- El rincón del poeta
- Relatos breves
- Libros digitales
- Trabajos de investigación
 
 
Cultura en general (museos, exposiciones, patrimonio, etc...)
Enseñanza de español y didáctica de otras lenguas
Cooperación, igualdad, dependencia, desarrollo, etc.
Publicaciones e información sobre el mundo del libro.
 
 
Publicar en Liceus

 


Agenda: destacados

Festival Escena Contemporánea 2009.

Del 26 de enero al 22 de febrero de 2009
 

EXPOELEARNING 2009.

19 y 20 de marzo de 2009


Publicar en Liceus
Platón y La República

Una de las preocupaciones últimas de Platón, en La república o de lo justo, es la demostración de la inmortalidad del alma. No deduce de ello ningún premio ni castigo de ultratumba. Vicente Adelantado Soriano

 Ir al artículo...

 

  Guías culturales

RELATOS
EL HUESO

Manuel chupó vorazmente el hueso de res aplanado que instantes atrás había despojado de su oscura carnosidad, lo saboreó por todos los extremos posibles y luego trató infructuosamente de extraerle la pulpa porosa de su interior a base de ruidosas succiones. Finalmente engulló el resto de la sopa de frijoles inclinando el plato sopero sobre sus grasosos labios, bebiendo directamente del borde de la fuente. Del otro extremo de la mesa, su mujer le lanzó una mirada fulminante, cargada de algo más letal que el mismísimo odio. Sin darse por aludido Manuel volvió al hueso achatado y estuvo apreciándolo desde todos los ángulos posibles, como si se tratase de un objeto de preciado valor o la pieza faltante de un rompecabezas familiar . De pronto, en su rostro anguloso se dibujó una sonrisa socarrona y tomando un marcador fino del lapicero dibujó cinco estrellitas en el espacio blanco, justo en el centro del hueso donde antes tremulaba la carne vacuna. Los dos espacios oscuros y simétricos en los extremos de la osamenta hacían perfecto juego con el centro blanquecino y la bandera patria se percibía claramente en el cuerpo óseo.

    -  ¡Pero si serás pendejo!  gritó su mujer arrebatándole el  emblema óseo de entre las manos al marido, - No ves que las franjas van al revés y además son azules.

   -¡RAMBO, SAM! grito descompuesta la dama, lanzando el hueso al aire; de inmediato aparecieron dos enormes perros doberman que un santiamén descuartizaron entre sus afilados colmillos el hueso patrio de Manuel.

ALGO TAN SIMPLE

Los dos guardias de seguridad subieron con dificultad el último tramo de la cuesta. La faena diaria había sido realmente agotadora, “ no crean; estar parado todo el santo día aguantando el peso de una escopeta de doble caño no es comida de trompudo, y con el sol inclemente rechinándoles los ojos y tostándoles la piel, si no fuera por las preciosas damas entrando y saliendo del edificio; quien sabe hermano” .

Ernesto la vio primero, tirada al borde de la cuneta, semejando una serpiente enrollada aguardando su momento, pero no se interesó en ella y hasta la pisoteo con desden. Don Santos, sin embargo, que venía un poco retrasado se agachó a recogerla. Una vez que hubo alcanzado a su compañero de turno los dos continuaron a paso redoblado el camino hacia la estación. Dentro del bus Ernesto quedó viendo con extrañeza a su colega y fue directo al grano.

-Oiga Compa, para que anda recogiendo basura de la calle-.

Don Santos vio de reojo a su compañero, mas bien sorprendido de que hubiera reparado en semejante detalle, siendo que Ernesto iba delante de él dándole la espalda, sin embargo con su habitual humildad le respondió.

-No crea Neto, a veces uno se complica en casa por no contar con algo tan simple como esto, cosas así lo pueden sacar a uno de un gran apuro, créalo Neto- Habiendo dicho esto introdujo la mano en la mochila y comprobó satisfecho que la llevaba consigo.

*******************

Al día siguiente la noticia se regó como pólvora dentro de las oficinas de la compañía y en todos los pasillos no se hacia más que lamentar la infausta noticia: Don Santos se había ahorcado la noche anterior, se había colgado de una viga dentro de su casa, pobre Don Santos tan bueno que era, quien lo diría.

Ernesto estaba desconsolado y no hacía más que repetir lo mismo a cada instante:

- De haber sabido le hubiera quitado la maldita cuerda, yo lo vi. les juro, yo lo reparé cuando la recogió de la calle, me salvé de puro milagro, no era para mi : yo la vi primero.

