- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009


Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...

 

  Guías culturales

RELATOS


Por María Richi
mara3842@hotmail.com

 

LA MUJER DE LOS SUEÑOS

Levanté la mirada al escuchar su risa cristalina, aquella mujer tenía la virtud de que todos la mirasen con envidia, envidia sana que diría algunos, envidia cochina la llamo yo, hacía ya un año que trabajaba con nosotros. Heme aquí, y no sabría explicar por que, me llamó la atención desde que la vi aparecer, su forma de hablar, de moverse, la seguridad que desprendía su mirada y sobre todo la alegría y el entusiasmo que ponía en todo lo que se le encomendaba.

La sorpresa me la llevé cuando unos meses después y por casualidad tuvimos que ir juntas a una feria de muestras en representación de la empresa, digo sorpresa por que ni en lo más recóndito de mi cerebro me hubiese atrevido a imaginar lo que había detrás de “sus ganas de vivir”

Comenzamos a hablar y ante mi admiración por como se tomaba las cosas y como buscaba rápida una solución a cualquier contratiempo que surgiera con la más amplia de sus sonrisas, me respondió: Lo que no puedas cambiar acéptalo y vive con ello sin penas y lo que puedas cambiar, ¡hazlo sin remordimientos y con la cabeza erguida, después olvídalo!.

Más tarde tuve ocasión de conocer el significado de esta última frase, se separó de su marido en unos años en los que el pegar a la mujer era por que se lo merecía, esto no me lo contó ella, debía estar en su lista de olvidos, debí poner una expresión escéptica por que exclamo sin perder la sonrisa, ¡ay! si yo te contara mis sueños, tú eres muy joven y no sabes que la soledad invita a soñar.

He de decir que en aquellos días en los que me contó algunos fragmentos de su vida mi concepto de lo que es soñar ha cambiado sensiblemente, entre otras muchas cosas. Todo cuanto escribo a continuación son algunas de sus palabras, otras no fui capaz de retenerlas en mi memoria, son solo, algunos de sus sueños.

Desde hace algunos años he definido me existencia como la de “Un navegante sin nave ni mares”, no es una frase mía, la leí en algún libro, me aclaro, una vida con unas cuantas luces, la maravilla de traer al mundo a nuevas vidas, y muchas sombras y oscuridad, largos y arduos años de lucha por sobrevivir en un mundo regido según dicen por un ser superior al que yo no comprendo ni entiendo, jamás lograré comprender como permite que seres malvados y oscuros lleguen a lo más alto y lo consigan todo y en cambio avoque a otros al dolor y a pasar por esta vida sin darles la oportunidad de vivirla, ¡por mucho que me hablen de la fe y de lo mucho que nos ama!.

Siempre me he refugiado en los libros, esa maravillosa virtud de quienes logran plasmar sensaciones y vivencias en unas cuantas hojas de papel, que con sus trazos negros y vivarachos te hacen sentir; unas veces un ser maravilloso y otras pequeño e ignorante, pero que siempre consiguen enriquecer tú existencia y abrir tu alma de par en par, abrirte los ojos al mundo que te rodea, “ver más que mirar”.

A lo largo de todos estos años, el dieciséis de noviembre cumpliré los cincuenta y dos, siempre he conseguido divisar una cuerda a la que agarrarme fuertemente para seguir adelante: algunas veces, las más, me ha costado encontrarla, no es fácil asimilar que te digan a tus veintidós años de tu hija de apenas unos meses que no podrá jugar, que no reirá ni llorará, que su vida será siempre diferente, lo que no te dicen es que la tuya también, que a partir de ese momento nada será como habías planeado; que el dolor, la tristeza, la soledad y la incomprensión serán tus compañeros de viaje. Te creas una coraza de mujer fuerte que no siente temor de nada, te conviertes en un extraño personaje al que todos admiran pero al que nadie quiere cerca, las largas noches de insomnio, llantos y dudas no las ve nadie, todo para que ese mundo de ahí fuera, tan hermoso unas veces y tan duro otras, no logre mermar tus fuerzas para andar el camino, ese que tienes que recorrer, ese que nunca te da la oportunidad de dar marcha atrás.

