrumpieron la cercana música de los tímpanos místicos de un oído temido, una inocente hoguera se había convertido en culpable incendio, tirado en tierra prohibida de una eternidad falseada. Enajenado y sin soledades, el humo ahogó toda esperanza y el bajel siguió río abajo sin cuerpo, abandonado hasta el amanecer en que una roca astilló el recuerdo y creó el olvido de lo no existido.

EL CHICO DEL PISO DE ARRIBA

Me lo encontré por la mañana en el rellano de la escalera de casa,

Oí sus pasos mientras cerraba la puerta con llave. Alguien, a mi

Espalda, me saludó. Yo, como señal de cortesía, le devolví el

“buenos días” sin prestar demasiada atención, hasta que me giré y

Lo vi, miré aquello y me impresionó. Sin embargo, pude disimular

Mi repugnancia: su cuerpo no medía más de medio metro, me recordó

A los seres diminutos y monstruosos de las películas de terror.

Su cara estaba completamente desfigurada, no sabría decir si lo tenía

Todo en su sitio o si le faltaba algo. Tenía la cabeza rapada por partes,

Como si se arrancara el pelo a mechones. Por suerte tuve fuerzas para

Contener el asco que me dio, pero estoy seguro de que él se enteró de

Todo lo que en esos momentos me pasaba por la mente y por el estomago.

-Hola, vives aquí, ¿no? Yo estoy con mi Madre en el piso de arriba, justo

Encima del tuyo.

Me sonrió y me pareció extraño que un ser así pudiera tener todavía sentido

Del humor. Moví los labios avergonzado:

-¿tú eres el nuevo…? Bueno, ya nos veremos, es que voy a llegar tarde al

Colegio, de hecho ya no llego a tiempo.

Hice un gesto de encogimiento de hombros.

-Tendré que correr…

-De acuerdo, como prefieras, supongo que querrás ir solo, es que ¿sabes?

Llevo aquí un rato esperándote, yo también voy a tu instituto y pensé…

Si no te importa, claro, que podíamos ir juntos, a no ser que te moleste

Mi compañía o que te vean conmigo.

Se miró su corta figura. Poco podía ver, pensé.

-No, no, qué tontería…vamos, pero démonos prisa.

Mentí, ¿y qué otra cosa podía hacer?

-Gracias Jorge…es así como te llamas, ¿Verdad?

-Sí, Jorge Santos ¿Y tú?

-Yo…eeehh, mira ya está aquí el ascensor.

Bajamos sin hablar, un poco incómodos (al menos yo).

Anduvimos por las calles de Barcelona. Mi vecino me contó historias

Muy interesantes y me hizo reír con sus ideas que fluían inteligentemente

Con rapidez y gracia. Sus ocurrencias casi me hicieron olvidar el apuro

Que daba ir a su lado, pensaba acalorado qué dirían mis compañeros, cuando

Me vieran con un tullido enano lleno de muñones. Llegamos y nos despedimos,

Dijo que iba a otra clase. Me alegré. Luego volvió todo a la normalidad, igual

Que todas las mañanas.

Nadie me comentó nada, supongo que no me vieron, mejor. Todo siguió con

El mismo monótono aburrimiento cotidiano, salvo que mi mente no estuvo

Allí en todo el día. Abstraído, pensaba en el nuevo muchacho, qué rara

Sensación, me causaba malestar, pero por otro lado sentía una necesidad de verle

Que aumentaba a cada minuto que pasaba. Me preguntaba cómo podía vivir con

Tanta energía un engendro tan horroroso. En un descanso intenté indagar sobre

El chico nuevo. Nadie supo decirme, ni siquiera estaban enterados de que hubiera

Llegado. Esto me confundió más, pues a esas horas tendría que estar hablando

De él, todo el instituto.

Esa noche soñé con mi vecino de arriba. Su madre era como él, como un duende

Tras una dura guerra perdida. Me invitaron a comer, y a medida que hablábamos,

Me daba cuenta de que la batalla la habían ganado, pues si no fuera por el físico,

Eran personajes maravillosos convirtiéndose en hermosas hadas, espíritus de los

Genios de la tierra.

