- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009

Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...

 


 

  Guías culturales

RELATOS


Por Luis Zambrano


MALDITA SEA LA LEY DE LA GRAVEDAD

¡Maldita sea esta ley de gravedad! Todos los días, a toda hora lucha contra mí, obligándome a seguir postrado. Quisiera desprenderme de esa ley descubierta por Newton, y no soy manzana. Pronto llegará el momento que lo haga. Mientras, sólo me resta cumplir los mandamientos más sagrados de mi existir: “pensar y hacer.” Pero ahora sólo me queda “pensar y recordar” todo aquello que lleno mi vida; ese remembrar es un sosiego. Eso haré en estas líneas buscadoras de perpetuar una existencia: la mía.

El agua y su fluir siempre fueron para mí el signo de la vida y el renacer. Nunca se detiene, sigue siempre su destino hasta llegar al ancho mar sin que allá piedra, montaña o desierto que la pueda parar. Mi vida también ha sido una batalla desde niño, entre caídas de agua. naranjas, paletas de madera y las corrientes de agua fueron mis juguetes.

Soy un inventor, un creador popular, que con maña aprendió. Y a pesar de la fuerza de la gravedad, existo y seguiré existiendo un tantito más, a pesar de que cada paso que doy, esta dominado por el dolor, pero no por eso voy a dejar de moverme. Sólo lo haré cuando llegue el momento de migrar y reencarnar.

“Los dónde y cuando” nunca me han importado mucho: dónde se creo el universo y cuándo nunca han sido problema para mí.. Sí, me hubiese detenido en esto, no hubiera hecho nada excepto dudar y perder la fe. Pensé e hice porque sólo me importaron los “qué y los cómo.” He indagado esos dilemas desde niño, hasta llegar a ese bendito motor que durante casi treinta años fue mi obsesión y oración predilecta a Dios. Acaso no es él, el primer motor la causa eficiente de que el universo se mueva eternamente. El buscar con desesperación el motor perfecto nos lleva a encontrar la esencia de la divinidad. Al imitar el movimiento de las galaxias, los sistemas solares...

Aquí en esta silla donde estoy todo el día, sólo me muevo para girar como un compás. Aceptó mi situación porque sé que estoy purgando el dolor que provoque a otros. Estos son los últimos amarres que me atan a la vida. Pronto me desatare de la ley de Newton, y cuando lo haga espero no reencarnar otra vez . La otra noche volvió mi madre, Natividad del Carmen Molina, entre las tenues sombras de la noche para recordarme que estaba pronto a desencarnar.

De la antigua sabiduría egipcia aprendí a creer en lo que se es, pero siempre a pesar de nuestras creencias ocurre lo inverosímil. Porque a pesar de la ciencia lo sobrenatural existe. Siempre he dicho que hacer un motor no es difícil, lo difícil es hacer una lechosa.

Algunos dirán: “este don Luís esta loco.” Ahora viene con eso de la reencarnación. Pues si creo en ella. Pero, también existe la ley de la compensación, a pesar de la incredulidad de muchos. No sólo en la mecánica toda causa tiene un efecto, en la vida ocurre lo mismo. Todo el bien y el mal que hagamos en esta vida lo pagamos con nuestro dolor aquí no en el purgatorio o el infierno. El destino, lo escribimos con nuestros pensamientos y nuestros actos.

Las armonía y las leyes del universo son una metáfora, que nos hablan de los ocultos sentidos del existir, al encontrarlos, quizás nos guíen sino a la felicidad al menos al sosiego. Eso lo comprendió Isaac Newton, de ahí su febril afán por encontrar las leyes que rigen los movimientos de los cielos, que lo llevaron a la alquimia, la cábala y a releer los secretos de las sagradas escrituras.

Recuerdo lo ocurrido a un viejo amigo cuando trabaje en el Páramo, cerca de Mucuchíes, ha pesar de los años nunca he podido olvidar ese relato. Angel Ramírez tuvo una hija, hasta los cinco años vivieron en Mérida entre mucha felicidad creció Angelina. De manera inesperada murió, en unas de esas pestes que llegaron a Mérida a mediados del siglo pasado. El padre no se conformo con abandonar la casa, sino la hizo arder en llamas. En Mérida, entre frió y aburrimiento, fue el tema predilecto de las conversaciones en las plazas, y calles por meses. Hasta en las fiestas santas fue la comidilla de todos, pues una cuadra completa estuvo a punto de ser devorada por las llamas nacidas de su dolor. Angel con su esposa para borrar sus penas se fueron a vivir a las afueras de Mérida, donde tuvieron nuevamente una hija. Y sin pensarlo mucho, decidió bautizarla con el nombre de la difunta, el mismo día que murió su hermana. Al cumplir los cinco años una fuerte fiebre la devoraba, entre sueños le relató a su padre, con una angustiante precisión, la antigua casa reviviendo entre gritos y sollozos la muerte de su hermana. La niña muerta había reencarnado. Por ello, repito, con insistencia a todos las sabias palabras de Hermes Trimegistro: “por no creer tenemos derecho a no dudar.”

Con las verdades pasa lo que dijo Albert Einstein ella es relativa, depende del momento y el lugar en que la expresemos. Por eso decía sobre su teoría de la relatividad:“la única justificación de nuestros conceptos, reside en el hecho residen de que son útiles para describir nuestras experiencias; pero fuera de esto no tienen otra legitimidad.”

En el universo no parece haber verdades absolutas, todo parece cambio y transformación, como diría Heráclito. Incluso el bien y el mal parecen relativos, no puede existir el uno sin el otro. El bien absoluto solo puede existir en Dios. Pero el bien terrenal no puede estar sin la mancha del mal, pues el Angel rebelde tiene derecho al dominio de lo terrenal, no en vano en el libro de Job se tutean Dios y el diablo, para poner a prueba la entereza de Job.

El mundo se ha convertido en un purgatorio, porque consideramos como un bien, a cada uno de los males. Esa es la causa del dolor: confundir el bien con el mal, pero existen mezclados como el atardecer y el amanecer. Hasta la electricidad y la estabilidad de la materia se deben a la atracción de lo positivo y lo negativo. Lo sabré yo, que estoy postrado aquí a la entrada de lo que fuera un famoso taller, por la tensión de las fuerzas que atraen y repelen a todos los cuerpos sobre la Tierra.

Muchos trabajos he realizado a lo largo de la vida, el último ha sido recordar, recordar, pero recordar para qué. Los desvelos que tuve ¿Serán útiles a alguien? Muchos creen conocerme, pero nadie me conoce como yo. Durante años he tratado de indagar las oscuridades del alma y dominarlas, pero la angustia me arrebata el sosiego ante tanta postración. Creo que he podido pasar la mayor cantidad de días de la existencia sin dejar que “la noche se cierre al mediodía,” y, ¿Creo una cosa? Si lo logré, es una de mis grandes victorias.

 

Volver a Relatos Cortos...

 



        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online