FIN DE JORNADA

Totalmente agotado el peregrino detuvo su trote en el centro de la plaza, poco a poco fue cediendo al cansancio de sus piernas hasta caer finalmente derrotado, de rodillas sobre la arena. Su corazón desbocado retumbaba dentro del pecho, al extremo de escuchar claramente el redoble de sus latidos. Observó ansioso hacia todos lados en busca de los fantasmas que lo perseguían y al comprobar que los había superado cerró los ojos al mediodía rechinante y elevando las manos al cielo lanzó un grito de júbilo. Todo había terminado, su búsqueda tocaba fin, el pasado quedaba atrás, en adelante su vida tomaba otro sendero, nuevos horizontes prometedores se desbordaban frente a él.

Por un momento sintió su cuerpo suspendido, levitando, pensó que era resultado del cansancio extremo de la jornada, dudoso abrió los ojos lentamente y descubrió dichoso como la muchedumbre lo alzaba en hombros y recorrían con él a cuestas la plaza colmada de espectadores: no había ninguna duda: era el feliz ganador de la maratón.

CRUCE DE CAMINOS

El conductor disminuyó la velocidad del vehiculo y fue a estacionarlo bajo la sombra de un enorme cedro a orillas del sendero, justo en medio de dos cerros impenetrables. Los pasajeros bajaron y al no encontrar ninguna comitiva de recibimiento se entretuvieron ordenando las bolsas ubicadas en la parte trasera del automóvil. El sujeto que aparentemente lideraba la misión miraba hacia todos lados con extrañeza, tratando de reconocer algo familiar en el entorno selvático, pero su recuento fue infructuoso. Un silencio incomodo reinaba en aquel rincón postergado del mundo.

- Caramba Tulio, estas seguro que es aquí, -dijo el sujeto de gafas oscuras dirigiéndose al distraído conductor.

-Pues claro jefe, según el mapa aquí es el cruce de caminos de las dos aldeas y ya los cipotes tendrían que estar esperándonos justo aquí en el cedròn-, respondió el chofer corroborando la ubicación en un viejo mapa.

-No será que no se les aviso con tiempo-, sugirió la única mujer del grupo mientras grapaba unos chongos coloridos a las bolsas plásticas, -Recuerden que nunca se había venido con la campaña por estos lados y que esta pobre gente no cuenta ni con telégrafo, apenas con esta camino de herradura.

-No creo,- respondió el jefe-, en todo caso ya han de venir en camino-, sentencio, y los tres fueron a sentarse sobre unos troncos a la sombra del cedro.

Repentinamente un pequeño alud de piedras y raíces se precipitó sobre la carretera sacándoles tremendo susto a los misioneros, las hojas y ramales de los árboles cercanos comenzaron una extraña danza y de entre los arbustos superiores del cerro el primer niño asomó su carita tiznada.

-¡Miren!, grito Tulio, presa de emoción, - allí arriba hay uno . El jefe siguió atento la señal del chofer y por un instante dudó si realmente se trataba de un niño o de un primate típico de la región, pero de entre las brechas y matorrales empezaron a salir los otros mocosos, algunos bajaban en loco tropel de los barrancos, otros caían de los árboles como ágiles ardillas, otros simplemente aparecían en medio de la espesura, o saltaban los cercos de piedras, hasta que el cruce de caminos quedo nutrido de infantes y uno que otro adulto.

Con suma naturalidad la comitiva comenzó a ordenar a los cipotes en fila india, y en nombre de la corporación procedieron a entregarles las bolsas con los regalos navideños, todo esto bajo el ojo insaciable del camarógrafo de la expedición que se esforzaba por capturar las imágenes más crudas para el reportaje navideño.

Los niños felices como peces recibieron sus regalos e inmediatamente dieron marcha atrás, perdiéndose de nuevo en lo profundo de la selva.

-¿Por que tardaron tanto?, -le pregunto el jefe de la operación a uno de los padres de familia que acompañaban al grupo.

-No, si ya ratos estábamos hay, escondidos en el guamil, lo que pasa es los chigüines tenían pena, -contestó sonriendo.

Tegucigalpa, Honduras, Enero 2005 marvin valladares drago

 

Volver al Relatos Cortos...
 


        
Universidad de Alcalá Confía learning confianza online