La mujer trajo y puso sobre la mesa un plato lleno de cucarachas y otros asquerosos

Bichos, él los comía mientras reía a carcajadas. La madre también reía a gusto.

Después, trajo otro plato cubierto y al destaparlo se pudo ver el contenido:

Mi cabeza asomaba humeante, adornada con perejil y rellena de sensaciones de

Ridículo y burla, todo se podía ver claramente, igual que en las bolas mágicas de las

Gitanas. La cabeza miraba suplicante y las cucarachas entraban por la boca y los

Oídos, devoraban la carne. Ellos dos me miraban y decían:

-¿Cómo te sientes ahora?, ya sabes, ya conoces lo que es la desgracia, el sentirse

Comido. Ahora aprende a resignarte. Yo lloraba y rogaba que me sacaran de allí

Y entonces el chico se acercó y me hizo volver a la realidad, mientras una lágrima

Recorría su supuesta mejilla.

Desperté empapado en sudor, temblando de frío. Era temprano, me levanté y dejé

Caer una ducha con el agua congelada sobre mi castigado cuerpo (¿por qué habré

Dicho lo de castigado?). El solo pensamiento del chico del piso de arriba me

Perturbaba, me aturdía y a la vez me tenía perdidamente obsesionado, como

Poseído, me mortificaba. No sabía qué me ocurría y ese estado me inquietaba.

Con estos pensamientos ni siquiera me había dado cuenta del tiempo que llevaba

Bajo el chorro de agua. De pronto desperté y pegué un salto hacia la toalla.

Había agarrado mucho frío y tiritaba, me froté con la toalla y me vestí a toda prisa.

Seguía siendo muy temprano, pero temía que él no me esperara y necesitaba verle.

Madre me preparaba el desayuno. De la manera en que me miró, seguro que dedujo

Algo de lo que me estaba ocurriendo. Cuando preguntó me apresuré a negar con

La cabeza.

-No pasa nada, Mamá, no te preocupes.

Ya sé que no se lo creyó, pero tampoco podía contárselo. Aunque hubiera querido,

¿Qué le iba a contar? Le di un beso agradeciendo que no me hiciera preguntas.

-Adiós mamá, hoy llegaré pronto…te lo prometo.

La pobre mujer vino detrás de mí, trayendo los libros y el bocadillo. De nuevo

Gracias, adiós, ¿Qué te pasa?; nada, nada, adiós, cuídate hijo tienes mala cara.

-Sí, mamá, adiós.

Cerré la puerta de un golpe, me había empezado a agobiar con tanta ceremonia.

Bajé por las escaleras y allí en el portal me senté a esperar. Soplaba el viento,

Me subí el cuello de la cazadora, podía estar diez minutos más aguantando

Las inclemencias del tiempo. Cuando ya me iba, se abrió la puerta

-Hola Jorge, perdona que me haya retrasado. Mi madre no se encontraba

Muy bien.

Me contagiaba su alegría enigmática. Su mirada era triste, amarga, pero llena

De comprensión. Estando a su lado, el jorobado de Notre-Dame parecía yo,

Me sentía bien, orgulloso de ser su amigo. ¿Me estaba volviendo loco? Creí

Por un momento que todo, incluso mi vida, dependía de él.

-Vamos, llegaremos tarde…

-Si, si, claro, vamos.

Desplegó el paraguas y yo lo aguanté mientras anduvimos por la misma calle.

Llegamos ante el edificio negro de posguerra, subimos las escaleras y, ya

Resguardados me dijo que se iba. Le pregunté a dónde y por qué, y no quiso

O no supo decírmelo.

-Ya no hace falta, ahora nos hemos conocido.

De pronto, toda la lluvia me cayó encima. ¿Qué habría querido decir?

Se lo preguntaría después.

Como el anterior, pasé el día en otro mundo, ensimismado, pensando en el

Chico cuyo nombre ni siquiera sabía. Pensé de qué manera me había cautivado

Su simple presencia. Pocas palabras y creía conocerlo bastante bien, solo una

Incógnita me preocupaba. Di un pretexto al profesor para poder salir antes, tenía la esperanza de encontrarle, pero no fue así, por lo que me fui solo a casa.