cuando en alguna ocasión repaso ese camino, y a pesar de todo lo que me ha tocado vivir, me siento bien, en mi interior cohabitan dos sensaciones controvertidas, haber hecho algunas cosas bien, por lo menos eso creo, y haber cometido muchas equivocaciones, pero he dicho que me siento bien, y así es, por que me enorgullezco de unas y asumo las otras en un intento de humilde crecimiento interior, me miro al espejo y la imagen que me devuelve me gusta, la luz que hay en mis ojos me llena de satisfacción, las arrugas que surcan mi boca son fruto del tiempo y de la risa pronta de la gozo; la que tristezas y soledad no han conseguido matar, las de la frente y los ojos, las lagrimas y congojas, también son mías,

¡las quiero a todas!. Durante toda mi vida he tenido la

sensación, ¿o debía llamarla esperanza?, de que en algún lugar está la persona venida a este mundo para conocernos, esa con quien seguir el camino, esa a la que al mirar a sus ojos, me palpite el corazón, esa con la que explorar sus montañas y mis valles, esa al fin con la que mirar al horizonte con infinito placer, quizás esté a la vuelta de la esquina, o a muchos kilómetros; quizás ni exista, pero la esperanza de encontrarla no la he perdido, creo que no la perderé hasta que me vaya de este mundo; entre tanto, sigo soñando que tal vez algún día no sienta esta soledad, una vez leí un poema que decía en una des sus estrofas.

Llegué incluso a creer

Que así como yo te soñaba

Me soñabas tú también…

Que nuestros sueños tenían lugar

Aunque solo fuera entre tú y yo.

No permitiré que me quiten mis sueños; solo me queda eso.

CITA ON LINE

Si no hubiese sido por lo ridícula que me sentía me habría echado a reír como una loca, pero vamos por partes; comencemos desde el principio.

Las nuevas tecnologías de hoy en día te abren un abanico de posibilidades casi ilimitado, me tengo por una persona bastante abierta, sociable y por que no decirlo, atractiva, mis atributos encandilan al genero masculino, de eso me percaté a muy temprana edad cuando los chicos en el instituto se daban codazos al tiempo que sus ojos revoloteaban nerviosos por mis pectorales, que dicho sea de paso yo escondía encorvándome avergonzada, unos cuantos años más tarde caminaba como si llevara un palo en la espalda orgullosa de lo que me había dado la madre naturaleza.

Llevaba dos años separada, fue el tiempo que tarde en recuperarme y volver a mirar al sexo opuesto con miraditas de carnero degollado, todas mis amigas me hablaban de la maravilla tecnológica de las citas por Internet, los perfiles y test que te hacían para más tarde colocar ante tus narices una larga lista de maravillosos candidatos que encajaban contigo, siempre me han gustado los hombres altos, muy altos, debe ser por aquello de compensar, he de ser justa, soy más bien bajita, honda como me soltó una vez un guaperas al que como respuesta a su ingenio le solté un positón con mi tacón de aguja mostrando mi maravillosa sonrisa.

Cuando comencé a leer las características de cada candidato un tic nerviosillo empezó a recorrer mi cuerpo, aquello prometía, sin pensarlo mucho me dedique a mandar mensajes de contacto a diestro y siniestro, ya fuera por lo que decía, por su estatura; por descontado, o simplemente por que sus características a mi me parecían maravillosas, las respuestas no se hicieron esperar, en pocos días tenía el correo inundado de mensajes, he de decir que disfrutaba como un cochinillo en un barrizal, pasadas unas semanas de e-mail y fotos, uno de ellos la primera foto que me mandó estaba en una playa nudista y mostraba sus atributos como el pescador alardea de su pieza. Este lo descarte a la primera, como ya he dicho, soy bastante abierta, pero la pieza de aquel pescador no me convenció.

