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Un gran escultor del eclecticismo y modernismo español del siglo XIX: Agustín Querol y Subirats (1860-1909)


Por María Jesús Blasco Sales
maje_su@yahoo.es

MELENDRERAS GIMENO, José Luis, Un gran escultor del eclecticismo y modernismo español del siglo XIX: Agustín Querol y Subirats (1860-1909), edición del autor, Murcia, 2005. 346 p., con ilustraciones en blanco y negro.


Este estudio monográfico del escultor catalán se presenta estructurado en dos partes claras, la primera la componen ocho capítulos en los que el autor nos aproxima a la vida y la obra de Querol y la segunda viene a ser un catálogo ricamente ilustrado de medio centenar de sus obras.

En el primer apartado, el autor esboza un recorrido por la vida del artista, desde sus orígenes en su Tortosa natal modelando figuritas de miga de pan y de cera en el horno de su padre hasta su traslado a Barcelona para entrar en los talleres de Domingo Talarn y Venancio Vallmitjana donde adquirió la experiencia y la confianza suficientes para viajar a Madrid y solicitar la pensión para la Academia de España en Roma que obtuvo en 1884 y se prolongó hasta 1887. Tras los éxitos obtenidos en Roma regresa a Madrid donde termina abriendo un magnífico taller, gracias en parte a la protección de Cánovas del Castillo quien le proporcionó numerosos encargos. Allí celebraba exposiciones y recibía a personajes de la política, las letras y el arte como Emilia Pardo Bazán, Azorín, Pío Baroja. Tanto trabajo acumulaba que empleó a varios marmolistas y discípulos, lo que explica su ingente producción. De este gran estudio salieron grandes obras como el tímpano de la Biblioteca Nacional –que figura en la portada el libro- o el Monumento a los Bomberos de la Habana. Precisamente es de gran relevancia en su trayectoria profesional su vinculación con Hispanoamérica donde envió multitud de obras desde Perú hasta Cuba, por ello afirma Melendreras que “fue uno de los escultores europeos que más vinculación tuvo con el continente americano”.

Seguidamente en un brevísimo capítulo de dos páginas de extensión describe someramente el panorama de la escultura española del siglo XIX y la primera década del XX, época en la que, además de Querol, marcaban la pauta Mariano Benlliure, Miguel Ángel Trilles, Miguel Blay y Aniceto Marinas.

De nuevo la brevedad marca el siguiente apartado donde apunta las posibles influencias que pudo tener Querol de artistas europeos como los alemanes Reinhold Begas y Gustavo Eberlein, los austriacos Benk y Pilz y los italianos Giulio Monteverde y Leonardo Bistolfi. Precisamente la obra de estos dos escultores italianos tuvo la oportunidad de conocerla durante su doble pensión en Roma, motivo de este cuarto capítulo. La primera etapa de Querol en Roma pasa sin altibajos y con el reconocimiento de sus obras en certámenes nacionales e internacionales, en cambio su segunda etapa en la Academia está llena de irregularidades y sanciones por parte del director de la misma que por aquel entonces era el pintor Vicente Palmaroli. El sucesivo retraso en la entrega de los trabajos y la rebeldía de Querol frente al reglamento de la institución acabaron su la expulsión de la Academia.

En el siguiente apartado Melendreras realiza un breve apunte sobre los materiales preferidos por el escultor catalán, quien optó en la mayoría de sus obras por el mármol, preferentemente el blanco de Massa-Carrara y en menor medida el bronce.

Sobre el estilo nos habla en el capítulo siguiente, donde recopila las consideraciones de otros estudiosos como Francesc Fontbona, Carlos Reyero, Mireia Freixa y Maria Elena Gómez Moreno, a la que realiza una fuerte crítica, vista la penosa crítica que realiza descalificando la técnica y el estilo de Querol en su obra Breve historia de la escultura española, pero no es la única historiadora que vierte fuertes críticas sobre el escultor, que a pesar de sus triunfos en España e Iberoamérica y de sus múltiples reconocimientos oficiales, no ha sido bien tratado por la historiografía contemporánea. Pero Melendreras hace una airada defensa de Querol en su último capítulo titulado “La fortuna crítica” en la que justifica lo erróneo de todos esos juicios negativos argumentando todas las virtudes del artista catalán.

Finalmente el grueso del libro lo ocupa una extraordinaria recopilación gráfica de imágenes de sus obras y sus reproducciones en revistas especializadas. Esta especie de catálogo recorre por orden cronológico la producción de Querol desde 1884 hasta 1909.

Cierra la obra una bibliografía especializada en escultura española del siglo XIX.

Maria Jesús Blasco Sales
Historiadora del Arte
Universidad de Valencia

 

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