Dormí otro extraño sueño. El y yo corríamos contentos por el campo, el Sol

Siempre se apoyaba en la sombra de uno, así que cuando uno brillaba, el otro

Se apagaba, éramos hermanos, la luz y la oscuridad nos delataron. Yo era un

Enano y un gigante y Madre nos llamaba, y era la voz de Madre.

No pude llegar al final, desperté sobresaltado, salté como un resorte de la cama

Con la última duda abrochándome los cordones de los zapatos.

Subí los pocos escalones que separaban los dos pisos. Allí estaba, frente a la

Puerta, sin importarme el ruido llamé al timbre con insistencia, hasta que oí

Unos pasos que se acercaban y una voz que preguntaba. Le dije que era el

Vecino de abajo. La puerta se abrió y un abuelo de pelo canoso asomó la cabeza.

-¿Qué te pasa chico?

-¿Dónde está él, el chico pequeño…? No sé su nombre.

-¿Te refieres al tullido?

-Sí, ése, llámele.

-Mira chaval, si me estás tomando el pelo se lo diré a tu madre. ¡Llamar a estas

Horas para esto!

-Necesito hablarle, llámele por favor. Llámele…

-Te estás poniendo pesado. El enano vive abajo, justo debajo de mi piso.

-¿Qué dice?, si ahí vivo yo, no puede ser.

El viejo me cerró la puerta en las narices, quizá tenía razón.

Me quedé allí un buen rato, como un idiota. Caí como por un golpe.

Qué ciego había estado todo el tiempo, bajé corriendo y antes de entrar

Me detuve, sonreí y miré mi cuerpo pequeño, por primera vez respeté

Ese físico de ciencia-ficción. Me sentí orgulloso de mi lucha para que todos

Compartieran mi visión y no compadecieran la magia de los gnomos, genios

De la tierra habitada por los difíciles humanos.

LA LEYENDA DEL SUICIDA (ENTRE SOMBRAS DE LO REAL)