A otros los descarté por varias y diversas razones; por fin me quedé con el más perfecto, era alto, uno noventa, morenazo con unas pequeñas canas en la sien, ¡preciosas!, el pelo lo llevaba muy corto, como a mi me gusta, ¡ideal!, me mandó dos fotos, ninguna de cuerpo entero, no le di mayor importancia al detalle, ignorante de mi, yo le mandé también dos fotos, una de cara y la otra de cuerpo entero mostrando mis maravillosos pechos embutidos en una camiseta dos tallas menos, con lo cual recibí un e-mail lleno de ¡huyyyyy!, ¡guauuuu! y otras expresiones que son de imaginar, maravillada e imaginando nuestro encuentro tras el éxito obtenido me dedique a preparar el viaje.

Creo que no he comentado antes, que yo soy andaluza y mi señor maravilla es extremeño, nos pusimos de acuerdo en que éste fuese en Sevilla, terreno neutral para los dos y por Internet reservamos dos habitaciones en un hotelito céntrico y muy mono, ¡vi las fotos por Internet!, yo preferí no llevar mi coche, me pierdo en la entrada de las ciudades, además de los nervios que recorrían mi cuerpo cada vez que pensaba en aquel chicarron de mis sueños, lo hice en autobús, durante el trayecto nos llamamos al móvil infinidad de veces, nos preguntamos la ropa que cada uno llevaba y nos dedicamos ternezas casi en murmullos, la entrada del autobús en la estación de Sevilla acabó por derretirme las neuronas; aunque unos minutos más tarde se volverían a reconstruir con una rapidez asombrosa, ni que decir tiene que me baje mirando en todas direcciones buscando a mi uno noventa, éste no estaba por ninguna parte.

Con la chaqueta en un brazo me fui a recoger mi bolsa de viaje sin dejar de pasear la mirada de un lado a otro, al volverme con la bolsa y dispuesta a ponerme la prenda de abrigo se me acercó un señor, no mediría más de uno sesenta y cinco, pelo semilargo y gafas de miope, no es que yo tenga nada en contra de los miopes, dios me libre, entre otras cosas por que yo lo soy, pero lo digo, fue en ese momento cuando mis neuronas se reconstruyeron rápidamente, aquella cara tenía un cierto parecido con la de las fotos, su expresión sonriente me izo enarcar las cejas con expresión de boba, su voz me despejo la incógnita del personaje que tenía delante.

?¡Vaya eres más guapa en persona que en las fotos!, estaba visto que mi chicarron había encogido en el camino, guardé silencio, la verdad es que no sabía que decir mientras me ponía la chaqueta con su mirada clavada en mi.

¡Aunque la verdad es que no pensaba que tuvieras las tetas caídas, claro son tan grandes!, aquella frase me doto de una elocuencia que ya quisieran muchos doctos en la materia, independientemente del bolsazo que le atice por su comentario inapropiado e inexacto, mis pechos se mantienen en su sitio, por ahora.

Mi viaje a Sevilla fue de lo más cultural, visité la giralda, la catedral, amén de mis paradas en bodeguitas en las que me puse hasta arriba de maravillosas tapas y buen vino lo que sin lugar a dudas me inundó de un excelente buen humor haciéndome olvidar el motivo por el que me encontraba en tan encantadora ciudad.

Como dije al principio las nuevas tecnologías te abren un abanico de posibilidades inimaginable; no quiero que se mi olvide, la habitación del hotel era como la mostraban en Internet.

