- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus



 

  Guías culturales

RELATOS


Por María José Rubio
mjorubio@hotmail.com

 

LOS INVASORES

Y de repente, sin saber cómo, ahí estaban los patines.

Sobre una gran alfombra, bajo la ventana abuhardillada, como dos invasores intentando conquistar el planeta desconocido, se podían distinguir de un solo vistazo, los surrealistas patines de hierro entre el resto de los juguetes.

Se acercó impaciente, para poder verlos de cerca, al tocarlos sintió un escalofrío, plomizo y pesado como el propio patín…..entonces su infancia llegó comprimida hasta aquella buhardilla; dejó caer sus piernas, hipnotizado por los recuerdos que se unieron al equipo invasor.

Había anclado su espalda a la pared, junto al radiador que había bajo la ventana, comenzó entonces a pensar y a recordar, al mismo tiempo que ataba las correas sobre el trozo de metal, como si allí quisiera eternizarlos…. Y comenzó la conquista.

Las tardes interminables de nocilla y apis, con los siempre empolvados zapatos, prometían ser eternamente benévolas y complacientes hasta que alguna voz le reclamaba para cenar.

En la mesa nunca había coca cola, solo les concedían el placer de deleitarles con el exclusivo refresco en los cumpleaños y en las bodas o comuniones; pero si el momento se daba fuera de casa, con algún adulto dispuesto a invitarles, podían ser gratamente sorprendidos con unaMirinda de naranja, exclusividad de bares y restaurantes.

El silencio privado que arrojaban las casas al pasar delante de ellas, las calles abiertas a su paso como alfombras rojas a los pies del artista, les daban toda la autoridad que necesitaban para sentirse libres, dueños, niños sin miedos que podían diseñar su otro “mundo” a medida, en el mismo espacio donde vivían los demás y todo lo demás.

Con un trozo de pared caídosobre la acera, dibujaban en el suelo, el “palé”, sobre el cual saltaban durante horas hasta que la oscuridad llegaba, entonces buscaban otro lugar bajo la farola o bien, ponían de nuevo la imaginación en marcha, haciendo el escáner de 360 grados a su alrededor para detectar nuevos elementos de juego.

Los muros grises de la fábrica de pan, les acogían en su regazo cuando lograban traspasarlos saltando el muro lateral, entraban entonces sigilosos en aquel cuarto, donde se descalzaban y subían hasta lo más alto por la escalera de madera que se apoyaba sobre la pared, para después dejarse caer como si nada más en ese momento existiera, sobre aquel montón de trigo del que nunca se preguntaban porqué estaba ahí.

Los domingos, el olor a horno por la mañana,impregnaba y se bebía el olor a leche agria y establo de la tienda del vaquero, donde aquellamujer gruesa y fuerte derramaba de un cántaro a otro, enormes chorros de leche; se deslizaban como cascadas una y otra vez en las lecheras de metal gigantes,para después rellenar las lecheras pequeñas de plástico y ahí estaba la suya, de color azul, se iba volviendo blanca a través de un pequeño embudo.

Haciendo malabares con la lechera rebosante, rescataba su bici de entre las rejas de la puerta donde la había dejado caer;después entraba en la churrería y entonces emprendía su vuelta con la lechera en un lado del manillar y en el otro, una rama de junco con roscas bailando al son de las ruedas sobre calles sin asfaltar, sorteando los obstáculos que dejaban al paso el cruce de de las ovejas.

Olores, colores, sensaciones a su paso queestimulaban su mente y le hacían sentir un poco diferente; regresaba a casa con la misión cumplida y con la sensación de haber aprendido que todo tiene un origen,aunque no sabía exactamente dónde.

Las bicis eran sus coches patrullas cuando jugaban a policías y ladrones, eran sus casas en cualquier lugar de su “mundo”; era el amigo cuando se ausentaba el de carne y hueso, la herramienta que les otorgaba el poder de elegir al candidato que podría usarla durante una vuelta a la manzana.

Su tren cuando alguno quería escapar lejos……entonces era el momento del retiro, del desencuentro y el encuentro, del momento de la soledad absoluta con el horizonte al fondo, detrás de todo, al final como si sólo apareciera para permanecer el rato que duraban los momentos en los que le invadía esa extraña y joven tristeza………. ahí estaba la línea horizontal queriéndole decir algo que no lograba entender; pero era grande, importante y parecía muy poderosa; aquella infinita línea que todo lo alcanzaba y que todo debía saberlo…….. Entonces, cuando se hacía de noche y el frío le desnudaba la mente, desde lo alto del pequeño monte, el horizonte, aquellos árboles que aguardaban el río y el zigzag de los caminos, desaparecían hasta el próximo encuentro con el silencio y desencuentro con la realidad;se marchaba y ya no regresaba a ese mismo lugar hasta que la joven tristeza volvía para hacerle un poco más maduro y para reconciliarle con la vida.

Despertares de emociones, de sensaciones y de sentimientos que nunca se repiten, patines de hierro, libros de Los Cinco con hojas manchadas de nocilla, mil intentos en los cuadernos Rubio a prueba de borrones; innovadores en clase con el grueso bolígrafo automático de cinco colores; princesas vistiendo muñecas recortables con vestidos de papel;artistas y accionistas coleccionando cromos de chicles que llenaban la boca de azúcar; príncipes sobre un castillo de cartón y piedras,patrones y polizones sobre un trozo de madera en el río………………momentos interminables, vividos con la mente y el corazón en la misma línea de fuego.

Silencios y colores, olores y rancias sensaciones que son acogedoras y que le hacendiferente al vivir con ellas;recuerdos empapados de olor a tierra mojada y girasoles, que abrigan y acogen las ahora calles sin historias ingenuas, desnudas de bicis;muros grises antes místicos, objetos de exploración y aventura, ahora desganados y callados, que los chavales ya no desean traspasar porque algún personaje animado lo hace en una consola por ellos; las motocicletas de duración limitada por una batería, que añoran ser bicis heredadas generación tras generación y usadas por toda una saga familiar; zapatos que quieren empolvarse en la calle, cerca de la noche, de la mañana, de caminos angostos, del sol caliente del mediodía, cerca de las estrellas, las que entonces se podían ver en cualquier lugar del mundo.

Echa de menos algo,sin entender qué parte de la historia el hombre no ha sido capaz de conservar, pero está convencido de que algo se perdió………. Asumiendo la derrota dejó de mirar la línea horizontal.

El extraño infinito que le ha visitado, se hace pequeño y se marcha; la inercia sin ánimo, despierta su interés dormido de nuevo hacia los pequeños invasores y sonríe al ver que los ha atado al radiador.

 

 

 

 

Volver al Relatos Cortos...

        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online