A Sócrates Expósito, la vida nunca le había dado un abrazo. Nacido de la
Tormenta, ésta sería su noche, su frente, su perfil…su acompañante.
La triste composición de una partitura inacabada.
Siendo apenas un niño, una hemorragia de lágrimas le creó una herida que
Sería eterna, ya por entonces empezó a odiar las cenizas de aquel maltrecho
Mundo a punto de hundirse.
Pasaron algunos años, cansado de recibir tantas puñaladas, decidió una luminosa
Mañana, poner fin a su atormentada existencia. Con una cuerda escondida bajo
El abrigo, marchó de casa, orgulloso, masticando la sonrisa del predestinado.
Durante varios meses lo había estado planeando con detalle y precisión.
Bien, se Dijo, hoy es el gran día…vamos allá. Comenzó a bajar los estrechos peldaños del
Viejo edificio tan apresuradamente que resbaló en un rellano encerado ¡qué susto!
Suerte que se sujetó a la barandilla, casi me rompo una pierna, podían colocar un
Cartel de aviso. Con el corazón cabalgando, olvidó el incidente y siguió adelante,
Caminando por las hermosas calles de su ciudad natal. Iba obsesionado, absorto en
Pensamientos, contento del día que había elegido, el cielo de azul intenso, flores
En los jardines, un perro que se orinó en su zapato…
-Eh, oiga, tenga cuidado hombre, su perrito acaba de estropear mi mejor calzado,
A ver si vigila dónde hace sus necesidades el chucho. El hombre, que llevaba
Gafas negras y un bastón blanco –encima snob, pensó Sócrates, le tendió la mano
-Por favor, lo siento enormemente.
Y se fue con prisa. Cuando abrió la mano se encontró con un billete doblado.
-Qué me ha dado, si con esto puedo comprarme cuatro pares de zapatos-
Quiso devolverlo, pero le resultó imposible dar con él, se había evaporado.
Pasó por una tienda, entró y se compró unos mocasines que le sentaban muy
Bien, al levantarse para ir a pagar a la caja, la chica que le atendió le explicó
Que no debía nada, ¿Cómo qué…? Hoy es la inauguración y a los cinco
Primeros clientes no les cobramos, enhorabuena señor. Gracias, adiós. Pero
Bueno, en fin, hasta luego. Confuso, continuó el viaje hacia las afueras de la urbe,
Allí entre pinos y encinas esperaba “su árbol”, alto, grueso, majestuoso, una joya
De la natura que daba confianza y seguridad. En una rama colgaría la horca y en
El aire fresco de la noche, oscilaría su cuerpo, descansando el sufrimiento al
Amanecer junto a la sombra del tronco ceremonioso.
Así despistado, con el cerebro balanceando aún, pasó un semáforo en rojo.
Pitidos, frenazos, insultos percibieron sus oídos castigados. ¡Desgraciado,
Suicida! Dios por un milagro no me atropellan, vaya racha. Siguió cabizbajo
Y taciturno hasta que algo rozó su brazo, una maceta de geranios se estrelló
en la calzada, la sangre asomó en la piel, miró arriba y gritó al balcón. Un
señor sexagenario bajó rápidamente y le hizo subir con toda clase de reverencias,
disculpó su descuido y le limpió la herida. En una esquina de la casa había una niña
bonita que le regaló su sonrisa.
Se dirigía a la periferia, a un frondoso abismo de vegetación aislado. Una densa
Niebla le cubrió, envolviendo sus sensaciones, creyó sin ser creyente que se encontraba
Ya en el cielo, pero no, olía demasiado mal para la eternidad, un fuerte olor a quemado,
La nube era humo, giró a su alrededor, de una de las muchas fábricas, las llamas asomaban
Por los ventanales, el cielo convertido en infierno. Un muchacho adolescente se asfixiaba.
Sócrates se acercó a toda prisa, trepó como un gato por los sobresalientes de la pared, llegó
Y saltó adentro, ató la soga a un armario macizo, el chico se le abrazó desfallecido y así,
Entrelazados, llegaron a tierra, sanos y salvos. Todo el vecindario les aguardaba, ya llegaban
Los bomberos, se sucedieron los flashes de los fotógrafos, las entrevistas de los periodistas,
Sócrates se escabulló y huyó del bullicio con la cuerda un poco chamuscada bajo el abrigo.
Quería llegar antes del anochecer a la cita. Sus pasos ahora cruzaban el anciano puerto,
Las gaviotas pescaban y el horizonte…pronto se reuniría con él. El agua enfurecida
Chocaba contra el dique y las rocas salpicadas, esculpidas por una mano indómita.
Era un espejismo o alguien se agitaba en el agua. Fijó su mirada y descubrió el cuerpo
De una mujer que se retorcía desesperadamente, ahogando gritos y sollozos. Ël era mal
Nadador, sin embargo no dudó en lanzarse al mar, sin pensar en nada más que en luchar
Contra las olas enloquecidas, vencidas éstas, alcanzó a la joven y agarrándola por la mandíbula,Con mucha dificultad, apuró las fuerzas llegando a buen puerto. Le hizo la respiración boca a boca, La chica había tragado medio Mediterráneo. Al cabo de un rato, con un ruedo de gente entre ellos, Los pulmones fueron achicados y la respiración normal volvió al curvilíneo cuerpo de la escultural Sirena que no había podido apreciar su belleza hasta pasado el mal trago. Miró a Sócrates agradeciéndole Su coraje. Los de la ambulancia la tendieron en la camilla y marcharon con las luces de urgencia.
Ya era muy tarde, se apresuró, por fin divisó el bosque, quería hacer las cosas bien, con luz para poder Trenzar el nudo del collar. Allí estaba frente a él, desafiante “su árbol”. Subió hasta la rama más gruesa,La rodeó cariñosamente con la cuerda, se colocó el colgante en el cuello mientras la felicidad existía.
Estando allá en lo alto, atisbó a dos maleantes quitando el bolso a una pobre anciana. Anudó la famosa Cuerda, se quitó el lazo y saltó sobre los dos criminales, les golpeó con rabia, ahuyentándoles. Recuperó El bolso y se lo devolvió a su dueña, la señora se lo agradeció con un himno de aleluyas y santiguándoseDijo que rezaría por que tuviera larga vida. Quedóse solo, pensando en todo lo que le estaba ocurriendo,De repente un puñetazo le trajo al mundo real. Los asaltadores no se habían ido muy lejos, pero no contaron con la fuerza de un suicida que deseaba terminar su obra. De dos manotazos y cuatro puntapiés Les dejó en el suelo, yacentes. Recogió la soga del árbol y les rodeó con ella, asegurándose de que Estuvieran bien maniatados, les hizo recuperar el conocimiento y cansado de llantos e injurias, de Sobornos y amenazas, les acompañó a la comisaría. Cuando salió de prestar declaración, la noche era
Más negra que su pena. De regreso a casa, se cruzó con una mujer de formas provocativas y cara Angelical, ¿A quien le recordaba…? Ella le miró penetrando en su interior y con los labios carnosos Le saludó, claro…era la sirena del puerto; ella sonriente le abrazó, le sujetó del brazo y atrayéndole, Le besó. Tu me has besado primero, ¿no?-dijo- anda, vamos a tomar unas copas, y juntos entraron en un local, la química hizo el resto y se vieron al día siguiente, y al otro, y al otro…