RECUERDOS DE UN RÍO REBELDE

Por extraño que parezca, cuando algo se revela
Como dotado de vida se hace más visible
Aunque al mirarlo experimentemos el
Vértigo, nos sintamos arrastrados
Cosa tan en poder de lo vivo y de la vida
María Zambrano

Soy un río en busca de espacio que recorrer; en mi lucha me precipito al vacío, me fundo con la que ya corre bajo la nube blanca y espumosa que formo con alegre algarabía al caer, no es tan cristalina pero me ayuda a crecer, me uno a ella y sigo mi loca carrera montaña abajo, ya abundante proporciono vida a mi paso; en mi periplo el terreno va perdiendo su agresividad, se torna suave y llano, el cielo generoso me presta su color por unos instantes, descanso mansamente contemplando el follaje en mis dos orillas, me recreo en los verdes, lilas y amarillos, suelto destellos con los rayos del sol que me mira orgulloso desde su potestad majestuosa, él y mi agua mantienen una complicidad hecha de vida, su fuego calienta mi alma, hay huecos profundos y negros llenos de lodo y pesadumbre, los dejo atrás, giro en otra dirección buscando, siempre buscando camino; espacio que recorrer.

Mas una pregunta aguijonea mi alma, ? ¿Qué hay al final? ? ¿Dónde llegaré??

Yo aún no le se, las piedras de la orilla guardan silencio; no saben, no ven, yo sigo ellas se quedan, miro interrogante a la arboleda, está ocupada en cumplir las ordenes de su señor el viento, sigo mi camino sin detenerme, aún está lejos y me quedan muchas orillas que circundar, pero ya ha mermado mi caudal. Me lo robaron, luche, me revelé, incansable volví a luchar, vencí, no consiguieron que mi poca agua dejara de ser cristalina, ya no doy vida: solo un poco de esperanza, oteo a mi alrededor, estoy solo, no hay lilas ni amarillos, solo verdes muriendo de sed, me dejo llevar.

Al volver el recodo escucho musica celestial, ? ¡es agua!? Corro a su encuentro.

? ¿Será mi alma compañera que me viene a buscar? ? me pregunto nervioso al tiempo que me agito cambiando mi ritmo lento por otro ligero y audaz.

Dos almas se buscaban a través de los tiempos, se encontraron una frente a otra, se unieron formando una sola que lentamente recorrió su camino hasta el final. El Mar.

UNAS CUANTAS REFLEXIONES

El otro día recibí de un amigo un e-mail en respuesta a otro que yo le había enviado hacía unos días; no recuerdo exactamente todo lo que le escribí, pero más o menos venía a decir que no le había olvidado y que me perdonara por no haberle puesto unas letras antes, en el texto que mi amigo me devolvía, una frase me izo divagar; “todo es bueno en ti”, durante unos minutos me quedé contemplando la frase; a mi mente acudió un pequeño relato que hacía pocos días había leído, “la historia del lápiz” de Paulo Coelho, en ésta, una abuela le cuenta a su nieto las cualidades del lápiz, una de ellas me llamó la atención por lo que su significado tenía con esta frase para mi: De vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Con lo cual el lápiz sufre, pero queda más afilado; escribe mejor, por tanto has de saber soportar algunos dolores, porque te harán ser mejor persona.

Al unir la frase de mi amigo y esa cualidad del lápiz mi mente presurosa y aún ágil, me izo recordar algunos episodios dolorosos de mi vida, tal vez la única finalidad de mi destino era esa; que llegara a ser mejor persona, más comprensiva y tolerante con los demás, valorar las pequeñas cosas, o dedicar unas cuantas palabras a un amigo que no pasa por su mejor momento.

La vida no me ha tratado precisamente con benevolencia. Quizás por eso esté escribiendo estas cuantas líneas y reflexionando sobre esto; y humildemente he de decir que si todos mis malos momentos me han hecho crecer interiormente de forma que mis amigos piensan que todo es bueno en mi. Me hace ilusión pensar que pueda haber conseguido tener una de las cualidades del lápiz.
Volver a Relatos Breves...


        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online