UNA MENOR DE EDAD Y SUS NORMAS |
En ese momento me quedé con la mirada fija, observando el silencio… le había vuelto a fallar, había vuelto a mirar por la ventana sin su permiso. Aunque no lo entienda, es una norma, una norma que no puedo incumplir, y yo la acababa de incumplir. Me merecía lo que me hizo, me merecía esos golpes, le había desobedecido.
A veces me dan ganas de correr, pero no puedo, soy menor de edad, y no tengo a donde ir, y la verdad es que no puedo confiar en nadie. Una vez confié en él, pero mira, la confianza no me sirvió de nada solo para perder lo poco que me quedaba de libertad, para perder todo lo que tenía, para perder la ilusión de conseguir estudiar la carrera que quería, para perder mi intimidad, para perder mi vida, para perderlo todo.
Una noche me miré en el espejo y me dije a mi misma que iba a huir, lo intenté, lo juro, pero me cogió antes de llegar a la puerta de salida. Esa misma noche violó mi intimidad. Yo le prometí no intentarlo de nuevo, no llegar ni a pensarlo, pero le mentí, casi todas las noches lo pienso, lo imagino, me imagino la vida que podría tener sola, sin nadie que me controlase, mi vida viendo la simple luz del sol, o mi vida yendo a una simple playa… sueños que nunca se podrán cumplir, sueños… solo sueños…
Todos los días me pregunto que pasará fuera de la casa que me tiene atrapada, hay veces que oigo a los niños correr por la calle, riendo, hablando con otros niños, y me extraño, les envidio, me encantaría poder hacer lo que hacen ellos, poder reír, poder jugar a la pelota, como vi a dos niños hoy cuando me asomé a la ventana, pero no puedo, no se me está permitido, él dice que todo lo hace por mi bien, pero yo no lo entiendo, tampoco es que haya intentado decirle que me lo explique… no puedo, tengo miedo… ¿Qué será lo que deparé el futuro? ¿Terminará todo esto? ¿Seguiré como quiere que siga viviendo?
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