Conclusión, mensaje o moraleja: A veces la cuerda de horca destinada a la muerte, puede atarte a la vida

LA ERA ATÓMICA

Es fiesta nacional y la feria abre sus puertas y atracciones entre nubes de humo de alquitrán de las fábricas petroleras…veo la sombra del hombre oscuro que acecha y convierte el día en negritud… doy pasos confusos por idéntico territorio que tantos pisaron… Grietas en la piel… manos que tiemblan,

Ostentosos criminales sin escrúpulos, venden manzanas de azúcar inyectadas de aceite epidérmico…hay armas para todos los muñones…

Pantallas gigantes proyectan tsunamis, inundaciones, guerras de 6 días o de 100 años,…proyectiles atómicos, Respiraremos experimentos nucleares. visitaremos los países pobres, fotografiaremos a sus gentes tullidas y contaremos después de la cena como viven, creyendo convencidos de que en una semana estival somos capaces de conocer los milenios de tradición de un pueblo, traeremos souvenirs para colgar de las paredes, mezclados entre la porcelana y fotos de papi y mami, boomerangs que no volverán, se venden balas y granadas en el mercadillo de los Domingos…gran gimcama: carreras de sacos sobre jardines de minas, cruzaremos alambradas de espino en campos de exterminio…jugaremos al escondite entre gases de la risa. A la gallinita ciega con niños camicaces. Churro, media manga, mangotero adivina lo que tengo en el puchero en días de guerra y hambre…bombas de achicar agua para los balseros, derrocharemos cacahuetes en el circo-fosa del fascismo nazi… bengalas petardos y cohetes…ráfagas de metralla en las olimpíadas mundiales. Ozono cedo a cambio de un poco de radiación…tienda de tóxicos…lanzallamas de NAPALM para apagar incendios en los bosques desforestados, saltaremos a la comba en la necrópolis. Mi último correo fue algo triste refugiando datos en temores. Alineado entre camas de hospital y bares de carretera…letras breves, soledad y descalzo sobre arenas ardientes, quemando anhelos y ansias, espero prontito noticias tuyas que me relajen y den coraje…mientras tanto, no borro la realidad.

CERCO DE PERCEPCIONES

Marchó mi tiempo sin apenas cerciorarme de ello… ¿en qué lugar se esconderán los olvidos…? ¡Y el futuro sin venir!…me siento aislado en hoy… ¡no consigo gritar!, déjame ver el ayer o acércame a mañana…procura un paso en el sendero para avanzar… ¿Por qué no delatas en tus cielos, la alborada, de un principio de memorias? Anterior o posterior…el presente me capturó…la huella es sigilosa, sin poesía…sin prosa. Voz irrumpe en omisión y esclaviza mi ánimo…deseo tanto ir o volver, y actualidad, alerta mis actos, moverme no me deja…vocablos entre oscuras gargantas recluidas de símbolos…Ahora, perpetuamente seguiré aquí con este vano propósito de evasión…mudo en viraje, confinado al destierro de percepciones, no hay presencia de atajos…fisuras y estanques donde visión observa mi quieta ausencia…no existe llegada…el origen desaparecerá… Hoy me retiene…

 

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